Hipotiroidismo y la importancia de tomar la levotiroxina correctamente

El hipotiroidismo es una de las enfermedades endocrinas más comunes en la práctica médica. Ocurre cuando la glándula tiroides —ubicada en la parte anterior del cuello— no produce suficiente cantidad de hormonas tiroideas (T3 y T4), esenciales para regular el metabolismo del cuerpo.

Causas frecuentes

Las causas más comunes de hipotiroidismo incluyen:

Tiroiditis de Hashimoto (enfermedad autoinmune). Tratamiento previo del hipertiroidismo con yodo radiactivo o cirugía. Deficiencia de yodo (menos frecuente en países desarrollados). Medicamentos que interfieren con la función tiroidea (por ejemplo, amiodarona o litio).

Síntomas principales

El hipotiroidismo puede desarrollarse lentamente, y sus síntomas suelen confundirse con otras condiciones. Entre los más comunes se encuentran:

Cansancio y debilidad. Aumento de peso sin causa aparente. Piel seca y cabello quebradizo. Intolerancia al frío. Estreñimiento. Lentitud mental y somnolencia. En mujeres, alteraciones menstruales o infertilidad.

Tratamiento con levotiroxina

El tratamiento estándar para el hipotiroidismo es la levotiroxina sódica, una forma sintética de la hormona tiroidea T4. Su objetivo es reemplazar la hormona que el cuerpo no produce y mantener niveles normales de TSH en sangre.

Importancia de la adherencia al tratamiento

La levotiroxina debe tomarse todos los días, preferiblemente:

En ayunas, al menos 30 a 60 minutos antes del desayuno. Con un vaso de agua, sin otros medicamentos ni suplementos (especialmente calcio, hierro o antiácidos, que reducen su absorción).

La constancia y el horario fijo son fundamentales, ya que las hormonas tiroideas tardan varias semanas en estabilizarse en sangre. Interrumpir o tomar mal la medicación puede causar fluctuaciones hormonales que se manifiestan como cansancio, aumento de peso, cambios en el estado de ánimo o alteraciones metabólicas.

Riesgos de no tomar la levotiroxina adecuadamente

No seguir el tratamiento o hacerlo de forma irregular puede causar:

Persistencia de los síntomas de hipotiroidismo. Aumento del colesterol y riesgo cardiovascular. Problemas de fertilidad y embarazo. En casos graves, coma mixedematoso, una complicación potencialmente mortal.

Monitoreo médico

El tratamiento requiere controles periódicos con el médico para ajustar la dosis según los niveles de TSH y T4 libre. Cada paciente tiene una dosis individualizada que puede cambiar con el tiempo, especialmente durante el embarazo, la menopausia o al iniciar otros medicamentos.

Conclusión

El hipotiroidismo, aunque es una condición crónica, puede controlarse completamente con una dosis adecuada de levotiroxina. La adherencia diaria y correcta al tratamiento es la clave para mantener el metabolismo normal, prevenir complicaciones y garantizar una buena calidad de vida.

El Plato Diabético: Una Estrategia Diaria para Controlar el Peso y Prevenir Enfermedades Crónicas

Introducción

El “plato diabético” es una herramienta visual creada por expertos en nutrición para promover una alimentación equilibrada, originalmente diseñada para personas con diabetes. Sin embargo, múltiples estudios han demostrado que su aplicación diaria beneficia a toda la población, incluso a quienes no padecen esta condición. Su estructura ayuda a controlar el peso corporal, mejorar la digestión, estabilizar la glucosa en sangre y reducir el riesgo de enfermedades crónicas como el cáncer, la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares.

¿En qué consiste el plato diabético?

El plato diabético divide una comida saludable en tres partes principales:

🥦 ½ del plato: Vegetales no almidonados (brócoli, espinaca, coliflor, calabacín, lechuga, tomates, etc.). 🍗 ¼ del plato: Fuentes de proteínas magras (pollo, pescado, huevos, tofu, legumbres, carne magra). 🍚 ¼ del plato: Carbohidratos complejos o almidonados (arroz integral, papa, batata, quinoa, pan integral).

Se complementa con una porción de fruta fresca, agua o bebida sin azúcar y, de ser posible, una pequeña cantidad de grasa saludable como aceite de oliva, aguacate o nueces.

Beneficios metabólicos y de control de peso

Adoptar el plato diabético como guía diaria permite:

Controlar las porciones: Evita excesos calóricos, favoreciendo la pérdida o mantenimiento de peso. Regular la glucemia: Mantiene niveles estables de azúcar en sangre, evitando picos de insulina. Aumentar la saciedad: La fibra de los vegetales y granos enteros ayuda a sentirse lleno por más tiempo. Favorecer el metabolismo: La combinación equilibrada de carbohidratos, proteínas y grasas mejora el aprovechamiento de la energía.

Prevención de enfermedades crónicas

Aunque fue diseñado para personas con diabetes, los principios del plato diabético mejoran la salud metabólica general:

❤️ Enfermedades cardiovasculares: Al reducir el consumo de azúcares y grasas saturadas, mejora los niveles de colesterol y presión arterial. 🧬 Cáncer: Una dieta rica en vegetales, antioxidantes y fibra protege contra el daño celular y la inflamación crónica. 🍩 Diabetes tipo 2: Disminuye la resistencia a la insulina y previene el desarrollo de prediabetes. 🧠 Salud cerebral: Los niveles estables de glucosa favorecen la concentración, la memoria y el estado de ánimo.

Cómo ponerlo en práctica diariamente

Usa un plato físico como guía visual: divide tu plato en las proporciones mencionadas. Elige alimentos frescos y locales: frutas y vegetales de temporada tienen mejor contenido nutricional. Reduce los alimentos ultraprocesados: evita refrescos, frituras y harinas refinadas. Mantén una rutina regular de comidas: comer cada 4–5 horas ayuda a estabilizar el metabolismo. Hidrátate adecuadamente: el agua es fundamental para la digestión y el control del apetito.

Conclusión

El plato diabético no es solo una herramienta para quienes viven con diabetes, sino un modelo universal de alimentación saludable. Al practicarlo diariamente, cualquier persona puede controlar su peso, optimizar su salud metabólica y reducir el riesgo de enfermedades crónicas. Adoptar este patrón alimentario es un acto preventivo, sencillo y poderoso que puede transformar la salud a largo plazo.

¿Por qué se hace difícil controlar la ingesta de azúcar, especialmente en personas con diabetes?

Introducción

El control del consumo de azúcar representa uno de los mayores desafíos en la salud pública moderna. Para las personas con diabetes mellitus, esta dificultad se intensifica, ya que su organismo presenta alteraciones en la forma en que utiliza y regula la glucosa. Sin embargo, más allá del diagnóstico médico, existen razones biológicas, neurológicas y psicológicas que explican por qué resulta tan difícil resistir el impulso de consumir azúcar.

1. La glucosa: combustible esencial del cuerpo y el cerebro

La glucosa (azúcar) es la principal fuente de energía de las células del cuerpo humano. Todos los tejidos pueden usarla, pero el cerebro depende casi exclusivamente de ella para su funcionamiento óptimo.

Cuando los niveles de glucosa bajan, el cerebro activa mecanismos instintivos para buscar y consumir alimentos dulces, liberando señales de hambre y antojos. Esta reacción no es una cuestión de “fuerza de voluntad”, sino una respuesta evolutiva diseñada para garantizar la supervivencia.

2. El sistema de recompensa y la adicción al azúcar

El azúcar estimula en el cerebro la liberación de dopamina, un neurotransmisor relacionado con el placer y la motivación. Este proceso activa el sistema de recompensa, el mismo que se ve involucrado en ciertas adicciones.

Cada vez que una persona consume algo dulce, experimenta una sensación placentera que refuerza el deseo de repetirlo para así asegurar la especie y supervivencia. Con el tiempo, el cerebro puede requerir dosis más altas de azúcar para obtener el mismo efecto, creando un ciclo de dependencia difícil de romper.

3. En los diabéticos: una paradoja metabólica

Las personas con diabetes enfrentan un conflicto fisiológico:

Por un lado, su cuerpo necesita glucosa para funcionar. Por otro, su metabolismo no puede procesarla adecuadamente debido a una deficiencia o resistencia a la insulina.

Cuando los niveles de glucosa en sangre fluctúan (ya sea por exceso o por déficit), el cerebro interpreta esas variaciones como una amenaza y aumenta los antojos de azúcar. Este fenómeno explica por qué muchos pacientes diabéticos sienten una necesidad casi irresistible de consumir dulces, incluso sabiendo que pueden perjudicar su salud.

4. Factores emocionales y conductuales

El azúcar también se asocia al placer emocional. En situaciones de estrés, ansiedad o tristeza, el cuerpo libera cortisol, una hormona que aumenta el apetito, especialmente por alimentos ricos en azúcar y grasa.

Por esta razón, muchas personas utilizan el consumo de azúcar como un mecanismo de alivio emocional, lo que refuerza aún más el hábito y dificulta su control.

5. Estrategias para controlar la ingesta de azúcar

Educación nutricional: comprender el impacto del azúcar en la salud. Elección de carbohidratos complejos: como avena, legumbres y frutas enteras, que liberan energía lentamente. Control de estrés: técnicas de relajación, ejercicio o terapia. Monitoreo constante de la glucosa: permite reconocer patrones y evitar caídas que provoquen antojos. Apoyo psicológico y médico: fundamental para romper el ciclo de dependencia emocional y fisiológica.

Conclusión

El deseo de consumir azúcar tiene raíces biológicas profundas: es la fuente primaria de energía del cuerpo y del cerebro. Sin embargo, en el contexto de la diabetes, este instinto natural se vuelve una batalla metabólica. Entender que el impulso no es simple “falta de control”, sino una reacción fisiológica y neurológica, permite abordar el problema con empatía, educación y estrategias integrales que incluyan tanto el cuerpo como la mente.

Avances hacia el fin de la Diabetes Tipo 1: Una visión del futuro

Introducción

La diabetes tipo 1 (DT1) es una enfermedad crónica en la que el páncreas produce poco o ningún insulina, una hormona que permite que la glucosa ingrese a las células para producir energía. Actualmente, no existe una cura para la DT1, y los pacientes deben manejar sus niveles de glucosa a través de inyecciones de insulina diarias o bombas de insulina. Sin embargo, los avances científicos y médicos recientes sugieren un futuro prometedor hacia el fin de la DT1.

Terapias con células madre

Una de las áreas más emocionantes de investigación en la DT1 es el uso de células madre para reemplazar las células beta del páncreas que han sido destruidas. Las células madre tienen la capacidad única de transformarse en cualquier tipo de célula del cuerpo, incluyendo las células beta. Los ensayos clínicos han demostrado que las células madre pueden ser inducidas para convertirse en células que producen insulina, ofreciendo la posibilidad de un suministro de insulina autoregenerativo en el cuerpo.

Inmunoterapia

Otra línea de investigación se centra en la inmunoterapia, que busca detener la respuesta autoinmune que destruye las células beta en primer lugar. Los ensayos clínicos han demostrado que ciertos medicamentos pueden retrasar la progresión de la DT1 en las personas recién diagnosticadas, lo que indica que podríamos ser capaces de detener la enfermedad antes de que cause daño significativo.

Nuevas tecnologías de administración de insulina

Mientras tanto, las mejoras en la administración de insulina están haciendo que la vida con DT1 sea más manejable. Los monitores continuos de glucosa y las bombas de insulina inteligentes pueden ajustar automáticamente los niveles de insulina en base a los niveles de glucosa en tiempo real, reduciendo la carga de la gestión diaria de la enfermedad.

Conclusión

Aunque todavía no estamos en el punto de poder decir que hemos “curado” la diabetes tipo 1, estamos avanzando más cerca de ese objetivo. Los avances en la terapia con células madre, la inmunoterapia y la administración de insulina están cambiando la forma en que pensamos sobre la DT1 y ofrecen un rayo de esperanza para aquellos afectados por esta enfermedad crónica. A medida que continuamos investigando y probando nuevas terapias, podemos tener la esperanza de un futuro donde la DT1 puede ser una cosa del pasado.

Cetoacidosis Diabética: Una Complicación Grave de la Diabetes

Introducción:
La cetoacidosis diabética (CAD) es una complicación potencialmente mortal que puede ocurrir en personas con diabetes. Se caracteriza por un desequilibrio en los niveles de azúcar en sangre, que conduce a la acumulación de cuerpos cetónicos. Esta condición requiere atención médica inmediata, ya que puede llevar a complicaciones graves e incluso a la muerte si no se trata adecuadamente. En este artículo, exploraremos en detalle la cetoacidosis diabética, sus causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento.

Causas:
La cetoacidosis diabética suele ocurrir en personas con diabetes tipo 1, aunque también puede presentarse en casos de diabetes tipo 2. Algunas de las causas comunes de CAD incluyen la falta de insulina, infecciones, enfermedades graves, estrés físico o emocional, y el incumplimiento en la toma de medicamentos para la diabetes.

Síntomas:
Los síntomas de la cetoacidosis diabética pueden aparecer de forma repentina y progresar rápidamente. Algunos de los signos y síntomas más comunes incluyen aumento de la sed y la micción, fatiga extrema, náuseas y vómitos, respiración rápida y profunda (respiración de Kussmaul), aliento con olor a frutas, dolor abdominal, confusión y somnolencia.

Diagnóstico:
El diagnóstico de la cetoacidosis diabética se basa en una combinación de síntomas clínicos, análisis de laboratorio y evaluación del historial médico del paciente. Los exámenes de sangre pueden revelar niveles elevados de glucosa y cetonas en la sangre, así como desequilibrios en los electrólitos.

Tratamiento:
El tratamiento de la cetoacidosis diabética implica una hospitalización inmediata. El objetivo principal es corregir el desequilibrio metabólico y reponer los líquidos y electrólitos perdidos. Esto generalmente se logra mediante la administración de líquidos intravenosos y la insulinoterapia para normalizar los niveles de glucosa en sangre. Además, es posible que se requieran ajustes en la ingesta de líquidos, electrolitos y la administración de otros medicamentos según la situación individual del paciente.

Prevención:
La mejor manera de prevenir la cetoacidosis diabética es mantener un buen control de la diabetes. Esto implica tomar los medicamentos prescritos, seguir una dieta equilibrada, hacer ejercicio regularmente y monitorear los niveles de glucosa en sangre de manera constante. Es importante también estar atento a los signos de alerta de CAD y buscar atención médica de inmediato si se presentan síntomas preocupantes.

Conclusión:
La cetoacidosis diabética es una complicación seria de la diabetes que requiere atención médica urgente. La comprensión de sus causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento es fundamental para prevenir complicaciones graves. Aquellos que viven con diabetes deben estar conscientes de los riesgos asociados con la cetoacidosis diabética y trabajar en estrecha colaboración con su equipo médico

Las luces nocturnas de la ciudad se relacionan con más riesgo de diabetes

Los niveles más altos de exposición a la luz artificial exterior por la noche se relacionaron significativamente con los indicadores de la diabetes y las alteraciones de la homeostasis de la glucosa en un nuevo estudio nacional transversal realizado en China.

Los resultados mostraron un aumento significativo de 7% en la prevalencia de la diabetes por quintil de exposición a la luz artificial por la noche (cociente de prevalencia [CP]: 1,07), informaron el Dr. Ruizhi Zheng, de la Facultad de Medicina de la Universidad Jiaotong de Shanghái, en China, y sus colaboradores. Los investigadores descubrieron que las personas que vivían en las zonas con más exposición a la luz nocturna tenían una prevalencia de diabetes 28% mayor que las que vivían en los lugares con menos exposición (CP: 1,28).

El estudio fue publicado en versión electrónica el 14 de noviembre en Diabetologia.

Estudios anteriores con animales han demostrado que la exposición a la luz por la noche puede interferir en los ritmos circadianos y afectar la homeostasis de la glucosa, señaló el equipo del estudio. Otras investigaciones han demostrado que la exposición crónica a una luz interior moderada durante el sueño elevaba la prevalencia de la diabetes en adultos mayores en comparación con los que dormían en un entorno de luz tenue, añadieron los autores.

“Nuestros resultados contribuyen a la creciente literatura que indica que la luz artificial por la noche es perjudicial para la salud y demuestran que puede ser un nuevo factor de riesgo potencial para la diabetes”, afirmaron.

Sin embargo, subrayó que se necesita mucha más investigación antes de que cualquier relación pueda considerarse definitiva.

La exposición a la luz nocturna en el exterior se relaciona con la glucosa en ayunas y la hemoglobina glucosilada

Los investigadores chinos se propusieron evaluar las relaciones entre la prevalencia de la diabetes y la homeostasis de la glucosa con la exposición crónica a la luz exterior por la noche.

Evaluaron a 98.658 participantes del Estudio de Vigilancia de Enfermedades No Transmisibles de China en 162 centros. El promedio de edad de los participantes era de 42,7 años. Las mujeres constituían 49,2% de la cohorte del estudio.

La diabetes se definió según los criterios de la American Diabetes Association.Se utilizaron datos de satélite para determinar la exposición a la luz exterior durante la noche en 2010. Se investigaron las asociaciones entre la exposición a la luz por la noche y los indicadores de la homeostasis de la glucosa.

Se calcularon los cocientes de prevalencia y se ajustaron en función del sexo, la edad, el tabaquismo, la educación, el índice de masa corporal, la actividad física, los ingresos del hogar, los antecedentes familiares de diabetes, las zonas rurales o urbanas, el consumo de alcohol y el uso de fármacos hipolipidemiantes (principalmente estatinas) o antihipertensivos.

Fuente: Medscape

Disfruta de las fiestas sin los atracones de temporada

Parece casi imposible que los puertorriqueños renuncien a los típicos antojos navideños -como el cuerito y la morcilla, el lechón y los pasteles o el arroz con gandules, el coquito y el tembleque. Después de todo, son muchos los que siguen a pie juntillas esa máxima de que “una vez al año no hace daño”.

Pero la realidad es que los excesos de comidas, dulces y bebidas alcohólicas en estas fechas, pueden tener consecuencias en la salud de una persona. Desde aumento del colesterol malo e hipertensión y acidez estomacal, hasta descontrol de azúcar en sangre, reflujo y gastritis, por mencionar algunas. Además del aumento de peso que, a principios del próximo año, se lucha por perder.

Uno de los errores más comunes -y más obvios- en esta época es que se consumen más calorías de las que el cuerpo necesita, advierte la licenciada Getsení Rodríguez, nutricionista y dietista de Healthy Habits by GR, Inc. Por ejemplo, se come de todo lo que está disponible en la mesa de alimentos; se toman muchas bebidas (con o sin alcohol) que contienen muchas calorías “huecas” que no proveen ningún nutriente al cuerpo. Otro mal hábito es no comer durante todo el día para comer en la fiesta o la actividad a la que fue invitado, lo que provoca que llegues con hambre y no tengas control de qué comer y qué no.

“No podemos negar la realidad de que en nuestra gastronomía abundan los carbohidratos. Y, típicamente, lo restringido es lo deseado porque nadie quiere privarse de la comida típica de esta temporada”, contextualiza la licenciada Rodríguez, para luego enfatizar en la importancia de la moderación y no abandonar la rutina diaria de ejercicios.

“Mantener la rutina diaria del ejercicio también ayuda a ser consciente de la forma de comer y de lo que se come. Eso no quiere decir que un día no hagas un desarreglo. Pero lo importante es que al otro día sigas con la rutina que te ayuda a mantener un balance”, recomienda la nutricionista Rodríguez, quien cree que si un día te comes un arroz con dulce o un tembleque -que es un postre que no comes todos los días-, te decidas por una porción moderada.

“Es importante tener ese balance en el plato, además de conocer a qué grupo de alimentos pertenecen. Eso va a ser clave a la hora de uno concienciarse para saber qué servirse en ese plato festivo”, propone Rodríguez, tras mencionar que un solo pastel de masa tiene cerca de 450 calorías.

Por eso cree que es importante seguir con la rutina de alimentación saludable y de actividad física, que es lo que nos permite enfocarnos en las metas que nos propusimos y en el compromiso que tenemos con nuestra salud. “La manera más fácil es conocer un poco más en detalle los alimentos que usualmente comemos en la época navideña y, de esa forma, controlar las calorías, escogiendo las alternativas más saludables”.

De hecho, es importante tener en cuenta esas situaciones porque durante esta temporada puedes aumentar entre cinco y quince libras. De la misma forma, no nos podemos desligar del alcohol que se consume en estos días y que pueden alterar la salud del hígado y del corazón, advierte la nutricionista Rodríguez, mientras enfatiza en la importancia de la hidratación. “Hay una recomendación que yo siempre doy, si vas a beber alcohol, la medida es dos tragos para el hombre y uno para la mujer. Es decir, no es dejar de comer ni beber, es tener un control tanto en lo que bebemos como en lo que comemos”, aconseja la nutricionista.

Sin embargo, después de haber pasado por tantas situaciones de crisis y estrés, es normal que nadie se quiera perder una fiesta o una actividad gastronómica con la familia y las amistades.

“Lo primero que le digo a la gente es que no se priven de nada, las fiestas son para celebrar y disfrutar porque eso es muy importante también. No es el momento de hacer dieta, a menos que (la persona) tenga una condición de salud de emergencia”, comenta el doctor Víctor Marcial Vegaespecialista en medicina integral (concepto que combina la medicina científica con terapias alternativas).

En principio, la gastroenteróloga Veroushka Ballester coincide con el doctor Marcial sobre celebrar y disfrutar de estas fiestas. Pero también enfatiza en la importancia de la moderación. “No es eliminar (o dejar de comer) porque a todo el mundo le gusta comerse un pedacito de lechón o un bacalaíto. La clave está en la moderación”, reitera la también especialista en cáncer gastrointestinal y genética asociada a este tipo de cáncer.

Lo más común

En ese sentido, la doctora Ballester señala que lo más común en esta época en cuanto a sintomatología a raíz de los “deslices navideños”, lo que más ocurre es el reflujo gastroesofágico y la gastritis.

El reflujo gastroesofágico se produce cuando el ácido del estómago fluye hacia el tubo que conecta la boca y el estómago (esófago) y ese retroceso de ácido (reflujo ácido) puede irritar el revestimiento del esófago. Mientras que la gastritis se refiere a la inflamación del revestimiento del estómago que, generalmente, se produce por la misma infección bacteriana que provoca la mayoría de las úlceras estomacales o por el uso habitual de ciertos analgésicos.

Cabe mencionar que el uso continuo de alcohol también puede irritar y erosionar el revestimiento del estómago, lo que lo hace más vulnerable a los jugos digestivos. De hecho, también es más probable que el consumo excesivo de alcohol cause gastritis aguda. Por eso, la doctora Ballester recomienda que, si vas a darte un gustito navideño, trates de que sea en fechas específicas. “Pero para algunas personas que lo hacen todos los días (o muy seguido) puede ser nocivo para la salud”, advierte.

“El punto es que sí se puede disfrutar, pero de manera responsable. Lo importante es que, por ejemplo, si vas a una fiesta y te comes un bacalaíto, no trates de comer ocho. Si vas a beber alcohol, te tomes una copa o dos, no más de eso. La clave de todo es la moderación”, coincide la doctora Ballester, tras enfatizar en ser comedidos al momento de fiestar y mantener diariamente un estilo de vida saludable.

Por ejemplo, algo tan simple como llevar una alimentación saludable durante la semana, al igual que mantener una rutina de ejercicios diarios -como caminar por 30 minutos-, pueden ayudar a que ese “desliz” de un día de fiesta no tenga muchas consecuencias en la salud.

No obstante, las personas que ya tienen síntomas pueden intentar tomar algunos de los medicamentos que se venden “over the counter” para la acidez estomacal, aunque la gastroenteróloga indica que es una recomendación “off label”. Es decir, el uso de un medicamento fuera de las indicaciones para el que fue aprobado. “Es algo que les recomiendo a personas que tienen esta sintomatología de manera recurrente, que no es que todo el mundo los tenga que usar”, aclara.

Tomar el control

De la misma forma, la doctora Ballester resalta que estar sobrepeso o con obesidad “no ayuda en todos estos escenarios clínicos”. Por eso reitera la importancia de mantenerse activo durante toda la temporada navideña “o por lo menos hacer algún tipo de ejercicio cardiovascular por lo menos tres veces en la semana”. Además de mantener unos hábitos que pueden ayudar. Por ejemplo, respetar los horarios de comida, no picotear entre comidas, evitar los alimentos fritos o disminuir el consumo de carbohidratos.

Para el doctor Marcial Vega es importante que, además de disfrutar las festividades navideñas, se sigan unos pasos que él recomienda para tomar el control de la salud. Pero de inmediato aclara que no está relacionado a dietas. “¿Pero hasta qué grado uno puede disfrutar y hacer cosas que nos afectan?”, se pregunta retóricamente el médico, tras responder que todo va a depender del estado de salud de cada persona.

“Ahora es el momento para uno hacerse unas pruebas de sangre antes y después de las fiestas”, propone el doctor Marcial, al resaltar que son análisis de sangre que dan una idea del estado de salud y hasta dónde puedes llegar con los “desarreglos” en la dieta para no desembocar en riesgo a tu salud.

Entre ellos, recomienda hacerse un CBC (análisis de sangre que brinda importante información de las células sanguíneas, especialmente los glóbulos rojos, los blancos y las plaquetas); un “comprehensive metabolic panel”(prueba que mide 14 sustancias diferentes en la sangre y ofrece información importante sobre el equilibrio químico y el metabolismo del cuerpo); y un ‘lipid profile’ que mide las concentraciones de distintos tipos de grasas (colesterol en la sangre).

“Hay gente que tiene la azúcar alta o problemas con los riñones y no lo saben. El CBC te dice si estás anémico y, también, si el sistema está inmunosuprimido (cuando se reduce su capacidad para combatir infecciones y otras enfermedades). Y, por ejemplo, el ‘comprehensive metabolic panel’ te dice cómo está la azúcar en sangre, la función renal y del hígado que puede estar graso debido al alcohol y al exceso de grasas. Todo eso puede empeorar durante las fiestas”, advierte el doctor Marcial, quien también resalta la importancia de saber cómo están los electrolitos del organismo, como el sodio, potasio, cloro y magnesio.

En ese sentido, el médico enfatiza en que estos análisis se hagan ahora para determinar si hay riesgos arteriosclerosis (el endurecimiento, estrechamiento u obstrucción de las arterias), así como de enfermedad cardiovascular, presión alta, ataques al corazón, derrames cerebrales. Además, indica que también se deberían hacer estos análisis el año que viene para comparar cómo las fiestas afectaron la salud.

Algunas recomendaciones

Según los profesionales médicos entrevistados se puede disfrutar de las fiestas, las comidas y bebidas típicas en esta temporada, pero es importante hacerlo de forma responsable. Por eso enfatizan en que la clave de todo está en la moderación, además de asegurarse de que la salud está en buen estado. Aquí, algunas de las recomendaciones que sugieren:

– Se pueden hacer ciertos desarreglos, pero es importante que cada persona conozca el estado de su salud para así tomar medidas y decidir cómo hacerlo sin afectar o exacerbar alguna dolencia de salud. “Con unas pruebas de sangre puede saberlo”, dice el doctor Víctor Marcial.

– Es importante masticar bien la comida hasta que sea líquida, recomienda el doctor Marcial, aunque destaca que la mayoría de las personas no le dan la importancia que merece. Explica que la “llenura” del Día de Acción de Gracias es típica por esa razón.

– Es necesario reducir el estrés con el que vivimos a diario, sobre todo en esta época de mucho consumismo y compras.

– La buena hidratación es fundamental .

– Limita el alto consumo de bebidas alcohólicas y de comidas altas en contenido graso. “Es importante no comer muy tarde en la noche y si lo vas a hacer, debes esperar de dos o tres horas en posición sentada antes de acostarte. Sobre todo, si es una persona con problemas de reflujo”, advierte la doctora Ballester, quien dice que a algunas les funciona consumir comidas más pequeñas más frecuentes, cada dos a tres horas, incluyendo meriendas.

– Analiza qué debe incluir una alimentación saludable y pregúntate si incluye frutas, vegetales, qué tipo proteínas y de carbohidratos está comiendo. “Más allá de lo alto, lo bajo o lo libre que puede ser la dieta, es la calidad nutricional que tenemos. Muchas veces el único enfoque es que no se quiere subir de peso, pero no pensamos si le estamos dando al cuerpo, por ejemplo, vitamina D, calcio, potasio (que es un mineral esencial), si le estamos dando fibra”.

– La actividad diaria y el ejercicio es vital siempre, pero en esta época de tantos desarreglos es importante mantener esa rutina.

– El consumo de alcohol puede causar diferentes problemas, tanto de salud, como por el riesgo de guiar intoxicado. Así que, cuanto menos, mejor. Pero seguir esa premisa es más difícil en el contexto de brindis y celebraciones navideñas. Por eso, en términos generales, se recomienda optar por las menos calóricas y de menor graduación alcohólica. Debes tener en cuenta que, a mayor graduación alcohólica, mayor es el aporte energético, debido a que cada gramo de alcohol aporta siete kilocalorías. No olvides tener a mano un vaso de agua. Fuente El Nuevo Dia

Una dieta que imita el ayuno y alarga la esperanza de vida

Dejar de comer durante muchas horas o incluso varios días parece tener un efecto beneficioso en casi todos los seres vivos que se han analizado, desde gusanos a personas. Durante el ayuno, el cuerpo intenta adaptarse a la falta de alimentos. La multiplicación de las células se ralentiza y se activa la autofagia,que permite al organismo eliminar células viejas y, en general, sustentarse con sus propias reservas.

Durante décadas, el bioquímico Valter Longo (Génova, 55 años), profesor de gerontología de la Universidad del Sur de California, ha intentado entender los beneficios del ayuno para buscar la forma de reproducirlos con dietas capaces de mejorar la salud y alargar la esperanza de vida. “Importa qué se come, pero también cuándo”, advierte. Una de las derivadas más interesantes de sus estudios, según afirma, es que el ayuno mejora la efectividad de los tratamientos en personas con cáncer.

Longo también es un personaje polémico en su campo. Sus estudios no desvelan la composición exacta de las dietas que usa para imitar los beneficios del ayuno, pero sí ha fundado una empresa para comercializarlas en varios países. De visita en Madrid para impartir una conferencia en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), Longo desgrana en esta entrevista el potencial de los alimentos para mejorar la salud.

¿Cuán robusta es la evidencia científica sobre los beneficios del ayuno?

Muy robusta. Hace seis o siete años era una conexión demostrada en ratones. Ahora se ha confirmado en personas. Muchos ensayos clínicos han probado beneficios del ayuno y también de dietas que imitan los procesos fisiológicos del ayuno. También hay trabajos que apuntan a que las horas en las que comes son clave. Ayunar todos los días unas 12 o 13 horas -por ejemplo, desayunar, comer y cenar antes de las 20 horas y no volver a comer hasta el desayuno- mejora muchos marcadores metabólicos y la calidad del sueño. Pero no hay que pasarse. Si el ayuno se prolonga a 16 horas, por ejemplo, saltándose el desayuno, ya no hay efectos beneficiosos y sí algunos problemas metabólicos.

¿Por qué tiene el ayuno esos efectos beneficiosos?

Durante miles de años, nuestra especie comía mucho en verano, cuando hay mayor disponibilidad de alimentos y eso nos salvaba durante la escasez del invierno. Pero ahora el invierno nunca llega. Comemos más de la cuenta y esto puede provocar resistencia a la insulina, que es la causa de la diabetes. El ayuno o las dietas que lo imitan nos permiten volver al modo invierno, y hacen desaparecer la resistencia a la insulina.

¿Qué efectos ha demostrado la dieta que imita al ayuno?

Yo defiendo hacer una dieta especial que imita el ayuno durante cuatro o cinco días, unas tres veces al año. Hay ensayos clínicos que han mostrado que hacer una dieta como ésta reduce los niveles de glucosa y colesterol, elimina la adiposidad y baja la tensión arterial. Un pequeño estudio que hicimos junto a la Universidad de Heidelberg también mostró que esta dieta hace que la gente con diabetes pueda reducir la cantidad de fármacos que toma para controlar su peso o incluso abandonarlos.

¿Cómo describe la dieta que imita el ayuno?

Baja en calorías (en torno a un 60% menos), proteínas y azúcares, muy basada en vegetales y alta en grasas provenientes de aceite de oliva, nueces y almendras. La primera vez que describí esta dieta en detalle en uno de mis libros en Italia causó problemas porque mucha gente hacía básicamente lo que quería. Por eso es importante consultar siempre al menos con un nutricionista.

¿La dieta puede hacer que vivamos más años?

Sin duda. Una gran revisión de estudios que ha analizado datos de dos millones de personas en todo el mundo ha mostrado que comer muchas legumbres, granos integrales y frutos secos y muy poco o nada de carne roja y procesada alarga la vida. Si a esa dieta le sumas el ayuno o las dietas que lo imitan, creo que podemos llegar a vivir 20 años más que ahora.

¿Si uno es muy mayor ya es demasiado tarde para obtener beneficios de un cambio de dieta?

No. Según el estudio que mencionaba, si cambias de dieta a los 20 puedes alargar tu esperanza de vida más de 10 años. Si empiezas a los 60 ganas hasta ocho años; incluso si cambias a los 80 ganas unos tres años. Además, esto no solo va de esperanza de vida, sino de años de vida con salud. En EE.UU., el estadounidense medio de 55 años ya toma dos fármacos de por vida para tratar enfermedades crónicas. El de 65, tres o más. Cada vez vemos más gente que ya está enferma a los 30. Los mantienen vivos con cirugía y fármacos muy costosos. El 20% del PIB de EE.UU. se gasta en tratamientos médicos, que además son cada vez más caros. Es insostenible. Nos hace falta una revolución y la nutrición es la forma de hacerla.

También hay una conexión entre la dieta y cáncer…

Hace unos 15 o 20 años empezamos a estudiar el efecto del ayuno en personas con cáncer. Nos dimos cuenta de que las células del cáncer son ingobernables. No les afecta el hambre o la falta de alimento, siguen adelante. Lo que se ha mostrado tanto en estudios con animales como con pacientes es que el ayuno o las dietas que lo imitan hacen que los tratamientos sean más efectivos, que los pacientes respondan mejor y tengan mejor pronóstico.

¿Y en personas que no tienen cáncer?

No hay dietas que puedan evitar el cáncer. No es posible cambiar los efectos de una mutación genética con lo que comes, por ejemplo. Ahora bien, el mayor factor de riesgo del cáncer no es fumar ni estar obeso, sino el envejecimiento. En este sentido, 30 años son 50 veces más dañinos que fumar. Así que con la dieta no puedes evitar el cáncer, pero sí envejecer de forma más saludable. Y, además, esa dieta no solo te protege de los tumores; también de otras dolencias asociadas a la edad como el alzhéimer, la diabetes, los infartos, los ictus.

¿Qué opina de la opción de crear fármacos que imitan los efectos beneficiosos del ayuno o el ejercicio?

Tienen un problema del que no se habla demasiado. Tú le puedes dar un fármaco a alguien que está enfermo de diabetes o de cáncer, y asumes que habrá un pequeño porcentaje de pacientes que sufra efectos secundarios. Pero no puedes darle ningún fármaco a la población sana si va a haber un mínimo porcentaje de gente que va a sufrir efectos secundarios. Por eso defiendo la dieta que hemos inventado que imita los efectos del ayuno.

Esa dieta la vende una empresa que usted fundó y que comercializa comida preparada en cajas. Pero esa misma comida se puede conseguir comprando en cualquier mercado o supermercado, ¿no?

Sí, claro, se puede, aunque no será exactamente esa dieta, porque la hemos patentado. En cualquier caso, todo lo que gano con esa empresa lo dono para proyectos solidarios. Lo que estamos intentando ahora es conseguir que las autoridades médicas de Estados Unidos puedan incluir esta dieta como un tratamiento para personas con diabetes o hipertensión, por ejemplo; en Italia, también. Creemos que, en un año, con suficientes nutricionistas, podemos reducir significativamente el porcentaje de población con diabetes y el gasto médico asociado.

¿Cree que algunos productos alimentarios deberían prohibirse?

No. Hay un dato interesante. Nosotros estudiamos la dieta de niños italianos. Todo el mundo decía que la alta obesidad era por las bebidas azucaradas. Pero vimos que no era tanto eso como la dieta, que era malísima. Se basaba casi por completo en pasta, pizza, patatas y proteínas. Los chicos estaban comiendo tres y cuatro veces más proteínas de las que deberían sin que lo supieran las principales asociaciones médicas. Así que no creo que se trate de prohibir. 

¿Cómo podría solucionarse ese problema?

Con más y mejores profesionales de la nutrición que acompañen y apoyen a los médicos. Hoy muchos médicos saben muy poco de este campo. Con suerte en la carrera hicieron una asignatura de nutrición. Y en cuanto a los nutricionistas, ahora mismo la mayoría hacen estudios de tres años. Hacen falta más profesionales con másteres y doctorados en este campo. Ellos podrían trabajar mano a mano. Y juntos pueden conseguir que los pacientes vivan una vida más larga y sana.

Por La Nación Argentina / GDA

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