La insuficiencia ovárica prematura se asocia con un aumento de riesgo en la mortalidad

A pesar de que la insuficiencia ovárica prematura afecta a una pequeña parte de la población de mujeres, los efectos en la mortalidad de quienes la padecen son importantes, ya que se asocian con un riesgo incrementado de esta, concluye un estudio de cohortes prospectivo realizado en el Servicio de Salud Metropolitano Sur del Hospital Barros Luco en Santiago de Chile, Chile, publicado en la revista Maturitas.

Desde el siglo pasado la esperanza de vida aumentó significativamente en todo el mundo de 31 años a inicios de 1900 hasta un promedio de 73 años en 2020, lo que ha llevado a que muchas mujeres vivan un periodo significativo de sus vidas privadas de esteroides ováricos, que dejan de ser secretados en promedio a los 50 años.

La deficiencia de estrógenos produce una gran cantidad de síntomas que pueden deteriorar la calidad de vida, además de asociarse con afecciones crónicas como obesidad, síndrome metabólico, diabetes, enfermedades cardiovasculares, osteoporosis, osteoartritis, demencia, deterioro cognitivo, depresión y cáncer. Adicionalmente, las mujeres con insuficiencia ovárica prematura suelen tener una alta prevalencia de afecciones crónicas y hasta dos veces más probabilidades de experimentar multimorbilidad a los 60 años.

El objetivo de este trabajo fue evaluar la asociación entre la insuficiencia ovárica prematura y la mortalidad, lo que permitirá revisar si el riesgo de fallecimiento asociado con una menopausia precoz difiere con un seguimiento más largo que el realizado en publicaciones previas.

El Dr. Juan Blümel, endocrinólogo del Departamento de Medicina Interna de la facultad de medicina de la Universidad de Chile y primer autor del estudio, comentó que considera que el principal aporte del trabajo es la aplicación que puede tener al visibilizar la problemática en Latinoamérica. “Tenemos que auxiliar a las pacientes con menopausia precoz, darles terapia hormonal y preocuparnos de que tengan un estilo de vida que vaya a mejorar la longevidad”.

Para calcular la sobrevida de las mujeres se consultó el estado vital (si aun vivían o no, así como la fecha de fallecimiento) de cada participante, de diciembre del 2020 a diciembre de 2021, con el número de Registro Único Tributario, utilizando los registros oficiales del gobierno chileno. En Chile se requiere de un certificado de muerte expedido por un médico para sepultar a una persona, este certificado incluye la causa de muerte 99% de las veces.

Con la información obtenida se analizó la asociación entre insuficiencia ovárica prematura y datos relevantes, también se realizaron curvas de sobrevida.

El Dr. Blümel añadió que el mayor desafío en la realización de este trabajo fue el seguimiento de las pacientes por tantos años: “Este es un estudio que planteamos en la década de los años 90 para ver qué factores influirán en el envejecimiento y en la mortalidad, lo que en Latinoamérica es muy difícil, porque en esa época no había fondos ni sistemas estadísticos para llevar un control de tantas pacientes al mismo tiempo, además de que la vejez no era relevante como ahora, que es un problema importante de salud pública”.

La prevalencia de insuficiencia ovárica prematura en esta población fue de 6,7%. En comparación con las mujeres que no tuvieron insuficiencia ovárica prematura, entre estas hubo más decesos (34,7% frente a 19,3%) y el mayor porcentaje de muertes se debió a enfermedades cardiovasculares, mientras que la prevalencia de cáncer no presentó diferencias significativas.

Las pacientes con insuficiencia ovárica prematura tuvieron un mayor riesgo de mortalidad total, las tasas de riesgo de mortalidad en este grupo fueron 97% más altas que en el grupo de quien no la padeció.

La Dra. Fernanda Garrido, que forma parte del equipo de ginecología y obstetricia de la Clínica Universidad de los Andes, con interés particular en climaterio, que no participó en la realización del trabajo, manifestó: “Lo más importante es que utilizando población chilena, el estudio confirmó la relación entre insuficiencia ovárica y aumento de riesgo de mortalidad, sobre todo de origen cardiovascular y por las características demográficas podría ser extrapolable a otras poblaciones latinoamericanas, lo que nos ayuda a tener datos para cambios en políticas de salud pública. También es una contribución a la comunidad científica mundial al ser una cohorte con una duración de seguimiento muy larga: el aumento de mortalidad y de riesgo cardiovascular eran datos conocidos, pero se ven magnificados gracias a que aumenta el tiempo de duración de la observación de esta cohorte”.

Explicó que el análisis prospectivo de las pacientes en la segunda parte trae un sesgo que hay que tomar en cuenta: “Desafortunadamente esta es una cohorte donde se hizo un catastro de las pacientes en forma retrospectiva, ojalá estas cohortes fueran prospectivas para evitar cualquier sesgo. También habría sido ideal que las pacientes contaran con todas las mediciones de factores de riesgo cardiovascular que se hicieron al inicio de su reclutamiento en el tiempo, pues sería muy interesante ver cómo cambiaban en el tiempo y saber si los cambios potentes del estilo de vida y mantener controlados con otras estrategias esos parámetros pueden contrarrestar el aumento de riesgo cardiovascular en este grupo de pacientes”.

El Dr. Blümel y la Dra. Garrido han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Maria Nayeli Ortega Villegas de Medscape en español

Siga a Medscape

Estudio destaca que un millón de niños pierden a su mamá cada año por cáncer

Un estudio sobre la relación entre el cáncer y la orfandad, una variable que hasta ahora no se había tenido en cuenta, desvela que cada año un millón de menores de edad pierden a su madre debido a esta enfermedad, que en ese mismo período causa en el mundo la muerte de 4.4 millones de mujeres.

Datos del estudio, conducido por la Agencia Internacional de Investigación contra el Cáncer, fueron adelantados esta semana en el Congreso Mundial contra el Cáncer por la experta de la organización Valerie McCormack, jefa del departamento de epidemiología del estilo de vida y el medio ambiente.

Advertisements

“La edad a la que las madres tienen a sus hijos es crítica en este sentido, porque el hecho de tenerlos más tarde (como ocurre en muchos países de Occidente) conduce a más y más jóvenes huérfanos”, destacó a Efe al comentar los resultados del estudio, ya sometido a revisión paritaria pero aún no presentado formalmente en su totalidad.

McCormack explicó que un 45% de estas situaciones de orfandad son causadas por el cáncer de mama y cervical (de cuello uterino), dos de los tipos más prevalentes entre mujeres.

“La mayor tasa de huérfanos maternales ocurre cuando la mujer muere entre los 40 y los 50″, destacó la experta, quien subrayó que el estudio es especialmente relevante teniendo en cuenta que las muertes por cáncer entre 35 y 50 años se dan mucho más entre mujeres que en hombres (a partir de esa edad la tendencia se invierte).

Ese tipo de estudios sobre el impacto en la infancia de una enfermedad se habían efectuado ya en el caso del VIH/sida y aunque hasta ahora “no se le había prestado mucha atención al cáncer”, el interés surgió, según la experta, al llevar a cabo estudios sobre la prevalencia de tumores mamarios en África.

“Cuando hablábamos con las familias de las víctimas, nos sorprendió el ver lo a menudo que los viudos u otros familiares expresaban su preocupación por el futuro de sus hijos”, explicó.

Se encuentran microplásticos en la leche materna humana

Por primera vez se han detectado microplásticos en la leche materna humana, según un nuevo estudio publicado en Polymers.

Se encuentran microplásticos en la leche materna humana Quantum Medicina Primaria

Por primera vez se han detectado microplásticos en la leche materna humana, según un nuevo estudio publicado en Polymers. Aunque se necesitan más estudios, los investigadores dijeron estar preocupados por los posibles efectos en la salud de los lactantes. Instagram, Facebook, Twitter: @qmedpr

Aunque se necesitan más estudios, los investigadores dijeron estar preocupados por los posibles efectos en la salud de los lactantes.

“La prueba de microplásticos presentes en la leche materna aumenta nuestra gran preocupación por la población extremadamente vulnerable de los lactantes”, dijo a The Guardian la Dra. Valentina Notarstefano, una de las autoras del estudio en la Universita Politecnica della Marche, en Ancona, Italia.

“Será crucial evaluar las formas de reducir la exposición a estos contaminantes durante el embarazo y la lactancia”, observó. “Pero hay que subrayar que las ventajas de la lactancia son mucho mayores que los inconvenientes causados por la presencia de microplásticos contaminantes en la leche materna”.

Advertisements

El equipo de investigación analizó muestras de leche materna de 34 madres sanas, tomadas una

El equipo de investigación analizó muestras de leche materna de 34 madres sanas, tomadas una semana después del parto en Roma. Se detectaron microplásticos en 26 de las muestras, es decir, en 76%.

después del parto en Roma. Se detectaron microplásticos en 26 de las muestras, es decir, en 76%.

Los investigadores registraron la cantidad de alimentos y bebidas que consumían las madres que utilizaban envases de plástico, así como su uso de productos de higiene personal con plástico, pero no encontraron ninguna relación con la presencia de microplásticos en la leche materna, lo que indica que la presencia generalizada de microplásticos en el medio ambiente “hace inevitable la exposición humana”, escribieron los autores del estudio.

El equipo de investigación también encontró microplásticos en placentas humanas en 2020, informó The Guardian. Otros estudios han revelado microplásticos en la sangre humana, en la leche de vaca y en los biberones de polipropileno que suelen utilizarse para alimentar a los lactantes. Aunque estudios anteriores han observado los efectos tóxicos de los microplásticos en líneas celulares humanas, animales de laboratorio y fauna marina, aún se desconocen los efectos en los seres humanos vivos.

En el último estudio, los investigadores descubrieron que los microplásticos estaban formados por polietileno, polipropileno y cloruro de polivinilo, que se encuentran en los envases de plástico. El equipo no pudo analizar las partículas de menos de 2 micras, pero afirmó que es probable que en la leche materna hubiera partículas de plástico aún más pequeñas.

Gorra tipo trucker

El equipo de investigación no pudo identificar los factores de riesgo relacionados con los microplásticos en la leche materna, pero la Dra. Notarstefano aconsejó a las mujeres embarazadas que prestaran atención a los alimentos y bebidas que consumen en envases de plástico, a la ropa fabricada con tejidos sintéticos y a los cosméticos que contienen microplásticos.

“Estudios como el nuestro no deben reducir la lactancia materna de los niños, sino más bien sensibilizar a la opinión pública para presionar a los políticos, a fin de que promuevan leyes que reduzcan la contaminación”, finalizó.

¿Qué es la violencia obstétrica y cómo podemos prevenirla?

En el 2020 las Naciones Unidas condenaron a España por un caso de violencia obstétrica. Catalogándolo como violencia de género, fue la primera condena que un tribunal internacional llevó a cabo por la reclamación interpuesta por una mujer que había acudido a un hospital público con un embarazo normal y que, además de sufrir malos tratos, terminó en un quirófano.

Advertisements

“Me parece una pena tener que llegar a imponer condenas. Lo mejor sería conseguir prevenir estas conductas. Pero evidentemente, cuando falla la prevención, es un precedente estupendo para que se hable de la violencia obstétrica con una mayor seriedad, que se comprenda que es algo estructural, y que abra la veda para que muchas más mujeres cuenten sus historias o se atrevan a denunciar”, destacó Eva Margarita García, antropóloga experta en la violencia que sufren las mujeres en el embarazo, en el parto y en el puerperio.

Para la Dra. Miriam Al Adib, ginecóloga, obstetra y autora de diversos libros, la violencia obstétrica es una práctica que se ha invisibilizado en la atención médica. “Es una realidad que existe, pero que se ha centrado en una lucha dialéctica en vez de ir a las cuestiones de fondo. En el parto, una etapa tan vulnerable de la vida como el nacimiento de tu bebé, se crean situaciones donde, a veces, se puede sufrir una deshumanización terrible”, señaló la experta, quien considera que la deshumanización de la atención sucede en todos los campos de la medicina, donde se ve al paciente de forma “muy mecánica”.

“Hay lugares donde la manera de trabajar, que implica malas prácticas, está asumida y forma parte del día a día sin que nadie se dé cuenta porque se ha normalizado, y hay otros centros donde se está trabajando para cambiar eso. Pero la violencia obstétrica existe y no se puede negar, nos guste o no el término”, coincidió la Dra. Laura Rodellar, ginecóloga y obstetra del Hospital Universitari General de Catalunya, en Barcelona.

“Eso sí, la escala de grises es infinita, no es lo mismo un mal comentario que programar una cesárea a alguien para no trabajar de madrugada. Además, también existe un componente subjetivo; no todo es violencia, la vivencia que cada una construye también es importante. A veces se hace lo que hay que hacer y la sensación de la paciente no es buena. Pero las complicaciones siempre pueden darse y ¡una cesárea urgente es una cesárea urgente!”, explicó la Dra. Rodellar.

Según esta experta, muchas de sus pacientes le han confesado directamente haber sufrido violencia. “Y otras tantas me explican partos anteriores donde claramente se identifican prácticas mal hechas. Todavía atiendo mujeres que no saben si les hicieron una episiotomía en su primer parto, no las informaron”.

Según un estudio transversal publicado en Women and Birth, dos de cada tres madres españolas han sufrido algún tipo de violencia obstétrica durante el parto. El estudio, que se llevó a cabo durante el 2019 con 899 mujeres que habían parido durante los 12 meses anteriores, incluyó variables socioeconómicas como el nivel educativo y de ingresos, pero también si el alumbramiento se había producido en un hospital público o privado, y las características clínicas del caso. Todas las mujeres contestaron un cuestionario de 49 preguntas dividido en tres categorías: verbal, física y psicoafectiva. El 67,4% de las mujeres que participaron dijeron haber experimentado esta violencia en al menos una de sus formas.

De acuerdo con otro estudio realizado entre 2018 y 2019, que contó con una muestra de 17.541 cuestionarios representando a todas las comunidades autónomas españolas, el 38,3% percibió haber sufrido violencia obstétrica y el 44,4% percibió que se habían sometido a procedimientos innecesarios y/o dolorosos, de los cuales al 83,4% no se les solicitó el consentimiento informado. Datos que, según Desirée Mena-Tudela, enfermera y una de las autoras de la investigación, describen la violencia obstétrica como una práctica sistemática y estructural de la sanidad española. “Tenemos evidencia que nos dice que más de un 38% de las mujeres en nuestro país refieren haberla sufrido. Y cuando una mujer en Valencia, otra en Logroño, otra en Extremadura y otra en Cádiz te cuentan historias muy similares de trato y atención durante su embarazo, parto y/o puerperio, quiere decir que se trata de algo a nivel sistémico, a nivel estructural, que está fallando”, declaró la experta.

Advertisements

Tipos de violencia obstétrica

Las prácticas que abarcan este tipo de violencia pueden ir desde el maltrato verbal hasta el aislamiento de la madre. Algunos procedimientos asociados a la violencia obstétrica se han estandarizado rutinariamente y no incluyen a la mujer en la toma de decisiones. “Por otro lado, por muy bien que se realice el procedimiento médico durante el parto, si falta atención humanizada, si no se le explica a la mujer, lo que en principio es una buena praxis puede degenerar en situaciones muy violentas”, dijo la Dra. Al Adib.

Entre las situaciones con más frecuencia percibidas por las mujeres como injustificadas o innecesarias destacan usar oxitocina artificial, la falta de información sobre el proceso, impedirles moverse libremente, la práctica de la episiotomía, separarlas de su bebé sano o realizar una amniotomía.

La maniobra de Kristeller es otra de las prácticas más denunciadas. Desaconsejada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y prohibida en algunos países como Gran Bretaña, esta técnica, que se realiza empujando con los puños o el antebrazo la parte superior del útero coincidiendo con la contracción y el empuje de la madre, “fue uno de los ítems que se tuvo que averiguar tras revisar el grado de implantación de la Estrategia de la Atención al Parto Normal en nuestro país por parte del propio Ministerio de Sanidad, gracias a la realización de una encuesta a las mujeres atendidas porque ni siquiera constaba en las historias clínicas de las mujeres”, explica Mena-Tudela. Al realizar dicha encuesta, se averiguó que a un 26% de las mujeres se les había realizado esta maniobra. “Y una de las propuestas clave para mejorar la implantación de este documento fue la erradicación de la maniobra Kristeller. Es necesario destacar que usó este término: erradicación”, detalló la enfermera.

En una investigación en la que participaron 17.000 mujeres, la amniotomía fue otra de las prácticas percibida por las mujeres como injustificada. “La amniotomía es una técnica que se realiza para inducir el parto o estimularlo cuando progresa muy lentamente. No se recomienda hacerla rutinariamente, ya que tiene riesgos, y hay que valorar el riesgo/beneficio”, puntualizó su autora. “Y, por ejemplo, llevar a cabo una episiotomía sin tener indicación médica para hacerla, cuando se sabe que no se debe hacer de forma sistemática y que la OMS lleva desde el año 1985 avisando, tal vez ya no se trate de mala praxis, sino de violencia obstétrica”, afirmó la Dra. Al Adib.

Advertisements

Se realizan más cesáreas en los hospitales privados que en los públicos

La cesárea es otra de las intervenciones más frecuentes durante un parto natural. “No todas las que se realizan son innecesarias, pero sí es cierto que en España se superan con creces los índices que la OMS establece como seguros para la realización de cesáreas (15%). Además, también vemos que existen muchas desigualdades en esta intervención, por ejemplo, entre centros públicos y privados, entre diferentes departamentos o áreas de salud, entre comunidades autónomas. ¿Quiere decir eso que las mujeres que paren en los hospitales públicos paren mejor?”, preguntó Mena-Tudela.

“El porcentaje de cesáreas en España es escandaloso: cerca del 25%. Se ha intentado justificar estas tasas diciendo que se debía a que las mujeres parían cada vez más tarde. Eso tendría sentido si no fuera porque las mujeres de entre 25 y 29 años continúan con unas tasas de más del 22% de cesáreas, lo que sigue siendo más de lo que recomienda la OMS, que es entre un 10 y un 15%”, afirmó García.

“Por otro lado, en la sanidad privada, se dan muchas más cesáreas, con lo que esto también viene a contradecir ese supuesto motivo meramente de edad”, señaló la antropóloga, autora de un estudio en torno a la violencia asistencial en el embarazo y el parto en España llevado a cabo en el 2018 que al comparar la percepción de las usuarias sobre la violencia obstétrica en el territorio nacional encontró diferencias estadísticamente significativas.

“En un hospital privado le sale mucho más a cuenta asumir una cesárea, sobre todo cuando es programada, que un parto vaginal: así se controlan mejor los tiempos, se sabe cuánto tiempo de hospitalización se puede asumir y, desde luego, económicamente resulta mucho más rentable”, denunció García. “En mi opinión hay dos líneas muy claras sobre las que se debería reflexionar: el valor económico de una cesárea y la organización de agendas cuando el horario es controlado”, coincidió Mena-Tudela.

“Cuando los partos no se programan bajan las intervenciones, cuanto más se programa más intervenciones, aunque las causas de que se hagan más cesáreas dependen de más factores, como que la población es diferente, la edad media sube y las exigencias cambian. En la privada no toleran muchas veces partos tan largos”, explicó la Dra. Rodellar.

Advertisements

Falta de información, formación específica y matronas

Las secuelas físicas que una mujer padezca en un futuro pueden variar mucho en función del tipo de violencia obstétrica, desde perder el útero o quedar con dolor permanente en las relaciones sexuales tras una episiotomía innecesaria, hasta las consecuencias personales y sociales de la incontinencia fecal y urinaria por intervenciones.

Como explica la Dra. Ibone Olza, psiquiatra infantil y perinatal con más de dos décadas de experiencia atendiendo a madres, bebés, niños y familias que han sufrido partos traumáticos, también están las emocionales: depresión postparto, trastorno de estrés postraumático, mala adaptación al rol maternal, problemas con la lactancia materna o afectar al deseo materno de tener futuros hijos.

Según denuncia la Asociación Andaluza de Matronas, las maternidades atendidas por matronas “reducen las intervenciones en partos, mejoran la lactancia materna y la recuperación posparto”. Los hospitales que carecen de matronas son los que tienen más alto porcentaje de cesáreas.

“En la sanidad pública, los partos ʹnormalesʹ (eutócicos, fisiológicos) son atendidos principalmente por matronas, y está demostrado que los partos atendidos por matronas tienen de media muchas menos intervenciones. Claro, las matronas están formadas para la fisiología, sin embargo, los y las profesionales de la ginecología se forman en la patología. Así que, en la sanidad privada, donde el seguimiento suele ser realizado por un/a ginecólogo/a, el parto también será atendido por dichos profesionales, formados en la patología y que, por lo tanto, realizarán muchas más intervenciones de media”, opinó García.

“Y pasa lo mismo con las tasas de episiotomías, pero también con un indicador sanitario que se debe tener muy presente a la hora de centrarse en la atención: la satisfacción de las mujeres”, afirmó Mena-Tudela.

Como refleja esta investigación de la que es autora, y cuyo objetivo era explorar las propiedades psicométricas del instrumento PercOV-S que evalúa las percepciones de los estudiantes de ciencias de la salud en relación con la violencia obstétrica, en España es necesaria una formación específica de los profesionales sanitarios en relación con la violencia obstétrica, ya que puede ser un elemento clave en la prevención de este tipo de violencia.

“A veces, cuando se entra en un sistema donde todo el mundo hace las cosas de una determinada manera, las prácticas se normalizan. Y pueden estar mal estructuralmente. Yo también asumí dinámicas habituales que no estaban bien, hasta que un día llega la información adecuada y tras analizarla, me di cuenta de que no hacía bien las cosas”, confesó la Dra. Al Adib.

Para la Dra. Rodellar, responsable de la coordinación médica de la sala de partos de su centro, “uno de los problemas es que ahora mismo faltan matronas en todos lados. Cuando se ponen 8 mujeres de parto y solo hay dos matronas disponibles, esas madres no van a tener el acompañamiento que merecen, ni una vivencia tan positiva. Y eso es violencia institucional, al igual que aquellos espacios para nacer que no son agradables”.

Además de matronas, personal de enfermería y ginecólogos dedicados a la obstetricia, muchas expertas coinciden en falta formación en el nuevo modelo de atención al parto. “Existe esa carencia, esa formación específica no existe y muchos sanitarios desarrollan su profesión sin conocer las leyes que protegen los derechos de los pacientes, como la Ley de autonomía del paciente“, concluye la autora del estudio ¿Violencia obstétrica en España, realidad o mito? 17.000 mujeres opinan.

“Se necesita sensibilización en torno al tema, pero lo primero que hay que hacer es aceptar su existencia. Salvo algunas pocas instituciones, como la Sociedad Catalana de Obstetricia y Ginecología (SCOG) y el Consejo de Colegios de Médicos de Cataluña (CCMC), que se han posicionado, el resto están en contra del término. Y así no podemos abordarlo. Si no nombramos las cosas no podemos combatirlas y no avanzamos”, concluyó la Dra. Al Adib.

Para la Dra. Rodellar, “falta formación específica a todos los niveles de la salud, en comunicación y en trato empático. Y mucha sensibilización. Los profesionales debemos tener, además, canales aunque sea anónimos, para denunciar situaciones, así como educar desde abajo, es un tema de igualdad”.

Este contenido fue originalmente publicado en Univadis, parte de la Red Profesional de Medscape.

Para más contenido siga a Medscape en FacebookTwitterInstagram y YouTube.

La lactancia materna se asocia con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular en la vejez

En un metanálisis de más de 1 millón de madres, quienes amamantaron a sus hijos tenían un riesgo de 11% a 17% menor de desarrollar enfermedad cardiovascular, enfermedad coronaria o ictus y de fallecer por enfermedad cardiovascular en la vejez, en comparación con las madres que no amamantaron.

Advertisements

En promedio, las mujeres tenían dos hijos y habían amamantado durante 15,9 meses en total. La lactancia materna más prolongada se asoció con un mayor beneficio para la salud cardiovascular.

Este metanálisis de ocho estudios de diferentes países se publicó en versión electrónica el 11 de enero en una edición del Journal of the American Heart Association dedicada al impacto del embarazo en la salud cardiovascular de la madre y el niño.

Se sabe que la lactancia materna se asocia con un menor riesgo de fallecimiento por enfermedades infecciosas y con menos infecciones respiratorias en los bebés, escribieron los investigadores, pero lo que no es tan conocido es que también se asocia con un menor riesgo de cáncer de ovario y de mama y diabetes de tipo 2 en las madres.

El estudio actual mostró una clara asociación entre la lactancia materna y la reducción del riesgo de enfermedad cardiovascular en la vejez, comentaron a Medscape Noticias Médicas los autores principales, Lena Tschiderer, Ph. D., y el Dr. Peter Willeit, Ph. D.

Específicamente, las madres que habían amamantado a sus hijos en cualquier momento tenían 11% menos riesgo de enfermedad cardiovascular, 14% menos riesgo de cardiopatía coronaria, 12% menos riesgo de ictus y 17% menos riesgo de fallecer por enfermedad cardiovascular en el futuro, en comparación con otras madres.

Con base en la evidencia existente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva hasta que el bebé tenga 6 meses, seguida de la lactancia materna más alimentación complementaria hasta que el bebé tenga 2 años o más, escribieron los investigadores.

“Creemos que los beneficios de la lactancia materna para la madre se comunican mal”, señalaron Tschiderer y el Dr. Willeit, de la University of Innsbruck, en Innsbruck, Austria.

“Los efectos positivos de la lactancia materna en las madres deben comunicarse de manera efectiva, debe aumentar la conciencia sobre las recomendaciones de lactancia materna y deben implementarse y reforzarse las intervenciones para promover y facilitar la lactancia materna”, concluyeron los investigadores.

“No debe ser ignorado”

Dos cardiólogos invitados a comentar, que no participaron en la investigación, señalaron que este estudio proporciona información sobre un tema importante.

“Este es otro cuerpo de evidencia y con la población más grande hasta la fecha, que muestra que la lactancia materna protege a las mujeres y puede brindar importantes efectos beneficiosos en términos de riesgo cardiovascular“, comentó a Medscape Noticias Médicas la Dra. Roxana Mehran.

“Las reducciones de riesgo fueron de 11% para los eventos de enfermedad cardiovascular y de 14% para los eventos de enfermedad coronaria; estos son números impresionantes”, señaló la Dra. Mehran, de la Icahn School of Medicine en Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos.

“La advertencia es que estos son datos de varios ensayos, no obstante, esta es una observación muy importante que no debe ignorarse”, destacó.

El estudio no abordó la cantidad definitiva de tiempo de lactancia y su correlación con la mejora del riesgo de enfermedad cardiovascular, pero mostró que para toda la vida, cuanto más tiempo es mejor.

“Los efectos beneficiosos pueden tener relación con las hormonas durante la lactancia, así como la pérdida de peso asociada con la lactancia y el restablecimiento del metabolismo materno, como sugieren los autores”, añadió.

Los médicos y los empleadores “deben proporcionar formas de educar a las mujeres sobre la lactancia materna y facilitar que las mujeres que están en el lugar de trabajo se extraigan y proporcionarles recursos cuando sea posible”, destacó la Dra. Mehran.

La Dra. Michelle O’Donoghue, maestra en salud pública, señaló que en los últimos años ha habido un gran interés en los posibles beneficios para la salud de la lactancia materna tanto para la madre como para el niño.

Hay plausibilidad biológica para algunos de los posibles beneficios maternos porque los efectos cardiovasculares favorables de la prolactina y la oxitocina apenas comienzan a entenderse mejor, indicó la Dra. O’Donoghue, del Brigham and Women’s Hospital y Harvard Medical School, en Boston, Estados Unidos.

“El metanálisis actual proporciona un gran conjunto de datos que ayuda a respaldar el concepto de que la lactancia materna podría ofrecer algún beneficio cardiovascular para la madre”, estuvo de acuerdo.

“Sin embargo, en última instancia, será necesaria más investigación, ya que este método de combinación de datos entre ensayos depende de la solidez del método estadístico en cada estudio. Aplaudo a los autores por destacar este importante tema”, agregó.

Aunque los beneficios de amamantar parecen continuar con el tiempo, “es increíblemente difícil para las mujeres continuar amamantando una vez que regresan al trabajo. Las mujeres en algunos países fuera de Estados Unidos tienen una ventaja debido a la mayor duración de la licencia por maternidad”, puntualizó.

“Si queremos fomentar la lactancia materna debemos asegurarnos de implementar los apoyos adecuados. Las mujeres necesitan lugares protegidos para amamantar en el lugar de trabajo y lugares para almacenar su leche. Lo que es más importante, las mujeres necesitan que se les permita dedicar tiempo para que esto suceda”, enfatizó la Dra. O’Donoghue.

Advertisements

Primer estudio grande de enfermedad cardiovascular en madres

Los estudios individuales emergentes sugieren que las madres que amamantan pueden tener un menor riesgo de enfermedad cardiovascular en el futuro, pero los estudios han sido inconsistentes y no está claro si una lactancia más prolongada fortalecería este beneficio, señalaron los autores.

Para examinar esto combinaron datos de los siguientes ocho estudios (con el acrónimo del estudio, el país y las fechas de inscripción de referencia entre paréntesis): 45&Up (Australia, 2006-2009), China Kadoorie Biobank (CKB, China, 2004-2008), European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition (EPIC, multinacional, 1992-2000), Gallagher y colaboradores (China, 1989-1991), Nord-Trøndelag Health Survey 2 (HUNT2, Noruega, 1995-1997), Japan Public Health Center-based Prospective Study (JPHC, Japón, 1990-1994), Nurses’ Health Study (NHS, Estados Unidos, 1986) y Woman’s Health Initiative (WHI, Estados Unidos, 1993-1998).

En promedio, las mujeres tenían 51,3 años (rango: 40 a 65 años) cuando se inscribieron en el estudio, y fueron monitoreadas durante una mediana de 10,3 años (rango: 7,9 a 20,9 años, en los estudios individuales).

En promedio, tuvieron su primer hijo a los 25 años y tuvieron de dos a tres hijos (media: 2,3); 82% había amamantado en algún momento (desde 58% de las mujeres en los dos estudios estadounidenses hasta 97% en CKB y HUNT2).

Las mujeres habían amamantado durante una media de 7,4 a 18,9 meses durante su vida (excepto las mujeres del estudio CKB, que habían amamantado durante una mediana de 24 meses).

Entre las 1’192.700 mujeres hubo 54.226 incidentes de enfermedad cardiovascular, 26.913 incidentes de enfermedad coronaria, 30.843 incidentes de ictus y 10.766 decesos por enfermedad cardiovascular durante el seguimiento.

Los investigadores reconocieron que las limitaciones del estudio incluyen el hecho de que podría haber un sesgo de publicación, ya que había menos de 10 estudios disponibles para agrupar. Hubo una heterogeneidad significativa entre los estudios para los resultados de enfermedad cardiovascular, enfermedad coronaria e ictus.

También faltaban datos a nivel de participantes y la lactancia materna fue autoinformada. Es posible que haya habido factores de confusión residuales no contabilizados y los beneficios de la lactancia materna durante más de 2 años a lo largo de toda la vida no están claros, porque pocas mujeres en esta población amamantaron tanto tiempo.

La investigación fue financiada por Austrian Science Fund. Los investigadores y Mehran y la Dra. O’Donoghue han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Para más contenido siga a Medscape en FacebookTwitterInstagram y YouTube.

Factores de riesgo relacionados con el deterioro de la salud en mujeres

Para las mujeres de mediana edad, tener problemas de salud específicos, incluidos síntomas depresivos y enfermedades cardiovasculares, se asoció con experimentar deterioros clínicamente importantes en la salud más adelante en la vida.

Advertisements

Los parámetros más predictivos de una peor salud a los 65 años fueron las enfermedades cardiovasculares, los síntomas depresivos clínicamente significativos y el tabaquismo actual. La osteoartritis, tener un menor nivel educativo y un índice de masa corporal más alto también se asociaron con un estado de salud más deficiente 10 años después, escribieron el Dr. Daniel H. Solomon, maestro en salud pública, y sus colaboradores, en su estudio observacional, que se publicó en JAMA Network Open.

Determinar la puntuación del paciente en una medida de calidad de vida relacionada con la salud basada en estas variables podría ser útil en la práctica clínica para reconocer a las pacientes de mediana edad con mayor riesgo de deterioro de la salud posterior, manifestó el Dr. Solomon, de la División de Reumatología, Inflamación e Inmunidad de Brigham and Women’s Hospital, en Boston, Estados Unidos. Este cuestionario se llama Short Form 36(SF-36) y los investigadores se centraron específicamente en la puntuación resumida del componente físico (PCS) de este instrumento. El SF-36 es similar a la puntuación de predicción del riesgo de enfermedad coronaria a 10 años de Framingham, según el Dr. Solomon, profesor de medicina en Harvard Medical School, también en Boston, Estados Unidos.

De acuerdo a sus puntajes de riesgo, las mujeres podrían enfocarse de manera preventiva en los factores de riesgo modificables antes de llegar a la vejez, escribieron los investigadores.

“La década de 55 a 65 años puede ser una etapa crítica. La salud y los factores de una persona durante este periodo pueden ponerlos en el camino para sus años adultos posteriores, señaló el Dr. Solomon. La buena noticia es que una gran proporción de mujeres en la mediana edad es muy estable y no experimentará deterioro. Pero identificar a las mujeres con mayor riesgo podría ayudar a llevar a cabo intervenciones dirigidas a ellas”.

Detalles del estudio

El estudio incluyó una cohorte de 1.091 mujeres del Study of Women’s Health Across the Nation (SWAN) de 3.302 participantes, un grupo racial y étnicamente diverso inscrito en seis sitios de Estados Unidos que estaban inmediatamente antes de la transición a la menopausia o en esta, con un seguimiento durante 10 años desde las edades de 55 a 65 años. La muestra del estudio, compuesta por 24,6% de raza negra, 24% de japoneses o chinos y 51,9% de raza blanca, tenía una mediana de edad inicial de 54,8 años y una mediana de 27 kg/m2 al ingreso. La mediana de la puntuación inicial del componente de resumen físico fue de 53,1 (rango intercuartil [RIC]: 46,8 a 56,7).

A lo largo de 10 años, 206 (18,9%) mujeres del estudio experimentaron disminuciones clínicamente importantes de al menos 8 puntos en las características iniciales alrededor de los 55 años. Lo siguiente se asoció significativamente con estas disminuciones:

  • Tener un índice de masa corporal más alto.
  • Tener osteoartritis.
  • Tener un menor nivel educativo.
  • Ser fumador actual.
  • Tener síntomas depresivos clínicamente significativos.
  • Tener una enfermedad cardiovascular.
  • Tener una mejor (o más alta) puntuación de salud física y función en el componente de resumen físico.

La asociación entre un puntaje del componente de resumen físico más alto y una mayor disminución puede parecer una anomalía, dijo el Dr. Solomon, pero una interpretación de este hallazgo es que las mujeres con puntajes más altos o mejores al inicio tienen más probabilidades de caer una vez que otros factores de riesgo surten efecto.

Con datos analizados desde octubre de 2020 hasta marzo de 2021, la mediana del cambio de 10 años en el puntaje del componente de resumen físico fue de -1,02 puntos, pero 206 mujeres experimentaron disminuciones de 8 puntos o más.

Quienes tenían problemas de salud tenían más probabilidades de ser negras y menos probabilidad de ser japonesas. También tenían más probabilidades de tener otras comorbilidades como diabetes, hipertensión y osteoporosis y de reportar menos actividad física.

Advertisements

El sistema de puntuación no debe reemplazar la evaluación individualizada, dijo una experta externa

Al comentar sobre los hallazgos, la Dra. Margaret J. Nachtigall, profesora clínica asociada en el Departamento de Obstetricia y Ginecología de Langone Health en New York University, en Nueva York, Estados Unidos, advirtió que un sistema de puntuación generalizado no debe reemplazar la evaluación individualizada de las mujeres en la mediana edad.

“A diario evalúo a mujeres de alrededor de 55 años en busca de factores de riesgo para la salud en el futuro. Y si bien un número como el índice de masa corporal puede ser útil, me preocupa que confiar en un puntaje descuide el tratar a la persona”, comentó la Dra. Nachtigall. Por ejemplo, una mujer puede tener un índice de masa corporal alto debido a una mayor masa muscular, que es pesada, mientras que otra puede tener un índice de masa corporal más bajo, con más peso relacionado con la grasa, además de afecciones exacerbadas, como la hipertensión que elevarían su riesgo. “Hay que hacer el cálculo por cada persona”.

La Dra. Nachtigall, que no participó en el análisis SWAN, señaló: “Sin embargo, un sistema de puntuación de datos masivos podría ser un complemento útil para la evaluación de pacientes individuales en el sentido de que haría que los médicos observaran todos estos factores de riesgo para identificar a aquellos propensos al declive”.

El estudio incluye población racialmente diversa

Según los autores, mientras otros estudios han identificado factores de riesgo similares y otros factores, como la falta de sueño, la mayoría no ha incluido a una población tan diversa racialmente y se ha centrado en mujeres que ya están en la tercera edad cuando la ventana de oportunidad ya puede haberse cerrado.

“Como médico clínico y epidemiólogo a menudo pienso en la ventana de oportunidad de la mediana edad, cuando las personas son más activas, comprometidas y resilientes. Si podemos identificar los factores de riesgo y determinar quién está en riesgo, es posible que podamos encontrar intervenciones que puedan evitar el deterioro de la salud y ayudar a poner a las personas en una mejor trayectoria de salud”, señaló el Dr. Solomon.

El Dr. Eric M. Ascher, quien practica medicina familiar en Lenox Hill Hospital, en Nueva York, Estados Unidos, y no participó en la investigación SWAN, estuvo de acuerdo con el Dr. Solomon.

“Los médicos que tratan enfermedades crónicas a menudo conocen a los pacientes cuando ya están sufriendo de un problema médico. Es clave disminuir sus factores de riesgo antes de que sea demasiado tarde”, continuó.

Advertisements

El especialista agregó que muchos proveedores de atención primaria ya dependen en gran medida de los sistemas de puntuación para determinar el nivel de riesgo y el tipo de intervención. “Cualquier sistema adicional de puntuación de factores de riesgo que sea fácil de implementar y prevenga enfermedades crónicas sería algo que los proveedores querrían usar con sus pacientes”.

Se necesitan análisis detallados de poblaciones en riesgo más grandes para validar estos factores de riesgo e identificar otros, concluyeron los autores.

SWAN recibió apoyo del National Institute on Aging, National Institute of Nursing Research y National Institutes of Health’s Office of Research on Women’s Health. El Dr. Solomon informó tener vínculos financieros con Amgen, AbbVie y Moderna, UpToDate y Arthritis & Rheumatology; además de participar en la junta directiva de la Childhood Arthritis and Rheumatology Research Alliance y en un comité asesor de la Food and Drug Administration fuera de este trabajo. La Dra. Nachtigall y el Dr. Ascher han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Este contenido fue originalmente publicado en MDEdge, parte de la Red Profesional de Medscape. 

Para más contenido siga a Medscape en FacebookTwitterInstagram y YouTube.

Las pruebas del virus del papiloma humano más la citología detectan el doble de lesiones cervicouterinas

La combinación de cribado basado en el virus del papiloma humano de alto riesgo con el triaje citológico detectó el doble de casos de neoplasia intraepitelial cervical de grado 2 que la citología sola, según un nuevo estudio.

Advertisements

El estudio, en que se analizaron los datos del programa de cribado del virus del papiloma humano en la población de México en el transcurso de 6 años, confirma la importancia del cribado del virus del papiloma humano para la detección temprana de las lesiones cervicouterinas de alto grado.

“Nuestros resultados proporcionan evidencia de que la prueba del virus del papiloma humano de alto riesgo es la mejor estrategia para un diagnóstico oportuno de las lesiones de neoplasia intraepitelial cervical de grado 2 y evita al mismo tiempo el sobretratamiento de las mujeres jóvenes. Muchos países utilizan ahora la prueba del virus del papiloma humano de alto riesgo como método de cribado primario, dado que tiene más sensibilidad y detecta más lesiones precursoras de cáncer cervicouterino, como la neoplasia intraepitelial cervical de grado 2″, escribieron los autores del estudio.

De acuerdo con Erik Jansen, M. Sc., el análisis apoya las recientes actualizaciones de las normas de cribado de Estados Unidos y confirma los hallazgos de estudios previos que muestran que la prueba del virus del papiloma humano mejora significativamente la prevención del cáncer cervicouterino.

“La importancia de este estudio radica en que los datos comunicados proceden de un seguimiento prolongado en un país en que se implantó el cribado del virus del papiloma humano a gran escala”, comentó a Medscape Noticias Médicas Jansen, Ph. D., doctorando en el Departamento de Salud Pública del Erasmus University Medical Center, en Róterdam, Países Bajos.

En el estudio, realizado por el Instituto Nacional de Salud Pública de México, se analizaron los datos de cribado del programa público de prevención del cáncer cervicouterino en el país entre 2010 y 2015. Se incluyeron más de 2 millones de mujeres con edades entre 34 y 65 años que se sometieron a pruebas de cribado basadas en virus del papiloma humano de alto riesgo, seguidas de un triaje citológico si eran positivas para el virus, así como 2,8 millones de mujeres de la misma edad en las que solo se efectuaron pruebas citológicas.

Advertisements

En el grupo que se sometió a pruebas de cribado de virus del papiloma humano de alto riesgo, 1,2% de las mujeres (n = 24.276) fue derivado a colposcopia frente a 3,1% de las mujeres (n = 90.980) del grupo asignado a citología. Y de todas las mujeres, solo 0,8% de las que tuvieron resultados anormales (n = 16.459) durante la prueba de detección del virus del papiloma humano se sometió a una colposcopia frente a 1,5% (n = 43.638) del grupo asignado a citología.

En general los autores descubrieron que se necesitaban 13,3 colposcopias para detectar un solo caso de neoplasia intraepitelial cervical de grado 2 en el grupo asignado a citologías, en comparación con 5,7 colposcopias en el grupo asignado a la prueba del virus del papiloma humano de alto riesgo más triaje histológico.

Los autores también señalaron que el costo de las colposcopias fue tres veces menor en el grupo que se sometió a pruebas de cribado del virus del papiloma humano de alto riesgo y que el valor predictivo positivo de la prueba más el triaje citológico fue 17,5% frente a 7,5% para la citología sola.

“El valor predictivo positivo no cambió con ninguna de las dos estrategias de cribado, independientemente de que se tuvieran en cuenta las mujeres en las que se perdió el seguimiento”, escribieron los autores.

Aunque Jansen observó que los resultados son importantes, también señaló varias limitaciones, a saber, la pérdida significativa de seguimiento en el grupo con prueba del virus del papiloma humano.

Las pruebas del virus del papiloma humano y el triaje citológico se realizaron en consultas separadas; un protocolo de dos consultas con el que más de 50% de las mujeres que resultaron con positividad en la prueba del virus del papiloma humano no volvieron para citología. Una pérdida de seguimiento tan significativa puede cuestionar algunos de los resultados, señaló Jansen.

Advertisements

Por ejemplo, la tasa de remisiones a colposcopia no tiene en cuenta las mujeres positivas para virus del papiloma humano que omitieron la citología. Suponiendo el mismo riesgo del virus del papiloma humano para las mujeres que se sometieron al estudio citológico y las que no lo hicieron, Jansen calculó que, sin ninguna pérdida de seguimiento, la tasa de remisión a colposcopia habría aumentado notificaciones de 1,2% a 2,6%, lo que está mucho más cerca del porcentaje en las mujeres remitidas en el grupo sometido a citología (3,1%).

Los menores costos de la colposcopia en el grupo con prueba de virus del papiloma humano también se debieron probablemente, en parte, a la pérdida de seguimiento, lo que no es necesariamente bueno, destacó Jansen.

“Aún así, este estudio confirma el hallazgo de que un programa de cribado primario del virus del papiloma humano es más eficaz que la citología sola”, finalizó Jansen.

El coautor, Eduardo Franco, declaró haber recibido subvenciones y honorarios personales de MSD y tiene una patente pendiente, “Marcadores de Metilación en el Cáncer Cervicouterino”. Todos los demás autores han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Para más contenido siga a Medscape en FacebookTwitterInstagram y YouTube.

Datos poblacionales informan cambios de menos de 1 día en la duración del ciclo menstrual tras la vacuna contra la COVID-19

Las personas menstruantes pueden estar un poco más tranquilas gracias a los resultados de un estudio que muestra que la vacunación contra el virus SARS-CoV-2 casi no tiene impacto en el ciclo menstrual. El problema es importante, ya que la menstruación regular es un signo de salud y fertilidad, y los temores de que hubiera alteraciones podrían aumentar la vacilación hacia la vacunación a medida que continúan aumentando los casos de COVID-19.

Advertisements

La Dra. Alison Edelman, maestra en salud pública, profesora de obstetricia y ginecología en la Oregon Health & Science University, en Portland, Estados Unidos, dirigió un grupo que estudió datos prospectivos sobre casi 24.000 ciclos menstruales informados por 3.959 personas menstruantes estadounidenses.

Un ligero aumento en la duración del ciclo después de la vacunación

Los investigadores encontraron que la vacuna contra la COVID-19 se asoció con cambios de menos de 1 día en la duración del ciclo para los ciclos menstruales después de la primera y segunda dosis, en comparación con los ciclos anteriores a la vacuna. La vacunación no tuvo ningún efecto sobre el número real de días que duró el sangrado menstrual.

El estudio analizó los patrones menstruales de mujeres de 18 a 45 años con ciclos normales de 24 a 38 días durante los tres ciclos consecutivos antes de la primera dosis de vacuna y durante tres ciclos consecutivos posteriores a la vacuna. La muestra final incluyó 2.403 mujeres vacunadas y 1.556 no vacunadas.

En las mujeres vacunadas el estudio encontró inicialmente un ligero aumento promedio en la duración del ciclo después de la primera dosis de 71% de un día y de 91% de un día después de la segunda dosis. Después de los ajustes, esos aumentos se redujeron a 64% de un día después de la primera dosis y a 79% de un día después de la segunda dosis.

El estudio analizó seis ciclos en mujeres no vacunadas durante un periodo similar y no encontró cambios significativos con respecto al valor inicial.

“La vacunación contra la enfermedad del coronavirus 2019 se asocia con un pequeño cambio en la duración del ciclo, pero no en la duración de la menstruación”, concluyó el equipo de la Dra. Edelman en Obstetrics and Gynecology.

Advertisements

En el raro caso de que una mujer recibiera dos dosis de la vacuna dentro del mismo ciclo menstrual, el cambio en la duración podría aumentar a 2 días. Estas variaciones parecen resolverse con rapidez, posiblemente tan pronto como el siguiente ciclo después de la vacunación y no indican ninguna causa de preocupación a largo plazo sobre la salud física o reproductiva, según los autores.

Variaciones de menos de 8 días en el ciclo se consideran normales

Sin embargo, los informes de mujeres en las redes sociales han sugerido que los problemas menstruales posteriores a la vacuna son más frecuentes, por ejemplo, con sangrados más abundantes e intensos.[2] Pero parece que esos cambios son temporales y se resuelven rápidamente.

“Estos hallazgos son reconfortantes y validados”, comentó la Dra. Edelman. A nivel de población, los cambios no indican ningún motivo de preocupación para la salud física o reproductiva a largo plazo y ningún motivo para evitar la vacunación. “A nivel personal, las mujeres quieren esta información para saber qué esperar cuando se vacunen y no preocuparse por un posible embarazo o una decepción si estaban intentando una gestación”.

Según la International Federation of Gynecologists and Obstetricians, las variaciones en la duración del ciclo de menos de 8 días se consideran normales, indicó Christine Metz, Ph. D., bióloga investigadora y profesora de medicina molecular en Feinstein Institutes for Medical Research, en Manhasset, Estados Unidos. “Por tanto, las 17 horas adicionales agregadas a la duración del ciclo menstrual en el grupo de mujeres vacunadas en este estudio están dentro del rango ‘normal'”.

“Muchos factores afectan la duración del ciclo menstrual”

En un grupo de alrededor de 1.600 personas menstruantes que están siendo estudiadas en el centro de Metz, algunas han informado anecdóticamente cambios transitorios del ciclo después de la vacunación contra la COVID-19, incluidos retrasos en el inicio de la menstruación y cambios en los patrones de sangrado.

Advertisements

No se conoce exactamente cómo la vacuna podría alterar la duración del ciclo menstrual y no se ha estudiado con la vacunación contra otras infecciones como influenza y meningococo.

“Se sabe que muchos factores afectan la duración del ciclo menstrual, incluidos los cambios en la dieta, el sueño y el ejercicio, así como las enfermedades, los viajes y el estrés”, agregó Metz. Las vacunas contra la COVID-19 han afectado a las personas de diferentes maneras, con efectos secundarios que van desde dolor en el lugar de la inyección hasta náusea, dolores, fiebre y fatiga. “Los efectos secundarios de la vacunación, especialmente si son graves, pueden provocar cambios en la dieta, el ejercicio y el sueño y sensación de enfermedad o estrés”.

Estos factores estresantes pueden alterar la producción y estabilidad de hormonas, así como la respuesta del cuerpo a hormonas como estrógeno, progesterona, hormona estimulante del folículohormona luteinizante y otras hormonas asociadas con la reproducción femenina. “Debido a que estas hormonas regulan el ciclo menstrual, sus variaciones pueden acortar o alargar el ciclo”, explicó Metz.

Según los autores necesario realizar más investigaciones a nivel mundial. “Quedan dudas sobre otros posibles cambios en los ciclos menstruales, como los síntomas menstruales, el sangrado fuera del ciclo y los cambios en la calidad y cantidad del sangrado menstrual”, concluyeron.

Esta investigación fue financiada por Eunice Kennedy Shriver National Institute of Child Health and Human Development y la Oficina de Investigación sobre la Salud de la Mujer de los Institutos Nacionales de Salud. La Dra. Edelman informó recibir apoyo del American College of Obstetrics and Gynecology, la Organización Mundial de la Salud, Gynuity y Karolinska Institute, así como regalías de UpToDate. Otros autores del estudio informaron relaciones similares con empresas del sector privado y sin fines de lucro. Tres coautores son empleados de Natural Cycles, un dispositivo de seguimiento de la fertilidad que se utilizó en el estudio. Metz ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.