¿Somos marionetas de nuestra microbiota intestinal?

¿Cómo las bacterias del intestino influyen en la consciencia, el humor y la personalidad?

Durante muchos años se pensó que el cerebro era el único “director” de nuestros pensamientos, emociones y conductas. Sin embargo, la ciencia moderna ha revelado un actor inesperado: la microbiota intestinal, un ecosistema compuesto por billones de bacterias que viven dentro de nosotros y que participan activamente en procesos neurológicos, inmunológicos y metabólicos.

Aunque no “controlan” nuestra mente en sentido estricto, estas bacterias sí influyen profundamente en nuestro humor, nivel de estrés, comportamiento e incluso en la forma en que percibimos el mundo. Tanto así que algunos investigadores se refieren al intestino como “el segundo cerebro”.

1. El eje intestino-cerebro: una autopista de señales

El intestino y el cerebro están conectados por una red bidireccional conocida como eje intestino-cerebro, que utiliza:

El nervio vago Mensajeros hormonales El sistema inmunológico Metabolitos producidos por bacterias

A través de esta red, la microbiota intestinal envía señales capaces de modificar la actividad cerebral.

2. Bacterias que fabrican neurotransmisores

Muchas bacterias intestinales pueden sintetizar moléculas que usamos para pensar y sentir. Entre ellas:

Serotonina (neurotransmisor del bienestar)

Aproximadamente el 90% de la serotonina del cuerpo se produce en el intestino. Ciertas bacterias estimulan su liberación, afectando:

Estado de ánimo Ciclos de sueño Ansiedad Motilidad intestinal

Dopamina (motivación y recompensa)

Algunas especies producen precursores de dopamina, los cuales influyen indirectamente en la regulación del placer y la motivación.

GABA (tranquilidad y control del estrés)

Bacterias como Lactobacillus y Bifidobacterium pueden generar GABA, un neurotransmisor que disminuye la activación de áreas cerebrales relacionadas con ansiedad.

Ácidos grasos de cadena corta (AGCC)

Moléculas como el butirato, propionato y acetato pueden:

Reducir inflamación cerebral Modular la plasticidad neuronal Afectar el comportamiento social

Estas sustancias influyen tanto en procesos químicos cerebrales como en la expresión de genes relacionados al estrés y la memoria.

3. ¿Puede la microbiota influir en nuestra personalidad?

Estudios recientes sugieren correlaciones entre ciertos perfiles de microbiota y rasgos como:

Mayor o menor tolerancia al estrés Tendencia a la ansiedad o depresión Comportamiento social Resiliencia emocional

No significa que las bacterias “decidan” quién eres, pero sí pueden modular la forma en que tu cerebro responde al ambiente. Es un tipo de coautoría biológica: tu genética, tus experiencias de vida y tus bacterias influyen simultáneamente.

4. ¿Somos marionetas de nuestras bacterias?

La metáfora y la realidad**

Desde un punto de vista científico:

La microbiota NO controla la consciencia, ni toma decisiones por nosotros. Pero sí modula procesos neurológicos, alterando cómo sentimos, reaccionamos, aprendemos y enfrentamos el estrés.

La metáfora de ser “marionetas” funciona para ilustrar cómo seres microscópicos influyen en nuestras emociones y comportamiento, pero la relación real es más compleja:

somos un ecosistema cooperativo, donde lo que ocurre en el intestino tiene impacto directo en el cerebro.

5. Cómo mejorar la microbiota para mejorar el estado mental

Hábitos que favorecen un eje intestino-cerebro saludable:

Alta ingesta de fibra (frutas, verduras, legumbres) Probióticos y alimentos fermentados (yogur, kéfir, kimchi) Evitar antibióticos innecesarios Dormir adecuadamente Reducir azúcares ultraprocesados Ejercicio regular

Estos hábitos pueden mejorar la diversidad bacteriana y, con ello, el equilibrio neuroquímico.

Conclusión

La ciencia moderna demuestra que la microbiota intestinal es un actor fundamental en la regulación del humor, el comportamiento y ciertos rasgos psicológicos. Aunque no maneja nuestros hilos como una marioneta, sí participa activamente en la orquesta bioquímica que forma nuestra consciencia y personalidad.

Cuidar el intestino es, en esencia, cuidar el cerebro.

¿Por qué es importante realizarse la prueba de sangre oculta en heces, aunque resulte incómoda?

La prevención y detección temprana son pilares fundamentales en el manejo de muchas enfermedades, y el cáncer colorrectal no es la excepción. Una de las herramientas más sencillas, accesibles y eficaces para identificar signos tempranos de esta enfermedad es la prueba de sangre oculta en heces (SOH). A pesar de que algunas personas puedan considerar este procedimiento incómodo o embarazoso, su importancia clínica lo convierte en una prueba imprescindible, especialmente a partir de los 45 o 50 años de edad o antes si existen factores de riesgo.

¿Qué es la prueba de sangre oculta en heces?

La prueba de SOH detecta la presencia de pequeñas cantidades de sangre en las heces que no son visibles a simple vista. Esta sangre puede ser un indicio temprano de problemas en el tracto gastrointestinal, como pólipos, úlceras, divertículos, hemorroides, enfermedades inflamatorias intestinales y, de forma más significativa, cáncer colorrectal.

Existen diferentes métodos para realizar esta prueba, siendo los más comunes el método guayaco (gFOBT) y el inmunoquímico fecal (iFOBT o FIT). Este último es más moderno, no requiere restricciones dietéticas y es más específico para detectar sangre proveniente del colon.

¿Por qué realizarse esta prueba?

Detección temprana del cáncer colorrectal El cáncer colorrectal es una de las principales causas de muerte por cáncer en todo el mundo. Detectado en etapas tempranas, puede ser tratado con gran éxito. La prueba de sangre oculta puede identificar lesiones precancerosas o cáncer en sus primeras fases, cuando aún no hay síntomas evidentes. Es una prueba no invasiva y accesible A diferencia de otros estudios más complejos como la colonoscopia, la SOH es sencilla, no invasiva, puede realizarse en casa y tiene un bajo costo, lo que la convierte en una excelente herramienta de tamizaje. Salva vidas Diversos estudios han demostrado que los programas de cribado que incluyen la prueba de SOH reducen significativamente la mortalidad por cáncer colorrectal. Detectar un cáncer antes de que se disemine aumenta enormemente las posibilidades de curación. Puede revelar otras patologías Además del cáncer, esta prueba puede dar la primera pista sobre otros trastornos gastrointestinales que podrían requerir atención médica, como úlceras o enfermedades inflamatorias del intestino.

¿Por qué muchas personas evitan esta prueba?

El rechazo o la postergación de la prueba suele deberse a factores como:

Vergüenza o incomodidad al manejar muestras fecales. Miedo al resultado. Falta de información o subestimación de los riesgos. Creencia errónea de que solo es necesaria si hay síntomas digestivos.

Es importante recordar que muchos cánceres colorrectales comienzan de forma silenciosa, sin síntomas. Por eso, esperar a sentir molestias puede ser demasiado tarde.

Conclusión

La prueba de sangre oculta en heces, aunque pueda parecer incómoda, es una herramienta crucial de detección temprana y prevención. Su realización periódica puede marcar la diferencia entre un tratamiento exitoso y una enfermedad avanzada. Superar la incomodidad momentánea es un pequeño precio comparado con los beneficios de preservar la salud y la vida. Hablar con el médico sobre cuándo comenzar el cribado y con qué frecuencia repetirlo es un paso responsable y proactivo en el cuidado de la salud intestinal.

La Importancia del Consumo de Fibra en la Salud Humana

Introducción

La fibra dietética es un componente esencial en la alimentación humana, ya que contribuye al buen funcionamiento del sistema digestivo y a la prevención de diversas enfermedades. Se encuentra en alimentos de origen vegetal y se clasifica en fibra soluble e insoluble, ambas con beneficios específicos para la salud. A pesar de su importancia, muchas personas no alcanzan la ingesta diaria recomendada de fibra, lo que puede generar problemas digestivos y metabólicos.

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Tipos de Fibra y Sus Beneficios

1. Fibra Soluble

Se disuelve en agua y forma una sustancia gelatinosa en el intestino. Se encuentra en avena, legumbres, frutas y algunas verduras. Sus principales beneficios incluyen:

• Control del colesterol: Ayuda a reducir los niveles de colesterol LDL (“malo”), disminuyendo el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

• Regulación de la glucosa: Retarda la absorción de azúcares, mejorando el control de la glucemia en personas con diabetes tipo 2.

2. Fibra Insoluble

No se disuelve en agua y agrega volumen a las heces, facilitando el tránsito intestinal. Se encuentra en cereales integrales, frutos secos y verduras de hojas verdes. Sus beneficios incluyen:

• Prevención del estreñimiento: Aumenta el volumen de las heces y acelera su tránsito a través del intestino.

• Reducción del riesgo de enfermedades intestinales: Disminuye la probabilidad de desarrollar diverticulosis y cáncer colorrectal.

Beneficios Generales del Consumo de Fibra

1. Mejora la Salud Digestiva

• Regula el tránsito intestinal y previene trastornos como el estreñimiento y el síndrome de intestino irritable.

2. Contribuye al Control del Peso

• La fibra genera sensación de saciedad, lo que ayuda a reducir la ingesta calórica y el riesgo de obesidad.

3. Regula el Metabolismo

• Disminuye la absorción de grasas y azúcares, reduciendo el riesgo de enfermedades metabólicas.

4. Prevención de Enfermedades Cardiovasculares

• Estudios han demostrado que una dieta rica en fibra reduce la presión arterial y mejora la salud del corazón.

Recomendaciones de Consumo

Las recomendaciones diarias de fibra varían según la edad y el sexo:

• Hombres adultos: 30-38 g/día

• Mujeres adultas: 21-25 g/día

• Niños y adolescentes: 19-31 g/día según la edad

Para alcanzar estos niveles, es recomendable consumir una dieta rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos.

Conclusión

El consumo adecuado de fibra es fundamental para la salud digestiva, metabólica y cardiovascular. Incorporar fuentes naturales de fibra en la dieta diaria ayuda a prevenir diversas enfermedades y a mejorar la calidad de vida.

Referencias

• Slavin, J. L. (2008). Dietary fiber and body weight regulation. Nutrition, 24(1), 42-48.

• Anderson, J. W., Baird, P., Davis, R. H., et al. (2009). Health benefits of dietary fiber. Nutrition Reviews, 67(4), 188-205.

Cirrosis Hepática: Un enfoque integral sobre la enfermedad hepática crónica

Introducción:
La cirrosis hepática es una enfermedad crónica progresiva del hígado que resulta de la destrucción gradual del tejido hepático normal y su reemplazo por tejido cicatricial. Es una afección grave que afecta a millones de personas en todo el mundo y puede ser causada por diversas condiciones, como el consumo excesivo de alcohol, hepatitis viral crónica, enfermedades hepáticas autoinmunitarias y otras afecciones metabólicas como la diabetes. En este artículo, examinaremos en profundidad la cirrosis hepática, incluyendo sus causas, síntomas, diagnóstico, complicaciones y opciones de tratamiento.

Causas:
La cirrosis hepática puede ser provocada por una variedad de factores, siendo las más comunes el consumo crónico y excesivo de alcohol y las infecciones virales crónicas, como la hepatitis B y C. Otras causas incluyen la enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD), enfermedades autoinmunitarias del hígado, trastornos genéticos, obstrucción crónica de las vías biliares y enfermedades metabólicas, entre otras.

Síntomas:
Los síntomas de la cirrosis hepática pueden ser sutiles en las etapas iniciales, pero se vuelven más evidentes a medida que la enfermedad progresa. Algunos de los síntomas comunes incluyen fatiga, pérdida de apetito, pérdida de peso, debilidad, ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos), ascitis (acumulación de líquido en la cavidad abdominal), edema en las piernas, cambios en la memoria y en la concentración, y hemorragias o moretones fáciles.

Diagnóstico:
El diagnóstico de la cirrosis hepática se realiza mediante la combinación de la historia clínica del paciente, el examen físico y una serie de pruebas de laboratorio y estudios de imagen. Los análisis de sangre pueden revelar niveles anormales de enzimas hepáticas, así como otras alteraciones indicativas de daño hepático. La ecografía, la tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética (RM) ayudan a evaluar el estado del hígado y la presencia de complicaciones como la ascitis y los tumores hepáticos.

Complicaciones:
La cirrosis hepática puede desencadenar una serie de complicaciones graves, como la hipertensión portal (presión alta en las venas del sistema portal), varices esofágicas (venas dilatadas en el esófago), encefalopatía hepática (deterioro del funcionamiento cerebral, psicosis, depresión y coma) debido a la acumulación de toxinas), insuficiencia renal y mayor riesgo de cáncer de hígado.

Tratamiento:
El tratamiento de la cirrosis hepática tiene como objetivo detener la progresión de la enfermedad, prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida del paciente. En las etapas iniciales, abordar la causa subyacente, como el cese del consumo de alcohol o el tratamiento de la hepatitis viral, puede ayudar a evitar una mayor degradación del hígado. El manejo de complicaciones, como la ascitis y las varices esofágicas, puede requerir diuréticos y procedimientos para reducir la presión portal. También es importante mantener una dieta balanceaba baja en sal, carbohidratos (azúcares) y grasas. En casos avanzados, el trasplante de hígado puede ser la única opción viable.

Conclusión:
La cirrosis hepática es una enfermedad grave y compleja que requiere un enfoque integral en su diagnóstico y tratamiento. La prevención y la identificación temprana de los factores de riesgo son cruciales para evitar el desarrollo de la enfermedad y sus complicaciones. Un abordaje multidisciplinario que involucre a hepatólogos, especialistas en trasplantes, nutricionistas y otros profesionales de la salud es esencial para brindar una atención óptima a los pacientes con cirrosis hepática y mejorar su pronóstico y calidad de vida.

¿Pueden comer carne los pacientes con cáncer colorrectal?

Los pacientes que ya han sido diagnosticados con cáncer colorrectal no enfrentan un mayor riesgo de reaparición de la enfermedad o de muerte si comen carnes rojas o procesadas, sugiere un nuevo análisis de datos de ensayos prospectivos en Estados Unidos.

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“Aunque nuestro estudio tiene limitaciones, estos hallazgos pueden informar el asesoramiento del paciente y el desarrollo de pautas dietéticas específicas para los sobrevivientes de cáncer”, dijeron los autores.

Los resultados sugieren que está bien que los pacientes con cáncer colorrectal coman estos alimentos, lo que contrasta directamente con las recomendaciones actuales.

En la actualidad, tanto la American Cancer Society como el American Institute for Cancer Research/World Cancer Research Fund recomiendan a los sobrevivientes de cáncer que limiten su consumo de carnes rojas y procesadas.

Esto se basa en la asociación conocida entre el consumo de carne roja y procesada y un mayor riesgo de cáncer colorrectal. Esta asociación se confirmó una vez más recientemente, según lo informado por Medscape Noticias Médicas, pero la evidencia proviene de estudios en la población general.

En este último estudio, los investigadores observaron específicamente a las personas que ya habían sido diagnosticadas con cáncer colorrectal para determinar si la recomendación de evitar las carnes rojas y procesadas está justificada.

La investigación fue publicada en JAMA Network Open el 22 de febrero.

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Erin L. Van Blarigan, doctora en ciencias, del Departamento de Epidemiología y Bioestadística de la University of California, en San Francisco, Estados Unidos, identificó 1011 pacientes con cáncer colorrectal en etapa III del ensayo Cancer and Leukemia Group B. La mediana de edad en el momento de la inscripción fue de 60 años, 44% de los participantes eran mujeres y 89% eran blancos.

Los participantes completaron un cuestionario validado de frecuencia de alimentos aproximadamente tres meses después del diagnóstico y nuevamente seis meses después de haber completado el tratamiento, o alrededor de 15 meses después del diagnóstico.

Además de la ingesta de carne roja y procesada, los investigadores evaluaron los comportamientos de salud, como el historial de tabaquismo, el uso de ácido acetilsalicílico, la actividad física y el uso de vitaminas y suplementos minerales.

Los pacientes con el mayor consumo de carne roja tenían más probabilidades que otros participantes de ser hombres y blancos, haber sido diagnosticados con cáncer en etapa T3 o T4, tener una enfermedad poco diferenciada o indiferenciada y tener una mediana de índice de masa corporal (IMC) más alto.

Aquellos con el mayor consumo de carne procesada tenían más probabilidades que otras personas de ser hombres y negros, fumadores actuales, tener una mediana de índice de masa corporal más alto y haber sido diagnosticados con enfermedad en etapa T3 o T4.

Durante una mediana de seguimiento de 6,6 años, hubo 81 recurrencias de cáncer colorrectal y 305 muertes.

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El análisis multivariado mostró que no había asociación entre el consumo de carne roja o procesada después del diagnóstico de cáncer de colon y el riesgo de recurrencia de la enfermedad o mortalidad.

El hazard ratio para el riesgo de recurrencia en los cuartiles más altos frente a los más bajos del consumo de carne roja fue de 0,84, mientras que para la carne procesada fue de 1,05.

El riesgo de mortalidad por todas las causas fue similar, con un hazard ratio de 0,71 para los cuartiles más altos frente a los más bajos del consumo de carne roja y un hazard ratio de 1,04 para la carne procesada.

Los autores señalaron que su estudio fue observacional y examinó el comportamiento autoinformado, por lo que “no pueden descartar la posibilidad de factores de confusión no medidos o residuales”.

Además, advirtieron que sus resultados “pueden no aplicarse” a los pacientes con cáncer colorrectal en etapas I a II o IV, y los datos disponibles no ofrecen información sobre “la ingesta de carne previa al diagnóstico ni sobre las prácticas de cocción de la carne”.

La investigación recibió apoyo del National Cancer Institute de los National Institutes of Health de Estados Unidos. La investigación de Jeffrey A. Meyerhardt cuenta con el apoyo de los Douglas Gray Woodruff Chair Fund, Guo Shu Shi Fund, Anonymous Family Fund for Innovations in Colorectal Cancer, Project P fund y George Stone Family Foundation. Van Blarigan ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente. Meyerhardt tiene relación con Boston Biomedical, COTA Healthcare, Merck y Taiho Pharmaceutical. Otros autores declararon numerosas relaciones.

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El balón intragástrico ingerible produce una importante reducción de peso

El balón intragástrico ingerible Allurion (antes Elipse, de Allurion Technologies), un novedoso balón que se ingiere y que no requiere intervención quirúrgica o colocación endoscópica, muestra una gran eficacia para lograr la reducción de peso, así como un mejor perfil metabólico, con menos efectos adversos que los registrados con otros balones intragástricos disponibles, según los resultados de un metanálisis.

“Creemos que este análisis es la revisión más completa del balón Allurion“, informan el primer autor, Dr. Daryl Ramai, de la División de Gastroenterología y Hepatología de la University of Utah School of Medicine, en Salt Lake City, Estados Unidos, y sus colaboradores, en la investigación publicada en el número de noviembre/diciembre de 2021 de Journal of Clinical Gastroenterology.

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“Nuestro estudio demostró que el balón Allurion reduce el perímetro de la cintura y los niveles de triglicéridos y se asocia con menos efectos adversos que otros balones intragástricos”, concluyeron los autores.

A diferencia de otros, el balón intragástrico Allurion se comprime en una pequeña cápsula que se conecta a un fino catéter y una vez ingerido se infla con 550 ml de líquido a través del catéter para crear una sensación de saciedad y ayudar a controlar el hambre.

El procedimiento puede realizarse de manera ambulatoria en aproximadamente 20 minutos, lo que puede evitar la carga y los costos adicionales de la cirugía o de la colocación y la extracción endoscópica. El balón está diseñado para vaciarse a través de una válvula que espontáneamente se abre y luego se expulsa el balón en las heces, una vez transcurridos cerca de 4 meses.

Aunque se utiliza actualmente en todo el mundo, el balón aún no cuenta con la aprobación de la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos.

Reducción de peso promedio de 12,2% en todos los estudios

Para evaluar el rendimiento los autores identificaron siete de los 273 estudios publicados que cumplían los criterios de análisis. Los estudios incluyeron 2.152 pacientes de edades entre 18 y 65 años de edad, con una media de índice de masa corporal inicial de 32,1 a 38,6 kg/m2.

Todos los estudios fueron prospectivos, con resultados notificados a los 3 a 4 meses, cuando el balón Allurion suele desinflarse. Tres de los estudios eran multicéntricos, mientras que cuatro eran unicéntricos.

En cuanto a las mejoras en el índice de masa corporal, los resultados mostraron que la diferencia media agrupada desde el inicio hasta el final de los estudios fue de 0,88 (p = 0,001) y el porcentaje medio ponderado de reducción de peso corporal total durante el tratamiento en todos los estudios fue de 12,2%.

La media de reducción de peso corporal en los estudios con Allurion fue de 49,1%.

El análisis no se diseñó para comparar directamente los resultados con otros balones, pero los autores señalaron, por ejemplo, que el balón intragástrico ReShape Duo (un sistema de doble balón aprobado por la FDA) se asoció en un estudio previo a un porcentaje de reducción de peso corporal total de 7,6% a los 6 meses, en comparación con 3,6% observado en pacientes con modificaciones del estilo de vida.

Sin embargo, un metanálisis separado mostró que el porcentaje combinado de reducción y pérdida de peso corporal total con el balón Orbera, aprobado por la FDA, era aproximadamente el mismo que en el análisis actual de Allurion: 12,3% a los 3 meses de la implantación (seguido de 13,2% a los 6 meses y 11,3% a los 12 meses).

Este análisis mostró además que la reducción de peso corporal excesiva con el balón Orbera a los 12 meses era de 25,4%.

En otros resultados, el metanálisis actual también mostró mejoras significativas con el balón Allurion en el perímetro de la cintura de 0,89 (p = 0,001) y en los niveles de triglicéridos de 0,66 (p = 0,004), en comparación con el valor inicial.

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Investigaciones anteriores con el balón intragástrico Obalon, aprobado por la FDA, que se infla con gas en vez de líquido, mostraron una reducción significativa en el perímetro de la cintura de 109 cm (± 12,3) a 99 cm (± 10,5) (< 0,05) y otro estudio demostró que 37,5% de los pacientes en los que se implantó el balón Orbera habían normalizado sus niveles de triglicéridos después de 4 meses sin tratamiento médico concomitante.

Menos efectos adversos

Entre los posibles riesgos asociados al balón Allurion se encuentra la posibilidad de que se produzca un desinflado prematuro del balón, lo que fue relativamente infrecuente (1,8%) según se observó en el metanálisis.

Otros efectos adversos notificados con el balón Allurion fueron dolor abdominal (37,5%), vómitos (29,6%), diarrea (15,4%) y obstrucción del intestino delgado (0,5%).

Las tasas correspondientes de dolor abdominal con los balón ReShape Duo y Orbera fueron de 54,5% y 57,5%, con efectos debidos posiblemente al inflado excesivo, señalaron los autores.

Además, las tasas de vómito con los balones ReShape Duo y Orbera han sido mucho más elevadas: 86,7% y 86,8%, respectivamente.

Cabe destacar que no se registraron muertes o casos de pancreatitis aguda en los estudios del metanálisis de Allurion.

Como se informó en Medscape Noticias Médicas, estas inquietudes se han planteado en anteriores alertas de la FDA en relación con los balones intragástricos rellenos de líquido Orbera y ReShape Duo.

En la actualización más reciente, publicada en abril de 2020, la FDA describió la recepción de informes de 18 fallecimientos ocurridos en todo el mundo desde la aprobación de los balones Orbera y ReShape, incluidos ocho en Estados Unidos. “Estas preocupaciones son válidas. Teóricamente, dado que el balón Allurionse coloca por un periodo más breve, es concebible que haya menos efectos adversos. Sin embargo, se necesitan ensayos comparativos para confirmarlo”, comentó a Medscape Noticias Médicas.

Aunque los balones muestran eficacia en pacientes que tienen dificultades para bajar de peso, síndrome metabólico o esteatosis hepática, “el tipo y la duración de los balones intragástricos deben adaptarse al paciente”, destacó el especialista.

“Los médicos deben hablar detalladamente con sus pacientes sobre los beneficios y riesgos que conlleva utilizar un balón intragástrico”, añadió. “Además, la colocación de balones intragástricos solo deben intentarla médicos con experiencia en endoscopia bariátrica”, finalizó el Dr. Ramai.

El estudio no recibió apoyo económico. El Dr. Ramai ha declarado no tener ningún conflicto deinterés económico pertinente.

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Consumo de Omeprazol causa disfunción eréctil profunda en joven sano

El Omeprazol es un medicamento que sirven para reducir la cantidad de ácido gástrico producido por glándulas en el revestimiento del estómago, pero que pueden causar efectos adversos en quienes lo consumen  con frecuencia, los cuales incluyen deficiencia de vitamina B12, colitis por Clostridium difficile y mayor riesgo de enfermedad renal crónica.

El caso se presentó en un hombre caucásico de 38 años con hipertensión leve y sin otros antecedentes médicos significativos desarrolló una disfunción eréctil profunda dentro de los 2 días de iniciar la terapia con omeprazol sin receta. En el momento del episodio, el paciente estaba tomando una dosis estable de lisinopril y no tomaba otros medicamentos ni suplementos.

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Varios factores de la historia clínica de este paciente crean un argumento convincente que implica al omeprazol como un potente precipitante de la disfunción eréctil. Estos incluyen la relación temporal del inicio de la disfunción eréctil con el inicio de la terapia con omeprazol, la pronta resolución de los síntomas tras la interrupción del fármaco, la ausencia de otros factores precipitantes fácilmente aparentes y la ausencia de disfunción eréctil recurrente en los 2 años posteriores al episodio.

Según los médicos el paciente de 38 años comenzó a tener síntomas de disfunción eréctil, una vez inició su terapia con omeprazol. Sin embargo, cuando el equipo clínico decidió descontinuarle el medicamento, sus síntomas desaparecieron e incluso se pudo recuperar y además durante los dos años posteriores no presentó la patología, aún usando el medicamento. 

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Los autores de este caso insistieron en que el uso de este fármaco debe considerarse como una potencial causa de disfunción eréctil en pacientes jóvenes y sanos, al igual en que pacientes mayores. De otra parte, enfatizaron en que se necesitan más estudios para comprobar que la difusión eréctil puede figurar como un efecto de este medicamento.

Finalmente la indecencia de este tipo de escenario clínico atribuido a este tipo de terapia es poco reconocido en literatura, por lo que se exhorta a realizar más estudios científicos y el uso de estos fármacos debe reconsiderarse en pacientes jóvenes.

Por: Belinda Lugo

Los trastornos concomitantes con la cirrosis se vincularon con peores resultados

Múltiples trastornos concomitantes parecen empeorar los desenlaces de mortalidad en pacientes con cirrosis. Aquellos pacientes con cirrosis compensada y tres trastornos concomitantes tienen una tasa de mortalidad similar a la de los pacientes con cirrosis descompensada, según un nuevo análisis de una cohorte basada en la población de la región metropolitana Dallas-Forth Worth metroplex.

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“Creo que es un mensaje bastante fuerte que la mera existencia de estas enfermedades crónicas tiene un efecto considerable a largo plazo. Al menos contribuyen a la mortalidad en alguna medida. Es muy importante centrarse en estas enfermedades crónicas como objetivos en una fase temprana de la atención que prestamos a estos pacientes con cirrosis para asegurarnos de que las controlamos, con el fin de que a largo plazo podamos disminuir el fallecimiento prematuro y la mortalidad en estos pacientes”, señaló el Dr. Mohammad Amin Fallahzadeh, maestro en salud pública, quien presentó los resultados en el Congreso de la American Association for the Study of Liver Diseases (AASLD) de 2021.

En el estudio participaron 35.361 pacientes con cirrosis. La media de edad de los participantes era de 59,5 años, 41,8% era de sexo femenino, 29,7% no era de raza blanca y 17,5% era hispanoamericano. La comorbilidad era común y se presentó en cerca de 25% de los pacientes. Cuarenta y cinco por ciento de los trastornos concomitantes lo constituían enfermedades cardiovasculares, 28,9% de los individuos tenía un trastorno concomitante, 17,5% tenía dos y 12,6% tenía tres.

Una curva de Kaplan-Meier mostró que los pacientes con cirrosis compensada y sin trastornos concomitantes tenían la mayor sobrevida en el curso del tiempo, mientras que los pacientes descompensados con trastornos concomitantes tenían la menor sobrevida (p = 0,01). La curva mostró una sobrevida similar entre los pacientes con cirrosis compensada y tres trastornos concomitantes y los pacientes descompensados sin comorbilidad.

El riesgo de fallecimiento aumentó con un trastorno concomitante (hazard ratio [HR]: 2,5; intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 2,23 a 2,8), dos trastornos concomitantes (HR: 3,27; IC 95%: 2,9 a 3,69), y tres trastornos concomitantes (HR: 4,52; IC 95%: 3,99 a 5,12).

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La mortalidad aumentó con el número de trastornos concomitantes en pacientes compensados lo mismo que en descompensados; en pacientes con hepatitis Chepatopatía alcohólica y esteatosis hepática no alcohólica; por raza (blanca, negra y otros) y en diferentes grupos de edad. Se observó un efecto más potente de los trastornos concomitantes en los compensados (HR: 6,4 frente a 4,1), pacientes de sexo femenino (HR: 5,2 frente a 4,1) y en mayores de 65 años de edad (HR: 7,2 frente a 3,7 de los de 45 a 64 años de edad y 5,0 en los menores de 45 años).

Los investigadores también observaron un efecto sinérgico evidente de la nefropatía crónica y las enfermedades cardiovasculares. Los dos tipos de trastorno se relacionaron con más riesgo por sí mismos, pero cuando un paciente tenía enfermedad cardiovascular y nefropatía crónica al mismo tiempo, la mortalidad fue mayor que con solo el riesgo añadido de los dos tipos de trastornos.

Los hallazgos confirman que los pacientes con cirrosis y trastornos concomitantes parecen tener peor calidad de vida y una mayor mortalidad. “No esperaba que hubiera un efecto tan importante, hacer que un paciente compensado fuera como si estuviera descompensado, pero definitivamente lo vemos en nuestra práctica diaria”, destacó el Dr. Fallahzadeh, quien es residente de segundo año de medicina interna en el Baylor University Medical Center, en Dallas, Estados Unidos.

“Cuando un hepatólogo o un especialista en medicina interna atienden a un paciente a quien le han diagnosticado cirrosis, deben examinarlo para detectar otras afecciones crónicas, como diabetes, insuficiencia renal crónica y enfermedades cardiovasculares; así se asegurarán de que si tiene alguna de estas afecciones esté controlada o si necesita derivación a otra especialidad para un mejor tratamiento. Por ejemplo, si necesitan una derivación a nefrología, debe hacerse lo antes posible para que se pueda minimizar la carga que estas enfermedades representan a largo plazo para estos pacientes. Y también tenemos que educar a los pacientes sobre el control de estos problemas crónicos”, añadió el Dr. Fallahzadeh.

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Los hallazgos podrían hacer que los investigadores se replanteen cómo clasificar la cirrosis compensada y la descompensada. “Cuando hablamos de hepatopatía descompensada nos referimos a hemorragia por varices, ascitis y encefalopatía. En este caso se afirma que si un paciente está compensado y tiene tres de estos trastornos médicos asociados, podría estar peor que si su cirrosis está descompensada. Es un verdadero cuestionamiento de la situación actual sobre la forma en que pensamos acerca de estas entidades patológicas. Se las considera de forma muy diferente en lo que respecta a la mortalidad. Hay que seguir aclarando esto”, dijo el Dr. Mayur Brahmania, profesor adjunto de medicina en la Western University, en Londres, Canadá, quien moderó la sesión.

Una limitación clave del estudio fue que los investigadores no tuvieron acceso a datos sobre el uso de medicación, por lo que no se pudo determinar si se estaban controlando los trastornos concomitantes. Asimismo, no se controlaron el índice de masa corporal y la mayoría de los factores relacionados con el estilo de vida.

El Dr. Fallahzadeh y el Dr. Brahmania han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Este contenido fue originalmente publicado en MDEdge, parte de la Red Profesional de Medscape. 

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