Los pacientes con epilepsia tienen muchas más probabilidades de fallecer por COVID-19

Aunque sus edades eran similares, los pacientes con epilepsia tenían casi 1,5 veces más probabilidades de fallecer por COVID-19 que otros pacientes infectados en un sistema hospitalario durante los primeros 14 meses de la pandemia, según un nuevo estudio presentado en el Congreso de la American Epilepsy Society (AES) de 2021. Si bien los hallazgos son preliminares y aún no se han ajustado para varios factores de confusión, los autores dicen que son una señal de advertencia de que los pacientes con epilepsia pueden enfrentar mayores riesgos.

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“Estos hallazgos sugieren que la epilepsia puede ser una afección preexistente que coloca a los pacientes en mayor riesgo de fallecer si son hospitalizados con una infección por COVID-19. Puede ofrecer orientación a los neurólogos al aconsejar a los pacientes sobre medidas preventivas críticas, como utilizar mascarillas, distanciamiento social y lo más importante, la vacunación”, comentó la autora principal, Claire Ufongene, estudiante de Icahn School of Medicine at Mount Sinai, en Nueva York, Estados Unidos.

La Dra. Ufongene indicó que hay datos escasos sobre los resultados de COVID-19 en pacientes con epilepsia, aunque destacó un metanálisis de 2021de 13 estudios que encontró un mayor riesgo de gravedad (odds ratio [OR]: 1,69; intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 1,11 a 2,59; p = 0,010) y mortalidad (OR: 1,71; IC 95%: 1,14 a 2,56; p = 0,010).

Para el nuevo estudio los investigadores buscaron retrospectivamente a 334 pacientes identificados con epilepsia y COVID-19 y a otros 9.499 pacientes con COVID-19 desde el 15 de marzo de 2020 hasta el 17 de mayo de 2021. Todos fueron tratados en hospitales dentro de la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, en Nueva York, Estados Unidos.

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Los grupos de pacientes con y sin epilepsia eran similares en algunos aspectos: 45% y 46%, respectivamente, eran mujeres (p = 0,674) y sus edades eran similares (media: 62 años y 65 años, respectivamente; p = 0,02). La composición racial también fue similar (los grupos no hispanos constituían 27,8% de los que tenían epilepsia y 24,5% de quienes no la tenían; la diferencia no fue estadísticamente significativa).

“Asimismo, más de las personas con epilepsia hablaban inglés (83,2% frente a 77,9%) y tenían seguro de Medicaid (50,9% frente a 38,9%), mientras que menos personas con epilepsia tenían seguro privado (16,2% frente a 25,5%) o hablaban español (14,0% frente a 9,3%)”, señaló la coautora del estudio, Dra. Nathalie Jette, M. Sc., neuróloga de Icahn School of Medicine at Mount Sinai.

En cuanto a los resultados, los pacientes con epilepsia tenían muchas más probabilidades de necesitar asistencia respiratoria (37,7% frente a 14,3%; p < 0,001), de ser admitidos en la unidad de cuidados intensivos (39,2% frente a 17,7%; p < 0,001), y de fallecer en el hospital (29,6 frente a 19,9%; p < 0,001).

“La mayoría de los pacientes con epilepsia que seguimos en nuestras prácticas que experimentaron COVID-19 ha tenido síntomas similares a los de la población general. Hay casos raros en los que COVID-19 puede provocar una exacerbación de las convulsiones en algunas personas con epilepsia preexistente. Esto no es sorprendente, ya que las infecciones en particular pueden disminuir el umbral de convulsiones y provocar convulsiones en personas que viven con epilepsia”, añadió la Dra. Jette.

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Pérdida del control de las convulsiones

¿Cómo podría estar relacionada la epilepsia con peores resultados en COVID-19? El Dr. Andrew Wilner, neurólogo y especialista en medicina interna en University of Tennessee Health Science Center, en Memphis, Estados Unidos, que está familiarizado con los hallazgos del estudio, dijo que COVID-19 en sí misma no puede empeorar la epilepsia. “La evidencia que sugiere que COVID-19 afecta directamente al sistema nervioso central es extremadamente limitada. Como tal, uno no esperaría que una infección por COVID-19 cause epilepsia o exacerbe la epilepsia. Sin embargo, los pacientes con epilepsia que padecen infecciones pueden estar predispuestos a una disminución del control de las convulsiones. En consecuencia, no sería sorprendente que aquellos con epilepsia que también tenían COVID-19 tuvieran pérdida del control de las convulsiones e incluso del estado epiléptico, lo que podría afectar negativamente a su hospitalización. Sin embargo, no hay datos sobre este fenómeno potencial”.

El Dr. Wilner sospechó que las comorbilidades explican la mayor mortalidad en pacientes con epilepsia. “Los hallazgos son probablemente más útiles porque llaman la atención sobre el hecho de que los pacientes con epilepsia son más vulnerables a una serie de comorbilidades y por lo tanto peores resultados con cualquier enfermedad aguda”.

En cuanto al tratamiento, el Dr. Wilner instó a sus colegas a asegurarse de que los pacientes hospitalizados con epilepsia “continúen recibiendo sus fármacos antiepilépticos, que es posible que ya no puedan tomar por vía oral. Es posible que deban cambiarse temporalmente a una formulación intravenosa”.

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El Dr. Selim Benbadis, neurólogo en University of South Florida, en Tampa, Estados Unidos, sugirió que los fármacos anticonvulsivos pueden desempeñar un papel en el curso de la COVID-19 porque pueden reducir la eficacia de otros fármacos, aunque señaló que el fármaco en los tratamientos para COVID-19 estuvo limitado desde el principio. Instó a los neurólogos a que “eviten los viejos anticonvulsivos inductores de enzimas, como se recomienda generalmente”.

No se informó financiamiento del estudio. Los autores del estudio y el Dr. Benbadis han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente. El Dr. Wilner es asesor médico del programa de manejo de la epilepsia de CVS/Health.

Este contenido fue originalmente publicado en MDEdge, parte de la Red Profesional de Medscape. 

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Una alta frecuencia cardiaca en reposo se asocia con riesgo de demencia

Una frecuencia cardiaca en reposo más alta se asocia con un mayor riesgo de demencia y un deterioro cognitivo acelerado en los adultos mayores, independientemente de la presencia de factores de riesgo de enfermedad cardiovascular, muestra una nueva investigación.

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“La frecuencia cardiaca en reposo es fácil de medir y podría usarse para identificar a los adultos mayores potencialmente en alto riesgo de demencia y deterioro cognitivo para realizar intervenciones tempranas”, comentó a Medscape Noticias Médicas la Dra. Yume Imahori, Ph. D., del Aging Research Center, Karolinska Institutet, en Estocolmo, Suecia.

“Los profesionales de la salud deben ser conscientes de las posibles consecuencias cognitivas asociadas con una frecuencia cardiaca en reposo elevada en las personas mayores y pueden aconsejar a las personas mayores con una frecuencia cardiaca en reposo alta que se sometan a una evaluación de seguimiento de la función cognitiva”, indicó la Dra. Imahori.

El estudio fue publicado en versión electrónica el 3 de diciembre en Alzheimer’s & Dementia.

Conexión corazón-cerebro

Los hallazgos se basan en 2.147 adultos (62% de sexo femenino) de 60 años o más (edad promedio: 70,6 años) del estudio Swedish National Aging and Care in Kungsholmen (SNAC-K). Todos estaban libres de demencia al inicio del estudio y se les hizo un seguimiento regular de 2001 a 2004 y de 2013 a 2016.

La frecuencia cardiaca en reposo promedio al inicio del estudio fue de 65,7 latidos por minuto. Los individuos en los grupos de frecuencia cardiaca en reposo más altos eran mayores, con menor nivel educativo y tenían más probabilidades de ser fumadores, sedentarios y tener hipertensión. No hubo diferencias entre los grupos de frecuencia cardiaca en reposo en la prevalencia de enfermedad cardiovascular al inicio del estudio.

Durante una mediana de seguimiento de 11,4 años, se diagnosticó demencia a 289 participantes.

En el modelo totalmente ajustado, los participantes con frecuencia cardiaca en reposo de 80 latidos por minuto o más tenían un riesgo 55% mayor de desarrollar demencia en comparación con sus compañeros con frecuencia cardiaca en reposo más bajo de 60 a 69 latidos por minuto (hazard ratio [HR]: 1,55; intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 1,06 a 2,27).

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“Esta asociación no se debió a enfermedades cardiovasculares subyacentes como la fibrilación auricular y la insuficiencia cardiaca, que es importante porque la frecuencia cardiaca en reposo elevada a menudo se relaciona con enfermedades cardiacas”, comentó la Dra. Imahori a Medscape Noticias Médicas.

Con respecto a la función cognitiva, las puntuaciones del Mini-Examen del Estado Mental (MMSE) disminuyeron con el tiempo durante el periodo de seguimiento en todos los grupos de frecuencia cardiaca en reposo, pero los participantes con frecuencia cardiaca en reposo de 70 a 79 y más de 80 latidos por minuto tuvieron una mayor disminución en comparación con aquellos con frecuencia cardiaca en reposo más baja con 60 a 69 latidos por minuto.

La Dra. Imahori destacó que estos hallazgos están en línea con los datos del estudio US Atherosclerosis Risk in Communities (ARIC) de Estados Unidos, que asocia una frecuencia cardiaca en reposo elevada de más de 80 latidos por minuto en la mediana edad con la demencia y el deterioro cognitivo en la vejez.

Implicaciones para la salud pública

Cuando se le solicitaron sus comentarios, Claire Sexton, doctora en Filosofía, directora de programas científicos y divulgación de la Alzheimer’s Association,agregó que este estudio se suma al “creciente cuerpo de investigación que muestra que la salud del corazón y el cerebro tiene estrecha conexión. Sin embargo, este estudio solo muestra una correlación entre la frecuencia cardiaca en reposo y la cognición, no su causalidad. Se necesita más investigación”.

“La evidencia muestra que otros factores de riesgo de enfermedad cardiovascular e ictus (obesidad, presión arterial alta y diabetes) tienen un impacto negativo en la salud cognitiva”, manifestó Sexton a Medscape Noticias Médicas.

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“La Alzheimer’s Association cree que el manejo de la salud del corazón es algo que todos deberían hablar con su médico”, destacó.

“Hay cosas que puede hacer hoy para reducir su riesgo de enfermedad cardiovascular, incluido el ejercicio regular y mantener una dieta saludable. Mejorar la salud de su corazón es un paso importante para mantener la salud de su cerebro a medida que envejece”, agregó Sexton.

SNAC-K cuenta con el apoyo del Ministerio de Salud y Asuntos Sociales de Suecia y los consejos de los municipios participantes y en parte cuenta con subvenciones adicionales del Consejo Sueco de Investigación y el Consejo Sueco de Investigación para la Salud, la Vida Laboral y el Bienestar. La Dra. Imahori y Sexton han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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Nuevos conocimientos sobre convulsiones psicógenas en adolescentes

Los adolescentes con convulsiones psicógenas no epilépticas sufren acoso grave tanto por parte de sus compañeros como del personal de la escuela, según sugieren los resultados de un pequeño estudio.

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La experiencia escolar de los adolescentes con convulsiones psicógenas no epilépticas es abrumadoramente negativa, indicó a Medscape Noticias Médicas la investigadora del estudio, Andrea Tanner, Ph. D., becaria posdoctoral de Indiana University School of Nursing, en Indianápolis, Estados Unidos.

La investigadora espera que estos resultados estimulen un esfuerzo de colaboración entre los estudiantes, las escuelas, las familias y los proveedores de atención médica “para desarrollar un plan eficaz para ayudar a estos adolescentes a enfrentar y manejar esta afección y con suerte, alcanzar la libertad de convulsiones”.

Los hallazgos se presentaron en el 75° Congreso Anual de 2021 de la American Epilepsy Society (AES).

Ansiedad, perfeccionismo

Aunque las convulsiones psicógenas se parecen a las convulsiones epilépticas, tienen una base psicológica y a diferencia de la epilepsia, no son causadas por una actividad eléctrica anormal del cerebro.

Si bien la experiencia escolar ha sido identificada previamente como una fuente de factores predisponentes, precipitantes y perpetuadores de las convulsiones psicógenas no epilépticas, se sabe poco sobre la experiencia escolar de los adolescentes con el trastorno y el papel que puede desempeñar en el manejo de las convulsiones psicógenas no epilépticas, señalaron los investigadores.

Durante sus 20 años como enfermera escolar, Tanner vio de primera mano cómo el personal de la escuela luchaba por responder adecuadamente a los adolescentes con convulsiones psicógenas no epilépticas. “Querían llamar al 911 cada vez; querían responder como si fuera un ataque epiléptico”.

Para el estudio entrevistó a 10 adolescentes con convulsiones psicógenas no epilépticas, de entre 12 y 19 años, a quienes encontró principalmente a través de grupos de apoyo de Facebook, pero también a través de folletos. Todos los participantes se habían sometido a video electroencefalograma y habían sido diagnosticados con convulsiones psicógenas no epilépticas.

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A partir de las entrevistas, Tanner y sus colaboradores llevaron a cabo un análisis de contenido cualitativo y descubrieron temas “generales”.

Un tema principal fue el estrés, en el que algunos entrevistados se centraron en la intimidación por parte de los compañeros o el acoso por parte del personal de la escuela, gran parte del cual estaba relacionado con acusaciones de que los niños “fingían” ataques para llamar la atención, dijo Tanner.

Algunos adolescentes informaron que se les prohibió asistir a eventos escolares, como excursiones, por temor a que fueran una “distracción”, lo que los llevó a sentimientos de aislamiento y exclusión, destacó Tanner.

Las investigaciones apuntan a una incidencia creciente de convulsiones psicógenas no epiléptica entre los adolescentes. Esto puede deberse a que ahora se reconoce mejor, o puede deberse a los factores estresantes únicos que enfrentan los adolescentes de hoy, indicó Tanner.

Los adolescentes hablaron sobre las presiones que sienten para ser los mejores en todo. “Querían ser buenos en atletismo; querían ser buenos en lo académico; querían ingresar a una buena universidad”, añadió Tanner.

Algunos participantes del estudio se habían sometido a psicoterapia, incluida la terapia cognitivo-conductual y otros habían investigado la terapia basada en la atención plena. Sin embargo, no todos estaban recibiendo tratamiento. Para algunos, esa atención era inaccesible, mientras que otros habían intentado una intervención de atención de salud mental, pero la habían abandonado.

Aunque todos los participantes del estudio eran de sexo femenino, Tanner entrevistó a hombres fuera de este estudio y encontró que sus experiencias son similares.

Su próximo paso de investigación es intentar cuantificar los hallazgos. “Me gustaría comenzar a ver cuáles serían los desenlaces apropiados si tuviera que hacer una intervención para mejorar la experiencia escolar”.

Su mensaje para los médicos es ver a las enfermeras escolares como un “socio” o “aliado” que “puede unir el mundo de la salud y la educación”.

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Investigación importante y novedosa

Al comentar sobre la investigación para Medscape Noticias Médicas, la Dra. Barbara Dworetzky, jefa del Departamento de Epilepsia en el Brigham and Women’s Hospital y profesora de neurología de Harvard Medical School,señaló que es “importante y novedosa”.

El estudio se centra en los principales factores, o temas, que conducen a un mayor estrés, como el acoso, el aislamiento y “no ser creído”, que probablemente sean desencadenantes de las convulsiones psicógenas no epilépticas, indicó la Dra. Dworetzky.

El estudio también es importante porque se centra en factores que ayudan a que las niñas “se sientan apoyadas y protegidas, por ejemplo, que el personal se tome los episodios en serio”, dijo.

Las medidas cualitativas del estudio “son una forma válida de entender a estas niñas y darles una voz”, destacó la Dra. Dworetzky, añadiendo que el estudio proporciona “información práctica” que podría ayudar a orientar los tratamientos para mejorar los resultados en este grupo.

Una limitación del estudio fue que tuvo una cohorte muy pequeña de adolescentes seleccionada solo a través de familias en grupos de apoyo de Facebook o volantes, comentó.

“Es probable que haya muchos otros grupos que ni siquiera tienen familias que intenten ayudarlos. Cohortes más grandes sin este tipo de sesgo pueden ser los próximos pasos”, agregó.

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En migraña erenumab supera a topiramato en el primer ensayo cara a cara

Erenumab, inhibidor del receptor peptídico relacionado con el gen de la calcitonina, es mejor tolerado y más eficaz que topiramato para el tratamiento de pacientes con migraña, según datos de casi 800 pacientes en el primer ensayo directo de este tipo.

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Los hallazgos sugieren que erenumab puede ayudar a superar los problemas con el cumplimiento terapéutico para la migraña y los datos de apoyo adicionales podrían alterar la secuencia del tratamiento, informaron el autor principal, Dr. Uwe Reuter, profesor en Charité Universitätsmedizin Berlin, en Berlín, Alemania y sus colaboradores.

“Hasta ahora no se ha realizado ningún estudio para comparar la eficacia de un anticuerpo monoclonal dirigido a la vía CGRP con la de un fármaco preventivo oral que es el estándar de atención”, escribieron los investigadores en Cephalalgia.

El ensayo de fase 4 HER-MES tuvo como objetivo abordar esta brecha de conocimiento al inscribir a 777 pacientes adultos con antecedentes de migraña. Todos los pacientes informaron migraña con o sin aura durante al menos 1 año antes del cribado. Al inicio del estudio la mayoría de los pacientes (65%) informó de 8 a 14 días de migraña por mes, seguidos de 4 a 7 días (24,0%) y al menos 15 días (11,0%). Ningún paciente había recibido previamente topiramato o un agente dirigido a CGRP.

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“HER-MES incluye una amplia población de migrañas con dos tercios de los pacientes en el espectro de migrañas de alta frecuencia. A pesar de una duración media de la enfermedad de unos 20 años, casi 60% de los pacientes no había recibido tratamiento profiláctico previo, lo que subraya el problema desde hace mucho tiempo del tratamiento insuficiente en la migraña”, indicaron los autores.

El ensayo tenía un diseño de doble simulación; los pacientes fueron aleatorizados en una proporción de 1:1 para recibir erenumab subcutáneo (70 o 140 mg/mes) más placebo oral o recibir topiramato oral (50 a 100 mg/día) más placebo subcutáneo. La dosis de topiramato se incrementó durante las primeras 6 semanas. Los tratamientos se administraron durante un total de 24 semanas o hasta la interrupción debido a eventos adversos, que fue el criterio de valoración principal. El criterio de valoración secundario fue la eficacia durante los meses 4 a 6, definida como una reducción de al menos 50% en los días de migraña al mes, en comparación con el valor inicial. También se evaluaron otros resultados informados por los pacientes.

Después de 24 semanas, 95,1% de los pacientes todavía estaba inscrito en el ensayo. Las interrupciones debidas a eventos adversos fueron casi cuatro veces más frecuentes en el grupo de topiramato que en el grupo de erenumab (38,9% frente a 10,6%; odds ratio [OR]: 0,19; intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 0,13 a 0,27; < 0,001). Los hallazgos de eficacia siguieron su ejemplo, con 55,4% de los pacientes del grupo de erenumab que informó una reducción de al menos 50% en los días de migraña mensuales, en comparación con 31,2% de los pacientes del grupo de topiramato (OR: 2,76; IC 95%: 2,06 a 3,71; < 0,001).

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Perfiles de seguridad alineados con hallazgos previos

Erenumab mejoró significativamente los días mensuales de migraña, las puntuaciones de la prueba de impacto del dolor de cabeza (HIT-6) y las puntuaciones de la versión corta de la encuesta de salud (SF-35v2), incluidos los componentes físicos y mentales (< 0,001 para todos).

“En comparación con topiramato, el tratamiento con erenumab tiene un perfil de tolerabilidad superior y una eficacia significativamente mayor. HER-MES respalda el potencial de erenumab para superar los problemas de bajo cumplimiento en la práctica clínica observados con el topiramato, reducir la carga de migraña y mejorar la calidad de vida en una amplia población con migraña”, concluyeron los investigadores.

Tolerabilidad superior

Al comentar sobre el estudio, el Dr. Alan Rapoport, profesor clínico de neurología en University of California, en Los Ángeles, Estados Unidos, y editor en jefe de Neurology Reviews, señaló: “Este es un ensayo muy importante y muy bien realizado que documenta lo que muchos ya sospechábamos: claramente, erenumab tiene una mejor tolerabilidad que topiramato, así como una mejor eficacia”.

El Dr. Rapoport, expresidente de la International Headache Society, dijo que el estudio destaca una necesidad insatisfecha en la práctica de la neurología.

“A pesar de que la mayoría de los pacientes en el ensayo han tenido dolores de cabeza crónicos durante 20 años, 60% de ellos nunca había recibido tratamiento preventivo”, añadió, señalando que esto refleja la práctica actual en Estados Unidos.

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Asimismo, el especialista indicó que los proveedores de atención primaria en Estados Unidos prescriben fármacos preventivos para la migraña a 10% a 15% de los pacientes elegibles. Las tasas de prescripción para los neurólogos generales son ligeramente más altas y oscilan entre 35% y 40%, mientras que los especialistas en dolor de cabeza prescriben entre 70% y 90% de las veces.

“¿Cómo podemos mejorar esta situación?” preguntó el Dr. Rapoport. “Durante años hemos tratado de mejorarlo con educación, pero necesitamos hacer un mejor trabajo. Necesitamos educar a nuestros médicos de atención primaria de formas más prácticas. Tenemos que enseñarles cómo hacer un diagnóstico de migraña de alta frecuencia y migraña crónica y sugerirles enfáticamente que a esos pacientes se les administren los fármacos preventivos adecuados”.

Las barreras para la atención pueden ser sistémicas, según el Dr. Rapoport.

“Un problema en Estados Unidos es que los pacientes con seguro de gastos médicos privados casi siempre deben fallar a dos o tres categorías de fármacos orales preventivos para la migraña más antiguos antes de que puedan recibir un anticuerpo monoclonal o antagonistas del péptido relacionado con el gen de la calcitonina (gepantes) para la prevención. Sería bueno si pudiéramos cambiar ese sistema para que los pacientes que necesitan los fármacos preventivos mejor tolerados y más efectivos pudieran obtenerlos más temprano que tarde. Esto les ayudará a sentirse y funcionar mejor, con menos dolor y, finalmente, reducir el costo del tratamiento de la migraña”, destacó.

Si bien el Dr. Reuter y sus colaboradores concluyeron que la secuenciación revisada del tratamiento puede estar justificada después de que más ensayos muestren resultados similares, el Dr. Rapoport concluyó: “En mi opinión, este fue un estudio tan grande, bien realizado, de 6 meses con poca deserción, que no es necesario realizar más ensayos para confirmar estos hallazgos”.

Novartis financió el ensayo HER-MES. El Dr. Reuter y sus colaboradores declararon relaciones adicionales con Eli Lilly, Teva Pharmaceutical, Allergan y otros. El Dr. Rapoport participó en los primeros ensayos de topiramato para la prevención y la migraña, y es orador de Amgen.

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Grasa vegetal se relaciona con menor riesgo de accidente cerebrovascular, frente a grasas animales

Una mayor ingesta de grasas vegetales de alimentos como el aceite de oliva y las nueces se asocia con un menor riesgo de accidente cerebrovascular, mientras que las personas que consumen más grasas animales, especialmente carnes rojas procesadas, pueden tener un mayor riesgo de accidente cerebrovascular, sugieren los hallazgos observacionales.

En un estudio de más de 117.000 profesionales de la salud que fueron seguidos durante 27 años, aquellos cuya dieta estaba en el quintil más alto de ingesta de grasas vegetales tenían un 12% menos de riesgo de accidente cerebrovascular en comparación con aquellos que consumían la menor cantidad de grasas vegetales.

Por el contrario, tener la mayor ingesta de grasa animal de fuentes no lácteas se asoció con un aumento del 16% en el riesgo de accidente cerebrovascular. 

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“Nuestros hallazgos respaldan las Pautas dietéticas para estadounidenses y las recomendaciones dietéticas de la AHA“, dijo Fenglei Wang, becario postdoctoral en el Departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública TH Chan de la Universidad de Harvard en BostonMassachusetts.

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Las principales fuentes de grasa vegetal tienen una gran superposición con las grasas poliinsaturadas, como los aceites vegetales, las nueces, las nueces y la mantequilla de maní”, anotó Wang, y agregó que el pescado, especialmente el pescado graso, es una fuente principal de grasaspoliinsaturadas y se recomienda para la salud cardiovascular.

“Recomendamos que las personas reduzcan el consumo de carne roja y procesada, minimicen las partes grasas de la carne sin procesar si se consumen y reemplacen la manteca de cerdo o el sebo (grasa de res) con aceites vegetales no tropicales, como aceite de oliva, maíz o aceite de soja en la cocina, para reducir su riesgo de accidente cerebrovascular”, dijo.

Además, aunque los resultados de este estudio sobre las grasas alimentarias son informativos, continuó Wang, “hay otros factores dietéticos (frutas, verduras, sal, alcohol, etcétera) y factores de estilo de vida(actividad física, tabaquismo, etcétera), que están asociados con el riesgo de accidente cerebrovascular y también merecen atención”.

“Muchas carnes procesadas son ricas en sal y grasas saturadas, y bajas en grasas vegetales”, señaló en un comunicado de prensa Alice H. LichtensteinDSc, portavoz de la AHA que no participó en esta investigación.

“La investigación muestra que reemplazar la carne procesada con otras fuentes de proteínas, particularmente fuentes vegetales, se asocia con tasas de mortalidad más bajas”, agregó Lichtenstein, profesor de ciencias y políticas de la nutrición de Stanley N. Gershoff en la Universidad de Tufts en Boston y autor principal de la AHA. Declaración científica de 2021, Orientación dietética para mejorar la salud cardiovascular .

“Las características clave de un patrón de dieta saludable para el corazón”, resumió, “son equilibrar la ingesta de calorías con las necesidades calóricas para lograr y mantener un peso saludable, elegir cereales integrales, proteínas magras y de origen vegetal y una variedad de frutas y verduras; limite la sal, el azúcar, la grasa animal, los alimentos procesados y el alcohol, y aplique esta guía independientemente de dónde se preparen o consuman los alimentos”.

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Reemplace la carne procesada con proteínas vegetales

El enfoque en el accidente cerebrovascular en este estudio “es importante” porque, tradicionalmente, los estudios sobre la dieta y la salud cardiovascular se han centrado en la enfermedad coronaria , dijo Andrew Mente, PhD, quien tampoco participó en esta investigación. 

“En general, el mensaje para llevar a casa del estudio es que reemplazar la carne procesada con fuentes vegetales de proteína en la dieta probablemente sea beneficioso”, dijo Mente, profesor asociado, métodos de investigación en salud, evidencia e impacto, Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad McMaster. , Hamilton, Ontario, Canadá, dijo.

El hallazgo de que las personas que comían la mayor cantidad de grasas vegetales tenían un riesgo moderado de un 12% menor de accidente cerebrovascular que las que consumían la menor cantidad de grasas vegetales “apunta a los efectos protectores de alimentos como semillas, nueces, verduras y aceite de oliva, que se ha demostrado anteriormente ,” él continuó.

El quintil más alto de la ingesta total de carne roja se asoció con un 8% más de riesgo de accidente cerebrovascular, pero esto se debió principalmente a la carne roja procesada (que se asoció con un 12% más de riesgo de accidente cerebrovascular). Estos hallazgos son “generalmente consistentes con los estudios de cohorte que muestran que la carne procesada, al igual que la mayoría de los alimentos altamente procesados, está asociada con un mayor riesgo de eventos cardiovasculares”, anotó Mente.

“Sorprendentemente, los productos lácteos (como queso, mantequilla o leche) en el estudio no se relacionaron con el riesgo de accidente cerebrovascular”, agregó. Este hallazgo difiere de los resultados de los metanálisis de múltiples estudios de cohortes sobre la ingesta de productos lácteos y el accidente cerebrovascular y el reciente gran estudio internacional PURE , que mostró que la ingesta de productos lácteos se asoció con un menor riesgo de accidente cerebrovascular.

“Lo que se necesita para hacer avanzar el campo”, según Mente, “es emplear nuevos métodos que utilicen tecnología de vanguardia para estudiar los biomarcadores nutricionales y los resultados de salud”.

“Cuando se trata de asociaciones modestas como las que se encuentran normalmente en la nutrición, es un desafío establecer conexiones causales basadas en cuestionarios dietéticos, que están plagados de errores de medición”, agregó. “El uso de métodos novedosos es hacia donde se dirige el campo”.

Grasa dietética total, diferentes tipos y diferentes fuentes de alimentos

Wang y sus colegas investigaron cómo la grasa dietética total, los diferentes tipos de grasa y las grasasde diferentes alimentos se asociaron con un accidente cerebrovascular incidente en 73,867 mujeres en el Estudio de salud de enfermeras de 1984-2016 y 43,269 hombres que participaron en el Seguimiento de profesionales de la salud de 1986-2016. arriba Estudio.

Los participantes tenían una edad promedio de 50 años; El 63% eran mujeres y el 97% eran blancos. Respondieron a cuestionarios de frecuencia alimentaria cada 4 años.

La carne roja total incluyó carne de res, cerdo o cordero (como plato principal o en sándwiches o platos combinados), así como carnes rojas procesadas (como tocino, salchichas, mortadela, salchichas y salami).

Las fuentes de grasa animal incluyeron carne, sebo de res, manteca de cerdo y productos lácteos enteros, como la leche entera y el queso.

El porcentaje medio del total de calorías diarias de diferentes fuentes de grasa varió del 10% al 20% para la grasa vegetal, del 3% al 10% para la grasa láctea y del 7% al 17% para la grasa animal no láctea (para los quintiles más bajos a los más altos).

El porcentaje medio del total de calorías diarias de diferentes tipos de grasas varió del 5% al 8% para las grasas poliinsaturadas, del 4% al 7% para las grasas poliinsaturadas n-6, del 9% al 15% para las grasasmonoinsaturadas, del 8% al 14% para grasas saturadas y 1% a 2% de grasas trans.

Durante el seguimiento, hubo 6189 accidentes cerebrovasculares incidentes, incluidos 2967 accidentes cerebrovasculares isquémicos y 814 accidentes cerebrovasculares hemorrágicos.

Los investigadores encontraron que la ingesta en el quintil más alto de grasa vegetal se asoció con un menor riesgo de accidente cerebrovascular total en comparación con el quintil más bajo (índice de riesgo [HR], 0,88; IC del 95%, 0,81 – 0,96; P de tendencia <0,001) .

De manera similar, la mayor ingesta de grasas poliinsaturadas también se asoció con un menor accidente cerebrovascular total (HR, 0,88; IC del 95%, 0,80 – 0,96; P para la tendencia = 0,002). 

Sin embargo, la ingesta más alta de grasa animal no láctea se asoció con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular total (HR, 1,16; IC del 95%, 1,05 – 1,29; P de tendencia <0,001). Observaron “asociaciones similares” para el accidente cerebrovascular isquémico , pero la única asociación positiva para la grasa animal no láctea fue con el accidente cerebrovascular hemorrágico , señala el resumen.   

El riesgo de accidente cerebrovascular fue menor en un 9% por porción por día para el aceite vegetal, pero aumentó en un 8% y un 12%, respectivamente, por porción de carne roja total o carne roja procesada.

La asociación para el aceite vegetal se atenuó después del ajuste para la grasa vegetal o la grasa poliinsaturada, mientras que el ajuste para la grasa animal no láctea hizo que la asociación para la carne roja total y la carne roja procesada no fuera significativa. 

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Yolimarian Torres

Licenciada en Comunicación Social egresada de la Universidad de Los Andes, Táchira, Venezuela. Locutora Certificada por la Universidad Central de Venezuela. Redactora de Medicina y Salud Pública.

Multivitaminas, pero no cacao, relacionadas con el envejecimiento cerebral lento

Tomar un multivitamínico diario durante 3 años se asocia con una desaceleración del 60% del envejecimiento cognitivo, con efectos especialmente pronunciados en pacientes con enfermedad cardiovascular (ECV), sugiere una nueva investigación.
Además de probar el efecto de un multivitamínico diario sobre la cognición, el estudio COSMOS-Mind también examinó el efecto de los flavonoides del cacao, pero no mostró ningún efecto beneficioso.

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Los hallazgos “pueden tener importantes implicaciones para la salud pública, particularmente para la salud del cerebro, dada la accesibilidad de multivitamínicos y minerales, y su bajo costo y seguridad”, dijo la investigadora del estudio Laura D. Baker, PhD, profesora de Gerontología y Medicina Geriátrica, Wake Forest. Facultad de Medicina, Winston-Salem, Carolina del Norte.
Los hallazgos se presentaron en la decimocuarta conferencia de ensayos clínicos sobre la enfermedad de Alzheimer (CTAD).


Estudio controlado con placebo

COSMOS-Mind incluyó a 2262 adultos de 65 años o más sin demencia que se sometieron a pruebas cognitivas al inicio y anualmente durante 3 años. La edad media al inicio del estudio era de 73 años y el 40,4% eran hombres. La mayoría de los participantes (88,7%) eran blancos no hispanos y casi la mitad (49,2%) tenía alguna educación post-universitaria.
Todos los grupos de estudio se equilibraron con respecto a la demografía, el historial de ECV, la diabetes, la depresión, el tabaquismo, la ingesta de alcohol, la ingesta de chocolate y el uso previo de multivitamínicos. Las puntuaciones cognitivas iniciales también fueron similares entre los grupos de estudio. Los investigadores tenían datos completos sobre el 77% de los participantes del estudio.

El estudio es un subestudio de un gran ensayo principal que comparó los efectos del extracto de cacao (500 mg / día de flavonoides de cacao) y un multivitamínico mineral estándar (MVM) con placebo sobre los resultados cardiovasculares y de cáncer en más de 21.000 participantes mayores.


El criterio de valoración principal fue el efecto del extracto de cacao (CE) frente al placebo en la puntuación compuesta de la función cognitiva global. El resultado secundario fue el efecto de MVM frente a placebo sobre la función cognitiva global.
Los resultados adicionales incluyeron el impacto de los suplementos en la función ejecutiva y la memoria y los efectos del tratamiento para subgrupos preespecificados, incluidos los sujetos con antecedentes de ECV.
Utilizando un gráfico de cambio a lo largo del tiempo, Baker mostró que no hubo ningún efecto del cacao en la función cognitiva global (efecto: 0,03; IC del 95%, -0,02 a 0,08; P = 0,28). “Vemos los efectos esperados de la práctica, pero no hay separación entre los grupos activo y placebo”, dijo.


Fue una historia diferente para MVM. Aquí, hubo el mismo efecto de práctica, pero el gráfico mostró las líneas separadas para la puntuación compuesta de la función cognitiva global (efecto: 0,07; IC del 95%, 0,02 – 0,12; P = 0,007).


“Vemos un efecto positivo de las multivitaminas para el grupo activo en relación con el placebo, alcanzando un máximo a los 2 años y luego permaneciendo estable con el tiempo”, dijo Baker.


Hubo hallazgos similares con MVM para la puntuación compuesta de memoria y la puntuación compuesta de función ejecutiva. “Tenemos importancia en los tres, donde las dos líneas se separan por encima de los efectos de la práctica”, dijo Baker.

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Nueva evidencia

Los investigadores encontraron antecedentes de ECV, que incluían ataque isquémico transitorio, insuficiencia cardíaca congestiva, injerto de derivación de arteria coronaria, angioplastia coronaria transluminal percutánea y endoprótesis, pero no infarto de miocardio o accidente cerebrovascular, ya que se excluyeron en el ensayo principal porque afectaron la respuesta a multivitaminas.
Como era de esperar, aquellos con ECV tenían puntuaciones cognitivas más bajas al inicio del estudio. “Pero después de un aumento inicial debido al efecto de la práctica, en el primer año, las personas con antecedentes de enfermedades cardiovasculares continúan beneficiándose de las multivitaminas, mientras que las que recibieron multivitaminas con placebo continúan disminuyendo con el tiempo”, dijo Baker. Con base en la información de un gráfico de dispersión inicial de las puntuaciones de la función cognitiva por edad, el modelo del estudio estimó que el efecto del tratamiento multivitamínico tuvo un beneficio positivo de .028 desviaciones estándar (DE) por año. “La suplementación diaria de multivitaminas y minerales parece retardar el envejecimiento cognitivo en un 60% o en 1,8 años”, añadió Baker. Hasta la fecha, el efecto de la suplementación con MVM sobre la cognición se ha probado en solo un gran ensayo clínico aleatorizado: el Physicians Health Study II. Ese estudio no mostró ningún efecto, pero incluyó solo a médicos varones mayores, y las pruebas cognitivas comenzaron 2,5 años después de la aleatorización, dijo Baker.


“Nuestro estudio proporciona nueva evidencia de que la suplementación diaria con multivitaminas puede beneficiar la función cognitiva en mujeres y hombres mayores, y los efectos de las multivitaminas pueden ser más pronunciados en participantes con enfermedades cardiovasculares”. Para conocer los efectos de las multivitaminas en la prevalencia y progresión de la enfermedad de Alzheimer, “estad atentos”, concluyó Baker.


Después de la presentación, la copresidenta de la sesión Suzanne Schindler, MD, PhD, instructora, Departamento de Neurología, Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, St. Louis, Missouri, dijo que ella y sus colegas “siempre controlan los niveles de vitamina B12″ en pacientes con memoria y dificultades cognitivas y se preguntó si los sujetos del estudio con un nivel bajo o deficiencia de vitamina B12 se beneficiaron de la intervención.”Nosotros también nos preguntamos eso”, dijo Baker.”Algo de esto es un trabajo en progreso”, agregó Baker. “Todavía tenemos que analizar eso más a fondo para comprender si podría ser un mecanismo de mejora. Creo que los resultados aún están abiertos sobre ese tema”.


El estudio recibió el apoyo de NIH / NIA. Pfizer Consumer Healthcare (ahora GSK Consumer Healthcare) proporcionó las píldoras y los envases del estudio. Baker ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.
XIV Conferencia de Ensayos Clínicos sobre la Enfermedad de Alzheimer (CTAD): Comunicaciones orales (OC) # 4. Presentado el 10 de noviembre de 2021.


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Medicamento común para la diabetes reduce los tumores cerebrales en ratones

Muchos cánceres con causas genéticas conocidas pueden tratarse dirigiéndose a los tumores y dejando ilesas a las células sanas. Pero ese no es el caso de un tipo raro de cáncer de cerebro y médula espinal que afecta principalmente a los niños y no tiene una causa genética obvia.

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Las pruebas preliminares en ratones sugieren que el fármaco para la diabetes metformina podría dirigirse específicamente a estos tumores. El fármaco actúa sobre los procesos celulares que impulsan el crecimiento de los ependimomas del grupo A de la fosa posterior (PFA).


Este tipo de cáncer generalmente se trata con cirugía seguida de radiación y quimioterapia. La quimioterapia ataca tanto a los tumores como al tejido normal, por lo que a menudo está relacionada con efectos secundarios como hinchazón en el cerebro, pérdida de audición, convulsiones y problemas con la memoria y el habla.
Cuando los científicos administraron metformina a ratones con este cáncer, el crecimiento tumoral se ralentizó y algunos tumores incluso se redujeron, según los resultados publicados en Science Translational Medicine. En algunos de los animales, la metformina también alargó la supervivencia.


En ratones cuyos tumores mostraron resistencia inicial a la metformina, los científicos superaron la resistencia agregando panobinostat, un fármaco experimental contra el cáncer de cerebro.


Otra investigación preliminar en animales sugiere que la metformina también puede ser eficaz sola o con radiación para retardar el crecimiento de las neoplasias malignas de próstata, mama, ovario y piel. Todos los hallazgos se encuentran en etapas tempranas porque lo que parece ser efectivo en ratones a menudo falla cuando se prueba en personas. De hecho, dos ensayos clínicos de metformina en pacientes con cáncer de pulmón han informado recientemente de resultados decepcionantes.


Fuentes:
Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica, Cancer.net: “Ependimoma infantil: estadísticas”.

Sociedad Estadounidense del Cáncer: “Efectos secundarios de la radioterapia”.
Medicina traslacional científica: “Dirigirse a las vías epigenéticas y metabólicas integradas en los ependimomas letales de PFA en la infancia”.
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Las fases lunares pueden afectar el sueño de manera diferente en hombres y mujeres

Una leyenda urbana popular es que los accidentes y otras cosas extrañas ocurren con mayor frecuencia durante la luna llena. Si bien la evidencia no lo confirma, es posible que las personas duerman de manera diferente durante las diferentes fases de la luna, sugiere un nuevo estudio.

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A medida que el brillo de la luna aumenta diariamente desde una luna nueva hasta una luna llena, el momento en que alcanza su punto más alto en el cielo también cambia desde el mediodía hasta cerca de la medianoche. Lo contrario sucede después de la luna llena, y el brillo disminuye cada noche. Un grupo de investigadores de la Universidad de Uppsala en Suecia examinó los hábitos de sueño de las personas durante estas fases cambiantes de la luna.


Analizaron la información del patrón de sueño de 852 personas de tres estudios anteriores no relacionados que evaluaron a los participantes adultos durante una noche de sueño.
Los investigadores encontraron que los participantes del estudio dormían un poco menos las noches en las que la luna estaba creciendo o brillando, en comparación con la menguante.


Los hombres, todos del mismo estudio realizado durante 2016-2018, parecían más sensibles a la luna. Dormían unos 21 minutos menos en las noches de depilación, mientras que las mujeres de los otros dos estudios dormían 12 minutos menos. Los hombres también tendían a dormir menos bien en las noches de depilación y pasaban 14 minutos extra despiertos en la noche después de dormirse por primera vez. Las mujeres no experimentaron ningún efecto.


Aunque los investigadores tomaron en cuenta la edad de los participantes y la temporada en la que se sometieron a sus pruebas de sueño, es importante señalar que el análisis todavía se basa en una sola noche de sueño de cada participante, con un seguimiento realizado en casa. Además, los tres estudios se llevaron a cabo en diferentes momentos, de 2001 a 2004 y de 2013 a 2015 para mujeres y de 2016 a 2018 para hombres. Mucho ha cambiado durante estos años en términos de tecnología y uso de las redes sociales.


Pero los hallazgos aún insinúan que la luna podría tener efectos sutiles sobre el sueño humano. La luz de la luna es un reflejo de la luz solar, que afecta los niveles de melatonina, una hormona que indica la hora de la noche y el sueño. Estudios anteriores han encontrado niveles más bajos de melatonina y testosterona en los hombres durante las lunas llenas y niveles más altos de la hormona del estrés cortisol durante las lunas llenas.


Fuente

Ciencia del Medio Ambiente Total: “Asociación específica de sexo del ciclo lunar con el sueño”.