La humanidad está abandonando la razón, según un estudio

En los últimos 40 años, el campo individual supera al colectivo y la emoción a la razón

Un grupo de científicos ha descubierto que la creciente irrelevancia de la verdad fáctica en el discurso público es parte de una tendencia creciente que comenzó hace décadas: durante los últimos cuarenta años, el interés público ha experimentado un cambio acelerado de lo colectivo a lo individual, y de la racionalidad a la emoción.

Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Wageningen, en los Países Bajos, y la Universidad de Indiana, en Estados Unidos, concluye que el lenguaje empleado en el discurso público durante los últimos 40 años marca que la verdad de los hechos y la racionalidad están perdiendo trascendencia frente a la intuición y la emoción. La tendencia va en paralelo con el reemplazo de lo colectivo por lo individual.

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Cuando la verdad de los hecho pasa de moda

La denominada posverdad, un concepto ampliamente utilizado en los estudios contemporáneos relativos a las ciencias sociales y la filosofía, sugiere que en la sociedad actual los hechos objetivos y reales tienen menos credibilidad o influencia que los sentimientos y creencias de los individuos, por ejemplo cuando se expresa una opinión pública o se fija una postura social. 

En otras palabras, la posverdad podría entenderse como una distorsión deliberada de la realidad, que se hace con el fin de lograr imponer un discurso sobre otro, aunque el mismo vaya por un carril separado al de la realidad. Como los sentimientos o creencias personales tienen más peso que los hechos en sí mismos, esto supone la creación de una especie de “realidad paralela”. La misma “contamina” en forma permanente a la realidad de los hechos, por ejemplo a través del fenómeno de las “fake news”, generando una creciente confusión

Foto: ejemplos de tendencias en el uso de palabras relacionadas con la racionalidad (panel superior) frente a la intuición (panel inferior).

El lenguaje de la emoción individual

Ahora, una nota de prensa muestra que un nuevo estudio publicado recientemente en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) ha analizado los términos utilizados en la literatura de ficción y no ficción, junto a otras fuentes, en el período 1850-1980 y en el ciclo 1980-2020. La investigación logra demostrar que en las últimas cuatro décadas el uso de palabras relacionadas con la racionalidad ha disminuido notablemente, frente a los términos relativos a la intuición y la emoción. 

Por ejemplo, al estudiar el lenguaje de millones de libros, los investigadores encontraron que las palabras asociadas con la razón, como “determinar” y “conclusión”, aumentaron sistemáticamente a partir de 1850, mientras que las palabras relativas a la experiencia humana, como “sentir” y “creer”, se redujeron considerablemente. Sin embargo, este patrón fue revertido fuertemente en los últimos 40 años, en paralelo con la adopción de un enfoque individualista en detrimento de uno colectivista, como lo refleja la proporción creciente de pronombres singulares (yo) por sobre los plurales (nosotros).

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El equilibrio que falta

Para corroborar que la tendencia no forma parte de un artefacto retórico presente únicamente en el corpus de libros analizados, los investigadores cruzaron esa información con el estudio de artículos del New York Times o expresiones en las redes sociales. Nuevamente verificaron la misma inclinación hacia las palabras relacionadas con la emotividad y la intuición por sobre aquellas que expresan el universo de la razón, desde 1980 hasta la actualidad. 

En el mismo sentido, los especialistas descubrieron que el cambio de la racionalidad al sentimiento en el lenguaje se aceleró alrededor de 2007, coincidiendo con el auge de las redes sociales. A partir de ese momento, la literatura en todos los idiomas mostró una clara reducción en la frecuencia de las palabras relacionadas con hechos, mientras aumentaba el lenguaje cargado de emociones. 

Como conclusión, los científicos sostienen que quizás las sociedades necesitan encontrar un nuevo equilibrio entre ambos mundos, reconociendo explícitamente la importancia de la intuición y la emoción, mientras que al mismo tiempo concretan un uso adecuado de la racionalidad, la verdad de los hechos y la ciencia para tratar los temas en toda su complejidad. 

Referencia

The rise and fall of rationality in language. Marten Scheffer et al. Proceedings of the National Academy of Sciences (2021). DOI:https://doi.org/10.1073/pnas.2107848118

Más evidencia vincula algunos antipsicóticos con un mayor riesgo de cáncer de mama

Una nueva investigación proporciona más evidencia de que los antipsicóticos que aumentan los niveles de prolactina están asociados con un riesgo significativamente mayor de cáncer de mama.

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El riesgo relativo de cáncer de mama fue un 62% más alto en las mujeres que tomaron antipsicóticos de categoría 1 asociados con niveles altos de prolactina. Estos incluyen haloperidolpaliperidona y risperidona. Además, el riesgo fue un 54% más alto en quienes que tomaban antipsicóticos de categoría 2 que tienen efectos de rango medio sobre la prolactina. Estos incluyen iloperidonalurasidona y olanzapina.

Por el contrario, los antipsicóticos de categoría 3 que tienen un efecto menor sobre los niveles de prolactina no se asociaron con ningún aumento en el riesgo de cáncer de mama. Estos medicamentos incluyen aripiprazol, asenapina, brexpiprazol, cariprazina, clozapina, quetiapinay ziprasidona.

Si bien el riesgo “absoluto” de cáncer de mama de estos medicamentos no está claro, “podemos argumentar que los niveles altos de prolactina circulante están asociados con el riesgo de cáncer de mama. Esto sigue lo que ya se sabe sobre la prolactina en estudios anteriores, en particular los estudios de salud de las enfermeras”, dijo a Medscape Noticias Médicas el Dr. Tahir Rahman, profesor asociado de psiquiatría de Washington University School of Medicine, en San Luis, Estados Unidos.

“No queremos alarmar a los pacientes que toman medicamentos antipsicóticos por problemas de salud mental que amenazan la vida, pero también creemos que es hora de que los médicos hagan un seguimiento de los niveles de prolactina y monitoreen a sus pacientes que están siendo tratados con antipsicóticos”, agregó el Dr. Rahman en un comunicado de prensa.

El estudio fue publicado en versión electrónica el 3 de diciembre en Journal of Clinical Psychopharmacology.

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Evalúe los niveles de prolactina

Utilizando datos de reclamaciones administrativas, los investigadores evaluaron el riesgo de cáncer de mama en mujeres de 18 a 64 años expuestas a medicamentos antipsicóticos en comparación con anticonvulsivos o litio.

Identificaron 914 casos de cáncer de mama invasivo entre 540.737 mujeres.

Aproximadamente el 52% de la población del estudio surtió al menos una receta de un agente antipsicótico de categoría 3, mientras que el 15% surtió al menos una receta de un agente de categoría 1; el 49% de las mujeres surtieron al menos una receta de un medicamento anticonvulsivo durante el periodo de estudio.

La exposición a todos los antipsicóticos se asoció de forma independiente con un 35% más de riesgo de cáncer de mama (hazard ratioajustado [HRa]: 1,35; intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 1,14 a 1,61).

En comparación con los anticonvulsivos o el litio, el riesgo de cáncer de mama aumentó significativamente para los antipsicóticos con alto contenido de prolactina (categoría 1) (HRa: 1,62; IC 95%, 1,30 a 2,03) y para los medicamentos de prolactina media (categoría 2) (HRa: 1,54 ; IC 95%: 1,19 a 1,99), sin aumento del riesgo para los antipsicóticos de categoría 3.

“Nuestra investigación es, obviamente, de interés para prevenir el cáncer de mama en pacientes tratadas con antipsicóticos. Evaluar los niveles de prolactina en sangre es barato y fácil” y un valor alto es “bastante simple de manejar”, dijo el Dr. Rahman.

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Una cuestión de debate

El Dr. Christoph Correll, profesor de psiquiatría y medicina molecular, de la Zucker School of Medicine en Hofstra/Northwell, en Hempstead, Estados Unidos, dijo: “La posible elevación del riesgo de cáncer de mama depende de la dosis y el tiempo de tratamiento con antipsicóticos, además los medicamentos tienen diversos grados de propiedades que aumentan la prolactina, lo que ha sido un tema de investigación y de debate”.

Este nuevo estudio “agrega otro punto de datos que indica que los antipsicóticos asociados con un efecto de aumento de prolactina más alto que otros antipsicóticos hasta cierto punto pueden aumentar el riesgo de cáncer de mama en las mujeres”, dijo el Dr. Correll, que no participó en el estudio.

Sin embargo, advirtió que “los datos naturalistas siempre son vulnerables a factores de confusión residuales, por ejemplo, efectos no medidos que también podrían explicar, al menos parcialmente, los resultados, y el tiempo de seguimiento de solo 4 años (máximo 6 años) en este estudio fue relativamente corto”.

“Sin embargo, dada la disponibilidad de muchos antipsicóticos diferentes con diversos grados de potencial de aumento de prolactina, en las mujeres que requieren tratamiento antipsicótico pueden ser preferibles los antipsicóticos que aumentan menos la prolactina”, agregó el Dr. Correll.

“En las mujeres que reciben antipsicóticos que aumentan la prolactina como terapia de mantenimiento a mediano y largo plazo, se deben monitorear los niveles de prolactina”, recomendó.

Cuando se detecta un nivel elevado de prolactina, esto debe abordarse “ya sea mediante una reducción de la dosis, un cambio a un antipsicótico alternativo que no aumente los niveles de prolactina de manera significativa o la adición de un agonista D2 parcial o total cuando se debe continuar administrando el antipsicótico que aumenta la prolactina basándose en una evaluación de riesgos individualizada”, aconsejó el Dr. Correll.

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Este trabajo fue apoyado por un premio de Alvin J. Siteman Cancer Center; National Cancer Institute, National Center for Advancing Translational Sciences of the National Institutes of Health, Taylor Family Institute for Innovative Psychiatric Research y Center for Brain Research in Mood Disorders. Los autores han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente. El Dr. Correll ha recibido regalías de UpToDate y tiene acciones de LB Pharma.

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La importancia de implementar programas de duelo perinatal

“La experiencia de una muerte prenatal durante el embarazo o el parto es una tragedia que no se aborda de manera suficiente en las agendas, las políticas ni los programas financiados a nivel mundial” considera la Organización Mundial de la Salud (OMS), que estima que cada año se producen casi 2 millones de muertes prenatales en el mundo, una cada 16 segundos.

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La OMS establece el periodo de muerte perinatal desde la semana 22 de gestación (154 días) hasta el término de las primeras 4 semanas de vida neonatal (28 días). Tiene consecuencias psicológicas para las mujeres y sus familias, entre las que se encuentran, entre otros, el trastorno por estrés postraumático o la sintomatología depresiva, y puede considerarse un tema tabú que necesita ser visibilizado y requiere una atención sanitaria multidisciplinar.

Para hablar sobre el duelo perinatal, desde Univadis España hemos entrevistado a Anna Torres Giménez, psicóloga clínica y perinatal, quien se formó como Psicólogo Interno Residente en el Hospital Clínic y empezó a trabajar en Perinatal en el año 2009. Actualmente desempeña su labor en la Unidad de Salud Mental Perinatal del Hospital Clínic de Barcelona, España, tanto en consultas externas como en el Hospital de Día Madre-Bebé del mismo centro. De forma más estructurada ejerce desde 2019, año en el que se instauró el modelo integral de atención al duelo perinatal, ofreciendo tratamientos intensivos y multidisciplinares. Su misión es tratar a aquellas mujeres con duelo perinatal en riesgo de desarrollar un trastorno depresivo o postraumático.

¿Tenemos datos de cuántas muertes perinatales se producen al año en España?

Uno de los problemas para estimar las muertes perinatales es que no existen a nivel internacional unos criterios homogéneos de definición de muerte perinatal. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, se estimó una tasa de mortalidad perinatal de 4,2 por 1.000 nacimientos en el año 2018, en este caso se incluyen todos los fallecidos desde las 22 semanas de gestación hasta los 7 días de vida.

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¿Qué efectos psicológicos sufren los padres ante esta pérdida?

La pérdida perinatal es un duelo, por lo tanto se manifiestan las características propias de la pérdida de un ser querido: tristeza, sentimientos de anhelo, alteraciones en el apetito o el sueño. El duelo es una respuesta normal, pero a veces puede complicarse por ser muy duradero y/o muy intenso. También puede alargarse por la aparición de algún trastorno, como un trastorno depresivo o por estrés postraumático.

¿Cuánto tiempo puede durar este duelo?

En general, cuando se habla de duelos se estima una duración aproximada de un año. Cuando hablamos de un año, estamos hablando de estadística y de medias, ni todo el mundo va a tardar un año, ni todas las personas tienen las mismas vivencias, ni el hecho de tardar más de un año es necesariamente patológico. Del mismo modo, también de media, los primeros seis meses tienden a ser los de mayor intensidad del duelo. El duelo perinatal, al igual que el resto de duelos, también debería guiarse por estos mismos tiempos.

¿En qué consiste un programa de duelo gestacional perinatal? ¿Qué profesionales sanitarios están implicados?

Algunos hospitales realizan una atención específica a las situaciones de pérdida perinatal con el fin de facilitar el proceso de duelo, legitimarlo y no invisibilizarlo o desautorizarlo. Todos los profesionales sanitarios que atienden los partos están implicados. En estas situaciones es muy importante tanto el lenguaje que se emplea, como el facilitar la despedida en un lugar en que se minimice el ruido ambiental (por ejemplo, llantos de bebés) y el poder tener cajas de recuerdos, que son unas cajas en que se guardan objetos físicos de recuerdo del bebé o de la estancia en hospitalización, como fotografías o huellas de las manos o de los pies. La atención psicológica puede resultar de ayuda tanto para acompañar el duelo normal, como para identificar situaciones en las que ya se requiere una intervención.

¿Hay algún protocolo sanitario establecido en caso de duelo perinatal?

Actualmente, en España no existe una atención sanitaria protocolizada para atender el duelo perinatal. En Cataluña existe la Guía de acompañamiento al duelo perinatal del Departamento de Salud de la Generalitat de Catalunya. También hay otras guías como la de Atención profesional a la pérdida y duelo durante la maternidad del Servicio Extremeño de Salud, publicada en abril de 2015 para orientar a los profesionales que trabajan en este área o la guíarealizada por la Asociación de apoyo para la muerte perinatal y neonatal, Umamanita, y la entidad El Parto es Nuestro. A nivel internacional, hay recomendaciones recogidas en las Guías de Práctica Clínica de Salud Mental Perinatal, como la guía del National Institute for Health and Care Excellence(NICE) del Reino Unido.

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Según su experiencia ¿por qué es importante la implantación de este tipo de programas?

Para autorizar un duelo que está desautorizado, es decir, que a pesar de conllevar una pérdida no recibe la misma comprensión por parte del entorno social que otros procesos. Este tipo de programas son necesarios para facilitar el proceso del duelo. No existe una evidencia clara de que el empleo de buenas prácticas (despedirse del bebé, cajas de recuerdos, etc.,) prevenga los efectos posteriores en salud mental. Sin embargo, los estudios subrayan que las madres y padres perciben como una experiencia positiva la atención en unidades especializadas en pérdida fetal (con tratamiento individualizado y percepción de accesibilidad y disponibilidad).

¿Cree que tenemos una sociedad que le da la espalda a la muerte? ¿Cree que la sociedad no comprende, ni reconoce, e invisibiliza este duelo?

Sí, vivimos en una sociedad que le da la espalda a la muerte, la niega. Existen muchos ejemplos de incomprensión, frases como “ya tendrás otro hijo” o “tienes que superarlo”, “estas triste, ¿todavía es por eso?”, no ayudan. Tenemos que evitarlas.

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A los padres que sufren la pérdida de un hijo se les da una baja por depresión o ansiedad, pero no por duelo. Solo Nueva Zelanda, India y Filipinas ofrecen una baja por duelo gestacional. En España, el permiso de maternidad por muerte perinatal existe cuando el tiempo de gestación es superior a los 180 días y el bebé pesa más de 500 gramos. El duelo perinatal caería dentro de esta categoría. ¿Es esta medida suficiente especialmente en casos de abortos espontáneos y duelo perinatal?

No es suficiente e invisibiliza todas las pérdidas que no cumplen los requisitos para el permiso por maternidad. En el momento actual, si una madre necesita un tiempo para recuperarse y su pérdida es menor a 180 días su baja es por enfermedad común (depresión o ansiedad). Esto es muy discutible, puesto que no necesariamente tienen un trastorno mental por el que tienen que estar de baja. Todas las personas en situación de duelo necesitan un tiempo para recuperarse, pero esto no está contemplado en nuestro sistema. Además, en el caso concreto del duelo perinatal, la madre necesita un tiempo para recuperación psicológica y física. Una de las consecuencias de empezar antes de tiempo sería que el trabajo podría emplearse como una estrategia de evitación, que funciona a corto plazo, pero a largo plazo no ayuda a procesar el duelo.

Este contenido fue originalmente publicado en Univadis, parte de la Red Profesional de Medscape.

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5 formas de disfrutar la temporada navideña

Bienvenido de nuevo a grandes multitudes, reuniones familiares y todo lo que viene con ambos. Para algunos de nosotros, esas grandes reuniones festivas están marcadas en nuestro calendario con mucha anticipación como algo para apreciar y esperar. Pero para muchos, especialmente este año en particular, no es exactamente la época más maravillosa del año.

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Entonces, ¿cómo nos enfrentamos a una época del año potencialmente desafiante o francamente difícil?
Como hemos perdido a más de 782.000 estadounidenses en el transcurso de esta pandemia, no podemos olvidar que somos una nación que está sufriendo activamente. La pérdida de vidas y medios de subsistencia nos ha cobrado un precio colectivo como nación, y para que podamos curarnos gradualmente, debemos reconocer este impacto.


Sea paciente consigo mismo
A menudo establecemos un alto nivel de expectativa para nosotros mismos mientras exigimos poco de los demás. Si usted es uno de los muchos de nosotros que tiende a ser más crítico consigo mismo, hágase esta pregunta: “¿Le diría esto en voz alta a otra persona que me importa?” Si no es así, considere reformular lo que se está diciendo a sí mismo en ese momento.


Permítase establecer límites
“No” puede ser uno de los obsequios más amables que puede hacerse en esta temporada navideña. En momentos en que tendemos a abrumarnos y a asumir más de lo que tenemos tiempo para lo que tenemos tiempo, aprender la habilidad necesaria de establecer un límite puede salvarnos la vida. Esto puede aplicarse a la redirección de un tema de conversación que no le gustaría discutir o tan simple como rechazar una nueva tarea. Podemos tener en cuenta que cada vez que decimos que sí a una cosa, naturalmente decimos que no a otra. Tenemos tiempo y energía limitados. Por mucho que creamos firmemente en nuestra capacidad para realizar múltiples tareas, todos finalmente llegamos a nuestro límite.


Cuidado con el Gram
La comparación de redes sociales puede ser particularmente difícil en esta época del año. Mientras recorremos los momentos filtrados y cuidadosamente cuidados de nuestros seres queridos, puede ser útil tener en cuenta que Internet no siempre es una realidad. El impacto negativo de las plataformas de redes sociales como Instagram ha sido bien documentado y se sigue describiendo. Es posible que no podamos evitar nuestras noticias, pero si las colocamos en sus contextos adecuados, tendrán menos poder sobre nuestra autoestima.

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Dar
Ese viejo adagio de que “es mejor dar que recibir” tiene algunas implicaciones reales para nuestra salud y nuestro estado de ánimo. Existe un deseo innato de contribuir y hacer algo bueno por los demás. Si no podemos dar de nuestras finanzas, dar nuestro tiempo es una forma poderosa de conectarnos con otros durante esta temporada. La investigación nos ha demostrado que esto tiene un impacto positivo en nuestra salud mental y física.


La moderación es poderosa
Durante esta época del año, hay una tendencia a darse el gusto. Podemos comer en exceso, beber en exceso y simplemente exagerar. Ya sea por la cantidad de tiempo que pasamos con la familia o ese vaso de más, la moderación puede ser un principio útil que puede permitirnos tener una temporada navideña más feliz y saludable.

Los tratamientos de fertilidad no se asociaron con trastornos psiquiátricos en la descendencia

Algunos hallazgos tranquilizadores para las personas que buscan la reproducción asistida: los bebés que nacen mediante procedimientos de fertilidad no parecen tener un mayor riesgo de desarrollar enfermedades psiquiátricas importantes a medida que pasan por la adolescencia y la edad adulta.

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Los resultados, publicados en JAMA Psychiatry, provienen de un análisis de más de 31.000 personas concebidas mediante técnicas de reproducción asistida en Suecia entre 1994 y 2006. Los investigadores, de Suecia y Estados Unidos, encontraron que, en este grupo, las tasas de depresión y conductas suicidas no se elevaron en coparación con la población general.

“Damos la bienvenida a los hallazgos nulos en nuestro estudio”, declaró el Dr. Chen Wang, maestro en salud púbica, estudiante de doctorado en el Karolinska Instituteten Estocolmo, Suiza y autor principal del estudio. “En general, no encontramos mayor preocupación por una peor salud psiquiátrica en los adolescentes concebidos con técnicas de reproducción asistida en comparación con la población general, excepto por un riesgo elevado de trastorno obsesivo compulsivo que puede explicarse por diferencias en las características de los padres”.

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“Las parejas y las personas que se someten o están considerando utilizar técnicas de reproducción asistida pueden sentirse tranquilas en el sentido de que nuestro estudio no encontró indicios de que el tratamiento per sepueda hacer que los niños sean vulnerables a una mala salud mental en el futuro”, agregó la Dra. Anna Sara Öberg, Ph. D., coautora del artículo, que tiene nombramientos en epidemiología en el Karolinska Institutet en Estocolmo, Suiza y en la Harvard TH Chan School of Public Health, en Boston, Estados Unidos.

Las técnicas de reproducción asistida se han asociado con varios resultados potencialmente no deseados, que incluyen defectos de nacimiento, parto prematuro, bajo peso al nacer, trastorno de la impronta y posiblemente trastornos del desarrollo neurológico. Investigaciones anteriores del equipo del Dr. Wang mostraron que los niños concebidos con técnicas de reproducción asistida no parecen tener más probabilidades de tener un trastorno por déficit de atención/hiperactividad o un rendimiento escolar deficiente en comparación con los niños concebidos espontáneamente. El nuevo estudio amplía ese trabajo anterior, que se publicó este año en Pediatrics.

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Se analizó una gran base de datos 

A partir de una base de datos sueca de más de 1,2 millones de personas nacidas entre 1994 y 2006, el grupo del Dr. Wang identificó a 31.565 personas concebidas mediante técnicas de reproducción asistida, definida como fertilización in vitro con o sin inyección intracitoplasmática de espermatozoides y transferencia de embriones frescos o congelados-descongelados, durante ese período. En el momento del seguimiento final, en diciembre de 2018, los participantes en el estudio tenían entre 12 y 25 años.

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Para evaluar el riesgo de enfermedad mental, los investigadores buscaron diagnósticos en registros médicos de hospitales y clínicas ambulatorias. También incluían certificados de defunción, para determinar si el suicidio fue la causa de muerte, y recetas de antidepresivos para ver si los pacientes estaban siendo tratados por depresión.

Los adolescentes concebidos mediante técnicas de reproducción asistida no tenían un riesgo elevado de desarrollar depresión o comportamientos suicidas en comparación con otros adolescentes, encontraron los investigadores. El tipo de procedimiento de técnicas de reproducción asistida tampoco se asoció con peores resultados de salud mental. De hecho, los datos señalaron una pequeña ventaja de la transferencia de embriones frescos, pero no congelados, y el riesgo de trastornos del estado de ánimo en comparación con los niños nacidos de padres con infertilidad que no solicitaron procedimientos de técnicas de reproducción asistida (hazard ratio ajustado [HRa]: 0,90; intervalo de confianza de 95% [IC del 95%]: 0,83 a 0,97).Si los hallazgos podrían deberse a un efecto causal beneficioso o quizás a un factor de confusión no medido, observamos que no plantean preocupaciones sobre la posible influencia de los procedimientos en la salud psiquiátrica.

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“Si los hallazgos podrían deberse a un efecto causal beneficioso o quizás a un factor de confusión no medido, observamos que no plantean preocupaciones sobre la posible influencia de los procedimientos en la salud psiquiátrica”, escribieron los autores.

En un análisis no ajustado, la tasa de trastorno obsesivo compulsivo fue mayor entre los participantes del estudio concebidos mediante técnicas de reproducción asistida (HRa: 1,35; IC 95%: 1,20 a 1,51). Sin embargo, después de ajustar según factores parentales relacionados con la afección, incluidos los datos demográficos, la salud materna y los antecedentes psiquiátricos, el efecto no persistió. Los investigadores observaron un pequeño aumento en el riesgo de ansiedad, pero lo atribuyeron casi por completo al vínculo con el trastorno obsesivo compulsivo.

Los investigadores señalan que su estudio se vio limitado por el hecho de que la ansiedad y la depresión a menudo surgen después de la adolescencia, por lo que es posible que el grupo no tenga la edad suficiente para reflejar un mayor riesgo de desarrollar estas afecciones, y que su análisis puede no haber podido controlar por completo variables de confusión. También señalan que la transferencia de un solo embrión es la norma en Suecia, que en 2003 convirtió la práctica en una rutina, lo que podría afectar la generalización de los resultados a otros países.

El Dr. Dale W. Stovall, fellow del American Congress of Obstetricians and Gynecologists, profesor de obstetricia y ginecología en la Facultad de Medicina de Texas Christian University en Dallas, Estados Unidos, estuvo de acuerdo en que los nuevos datos deberían ser “tranquilizadores para los padres de niños concebidos a partir de técnicas de reproducción asistida. Este es un trabajo importante porque evalúa un resultado importante, la salud mental, en los niños nacidos después de la concepción a partir de un procedimiento de técnicas de reproducción asistida”.

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El Dr. Stovall, que es portavoz del American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) y no participó en el estudio, agregó: “Necesitamos más estudios a largo plazo de niños nacidos de procedimientos de técnicas de reproducción asistida para evaluar los problemas de salud de estos adolescentes y adultos”.

La Dra. Öberg dijo que su grupo actualmente está analizando otros resultados a largo plazo entre los niños nacidos a través de técnicas de reproducción asistida, incluidos el asma y el cáncer; sin embargo, los resultados de esas investigaciones no están publicados.

El estudio fue financiado por Forte y los National Institutes of Health de Estados Unidos. Los investigadores informaron no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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Detección temprana de la violencia de género en el Sistema Nacional de Salud

Ante la alerta que han despertado el incremento de denuncias por violencia de género y el repunte de los asesinatos de mujeres tras la finalización del estado de alarma en España, el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud aprobó el pasado miércoles 25 de noviembre un instrumento común para mejorar la detección temprana de la violencia de género en el Sistema Nacional de Salud y la formación específica de profesionales del Sistema Nacional de Salud.

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“Los profesionales sanitarios, desde médicos hasta auxiliares, son las primeras personas que muchas veces tienen acceso a mujeres víctimas de violencia y pueden ayudarles a intentar salir de la situación, primero detectándolo y luego derivándolas y conociendo los recursos que existen. La atención primaria es una puerta de entrada relativamente fácil porque nuestro sistema es de cobertura universal. El 100% de las mujeres en España pasan en algún momento por el sistema sanitario”, expone Isabel Ruiz, epidemióloga y profesora en la Escuela Andaluza de Salud Pública.

Como explica la experta, “aunque estos instrumentos que presenta el catálogo de carácter urgente ya existían y en muchas comunidades autónomas llevan años implementándose, la pandemia ha afectado mucho a la violencia de género y por eso se ha dado el paso de instaurar el cribado universal en todo el territorio”.

Según Ruiz, que desde el 2005 presta apoyo técnico al Observatorio de Salud de la Mujer y es una de las autoras del Protocolo común para la actuación sanitaria ante la Violencia de Género que el Ministerio de Sanidad lanzó en el 2012, “el confinamiento provocó que muchas mujeres víctimas no pudieran acudir a los servicios sanitarios. Sabemos que las llamadas aumentaron muchísimo y que las denuncias también. Y ahora se están haciendo los primeros estudios para ver el impacto que tuvo el confinamiento en la violencia de género. Pero son la punta del iceberg de lo que está ocurriendo”.

Ante el impedimento de acudir a un centro de salud, dos días después del inicio de la cuarentena, el Ministerio de Igualdad aprobó un Plan de Contingencia contra la violencia de género que incluía medidas como teléfonos especializados de información y asesoramiento] Y otras instituciones sacaron adelante distintas iniciativas pioneras, como la mascarilla 19 impulsada por los Colegios Oficiales de Farmacéuticos.[4] “Esta medida se creó pensando en mujeres que se vieran en una situación de riesgo. De forma que pudieran acercarse a la farmacia y pedir una ‘mascarilla 19’ sin levantar sospechas de su maltratado y alertando de su situación al farmacéutico”, explica la especialista en medicina preventiva y salud pública. “Gracias a la facilidad y la repercusión que tuvo fue copiado en Francia, Italia, y hasta países de Sudamérica”, agrega.

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Cómo llevar a cabo la detección temprana de la violencia de género

El nuevo protocolo para abordar de forma temprana la violencia en el sistema sanitario, y que estarán disponibles en el primer semestre de 2022, cuenta con dos instrumentos principales: el cuestionario de detección Women Abuse Screening Tool (WAST) para la detección temprana y Cuestionario de detección Abuse Assessment Screen (AAS).

“La primera es una herramienta de cribado que podemos comparar con una mamografía: hacernos la prueba nos dice si puede haber algo o no, pero hasta que no se hace la biopsia no hay confirmación. El AAS, por otro lado, es un diagnóstico que sirve de confirmación. A la mujer que haya dado positivo en el primer instrumento se la deriva al segundo, con el que podemos confirmar que estamos ante un caso de violencia”, explica Ruiz, que fue responsable de validar el WAST hace más de 10 años y ha escrito diversos artículos científicos sobre la herramienta.

Para la profesora de la Escuela Andaluza de Salud Pública, estas herramientas de detección temprana, que ella tan bien conoce, son tan importantes como la formación y sensibilización del personal. “El cribado tiene que ir acompañado de una buena receptividad de los profesionales. En todas las comunidades se imparte formación, pero debería haber mucha más. Sobre todo, ahora que con la pandemia se ha centrado en la formación en la COVID-19 y sus vacunas”, reclama.

“Generalmente, los profesionales que acuden son los que muestran más interés por el tema o están ya más sensibilizados. El objetivo es llegar a aquellos que no ven la violencia de género como un problema o no les apetece involucrarse. Por eso creo que desde las administraciones debería hacerse mayor hincapié en su importancia y establecer esta formación obligatoria para todo el personal sanitario, incluyendo a los residentes que se están formando en diferentes disciplinas. Para que cuando sean profesionales ya tengan un camino recorrido”, manifiesta.

Las víctimas de violencia de género constituyen el otro foco al que dirigir la sensibilización. “La aceptabilidad de las mujeres depende en gran medida del esfuerzo que se haga desde las administraciones. Un ejemplo muy claro lo vemos con el cribado de cáncer. En función del territorio, muchas más mujeres o menos acuden a hacer la prueba de detención. El problema es el mismo, pero cambia la información disponible y el conocimiento al respecto. Con la violencia de género pasa exactamente lo mismo”, reconoce la epidemióloga, que desde hace más de una década integra la Red Andaluza de Formación Contra el Maltrato a las Mujeres (Red Formma): una plataforma de profesionales sanitarios formados de forma específica en violencia de género y que se encargan de diseñar la formación relativa al tema que se imparte a lo largo de toda la comunidad autónoma.

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Las barreras a la hora de detectar casos de violencia

Aunque existen tanto señales físicas como psicológicas y actitudes concretas derivadas del maltrato que resultan fáciles de detectar, en ocasiones el sistema sanitario se enfrenta con complicaciones. Como señala Ruiz, la primera dificultad es la falta de formación y sensibilización de los especialistas: “esto pasa cuando dentro del catálogo de sintomatologías y en la historia clínica no se incluyen de forma rutinaria preguntas referidas a la detención de violencia de género”.

Por otro lado, debido a las connotaciones judiciales y sociales que implica, también se dan casos donde los médicos muestran su negativa a la hora de abordar esta situación. “A veces, el mismo especialista atiende a toda la familia y el maltratador también resulta ser su propio paciente”, revela Ruiz.

Las propias víctimas también pueden generar resistencia. “Afortunadamente, nuestra sociedad está cada vez más concienciada con la problemática. Pero hay todavía muchas mujeres que, debido a sus circunstancias, no se atreven a abrir la caja de pandora y prefieren seguir sufriendo en silencio”, señala.

“Es importante trabajar en ambas direcciones: alentando al profesional sanitario con herramientas para que pueda detectar sin miedo y apoyar a la mujer alentándola para que pueda salir de su situación, poniendo a su disposición recursos, empoderándolas… Y dándoles tiempo. Hablamos de una violencia que dura, de media, de 6 a 8 años. Así que no podemos esperar que la víctima tome la iniciativa de un día para otro”, señaló Ruiz.

Especialidades médicas como espacios facilitadores para la detención de la violencia de género

Todas las especialidades médicas sirven como puertas de entrada para la detección de casos de maltrato, pero existen espacios más facilitadores que otros. “Algunos servicios son más fáciles como puerta de entrada a la detención de violencia, como la atención primaria, urgencias o ginecología y obstetricia”, expresa Ruiz. Toda mujer embarazada recibe un seguimiento a lo largo de la gestión y acude cada cierto tiempo a los servicios sanitarios, lo que hace que sea más fácil para el personal, desde una matrona hasta una enferma, acercarse a su casa.

Otra área fundamental para detectar la violencia de género es la salud mental. “No hay una mujer que esté siendo maltratada físicamente o psicológicamente que no muestre algunos síntomas como ansiedad, insomnio, depresión… y que se vea obligada a acudir al especialista”.

En la especialidad pediátrica los sanitarios tienen más facilidades para detectar casos. “Muchas veces el impacto de la violencia no solo es para la mujer, sino que también afecta a los niños pequeños, quienes pueden mostrar trastornos importantes como hiperactividad, falta de sueño, ansiedad, bulimia o falta de apetito. Todas estas señales permiten averiguar una situación de violencia en casa”, señala Ruiz y afirma que “cualquier sanitario se va a encontrar con casos de mujeres maltratadas a lo largo de su trayectoria profesional. Por eso tiene la obligación, sin excusas, de formarse y estar preparado”.

Este contenido fue originalmente publicado en Univadis, parte de la Red Profesional de Medscape.

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Alcohol: especialistas instan a sustituir la fórmula “consumo moderado” por “de bajo riesgo” y contextualizar sus efectos

El consumo de alcohol causa el fallecimiento de dos millones de personas al año en todo el mundo, siendo 20% de estas muertes atribuible a enfermedades cardiovasculares; además la ingesta habitual de esta sustancia es el principal factor de riesgo de muertes prematuras entre los 15 y los 49 años, se expuso en la mesa redonda sobre Alcohol y riesgo cardiovascular.

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Estos y otros datos se dieron a conocer durante el 42 Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), en la que se analizó la evidencia científica más reciente disponible en relación al consumo de alcohol y el desarrollo de patologías cardiovasculares en general y de la fibrilación auricular en particular.

“Además del conocido efecto sobre la miocardiopatía alcohólica y la hipertensiónarterial, el consumo de alcohol, aunque sea a dosis equivalentes a un vaso de vino o una cerveza al día, incrementa el riesgo de fibrilación auricular. Así, los estudios epidemiológicos muestran claramente que este consumo, incluso en bajas cantidades, supone un factor de riesgo independiente de fibrilación auricular”, declaró a Medscape en español el Dr. Miguel Marcos Martín, coordinador del Grupo de Alcohol y Alcoholismo de la Sociedad Española de Medicina Interna.

“Este mensaje se refuerza con datos como los arrojados por un ensayo clínico que mostró cómo dejar de beber completamente tras un primer episodio de fibrilación auricular fue eficaz para reducir las recurrencias y, por tanto, es la medida preventiva más efectiva que podemos recomendar si aparece esta arritmia. Asimismo, el consumo de alcohol en pacientes que ya tienen fibrilación auricular está asociado a un mayor riesgo de ictus”, añadió el especialista.

En base a estas evidencias y respecto a su potencial impacto en el caso concreto de los jóvenes, teniendo en cuenta los altos índices de ingesta alcohólica que existen en este segmento de edad de la población española, el Dr. Marcos señaló que el consumo actual en la juventud sigue un patrón de consumo intensivo o binge drinking, “que desde hace tiempo sabemos que está asociado con el desarrollo de arritmias o ‘corazón del día de fiesta’. Sin embargo, aunque con toda seguridad su efecto es perjudicial, dado que es más habitual en jóvenes y que la fibrilación auricular aparece en edades más avanzadas, no tenemos datos a largo plazo para cuantificar este impacto”.

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Contextualizando el efecto “positivo-preventivo”

En la mesa también se abordó el potencial beneficio cardiosaludable del alcohol y el manejo que se debe hacer de los datos e informaciones al respecto.

“La revisión de la evidencia científica disponible ha revelado que el consumo de cantidades moderadas de alcohol se asocia a menor mortalidad total y menor mortalidad cardiovascular, así como a menor incidencia de cardiopatía isquémica o de arritmias, siguiendo una curva en J, la cual refleja que en cantidades bajas el alcohol podría tener un papel ‘protector’, pero también que con el aumento de consumo se elevan la mortalidad total, la mortalidad cardiovascular y la incidencia de enfermedades cardiovasculares”, explicó la Dra. Candelaria Martín, médica adjunta de Medicina Interna del Hospital Universitario de Canarias.

“Sin embargo, al evaluar estos estudios se han encontrado múltiples limitaciones, por ejemplo, que estos trabajos no diferencian el patrón de consumo, no eliminan del análisis a los antiguos bebedores o no ajustan los resultados por algunos factores de confusión. Por el contrario, muchos estudios que sí tienen en cuenta estos factores no encuentran que el consumo de alcohol a dosis bajas o moderadas disminuya el riesgo de muerte o el desarrollo de enfermedades cardiovasculares”, agregó.

En esta línea el Dr. Marcos destacó la necesidad de trasladar a la población los resultados de estas investigaciones que apuntan a los “beneficios saludables” del alcohol de una forma contextualizada, para evitar así que se perciban como una posible justificación del consumo: “Un mensaje que transmito habitualmente es que si vamos a usar el alcohol como un fármaco para prevenir o tratar ciertas enfermedades, también hay que tener en cuenta los efectos secundarios. Los riesgos son ciertos, incluso a bajas dosis, mientras que los beneficios son potenciales y no claramente demostrados”.

“El alcohol no es como el tomate o las zanahorias, que se pueden recomendar sin miedo a los efectos secundarios. Las bebidas alcohólicas deberían verse igual que otros alimentos que claramente no son saludables y por este motivo nadie piensa en recomendar su consumo, por ejemplo los pasteles o alimentos muy ricos en grasas, como el tocino”, añadió el especialista.

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A vueltas con el “consumo ideal”

En este sentido, los especialistas hicieron hincapié en la necesidad de una mayor precisión en las recomendaciones respecto a las cantidades de ingesta alcohólica, concretando qué se entiende realmente por “consumo moderado” o “a bajas dosis”. El Dr. Marcos destacó que el término “consumo moderado” debería sustituirse por el de “consumo de bajo riesgo”, insistiendo en la evidencia de que incluso pequeñas cantidades de alcohol se asocian con un bajo pero significativo incremento del riesgo de determinadas patologías.

“En todo caso, el límite para este consumo de bajo riesgo o moderado se ha ido reduciendo en los últimos años, y en la actualidad se considera que es de 20 g de alcohol al día para los hombres y 10 g para las mujeres. Para definir más esta cantidad, 10 g equivalen a un vaso de vino o una cerveza, como se consumen habitualmente en España”, precisó.

Respecto a si sería necesario hacer más esfuerzos por transmitir el mensaje de evitar la ingesta de alcohol o si por el contrario, esta estrategia es poco realista, teniendo en cuenta los hábitos de la población española, el Dr. Marcos afirmó que la pauta de “alcohol cero” es imprescindible en caso de embarazo, menores de edad, conducción o manejo de maquinaria peligrosa y en presencia de enfermedades o consumo de fármacos que contraindiquen su consumo.

“En el resto de situaciones, el mensaje más adecuado (y menos utópico) es el de ‘alcohol, cuanto menos, mejor’. De esta forma, no debe animarse al consumo a quien no lo hace, bajo ninguna circunstancia y en caso de que ya se tome alcohol, debe indicarse que la mejor opción es no consumirlo o si se quiere mantener la ingesta, limitarla a 1 a 2 bebidas alcohólicas al día”, añadió.

Esta opinión fue compartida por la Dra. Martín, quien recordó que además del impacto a nivel cardiovascular se ha descrito que el consumo de alcohol a dosis bajas incrementa la incidencia de otras patologías como las neoplasias y de los accidentes. “Por tanto, en abstemios nunca debe recomendarse empezar a tomar alcohol (por ejemplo, en base a su hipotético ‘papel protector’) y en los bebedores la pauta a transmitir debe ser que cesen o reduzcan el consumo a la menor dosis posible”.

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Medidas de protección frente a la publicidad “engañosa”

Los participantes en la mesa también pusieron de manifiesto el hecho de que con frecuencia la prensa pone mucho más el foco en los supuestos efectos beneficiosos del alcohol que en los perjuicios que ocasiona en la salud. En este sentido, Julio Basulto, dietista-nutricionista de la Universidad de Vic, en Barcelona, comentó que la publicidad, directa, indirecta y encubierta del alcohol, actualmente “campa a sus anchas”, cuando se sabe que “cualquier consumo de cualquier bebida alcohólica y cualquier patrón de consumo, suponen un elevado riesgo poblacional de desarrollar una adicción a esta sustancia, de contraer enfermedades agudas y crónicas, de sufrir accidentes y de producir daños a terceros, de ahí la necesidad de que los gobiernos implementen políticas públicas que protejan a la población del marketing depredador del lobby del alcohol”.

Basulto incidió en que buena parte de la publicidad de bebidas alcohólicas que recibe la población es a través de titulares periodísticos que pretenden asociar su consumo con supuestos beneficios, principalmente cardiovasculares: “Parte de dichos titulares se apoya en investigaciones observacionales que correlacionan el consumo ‘moderado’ de estas bebidas con una menor incidencia de eventos cardiovasculares. Se trata de investigaciones que obvian que correlación no es causalidad, es decir, que dos hechos sucedan a la vez no prueba que uno cause el otro. Por obvias razones de salud pública, el único mensaje que debe recibir la población es: cuanto menos alcohol, mejor”.

El Dr. Marcos, la Dra. Martín y Basulto han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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Nuevos conocimientos sobre convulsiones psicógenas en adolescentes

Los adolescentes con convulsiones psicógenas no epilépticas sufren acoso grave tanto por parte de sus compañeros como del personal de la escuela, según sugieren los resultados de un pequeño estudio.

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La experiencia escolar de los adolescentes con convulsiones psicógenas no epilépticas es abrumadoramente negativa, indicó a Medscape Noticias Médicas la investigadora del estudio, Andrea Tanner, Ph. D., becaria posdoctoral de Indiana University School of Nursing, en Indianápolis, Estados Unidos.

La investigadora espera que estos resultados estimulen un esfuerzo de colaboración entre los estudiantes, las escuelas, las familias y los proveedores de atención médica “para desarrollar un plan eficaz para ayudar a estos adolescentes a enfrentar y manejar esta afección y con suerte, alcanzar la libertad de convulsiones”.

Los hallazgos se presentaron en el 75° Congreso Anual de 2021 de la American Epilepsy Society (AES).

Ansiedad, perfeccionismo

Aunque las convulsiones psicógenas se parecen a las convulsiones epilépticas, tienen una base psicológica y a diferencia de la epilepsia, no son causadas por una actividad eléctrica anormal del cerebro.

Si bien la experiencia escolar ha sido identificada previamente como una fuente de factores predisponentes, precipitantes y perpetuadores de las convulsiones psicógenas no epilépticas, se sabe poco sobre la experiencia escolar de los adolescentes con el trastorno y el papel que puede desempeñar en el manejo de las convulsiones psicógenas no epilépticas, señalaron los investigadores.

Durante sus 20 años como enfermera escolar, Tanner vio de primera mano cómo el personal de la escuela luchaba por responder adecuadamente a los adolescentes con convulsiones psicógenas no epilépticas. “Querían llamar al 911 cada vez; querían responder como si fuera un ataque epiléptico”.

Para el estudio entrevistó a 10 adolescentes con convulsiones psicógenas no epilépticas, de entre 12 y 19 años, a quienes encontró principalmente a través de grupos de apoyo de Facebook, pero también a través de folletos. Todos los participantes se habían sometido a video electroencefalograma y habían sido diagnosticados con convulsiones psicógenas no epilépticas.

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A partir de las entrevistas, Tanner y sus colaboradores llevaron a cabo un análisis de contenido cualitativo y descubrieron temas “generales”.

Un tema principal fue el estrés, en el que algunos entrevistados se centraron en la intimidación por parte de los compañeros o el acoso por parte del personal de la escuela, gran parte del cual estaba relacionado con acusaciones de que los niños “fingían” ataques para llamar la atención, dijo Tanner.

Algunos adolescentes informaron que se les prohibió asistir a eventos escolares, como excursiones, por temor a que fueran una “distracción”, lo que los llevó a sentimientos de aislamiento y exclusión, destacó Tanner.

Las investigaciones apuntan a una incidencia creciente de convulsiones psicógenas no epiléptica entre los adolescentes. Esto puede deberse a que ahora se reconoce mejor, o puede deberse a los factores estresantes únicos que enfrentan los adolescentes de hoy, indicó Tanner.

Los adolescentes hablaron sobre las presiones que sienten para ser los mejores en todo. “Querían ser buenos en atletismo; querían ser buenos en lo académico; querían ingresar a una buena universidad”, añadió Tanner.

Algunos participantes del estudio se habían sometido a psicoterapia, incluida la terapia cognitivo-conductual y otros habían investigado la terapia basada en la atención plena. Sin embargo, no todos estaban recibiendo tratamiento. Para algunos, esa atención era inaccesible, mientras que otros habían intentado una intervención de atención de salud mental, pero la habían abandonado.

Aunque todos los participantes del estudio eran de sexo femenino, Tanner entrevistó a hombres fuera de este estudio y encontró que sus experiencias son similares.

Su próximo paso de investigación es intentar cuantificar los hallazgos. “Me gustaría comenzar a ver cuáles serían los desenlaces apropiados si tuviera que hacer una intervención para mejorar la experiencia escolar”.

Su mensaje para los médicos es ver a las enfermeras escolares como un “socio” o “aliado” que “puede unir el mundo de la salud y la educación”.

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Investigación importante y novedosa

Al comentar sobre la investigación para Medscape Noticias Médicas, la Dra. Barbara Dworetzky, jefa del Departamento de Epilepsia en el Brigham and Women’s Hospital y profesora de neurología de Harvard Medical School,señaló que es “importante y novedosa”.

El estudio se centra en los principales factores, o temas, que conducen a un mayor estrés, como el acoso, el aislamiento y “no ser creído”, que probablemente sean desencadenantes de las convulsiones psicógenas no epilépticas, indicó la Dra. Dworetzky.

El estudio también es importante porque se centra en factores que ayudan a que las niñas “se sientan apoyadas y protegidas, por ejemplo, que el personal se tome los episodios en serio”, dijo.

Las medidas cualitativas del estudio “son una forma válida de entender a estas niñas y darles una voz”, destacó la Dra. Dworetzky, añadiendo que el estudio proporciona “información práctica” que podría ayudar a orientar los tratamientos para mejorar los resultados en este grupo.

Una limitación del estudio fue que tuvo una cohorte muy pequeña de adolescentes seleccionada solo a través de familias en grupos de apoyo de Facebook o volantes, comentó.

“Es probable que haya muchos otros grupos que ni siquiera tienen familias que intenten ayudarlos. Cohortes más grandes sin este tipo de sesgo pueden ser los próximos pasos”, agregó.

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