Celebrarán evento educativo gratuito para pacientes de psoriasis

La relación entre la psoriasis y otras enfermedades, como los trastornos mentales, especialmente la ansiedad y la depresión, será el tema principal de la actividad educativa “Unidos para la Acción” auspiciada por la Asociación Puertorriqueña de Ayuda al Paciente de Psoriasis (APAPP), con motivo del Día Mundial de la Psoriasis, el sábado, 29 de octubre, de 8:30 a.m. a 3:00 p.m. en el Hotel Verdanza, en Isla Verde, indica la organización en un comunicado de prensa.

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El evento, libre de costo, ofrecerá un amplio programa de charlas con diferentes especialistas médicos y otros profesionales de la salud “quienes abordarán diferentes temas que inciden en la calidad de vida y en el aspecto emocional del paciente de psoriasis”, según la APAPP.

Entre los temas que se discutirán, mencionan los siguiente: “Alerta a las comorbilidades en pacientes con psoriasis”, a cargo del dermatólogo José González Chávez; “Salud mental y la enfermedad psoriásica”, por el psicólogo Jesús Berríos; “Artritis psoriásica”, con los doctores Amarilys Pérez y José Rodríguez, ambos especialistas en reumatología; “Enfermedades cardiovasculares en pacientes con la enfermedad psoriásica” por el cardiólogo Teodisio Rucabado, y “Psoriasis y dermatitis atópica: similitudes y diferencias” por el dermatólogo Samuel Sánchez.

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Como parte de las actividades de la tarde, según el comunicado, la doctora Maricelly Santiago del Consorcio de Investigación Clínica de Puerto Rico, hablará sobre varios estudios clínicos sobre diferentes condiciones que se realizan en Puerto Rico. Además, habrá un área de exhibidores y mesas informativas de diferentes agencias, organizaciones y empresas relacionadas con la salud, como la Oficina del Procurador del Paciente, las farmacéuticas GCM Medical, Bristol Myers, Abbvie, Lilly, entre otras.

“Las diferentes organizaciones y asociaciones alrededor del mundo que representan a los pacientes de psoriasis entendemos la importancia de seguir educando y empoderando al paciente en el tema del manejo de las emociones y la salud mental cuando se padece una enfermedad en la piel como es la enfermedad psoriásica. Este 29 de octubre, día en que conmemoramos el Día Mundial de la Psoriasis, nos proponemos, junto a diferentes especialistas, educar a los pacientes. Esto es importante para un mejor manejo y compresión de la enfermedad y que les ayude a mantener bienestar emocional” explica en el comunicado la directora ejecutiva de APAPP, Leticia López.

Los interesados en participar de este evento deben registrarse a través de internet en https://www.eventbrite.com/e/entradas-dia-mundial-de-la-psoriasis-2022-428904433707. Los espacios son limitados. El evento también se transmitirá a través de las plataformas de Facebook y YouTube bajo el nombre APAPPsoriasis. Para más información puedes acceder a la página de APAPP en Facebook, Instagram y Twitter APAPPsoriasis. También pueden enviar mensaje de texto al 787-376-7604 o al correo electrónico psoriasispr@gmail.com

Un informe internacional señala la depresión como crisis global desatendida

La depresión debe considerarse un problema de salud pública que tiene que afrontarse como una crisis global relevante. Esta conclusión forma parte del informe más completo publicado sobre este tema en la revista The Lancet. Se calcula que 5% de la población adulta mundial sufre depresión, aunque existen diferencias regionales.

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El artículo publicado el martes 15 de febrero fue elaborado por 25 especialistas de 11 países que forman la Lancet-World Psychiatric AssociationCommission para la depresión. Este grupo, que comprende disciplinas de neurociencia para la salud global y varios profesionales con experiencia en depresión, investigó y revisó estudios durante casi cuatro años para llegar a las recomendaciones presentadas.

El Dr. Christian Kieling, psiquiatra y profesor asociado de la Universidade Federale do Rio Grande do Sul, en Porto Alegre, Brasil, y copresidente de la comisión internacional, afirmó que “no hay otra enfermedad tan frecuente, tan onerosa, tan universal ni tan tratable como la depresión, pero recibe poca atención y recursos públicos”.

Los mitos y los prejuicios que siguen interfiriendo en la compresión de esta enfermedad y la falta de recursos psicosociales y económicos preocupan a los comisionados. En los países con renta alta no se diagnostican ni reciben tratamiento al menos 50% de las personas con depresión. Esta situación se complica en los países con una renta media o baja como Brasil, donde el porcentaje de pacientes sin diagnosticar alcanza 80% a 90%. Este panorama empeoró por la pandemia de COVID-19, que provocó dificultades adicionales como aislamiento social, luto, incertidumbre, dificultades y acceso limitado a los servicios sanitarios.

Todo esto subió el costo elevado que supone esta enfermedad. Los comisionados creen que incluso antes de la pandemia de COVID-19 la pérdida de productividad económica ligada a la depresión costaba a la economía global casi 1 billón de dólares estadounidenses al año.

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La inmersión en este tema llevó a los comisionados a proponer que el diagnóstico de la depresión sea una prioridad e implique más especialidades aparte de la psiquiatría y la psicología. La intención es que la identificación de los signos y los síntomas forme parte de las consultas de varias especialidades, igual que sucede con la diabetes y la hipertensión, enfermedades que deben ser comprobadas por todos los médicos.

La comisión también señaló que es preciso formar e implicar en la atención a esta enfermedad a una red todavía más amplia. “Debemos preparar a las personas con experiencia en depresión junto a las familias, los profesionales, los políticos y la sociedad civil para enfrentarse a la avalancha de necesidades desatendidas, además de compartir sus experiencias para prevenir la estigmatización, apoyar a otras personas con informaciones sobre la enfermedad y posibilidades de ayuda y dedicar más recursos para programas basados en evidencias científicas”, explicó el coautor Dr. Charles Reynolds, del Departamento de Psiquiatría de la University of Pittsburgh School of Medicine, en Pittsburgh, Estados Unidos.

Los comisionados argumentan que la implicación de personal no especialista reclutado localmente, con amplia disponibilidad y costo bajo, como agentes comunitarios de salud y consejeros sin experiencia, sería una forma de afrontar la escasez de profesionales sanitarios cualificados y de superar los obstáculos económicos.

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Método más amplio

Los comisionados revisaron también el sistema actual de clasificación de las personas con síntomas de depresión. Llegaron a la conclusión de que usar solo dos categorías (depresión clínica o no) es una simplificación que no tiene en cuenta la variedad de síntomas y de manifestaciones ni tampoco es suficiente para iniciar el tratamiento. Por estos motivos recomiendan un método más personalizado y por etapas.

“De manera parecida al tratamiento del cáncer, el método por etapas analiza la depresión a lo largo de una evolución continua, del bienestar al sufrimiento transitorio, hasta un trastorno depresivo real y proporciona una estructura para recomendar intervenciones proporcionadas desde el inicio de la enfermedad”, observó el Dr. Vikram Patel, Ph. D., y profesor adjunto de Salud global del Departamento de Salud Global y Medicina Social de la Harvard Medical School, en Boston, Estados Unidos.

A pesar de que es una enfermedad frecuente, la depresión sigue siendo objeto de mucha desinformación y prejuicio. Por este motivo, el informe insiste en que es una enfermedad marcada por su persistencia y por la repercusión notable en el funcionamiento diario y sus consecuencias para la salud a largo plazo. Puede afectar a cualquier persona, con independencia del sexo, origen, clase social o edad y existen variaciones en los tipos y en la prevalencia de los signos y los síntomas depresivos entre culturas y poblaciones. El riesgo aumenta en circunstancias adversas, como pobreza, violencia, desarraigo y género, raza u otras formas de discriminación y es más alto en adolescentes y adultos jóvenes.

El avance de la depresión sin tratamiento puede tener un desenlace trágico. Los estudios indican que 70% a 80% de las personas que se suicidan en los países con renta alta y casi 50% de las que se suicidan en los países con renta media o baja presentan enfermedades psiquiátricas y la más frecuente es la depresión. La depresión está ligada también a enfermedades somáticas y crónicas.

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La prevención es el aspecto menos valorado del problema según los autores del informe. Básicamente faltan políticas públicas con ese objetivo. Para este grupo de especialistas las sociedades deben concienciarse de que atender la depresión es una necesidad que no puede retrasarse más.

“Ante los efectos prolongados de la depresión en la adolescencia, desde dificultades escolares y en relaciones futuras hasta el riesgo de drogadicción, automutilación y suicidio, invertir en la prevención de la depresión es muy rentable. Es fundamental que pongamos en práctica intervenciones basadas en evidencias científicas que apoyen la paternidad, disminuyan la violencia en la familia o el acoso escolar, además de promover la salud mental en el trabajo y de abordar la soledad de las personas de edad avanzada”, consideró la coautora, Dra. Lakshmi Vijayakumar, de Sneha, Suicide Prevention Centre andVoluntary Health Services, en Chenai, India.

La desigualdad es otro factor de riesgo potente. “Las políticas que disminuyen las desigualdades raciales o étnicas, las desventajas sistemáticas de las mujeres y que apoyan la distribución justa de la renta mediante una cobertura sanitaria universal y la ampliación de las oportunidades educativas pueden ser medidas preventivas muy poderosas”, concluyó la Dra. Helen Herrman de Orygen, National Centre for Excellence in Youth Mental Health y de la University of Melbourne, en Australia, y presidenta de la comisión.

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Attacks on American Agents Leave Baffling Battle Scars

The piercing sound was so loud that night it awoke the official assigned to the US embassy in Cuba who was trying to sleep at home in Havana. Intense pressure to the face followed the stabbing noise as the civil servant ached in pain with nausea and dizziness.

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When the mysterious commotion in the dark of night stopped, the symptoms didn’t go away and the dizziness and trouble concentrating lingered, making it hard to continue working at the embassy.

What exactly happened that night in Havana in 2016 is not known, but the same thing started occurring to other embassy staffers and US intelligence officers in Havana and elsewhere.

The symptoms weren’t always the same, but they typically started with a sudden onset of pain and pressure in the head and ears. Some people reported hearing a loud noise, like in that case in Havana, followed by nausea, dizziness, confusion, and feelings of disorientation. It usually happened in people’s homes, and some say it altered the way they could move their bodies afterward.

The next year, it happened again, this time at the US consulate in Guangzhou, China. And new incidents have also been reported in Russia and other unnamed countries in Europe and the Middle East, where diplomats and intelligence and military personnel, and sometimes their family members, have reported similar experiences. More than 130 people have been affected, including a couple of officials on US soil, and many report lingering health effects, to the point that some are unable to work.

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Havana Syndrome

The cases are sometimes collectively referred to as Havana syndrome, but Mark Zaid, a lawyer in Washington, DC, who represents several of those affected, says that is a misnomer because incidents like these had been going on long before the public became aware of the cluster of cases in Havana. One of his clients, a former National Security Agency employee named Michael Beck, was affected while he was working in a classified hostile country back in 1996.

Beck and a colleague both went on to develop an extremely rare forms of Parkinson’s disease that he attributes to an attack. “It started long before Havana,” says Zaid. “It was just those incidents that brought it to light.”

Many explanations for these incidents have been put forward: a reaction to a pesticide, a deliberate poisoning, an attack with a sonic or microwave weapon or covert spying device.

Pinning down a clear diagnosis has been difficult, says James Giordano, PhD, a neurologist at Georgetown University and senior fellow in biotechnology, biosecurity, and ethics at the US Naval War College who has consulted for the government on the syndrome and has access to data and medical records from attending physicians in Havana.

There have been so many different symptoms, and some of them are subjective and difficult to measure, he explains.

However, the overall “constellation of effects,” Giordano says, is consistent with what is often seen in head injuries, even though none of the people reported a blow to the head or any related pre-existing conditions.

There are some differences in the brain scans of affected and healthy people, but without preinjury tests, doctors aren’t sure what effect variances in the amount of grey and white matter in the brain, tissue structure, and connectivity could have.

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Invisible Illness

Giordano dismissed the possibility that the effects are due to either accidental or deliberate exposure to a toxic chemical, pesticide, or drug. No traces of any such agent were ever found in the homes or bodies of those affected. Instead, he thinks the most likely cause is some kind of mechanical device that emits ultrasonic or microwave energy. “This is the primary possibility with high probability.”

The same conclusion was reached in a report from the US National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine, which states that directed pulsed, radio frequency energy is “the most plausible” explanation.

Exposure could potentially create bubbling in the fluid inside a person’s ear, and those tiny bubbles could then cascade through the blood to the brain, causing damage similar to the decompression sickness some scuba divers have experienced, Giordano says.

But damage like that could only be confirmed by an autopsy, he points out, and all of the people afflicted are still alive. Microwave energy could also penetrate the skull and disrupt the electrical and chemical activity in the brain. “That would essentially ‘rewire’ the brain,” he says. “It could lead to a variety of disruptive changes that could be profound and durable.”

A lot of research on directed energy weapons has been conducted by national governments and intelligence agencies around the world. An American company made a prototype of this kind of weapon for the Marine Corps back in 2004, called MEDUSA (Mob Excess Deterrent Using Silent Audio).

The weapon, intended for crowd control and to keep people out of protected areas, used the microwave auditory effect to cause discomfort or temporarily incapacitate. It acted in much the same way as its namesake from Greek mythology, who had venomous snakes in place of hair and could stop people by turning them into stone when they gazed into her eyes.

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Medusa and the Snake-Head Curse

The prototype of the MEDUSA weapon was intended to have “a low probability” of permanent injury or death, and it is not known whether that research ever advanced.

Zaid has copies of slides that he says show that the Central Intelligence Agency (CIA) was looking into the technology as far back as the 1960s and 1970s. He says he also has a copy of a National Security Agency (NSA) memo from 2014 that confirms the agency has intelligence linking an unnamed hostile country — one his client Michael Beck traveled to in the 1990s — with “a high-powered microwave weapon system that may have the ability to weaken, intimidate, or kill an enemy over time without leaving evidence.”

Giordano says he has seen intelligence that suggests that microwave energy research has advanced to the point where it is likely that such weapons do exist. “The progress in the field was such that this device clearly became operational and represents a clear and present risk, if not threat,” he says.

But Robert Baloh, MD, a neurologist at UCLA Health in Los Angeles, says the cases in Havana and the subsequent reports of other incidents around the world could have another, less sinister explanation, and could represent more of a psychologic than physical illness.


Outbreaks like this are a well-known phenomenon, says Baloh, and the cluster that began in Havana fits the pattern. Episodes typically begin with a respected person and then tend to spread to people connected to that person. Stress is often a trigger and, as word spreads, in this case through a government warning to employees to be on the lookout for strange sounds or experiences, the symptoms start cropping up more and more. “People believe something and it becomes fact,” he says. “The human brain is so susceptible to this.”

The diversity of symptoms also suggests a psychogenic rather than physical cause, says Baloh. “It’s not really a distinct syndrome; there’s no highly reproducible symptom pattern,” he says. “The symptoms seem to be unrelated to each other and can come on at different times. And the early reports about hearing a noise are now fading into the background.”

But it is important to realize, Baloh emphasizes, that psychosomatic symptoms are just as real as physical ones. “These people are not malingering, they’re not weak, they’re not making it up,” he says. It is a phenomenon that involves real changes in brain activity, just not ones that will show up on an MRI, and the neural pathways affected are the same as the ones involved when damage is physical. The effects can continue for a long time after the initial trigger is gone.

But people can recover completely, he says. The most important thing is not to reinforce the idea that they have suffered irreversible brain damage. The process is often slow and can be hard work, but in some cases the reversal can be dramatic.

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The Road to Recovery

Giordano and Zaid both agree that there is a big psychogenic component to the phenomenon, especially in the years since the cases in Havana came to light. Each of them gets multiple calls or emails every week from people who think they might have been targeted by the same kind of attack. Most have no plausible connection to any suspected threats. And Giordano has referred only two such cases for further study.

But he remains convinced that at least the first two dozen cases in Havana that he helped investigate are the result of a genuine attack.

Regardless of what the intelligence community knows or suspects, American public servants have had their careers cut short, and years of experience and expertise have been lost to the community. In some cases, their families have experienced symptoms, too, and they are left wondering if they will ever know what really happened.

On Monday, the Senate unanimously passed legislation to support “public servants who have incurred brain injuries from likely directed energy attacks.” The Helping American Victims Afflicted by Neurological Attacks (HAVANA) Act will offer financial support to those injured while investigations are ongoing.

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AHORA! Quiénes deben realizarse la prueba de detección de COVID-19 son aquellos que:

Tengan síntomas de COVID-19: fiebre, tos, cansancio, pérdida del gusto o del olfato, dolor de garganta, dolor de cabeza, molestias y dolores, diarrea, erupción cutánea o pérdida del color de los dedos de las manos o los pies, ojos rojos o irritados, dificultad para respirar o disnea, pérdida de movilidad o del habla o sensación de confusión, o dolor en el pecho,

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Si tuvo un contacto cercano con una persona positiva a COVID-19. Contacto cercano es estar a menos de 6 pies por más de 15 minutos con una persona que tiene COVID-19. La prueba de detección debe realizarse en el día 5 del contacto. (Si está vacunado debe aislarse por 7 días y si no está vacunado, debe aislarse por 14 días. Ambos deben monitorear los síntomas por 14 días). QUIENES NO DEBEN REALIZARSE LA PRUEBA; Si tiene un resultado positivo de COVID-19, no tiene que repetirse la prueba. La recomendación es aislarse por 10 días en caso de síntomas leves o 20 días en caso de síntomas más severos. Luego de cumplir con el aislamiento no tiene que hacerse la prueba nuevamente.
Si no presenta síntomas, no tiene que hacerse la prueba de detección de COVID-19.
Si no ha tenido un contacto cercano con una persona con COVID-19: Contacto cercano es estar a menos de 6 pies por más de 15 minutos con una persona que tiene COVID-19.

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Si tuvo COVID-19 hace 3 meses o menos: Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades indican que las personas que tuvieron COVID-19, se recuperaron y completaron los 10 días de aislamiento, no tienen que hacerse una prueba de detección si no tienen síntomas.
Si se recuperó de COVID-19 hace menos de tres meses y, en los 90 días posteriores al final del aislamiento, tiene contacto cercano con una persona con COVID-19 no necesita hacer cuarentena ni hacerse una prueba de detección si no tienen síntomas.

COVID-19: Salud reporta siete muertes y hospitalizaciones suben a 403

El Departamento de Salud informó este viernes en sus redes sociales siete muertes a causa del COVID-19, mientras el número de hospitalizaciones aumentó a 403. Además, según datos preliminares de la agencia, la tasa de positividad subió a 32.16%.

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De los hospitalizados, 86 son pediátricos. Se trata de 37 hospitalizaciones más en comparación al jueves, cuando se informaron 366. Se informó que de las siete muertes, seis estaban vacunados. Todos tenían condiciones preexistentes.

Al menos 100 mil casos de COVID-19 se han detectado en Puerto Rico durante el mes de diciembre, informó Rafael Irizarry el jueves, profesor de la Universidad de Harvard y miembro de la Coalición Científica.

Los contagios durante este mes representan un 33% de todos los casos detectados durante toda la pandemia en el país, indicó Irizarry en un Twitter.

En medio del repunte que salubristas han descrito como el mas acelerado desde que la pandemia afectó a Puerto Rico, el gobernador indicó este jueves que que no puede complacer a los que quieren un cierre total, o a los que piden eliminar las restricciones por COVID-19.

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La Orden Ejecutiva más reciente, que entra en vigor hoy, establece que los lugares en los que las personas se remuevan las mascarillas para consumir alimentos y bebidas reducirá su aforo un 50% si es interior y 75% si es exterior.

Otra Navidad distinta en Puerto Rico a causa del COVID-19

Durante varios días, Diana Metz estuvo debatiendo intensamente con sus sentimientos. Finalmente, el martes tomó la decisión que no quería, pero que sabía era la correcta: canceló el viaje que por tanto tiempo había planificado para pasar la época navideña en Puerto Rico junto a su esposo y sus dos hijos, y sus familiares residentes en la isla.

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Metz, quien reside en el estado de Nueva Jersey, acostumbra venir con regularidad al país, pero hace alrededor de 10 años que no pasa el 24 y 25 de diciembre en la isla.

“Estaba anhelando pasar estos días allá, sentir esa alegría que siempre hay en Puerto Rico durante la Navidad, y los nenes querían ir a la playa y a la piscina de tití”, contó.

Hasta la semana pasada, Metz pensó que tendría la oportunidad de viajar a Puerto Rico para visitar a sus padres de 78 y 81 años. Pero el repunte de contagios por el COVID-19 que experimenta el país, al igual que Estados Unidos y otros países debido a la variante ómicron, alteró sus planes para esta época festiva.

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A los más pequeños, le dieron la noticia el martes. Estos, de inmediato, empezaron a preguntar las razones. “Definitivamente, pensábamos que íbamos a poder ir. Yo sabía que iba empeorar la cosa porque leía que ómicron estaba en Europa, y sabía que iba a llegar, pero pensé que iba a ser más en enero y que me iba a dar ‘break’ de ir a Puerto Rico”, compartió Metz.

Aunque la pareja y su hijo mayor, de 6 años, están vacunados, el más pequeño, de 4 años, no ha sido inoculado contra el virus por su edad, y el padre de Metz será sometido a una intervención quirúrgica en enero.

“Fue una decisión bien difícil, pero estoy aliviada porque estaba estresada tratando de tomar la decisión. Sentía que era lo necesario y lo apropiado, pero quería ir. Llevaba varios días agobiada, tratando de tomar una decisión, y con los datos en las manos y todo lo que sabemos, decidimos cambiar los planes”, señaló.

Metz, natural de Carolina, estaba tan segura de que podría realizar el viaje que había comprado algunos obsequios navideños para que llegaran a la isla. “Mi plan ahora es que voy sola en enero para la cirugía de mi papá y, cuando vuelva, les llevo mis regalitos y les traigo los que enviamos para allá”, compartió.

Tras 18 meses de incertidumbre, eran muchas las personas que estaban esperanzadas en que estas navidades serían distintas y que se celebrarían con cierta normalidad con el regreso de las parrandas y las reuniones familiares.

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El cambio abrupto debido a la rápida propagación de la variante omicrón, sin duda, pudo haber frustrado a algunos.

En Puerto Rico, la tasa de positividad de COVID-19 alcanzó ayer un 19.16%, la cifra más alta que se ha registrado en este renglón desde que comenzó la emergencia en la isla hace año y medio, según datos del Departamento de Salud.

Al reconocer que “todos estamos hartos de esta pandemia” y que “todos queremos pasar tiempo con amigos y familiares”, el director general de laOrganización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom, recomendó la cancelación de las reuniones navideñas. “Un evento cancelado es mejor que una vida cancelada”, dijo, según reseñó The Associated Press.

El secretario de Salud, Carlos Mellado, también reconoció que serán unas festividades distintas.

“El pueblo de Puerto Rico tiene que entender que estamos en una pandemia y que esta Navidad va a ser totalmente diferente. Tenemos que celebrar la Navidad virtual y tenemos que trabajar con utilizar la mascarilla en todo momento. No es tiempo de aglomeraciones, no es tiempo de estar haciendo actividades en nuestras casas”, puntualizó ayer.

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Llamado a fortalecerse

La psicóloga Ángeles Acosta reconoce que existe un sentido de decepción y, por otro lado, está la inseguridad entre quienes aguardaban la esperanza de una Navidad distinta. Estos sentimientos, resaltó, provocan ansiedad.

“Tenemos que hacer como una especie de reflexión o una revisión de realmente cómo es que nosotros lo logramos el año pasado y lo volveremos a lograr. Es un poco pensar que lo más importante es que todos estemos saludables y, dos, que podemos compartir con las personas que son parte de nuestro núcleo familiar”, expresó Acosta.

“Son tiempos difíciles, pero creo que no hay nada que nos pueda consolar como estar con la familia cercana en esta época de Navidad”, agregó.

Sostuvo que, en este tiempo, resulta necesario “fortalecerse emocionalmente”, proceso que, reconoció, no ocurre de un día para otro. “No podemos quedarnos en el tiempo de sentirnos con esa incertidumbre. Hay que hacer un plan concreto de qué van a hacer mañana”, añadió Acosta en referencia a la celebración de la Nochebuena hoy.

Como parte de ese proceso de fortalecimiento, mencionó que es necesario mantener una red de apoyo, hacer ejercicio, meditar y disfrutar de espacios abiertos. “El ejercicio ayuda a manejar la ansiedad y la depresión”, expresó.

Otra forma de manejar las emociones que han provocado los cambios o cancelaciones de las festividades navideñas es internalizar que se trata de una decisión en beneficio del colectivo, señaló el sociólogo José Rodríguez.

Igualmente, dijo Rodríguez, hay que entender que existen otras formas de expresar amor y agradecimiento, como las videollamadas. “Es cuestión de aplicarlas porque es peor tener un problema más serio, incluyendo una muerte en esta Navidad o en el Año Nuevo”, expresó el también epidemiólogo.

Rodríguez sostuvo que hay que ser bien cuidadoso, y estimó que puede ser poco probable que todas las personas obedezcan el confinamiento por las implicaciones emocionales que conlleva. “Si no vamos a seguir las recomendaciones de la OMS, hágase la prueba antes de reunirse en familia, mantenga el distanciamiento social, manténgase en un área donde se puedan distanciar los unos a otros. No dé abrazos y no dé besos, evite contagiarse o contagiar a una persona”, enfatizó.

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“Hay que cuidarse”

Para la decana y profesora de Psicología de la Ponce Health Sciences University, Nydia Ortiz, más allá de cancelar las reuniones familiares, lo “deseable” es evitar caer en el pánico, reducir el número de invitados y seguir las medidas de protección estrictamente.

“Creo que es tiempo que nos cuidemos y continuemos viviendo, que hagamos nuestras cosas con los cuidados que ya sabemos tener, limitemos los grupos grandes, pero no dejemos de compartir porque es parte de nuestra salud mental y nuestra vida de pueblo”, señaló.

“Incluso, pienso que los medios deben colaborar en ese sentido de reconocer que hay que cuidarse. Tenemos un repunte, pero también debemos cuidar nuestros afectos y nuestra gente, nuestro contacto. Tenemos que seguir viendo a nuestros viejos, seguir compartiendo con nuestras familias, con los cuidados que tenemos que tener”, expresó.

La desconexión emocional -que ha estado presente en diversas etapas de la emergencia y ha sido tan “dolorosa”- causa tristeza, sobre todo, en estos tiempos en los que a las personas se les revuelcan la nostalgia, las pérdidas y los recuerdos. “La mejor receta para cualquier situación de salud mental es el apoyo social, y el apoyo social no es otra cosa que mantenernos conectados con las personas que amamos”, señaló.

“La salud de la gente es la salud completa, no solo del cuerpo, sino también del espíritu, del alma y la mente”, dijo.

El psicológo Alfonso Martínez Taboas no duda que este alza en los contagios -depués de cierto alivio emocional y optimismo- golpee fuerte la salud mental de algunas personas. “Muchas personas se van a poner tristes, pesimistas”, señaló.

Martínez Taboas, junto a otros colegas, publicó a principios de este año un estudio sobre el COVID-19 y su efecto en la salud mental en los puertorriqueños que reveló que el 39%, de una muestra de 416 participantes, pudo haber sufrido ansiedad severa a moderada desde que inició la pandemia.

Coincidió en que una alternativa en estos momentos puede ser reducir el número de personas invitadas a la reunión familiar. “Tenemos unas diferencias con las navidades pasadas y es que hoy en día sabemos que las vacunas funcionan. Desde el punto de vista médico, tenemos unas herramientas que hace un año no las teníamos o estaban comenzando”, afirmó.

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Algunos mantienen sus planes

A pesar del alza en los casos de COVID-19, muchos viajeros con familiares en la isla mantuvieron inalteradas sus vacaciones navideñas, aunque han hecho ajustes para reducir el número de asistentes a los eventos y para que se lleven a cabo al aire libre.

Ese es el caso de Héctor Santana, que llegó a la isla el jueves junto a su esposa, Olga Veira, para visitar a sus primas, en Naguabo, que perdieron a su padre hace más de un año. “Queremos estar aquí con ellas”, dijo Santana.

“No tenemos miedo porque nosotros hemos viajado todo el (período del) COVID. Fuimos a Aruba, fuimos a España, fuimos a México y a California”, señaló.

Santana comentó que no consideró posponer sus planes, pues, después de su estadía en la isla, regresan a su hogar en Nueva Jersey para viajar a Florida. Para mañana, 25 de diciembre, han planificado una reunión de la que participarán unas 15 personas. “Pero nos vamos a cuidar. Tenemos las dos vacunas, el ‘booster’ y el ‘flu shot’”, señaló Veira, al agregar que también se realizaron una prueba antes de viajar a Puerto Rico. “La vida hay que disfrutarla porque mañana uno no sabe si va a estar acá”, añadió.

Andrés Rivera, también residente en Nueva Jersey, vino a visitar a su madre, hijos y hermanos, que viven en Barranquitas. “Disfrutar los 20 días que vamos a estar, comer lechón y arroz con gandules”, expresó sobre sus planes.

Dijo que la reunión familiar será en el campo al aire libre. “Nosotros, como somos del campo, nos pasamos en la yarda (patio), uno hablando por acá y otro por allá”, dijo Rivera, quien viajó junto a su esposa, Olga Vigo.

Alma Rivera llegó de Miami el miércoles a encontrarse con sus hermanos y su mamá, de 88 años, después de siete años sin verla.

“Todos estamos completamente vacunados. Venimos a pasar tiempo con nuestra mamá, probablemente estemos mayormente en la casa con ella para no estar con mucha gente”, expresó, al señalar que le gustaría visitar las lechoneras en Guavate, en el pueblo de Cayey.

Consejos para celebrar de manera segura

Expertos hacen algunas recomendaciones para que las familias puedan reunirse de manera segura y, a la vez, minimizar los riesgos de contagio:

  • Si no tiene la dosis de refuerzo de la vacuna contra el COVID-19, quédese en su casa.
  • Mantenga las medidas que han probado ser efectivas a lo largo de toda la emergencia: distanciamiento, mascarillas y lavado de manos constante.
  • Realice las actividades al aire libre y no en espacios cerrados o con pobre ventilación para así evitar que el virus se propague con más facilidad.
  • Si va a cantar o gritar, hágalo en un espacio exterior, bien ventilado y use mascarilla.
  • Evite las fiestas tipo bufé; cada persona debe llevar sus propios utensilios.

Siguen disparándose los casos de COVID-19 en Puerto Rico

El Departamento de Salud reportó hoy una muerte adicional y 53 personas hospitalizadas por COVID-19, según las estadísticas que publica en el portal covid19datos.salud.gov.pr.

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El deceso corresponde a un hombre de 60 años de la región de Caguas. Su fallecimiento se registró el pasado 18 de diciembre. Debido a su muerte, el total de decesos acumulados desde el comienzo de la pandemia, que fue en marzo del 2020, aumentó a 3,285.

Mientras, de los 53 pacientes hospitalizados, 10 son pediátricos. También, se reportaron nueve adultos en intensivo.

Por otro lado, se registró un promedio de 686 casos positivos confirmados, que se detectan a través de pruebas moleculares, con un total acumulado de 160,4056, y un promedio de 526 casos positivos probables, que se identifican mediante pruebas de antígenos, con un total acumulado de 38,245.

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El total incluye casos con muestras tomadas del 4 de diciembre de 2021 al 18 de diciembre de 2021, y los números no implican que estos corresponden a las últimas 24 horas.

La tasa de positividad se encuentra en 13 por ciento, según el portal.

Detección temprana de la violencia de género en el Sistema Nacional de Salud

Ante la alerta que han despertado el incremento de denuncias por violencia de género y el repunte de los asesinatos de mujeres tras la finalización del estado de alarma en España, el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud aprobó el pasado miércoles 25 de noviembre un instrumento común para mejorar la detección temprana de la violencia de género en el Sistema Nacional de Salud y la formación específica de profesionales del Sistema Nacional de Salud.

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“Los profesionales sanitarios, desde médicos hasta auxiliares, son las primeras personas que muchas veces tienen acceso a mujeres víctimas de violencia y pueden ayudarles a intentar salir de la situación, primero detectándolo y luego derivándolas y conociendo los recursos que existen. La atención primaria es una puerta de entrada relativamente fácil porque nuestro sistema es de cobertura universal. El 100% de las mujeres en España pasan en algún momento por el sistema sanitario”, expone Isabel Ruiz, epidemióloga y profesora en la Escuela Andaluza de Salud Pública.

Como explica la experta, “aunque estos instrumentos que presenta el catálogo de carácter urgente ya existían y en muchas comunidades autónomas llevan años implementándose, la pandemia ha afectado mucho a la violencia de género y por eso se ha dado el paso de instaurar el cribado universal en todo el territorio”.

Según Ruiz, que desde el 2005 presta apoyo técnico al Observatorio de Salud de la Mujer y es una de las autoras del Protocolo común para la actuación sanitaria ante la Violencia de Género que el Ministerio de Sanidad lanzó en el 2012, “el confinamiento provocó que muchas mujeres víctimas no pudieran acudir a los servicios sanitarios. Sabemos que las llamadas aumentaron muchísimo y que las denuncias también. Y ahora se están haciendo los primeros estudios para ver el impacto que tuvo el confinamiento en la violencia de género. Pero son la punta del iceberg de lo que está ocurriendo”.

Ante el impedimento de acudir a un centro de salud, dos días después del inicio de la cuarentena, el Ministerio de Igualdad aprobó un Plan de Contingencia contra la violencia de género que incluía medidas como teléfonos especializados de información y asesoramiento] Y otras instituciones sacaron adelante distintas iniciativas pioneras, como la mascarilla 19 impulsada por los Colegios Oficiales de Farmacéuticos.[4] “Esta medida se creó pensando en mujeres que se vieran en una situación de riesgo. De forma que pudieran acercarse a la farmacia y pedir una ‘mascarilla 19’ sin levantar sospechas de su maltratado y alertando de su situación al farmacéutico”, explica la especialista en medicina preventiva y salud pública. “Gracias a la facilidad y la repercusión que tuvo fue copiado en Francia, Italia, y hasta países de Sudamérica”, agrega.

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Cómo llevar a cabo la detección temprana de la violencia de género

El nuevo protocolo para abordar de forma temprana la violencia en el sistema sanitario, y que estarán disponibles en el primer semestre de 2022, cuenta con dos instrumentos principales: el cuestionario de detección Women Abuse Screening Tool (WAST) para la detección temprana y Cuestionario de detección Abuse Assessment Screen (AAS).

“La primera es una herramienta de cribado que podemos comparar con una mamografía: hacernos la prueba nos dice si puede haber algo o no, pero hasta que no se hace la biopsia no hay confirmación. El AAS, por otro lado, es un diagnóstico que sirve de confirmación. A la mujer que haya dado positivo en el primer instrumento se la deriva al segundo, con el que podemos confirmar que estamos ante un caso de violencia”, explica Ruiz, que fue responsable de validar el WAST hace más de 10 años y ha escrito diversos artículos científicos sobre la herramienta.

Para la profesora de la Escuela Andaluza de Salud Pública, estas herramientas de detección temprana, que ella tan bien conoce, son tan importantes como la formación y sensibilización del personal. “El cribado tiene que ir acompañado de una buena receptividad de los profesionales. En todas las comunidades se imparte formación, pero debería haber mucha más. Sobre todo, ahora que con la pandemia se ha centrado en la formación en la COVID-19 y sus vacunas”, reclama.

“Generalmente, los profesionales que acuden son los que muestran más interés por el tema o están ya más sensibilizados. El objetivo es llegar a aquellos que no ven la violencia de género como un problema o no les apetece involucrarse. Por eso creo que desde las administraciones debería hacerse mayor hincapié en su importancia y establecer esta formación obligatoria para todo el personal sanitario, incluyendo a los residentes que se están formando en diferentes disciplinas. Para que cuando sean profesionales ya tengan un camino recorrido”, manifiesta.

Las víctimas de violencia de género constituyen el otro foco al que dirigir la sensibilización. “La aceptabilidad de las mujeres depende en gran medida del esfuerzo que se haga desde las administraciones. Un ejemplo muy claro lo vemos con el cribado de cáncer. En función del territorio, muchas más mujeres o menos acuden a hacer la prueba de detención. El problema es el mismo, pero cambia la información disponible y el conocimiento al respecto. Con la violencia de género pasa exactamente lo mismo”, reconoce la epidemióloga, que desde hace más de una década integra la Red Andaluza de Formación Contra el Maltrato a las Mujeres (Red Formma): una plataforma de profesionales sanitarios formados de forma específica en violencia de género y que se encargan de diseñar la formación relativa al tema que se imparte a lo largo de toda la comunidad autónoma.

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Las barreras a la hora de detectar casos de violencia

Aunque existen tanto señales físicas como psicológicas y actitudes concretas derivadas del maltrato que resultan fáciles de detectar, en ocasiones el sistema sanitario se enfrenta con complicaciones. Como señala Ruiz, la primera dificultad es la falta de formación y sensibilización de los especialistas: “esto pasa cuando dentro del catálogo de sintomatologías y en la historia clínica no se incluyen de forma rutinaria preguntas referidas a la detención de violencia de género”.

Por otro lado, debido a las connotaciones judiciales y sociales que implica, también se dan casos donde los médicos muestran su negativa a la hora de abordar esta situación. “A veces, el mismo especialista atiende a toda la familia y el maltratador también resulta ser su propio paciente”, revela Ruiz.

Las propias víctimas también pueden generar resistencia. “Afortunadamente, nuestra sociedad está cada vez más concienciada con la problemática. Pero hay todavía muchas mujeres que, debido a sus circunstancias, no se atreven a abrir la caja de pandora y prefieren seguir sufriendo en silencio”, señala.

“Es importante trabajar en ambas direcciones: alentando al profesional sanitario con herramientas para que pueda detectar sin miedo y apoyar a la mujer alentándola para que pueda salir de su situación, poniendo a su disposición recursos, empoderándolas… Y dándoles tiempo. Hablamos de una violencia que dura, de media, de 6 a 8 años. Así que no podemos esperar que la víctima tome la iniciativa de un día para otro”, señaló Ruiz.

Especialidades médicas como espacios facilitadores para la detención de la violencia de género

Todas las especialidades médicas sirven como puertas de entrada para la detección de casos de maltrato, pero existen espacios más facilitadores que otros. “Algunos servicios son más fáciles como puerta de entrada a la detención de violencia, como la atención primaria, urgencias o ginecología y obstetricia”, expresa Ruiz. Toda mujer embarazada recibe un seguimiento a lo largo de la gestión y acude cada cierto tiempo a los servicios sanitarios, lo que hace que sea más fácil para el personal, desde una matrona hasta una enferma, acercarse a su casa.

Otra área fundamental para detectar la violencia de género es la salud mental. “No hay una mujer que esté siendo maltratada físicamente o psicológicamente que no muestre algunos síntomas como ansiedad, insomnio, depresión… y que se vea obligada a acudir al especialista”.

En la especialidad pediátrica los sanitarios tienen más facilidades para detectar casos. “Muchas veces el impacto de la violencia no solo es para la mujer, sino que también afecta a los niños pequeños, quienes pueden mostrar trastornos importantes como hiperactividad, falta de sueño, ansiedad, bulimia o falta de apetito. Todas estas señales permiten averiguar una situación de violencia en casa”, señala Ruiz y afirma que “cualquier sanitario se va a encontrar con casos de mujeres maltratadas a lo largo de su trayectoria profesional. Por eso tiene la obligación, sin excusas, de formarse y estar preparado”.

Este contenido fue originalmente publicado en Univadis, parte de la Red Profesional de Medscape.

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