Las personas que creen en las conspiraciones del COVID-19 tienen más probabilidades de contraer el virus: según estudio

Las personas que creen en las teorías de la conspiración COVID-19 tienen más probabilidades de contraer el virus, perder sus trabajos y estar socialmente aisladas, según un nuevo estudio publicado en Psychological Medicine, una revista médica revisada por pares de Cambridge University Press.

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El estudio, realizado por investigadores en los Países Bajos, encontró que aquellos que creen en las conspiraciones de COVID-19 tienen menos probabilidades de hacerse la prueba de COVID-19. Pero es más probable que se infecten y den positivo en la prueba.
“Una propiedad básica de las teorías de la conspiración es que tienen consecuencias: incluso si una teoría de la conspiración es extremadamente inverosímil según la lógica o la evidencia científica, si le parece real a un perceptor, tiene un impacto genuino en las actitudes, emociones y comportamiento”. escribieron los autores del estudio.


El equipo de investigación encuestó a 5.745 personas para proporcionar una gran muestra de observaciones de una muestra representativa de residentes holandeses. Se pusieron en contacto con personas en abril de 2020 y diciembre de 2020 para examinar si las creencias de conspiración al principio de la pandemia predecirían los resultados de salud y bienestar más adelante en el año.
Los investigadores preguntaron sobre cuatro creencias de conspiración de COVID-19, incluido si el coronavirus es un “arma biológica diseñada por científicos”, si el coronavirus es una “conspiración para quitar los derechos de los ciudadanos para siempre y establecer un gobierno autoritario”, si el coronavirus es un “engaño inventado por grupos de interés para obtener ganancias financieras”, y si el coronavirus fue “creado para encubrir la inminente crisis económica mundial”.


Descubrieron que las creencias de conspiración predijeron una mayor probabilidad de violar las regulaciones del coronavirus, experimentar rechazo social, tener problemas económicos como la pérdida del trabajo o la reducción de ingresos y tener un menor bienestar general. La mayoría de los efectos se generalizaron a una susceptibilidad más amplia a las teorías de la conspiración o una mentalidad de conspiración en general.


El equipo de investigación también descubrió que las creencias de conspiración predijeron una mayor probabilidad de alterar las relaciones sociales. Las personas que puntuaron “bajo” en creencias de conspiración eran más propensas a rechazar a las personas que puntuaron “alto” en creencias de conspiración. Respaldar públicamente las creencias de conspiración puede generar estigmas y reducir la red de apoyo social de las personas, escribieron los autores.
“Estos hallazgos sugieren que las creencias de conspiración están asociadas con una miríada de resultados negativos en la vida a largo plazo”, escribieron los autores del estudio.


“Las creencias de conspiración predicen qué tan bien las personas enfrentan los desafíos de una pandemia global y, por lo tanto, tienen implicaciones sustanciales para la salud pública y privada, así como para el bienestar económico y social de los perceptores”, concluyeron.


Fuente

Medicina psicológica: “Las creencias de conspiración predicen de forma prospectiva el comportamiento de salud y el bienestar durante una pandemia”.

Un pequeño regalo de Halloween para las familias de la UCIN, las enfermeras visten a los bebés

Añadiendo un “poco de ligereza” al estrés de la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN), las enfermeras de Tallahassee Memorial HealthCare (TMH), en Tallassee, Florida, vistieron a sus más pequeños cargos con disfraces de Halloween que iban desde personajes de películas populares como Olaf de Frozen. y el Boy Scout, Russell, desde Up hasta íconos corporativos como un conductor de UPS y papas fritas de McDonald’s.

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Por ejemplo, la explicación al lado del niño de las papas fritas de McDonald’s decía: “¿A quién llamas papas fritas?” La foto de un bebé con el atuendo de Yoda se complementó con: “Soy muy pequeño y lindo”. El conductor de UPS fue descrito como una “entrega extra especial” y una casilla en la foto fue designada como “UPS Next Day”.
Otros en la difusión de fotos incluyeron Pebbles de Los Picapiedra: “¡Esto será un verdadero yabba-dabba-doozie de una historia algún día!” Y Dory de Finding Nemo: “Cuando la vida te deprime, ¿sabes lo que tienes que hacer? Sigue nadando”. Las familias aceptaron las fotos y se quedaron con los atuendos, dijo Morgan King, representante de marketing del hospital.


“Vestir a los bebés trae un poco de frivolidad a la UCIN”, dijo King. La tradición ayuda a normalizar la experiencia de las familias con un recién nacido en la UCIN. “Tratamos de hacer que las vacaciones sean especiales para aquellos que tal vez no anticiparon que su bebé estaría aquí”, dijo King.

Pero la tradición de los disfraces navideños también ha aligerado el ánimo de las enfermeras que han estado bajo una presión extraordinaria durante la pandemia en los últimos 2 años, agregó King. “Aporta alegría a todos los involucrados. Aporta sonrisas a todos”.


Haciéndose eco de esos sentimientos estaba Yamanda Williams, RN, enfermera a cargo en la UCIN que lidera el equipo de enfermeras que diseñaron los disfraces. “Puede ser muy estresante tener un bebé en la UCIN. Cada día festivo que va y viene sin su bebé en casa es algo más que los padres sienten que se están perdiendo”.


Williams explicó el proceso de selección de los bebés destacados. “A principios de mes, comenzamos a hablar con los padres de bebés que eran más pequeños y estaban más enfermos en ese momento, porque sabíamos que probablemente todavía estarían en la UCIN para Halloween. Les hicimos saber que teníamos algunas sorpresas especiales para ellos. ¡Lo esperaron con ansias todo el mes! … Les ayuda a ver a través de todas las alarmas y cables, para que puedan disfrutar de su bebé celebrando su primer Halloween “. Acerca de la atención que han recibido las fotos:” Es como si el mundo fuera observar a nuestros bebés, son pequeñas celebridades. Nos encanta ver las respuestas de la gente a estas pequeñas personas que intentan seguir creciendo y salir al mundo. Realmente se siente bien “.


Además de los típicos “oohs” y “ahs” que inspiran los bebés adorables, los comentarios de Facebook incluyeron el reconocimiento del personal de la UCIN. “Como mamá de un graduado de la UCIN”, comenzaba una publicación, “¡esto hace que mi corazón se sienta cálido y confuso! Gracias por hacer esto y traer un rayo de sol para sus familias”.
TMH explicó además el propósito de la alegría navideña en un comunicado de prensa. “Tallahassee Memorial es el hogar de la única unidad de cuidados intensivos neonatales y unidad de trabajo de parto y parto de alto riesgo en la región de Big Bend de Florida y trabajamos para hacer que el ambiente sea lo más cómodo posible para nuestros bebés y familias”. versión de un aviso para padres pequeños. “Descargo de responsabilidad: recuerde que siempre debe colocar a sus pequeños para dormir boca arriba, sin nada más en la cuna. Estos bebés de la UCIN tienen circunstancias especiales y nuestro equipo de enfermería especializada los supervisa las 24 horas del día, los 7 días de la semana”.
Entonces, incluso con toda la frivolidad de Halloween, las enfermeras aprovecharon la oportunidad de un momento de enseñanza.
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“La única alternativa para eliminar la poliomielitis de las Américas es abandonar la vacuna oral atenuada”

Eliminar de los esquemas regulares o refuerzos la vacuna oral atenuada contra la poliomielitis (OPV) es la única forma de garantizar la eliminación de la enfermedad de las Américas, en especial, por la amenaza latente de la infección por poliovirus circulante derivado de la vacuna (cVDPV), que en varios países fuera de la región ha provocado un aumento “explosivo” de casos en los últimos años.

Así lo propuso la Dra. Luiza Helena Falleiros-Arlant, infectóloga del Departamento de Salud de la Niñez de la Facultad de Medicina de la Universidade Metropolitana de Santos , en Santos, Brasil, y expresidenta de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica (SLIPE), durante una conferencia en el XIX Congreso Latinoamericano de Infectología Pediátrica (SLIPE 2021) que tuvo lugar de manera virtual entre el 13 y 15 de octubre.

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“La única alternativa actual para eliminar el poliovirus es abandonar la vacuna oral atenuada y pasar a la vacuna inactivada, la cual no propaga virus de polio derivado de la vacuna atenuada en la comunidad”, enfatizó la Dra. Falleiros-Arlant a Medscape en español.

“Cuantos más virus atenuados pones en circulación y se diseminan en la comunidad por los intestinos de los que recibieron la vacuna, mayor es el riesgo, porque la cobertura es muy baja y heterogénea”, agregó.

La Dra. Falleiros-Arlant firmó en 2020 un alegato en The Lancet con cinco colegas de Estados Unidos y Costa Rica: “Aunque la vacuna oral haya sido extremadamente útil en el proceso de eliminación de la polio [el continente americano fue el primero en certificar la erradicación de los tres serotipos de poliovirus salvaje en 1994, tres años después del último caso detectado en la región], hoy es la principal causa de polio en las Américas”.[2] La ecuación riesgo-beneficio cambió con el tiempo.

Basar los esquemas de vacunación contra la poliomielitis solamente en la vacuna inactivada “es imprescindible”, coincidió la Dra. Silvia González Ayala, profesora titular de la cátedra de Infectología en la Facultad de Ciencias Médica de la Universidad Nacional de La Plata, en Argentina.

“Es inadmisible que un niño quede paralítico por virus vacunales”, dijo la Dra. González Ayala a Medscape en español.

Los efectos del switch

Los poliovirus circulantes derivados de la vacuna provocan brotes cuando un virus atenuado de la vacuna (cepa Sabin) se transmite de persona a persona en sitios con bajas coberturas de vacunación, en ese proceso muta y recupera su neurovirulencia y capacidad de diseminación.

A mediados de la década pasada, la Organización Mundial de la Salud (OMS) impulsó un “switch” o cambio de la vacuna oral trivalente por una bivalente, sin el serotipo 2, el más involucrado en brotes de poliovirus circulante derivado de la vacuna. También recomendó comenzar el esquema con al menos una dosis de la vacuna inactivada (IPV), política que adoptaron todos los países de la región y que logró bajar los casos de poliomielitis paralítica asociada con las vacunas atenuadas (VAPP), cuyo riesgo es más grande en pacientes inmunocomprometidos y después de una primera dosis. 

Pero la historia con el poliovirus circulante derivado de la vacuna fue distinta. “Al principio, se pensaba que con el ‘switch’ sería suficiente, pero los casos aumentaron muchísimo después del cambio. Esto ocurrió porque seguramente ya estaban circulando y no habían sido detectados. Por otro lado, para combatir esos brotes se usó una vacuna atenuada oral monovalente con el serotipo 2 (mOPV2), lo cual puso más virus derivado de la vacuna por serotipo 2 en la comunidad y aumentó los casos”, puntualizó la Dra. Falleiros-Arlant.

Según describió la especialista en su exposición, solo en 2019 se produjeron más de 40 brotes de poliovirus circulante derivado de la vacuna en países de África y Asia, cuando en 2016 solo se habían reportado 13 personas afectadas. Según un informe del Grupo de Expertos en Asesoramiento Estratégico sobre Inmunización (SAGE) de la OMS, en 2020 los casos reportados fueron 1.087, casi el triple de los de 2019.[3]

En comparación, en lo que va del 2021, solo hubo dos casos reportados de parálisis flácida por poliovirus salvaje (serotipo 1) en los dos países endémicos, Afganistán y Pakistán, “aunque probablemente haya varios poliovirus salvajes circulando en el medio ambiente de aquella región, independiente de no haber casos notificados”, señaló la Dra. Falleiros-Arlant.

En 2018, se investigó un supuesto caso de poliomielitis en Venezuela asociado a un poliovirus salvaje o a un virus circulante derivado de la vacunación, lo que habría significado la reemergencia de la enfermedad en un área libre de polio. El temor fue infundado. Pero ese escenario todavía sigue siendo posible en Latinoamérica, advirtió la Dra. Falleiros-Arlant en diálogo con Medscape en español.

“Como todavía tenemos virus salvajes en Pakistán y Afganistán, el riesgo de importación de un virus salvaje existe. Pero todavía es mayor el riesgo de importación de un poliovirus circulante derivado de la vacunación de serotipo 2, porque en 2020 fueron notificados más de 1.000 casos de parálisis flácida aguda por esa causa, especialmente en el continente africano. En 2021 ya superan los 300 casos, con algunos de poliovirus circulante derivado de la vacunación del serotipo 1. Y por cada caso detectado o notificado, se calcula que hay centenares de portadores asintomáticos, no reconocidos, capaces de diseminar el virus”, añadió.

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El desafío: aumentar las coberturas y la vigilancia de las parálisis flácidas

En la actualidad, solo cinco países de Latinoamérica quitaron la vacuna oral atenuada de sus esquemas o refuerzos: Costa Rica, Chile, Uruguay y, más recientemente, Argentina y México. Todos ellos aplican cuatro dosis de la vacuna inactivada, sola o en combinación con otras vacunas. Estados Unidos y Canadá ya habían abandonado la vacuna oral desde fines del siglo pasado, al igual que todos los países de Europa. En cambio, según datos de OPS de octubre de 2020, 34 países y territorios de la región todavía la usan.

Pero además de avanzar hacia el abandono de esa vacuna, la Dra. Falleiros-Arlant instó a fortalecer las coberturas de vacunación.

“La pandemia impactó mucho de manera general en las campañas de inmunización y las coberturas para todas las vacunas cayó muchísimo. Y para polio, igualmente. La recomendación es vacunar, vacunar y vacunar, usando vacunas combinadas para simplificar calendarios, facilitar la logística y bajar los costos”, dijo.

Según materiales difundidos por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para este Día Mundial de la Lucha contra la Poliomielitis, “estamos a un paso de erradicar la poliomielitis en el mundo”, pero para ello se requiere que los niños de 2 meses a 6 años completen sus esquemas “con las dosis recomendadas”.

La Dra. Falleiros-Arlant también sugirió fortalecer la vigilancia activa de las parálisis flácidas agudas (para evaluar si fueron causadas por un poliovirus). “Lo que la OMS recomienda para la mayoría de los países del continente es que haya al menos un caso notificado cada 100.000 habitantes menores de 15 años. Pero estamos por la mitad de esa tasa, lo que significa que la mitad de los casos de parálisis flácida aguda que debieron haber sido investigados, ni siquiera fueron notificados”, lamentó. Además, reclamó complementarlo con estrategias de vigilancia ambiental, por ejemplo, en aguas residuales, para detectar la circulación “silenciosa” de virus.

“¿Cómo sabemos si no tenemos casos de poliovirus circulantes derivados de la vacuna en la región simplemente porque no se los busca?”, preguntó.

Este miércoles 20, la directora de la OPS, la Dra. Carissa F. Etienne, sostuvo que, “aunque nuestra región no ha visto un caso de polio debido al poliovirus salvaje en 30 años, todos nuestros estados miembros continúan monitoreando la polio y vacunando contra la enfermedad hoy para que todos podamos estar a salvo”.

La Dra. Falleiros-Arlant y la Dra. González Ayala han declarado no tener ningún conflicto de interés económicos pertinente. 

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Casi la mitad de la población mundial tiene poco o ningún acceso a la atención diagnóstica clave

Casi la mitad de la población mundial tiene poco o ningún acceso a diagnósticos básicos, según nuevas estimaciones de investigación. Además menos de 20% de los entornos de atención primaria básica en países seleccionados de ingresos bajos y medianos puede realizar pruebas de laboratorio clínico e imágenes de diagnóstico. El análisis se publicó el 6 de octubre en The Lancet Global Health y acompaña a un informe en profundidad de la Comisión Lancet sobre diagnósticos.

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Las vacunas y los fármacos reciben mucha atención en los esfuerzos de salud global, pero los diagnósticos son otra pieza esencial del rompecabezas que puede pasarse por alto, indicó a Medscape Noticias Médicas Sue Horton, Ph. D., autora del estudio y economista del University of Waterloo School of Public Health Sciences, en Ontario, Canadá.

Las pruebas agregan gastos adicionales y en áreas donde la carga de ciertas enfermedades es alta se puede considerar más rentable tratar sin confirmar el diagnóstico. La pandemia ha ayudado a resaltar la importancia de las pruebas y el diagnóstico para tratar las enfermedades y controlar su propagación, anotó. “Si trata a personas con una afección sin diagnosticarla con precisión, está prescribiendo fármacos a oscuras”.

Aunque se reconoce la disparidad en el acceso a los diagnósticos entre los países de ingresos más altos y los de ingresos más bajos, pocos estudios han investigado la disponibilidad de los diagnósticos en varios países, señalaron Horton y sus colaboradores. “Con el establecimiento de la Lista de Diagnósticos Esenciales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2018 y el creciente consenso internacional de que una mejor inversión en laboratorio y radiología es crucial, es necesario establecer el nivel basal contra el cual se pueden medir las inversiones futuras en la capacidad de diagnóstico”, escribieron los autores.

Para tener una mejor imagen multinacional de la disponibilidad de las pruebas diagnósticas, el equipo extrajo datos de las encuestas del Service Provision Assessment de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), que evalúan la capacidad y la prestación de servicios de salud de los países. Analizaron pruebas de laboratorio clínico y datos de disponibilidad de imágenes de diagnóstico de diez países de ingresos bajos y medianos: Bangladesh, Haití, Malawi, Namibia, Nepal, Kenia, Ruanda, Senegal, Tanzania y Uganda. En el nivel de atención primaria el equipo examinó la disponibilidad de pruebas de diagnóstico para virus de inmunodeficiencia humana, malaria, niveles de glucosa y proteínas en orina, prueba de embarazo en orina, sífilis, nivel de glucosa en sangre, hemoglobina, microscopia y ultrasonido. A nivel hospitalario, se examinaron la disponibilidad de tinción de Gram, radiografías, química y hematología, tuberculosis y diagnósticos por tomografía computarizada. Se consideró disponible un diagnóstico si la prueba se realizó en el sitio con todo el equipo de prueba disponible y en funcionamiento o si había un registro de transporte de muestras de prueba a sitios de atención de niveles más altos.

El análisis incluyó datos de 8.512 establecimientos de salud en los diez países en encuestas de 2004 a 2018. Los diagnósticos fueron más deficientes en los establecimientos de atención primaria básica, aquellos con personal capacitado, pero sin médicos. La disponibilidad media de las pruebas fue de 19,1%.

La disponibilidad de diagnóstico aumentó a mayor nivel de atención. Por ejemplo, 49,2% de los hospitales y las instalaciones de atención primaria avanzada pudo realizar pruebas de laboratorio clave y 68,4% de ellos tenía capacidad para obtener imágenes. En los entornos de atención primaria las pruebas de malaria fueron el apoyo diagnóstico más comúnmente disponible (76,1% de los establecimientos) y la ecografía tenía menos probabilidades de estar disponible (1,2%). También en los entornos hospitalarios las pruebas de malaria estaban más disponibles (91,6%), aunque las tomografías computarizadas fueron las menos disponibles (6,1%).

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Asimismo, la disponibilidad diagnóstica en los entornos de atención primaria básica y avanzada, excepto en los hospitales, aumentó en asociación con un aumento de los ingresos de los países.

Al incorporar datos del sistema de información geográfica en el análisis y utilizar técnicas de modelado, la Comisión Lancet para el diagnóstico estimó que 47% de la población mundial tiene poco o ningún acceso a pruebas diagnósticas dentro de una caminata de 2 horas desde su residencia.

El estudio es “extremadamente importante y valioso” al mostrar los desafíos en el acceso a los diagnósticos en la atención primaria y los entornos hospitalarios en los países de bajos ingresos, señaló a Medscape Noticias Médicasel Dr. Dan Milner, director médico de American Society for Clinical Pathology. Sin embargo, debido a que los investigadores evaluaron “imágenes instantáneas” del acceso al diagnóstico de hace 2 a 17 años, los datos no reflejan áreas de progreso en el campo.

Ha habido un gran esfuerzo durante la última década para aumentar las pruebas del virus de inmunodeficiencia humana, la tuberculosis y la malaria en los entornos de atención primaria de todo el mundo. Para otras enfermedades, especialmente las enfermedades no transmisibles, como la hipertensión y la diabetes, “no ha pasado nada”. La investigación futura que utilice estas encuestas de países individuales durante varios años podría ayudar a identificar áreas de mejora y estancamiento, agregó.

El uso de puntos de referencia como los que se utilizan en este estudio “podría formar la base para métricas y herramientas mejoradas que se pueden utilizar para evaluar el progreso del diagnóstico en los próximos años”, expresó a Medscape en español la Dra. Pascale Ondoa, Ph. D., directora de ciencia y nuevas iniciativas en African Society for Laboratory Medicine (ASLM), en Addis Abeba, Etiopía. 

Para que estos esfuerzos tengan éxito “debería haber más inclusión de todas las partes interesadas en la concepción, implementación y evaluación de las intervenciones. No me refiero solo a las agencias y gobiernos internacionales de salud global, sino también a los organismos de salud regionales y locales y las organizaciones indígenas sin fines de lucro (como African Society for Laboratory Medicine ) que poseen el conocimiento necesario del campo y tienen el nivel adecuado de legitimidad y poder legal para implementar el cambio en el campo”, concluyó la Dra. Ondoa, coautora de un comentario sobre el informe de la Comisión Lancet sobre diagnóstico.

Horton, el Dr. Milner y la Dra. Ondoa han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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El personal administrativo hospitalario es más propenso a relajar medidas e infectarse con SARS-CoV-2 que el personal de la salud

En el ámbito hospitalario no son los profesionales de la salud, sino los trabajadores administrativos los que tienen un mayor riesgo de dar positivo en una prueba de SARS-CoV-2, según los resultados de un estudio prospectivo mexicano publicado en American Journal of Infection Control.

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“Algo sucede, porque las personas no están volviendo propias las estrategias de prevención y el personal que no trabaja frente a pacientes cada vez se relaja más. En cambio, los que atienden pacientes se están cuidando mucho. Es probable que al inicio de la pandemia el personal administrativo tuviera menos información sobre la importancia de las medidas de protección personal, pero después tuvieron acceso a bastante capacitación sobre el tema”, manifestó a Medscape en español la Dra. Nancy Reynoso Noverón, autora del estudio.

La investigación se realizó en el Instituto Nacional de Cancerología (INCan) un hospital de tercer nivel en México que siguió atendiendo a pacientes con cáncer, por lo que fue clasificado como un hospital no COVID-19. Entre mayo y octubre de 2020, 531 trabajadores fueron entrevistados y donaron muestras nasofaríngeas y de saliva cada dos semanas durante todo el periodo de estudio. En total se realizaron 1.278 pruebas de reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa.

La media de edad de los trabajadores fue de 40,5 ± 11,3 años, 72,3% de sexo femenino y 27,6% de sexo masculino. Participaron 352 profesionales de la salud, 146 administrativos, 15 investigadores y 18 trabajadores con otros roles; 59,7% se movilizaba en automóvil y 97,2% reportó el uso de mascarillas en el trabajo.

En el transcurso de la investigación, 9,6% de los participantes dio positivo, 41% de estos positivos fue asintomático. Y, 55% dijo haber tenido contacto con al menos un individuo con prueba positiva para COVID-19.

La obesidad fue la comorbilidad más frecuente en los participantes (26,1%), seguida por la hipertensión (8,6%) y la diabetes (4,9%).

Los resultados mostraron que las variables asociadas a una mayor probabilidad de sufrir una infección por SARS-CoV-2 eran: sexo masculino (odds ratio [OR]: 2,07; intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 1,11 a 3,86), realizar tareas administrativas (OR: 1,99; IC 95%: 1,00 a 3,96) y tener parientes que también trabajaran en el hospital (OR: 3,76; IC 95%: 1,47 a 9,57). Todas estas variables se ajustaron para considerar el hecho de vivir con más de tres personas y tener contacto con un caso positivo.

Por otro lado, los factores de protección ante la infección fueron: tener contacto con un caso positivo en el trabajo (incidence rate ratio [IRR]: 0,3: IC 95%: 0,15 a 0,99; p = 0,01) y utilizar mascarillas durante la realización de las actividades laborales (IRR: 0,19; IC 95%: 0,06 a 0,73; p = 0,01).

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En búsqueda de campañas de prevención efectivas

Los resultados de la investigación en el Instituto Nacional de Cancerología coinciden con otros estudios, por ejemplo, entre febrero y marzo de 2020 un grupo de investigadores reportó 8,8% de casos positivos de COVID-19 entre los trabajadores de un hospital de Milán, Italia, una región fuertemente afectada por el virus.[2] La tasa de contagio coincide con la del hospital mexicano, pero en el caso italiano el mayor número de pruebas positivas se presentaron en el personal médico.

De igual forma, en España, un artículo reportó un cálculo de entre 4,7% y 5,3% de contagios entre los trabajadores de un centro de salud.[3] Los autores consideran que los casos positivos se deben al frecuente contacto con pacientes.

Debido a esto, la Dra. Reynoso y sus colaboradores se sorprendieron al encontrar un mayor riesgo de contagio entre el personal de oficinas y en el área secretarial.

“Quizá estos resultados no se pueden extrapolar a otros hospitales, pues otras estrategias de comunicación o de promoción a la salud podrían tener diferentes efectos, pero sí nos pueden alertar a todos a continuar con las medidas de protección personal, a no bajar la guardia incluso cuando el trabajador no trata directamente con los pacientes”, recalcó la investigadora.

Los autores del estudio se preguntan cómo desarrollar programas de prevención y promoción de la salud que incentiven la adopción de las medidas de protección tanto en la comunidad médica como en el personal que no está en contacto directo con los pacientes. Pero el reto es difícil, advirtió la Dra. Reynoso, quien también es encargada del Programa Integral de Prevención y Control de Cáncer en México.

“Hablando de cáncer y enfermedades crónicas es muy complejo lograr que la gente coma adecuadamente, que haga ejercicio o que deje de fumar, incluso entre el personal de salud. Con las enfermedades infecciosas pasa lo mismo. Tenemos que encontrar la forma de darle la información necesaria a la gente para que cada uno pueda. Porque a pesar de todas las capacitaciones y la educación sobre prevención, a un año del estudio, las personas relajan cada vez más las medidas de protección personal”, destacó.

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Exceso de confianza durante la pandemia

La Dra. Alicia Estela López Romo, infectóloga y gerente corporativa de Epidemiología y Control de Infecciones en Christus Muguerza, institución privada de salud en México, comentó que la investigación en el Instituto Nacional de Cancerología presenta resultados muy interesantes que valdría la pena replicar en otros centros de salud.

En la experiencia de la especialista, externa a la investigación, el personal que está en atención directa a los pacientes con infección con SARS-CoV-2 podría ser más consciente del riesgo que conlleva contraer la COVID-19 y por ello llevar de forma más puntual las medidas de prevención de la transmisión.

“Una parte importante es que el personal de salud ve y entiende la evolución de la enfermedad. Creo que esto los hace más conscientes de lo que pasa si uno no se cuida. Además, en muchos centros, el proceso de capacitación y actualización de los manejos siempre está más enfocado al personal de salud, a los que están a cargo de los pacientes”, comentó a Medscape en español la Dra. López.

La infectóloga sugirió que enfocar las campañas solo en el personal médico puede deberse a la falsa creencia de que el personal administrativo o no expuesto a pacientes sospechosos no realiza una actividad de riesgo, cuando en realidad esto no es así. Además de que se debe reconocer que el riesgo de infección no está solamente en el hospital o en las áreas destinadas a pacientes con COVID-19, el riesgo existe fuera de cualquier unidad hospitalaria.

Ambas investigadoras enfatizaron que las medidas de protección personal siguen vigentes, la distancia social, el uso de mascarillas y el lavado de manos, después de más de un año de pandemia siguen siendo básicas para la prevención.

Aunado a esto, este año se cuenta ya con la estrategia de la vacunación, señaló la Dra. López.

“Tenemos que insistir en la vacunación del personal y sus familias y aun así, a pesar de estar vacunados, seguir respetando las medidas de protección. Hay que respetar las recomendaciones, capacitar al personal y actualmente, sobre todo, ampliar la vacunación”, concluyó.

Durante la primera mitad del año 2020 los trabajadores de la salud en México sufrieron la mayor tasa de fallecimientos por COVID-19 en el mundo y actualmente se informan 4.484 confirmados y 125 sospechosos en el país, en el transcurso de la pandemia.

La Dra. Reynoso y la Dra. López han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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Los edulcorantes artificiales aumentan el apetito en mujeres y personas con obesidad

Un nuevo estudio sugiere que reemplazar el azúcar (sacarosa) con el edulcorante no nutritivo sucralosa puede no tener el efecto de pérdida de peso deseado y de hecho, parece aumentar el apetito en mujeres y personas con obesidad.

Estos son nuevos datos y se necesitan más estudios, indicaron los expertos.

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Después de consumir una bebida endulzada con sucralosa en lugar de sacarosa, las mujeres y las personas con obesidad aumentaron la actividad en el centro de recompensa del cerebro y las mujeres comieron más alimentos en un bufet posterior al ayuno.

“Pudimos demostrar que las mujeres y las personas con obesidad pueden ser más sensibles a los edulcorantes artificiales”, comentó la autora principal, Dra. Kathleen Page, profesora asociada de medicina en la Keck School of Medicinede la University of Southern California, en Los Ángeles, Estados Unidos.

“Para estos grupos, ingerir bebidas endulzadas artificialmente puede engañar al cerebro para que sientan hambre, lo que a su vez puede resultar en el consumo de más calorías”, agregó.

Aunque muchas personas usan edulcorantes artificiales para tratar de perder peso, la Dra. Page señaló que su lugar en una dieta saludable es controversial. Algunos estudios sugieren que pueden ser útiles, mientras que otros muestran que pueden contribuir al aumento de peso, la diabetes de tipo 2 y otros trastornos metabólicos.

Los nuevos hallazgos pueden explicar en parte estas diferencias anteriores, dijo.

Los resultados también destacan la necesidad de considerar el sexo y el índice de masa corporal en futuras investigaciones de edulcorantes no nutritivos.

El estudio, realizado por Alexandra G. Yunker, candidata al grado de maestra en salud pública y nutrióloga en Harvard University, en Boston, Estados Unidos, y sus colaboradores, se publicó en versión electrónica el 28 de septiembre en JAMA Network Open.

Hallazgos novedosos, necesidad de considerar el sexo y la adiposidad en investigaciones futuras 

El estudio actual “es de gran importancia, ya que proporciona nuevos conocimientos sobre cómo la adiposidad y el sexo están asociados con los resultados neuronales y conductuales de la ingesta de edulcorantes no nutritivos”, escribió Stephanie Kullmann, Ph. D., en un comentario invitado adjunto.

“Demuestran por primera vez que las mujeres con obesidad son particularmente vulnerables a una mayor capacidad de respuesta neuronal provocada por el consumo agudo de sucralosa, en particular en las regiones cerebrales asociadas a la recompensa prefrontal”, indicó Kullmann, becaria posdoctoral en Institute for Diabetes Research and Metabolic Diseases del Helmholtz Zentrum München, en la University of Tübingen, en Tübingen, Alemania.

Esto sugiere que “agregar edulcorantes no nutritivos a nuestra dieta para aumentar la dulzura podría afectar la capacidad de respuesta del cerebro a los alimentos, con consecuencias negativas para la conducta alimentaria y el metabolismo, particularmente en las mujeres”, agregó.

Sin embargo, antes de poder desalentar el uso de edulcorantes no nutritivos como parte de una dieta saludable, advirtió: “Necesitamos más estudios de sus efectos en una variedad de resultados neuroconductuales y metabólicos”.

El estudio actual “señala claramente la importancia de considerar el sexo y la adiposidad en investigaciones futuras para poder dar recomendaciones dietéticas personalizadas para el control del peso corporal”.

Invitado a comentar, el Dr. John L. Sievenpiper, Ph. D., profesor asociado en el Departamento de Ciencias Nutricionales y Medicina de la University of Toronto, en Ontario, Canadá, estuvo de acuerdo en que los datos necesitan ser replicados.

Quedan varias preguntas, manifestó a Medscape Noticias Médicas: “¿Fue la sucralosa per se o la ausencia de calorías lo que explica estos hallazgos? Y la pregunta más importante es: ¿Estas diferencias por adiposidad y sexo se traducen en un aumento de peso?”.

Las revisiones sistemáticas y los metanálisis de los ensayos controlados aleatorizados disponibles de edulcorantes bajos en calorías o sin calorías, incluida la sucralosa, muestran la disminución esperada en la ingesta calórica y la pérdida de peso posterior en hombres y mujeres con sobrepeso u obesidad, anotó.

“Sería útil comprender si existen interacciones importantes por adiposidad y sexo en ensayos futuros”, agregó el Dr. Sievenpiper.

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Hombres y mujeres jóvenes de diversos pesos

Actualmente más de 40% de los adultos estadounidenses utiliza edulcorantes no nutritivos, escribieron los investigadores, pero los estudios han informado resultados mixtos sobre el apetito, el metabolismo de la glucosa y el peso corporal y no está claro si estos edulcorantes son beneficiosos o perjudiciales para la salud.

Investigaciones anteriores que se realizaron principalmente en hombres y participantes delgados mostraron que las áreas del cerebro involucradas en la regulación del gusto, la recompensa y la homeostasis pueden responder de manera diferente a los azúcares no nutritivos frente a los nutritivos.

Los investigadores intentaron investigar esto utilizando datos iniciales del estudio Brain Response to Sugar.

Analizaron datos de 74 personas sanas de 18 a 35 años (58% de sexo femenino) con una edad promedio de 23 años. En general 37% tenía un peso saludable, 32% tenía sobrepeso y 31% tenía obesidad.

Los participantes hicieron tres visitas separadas al centro del estudio después de un ayuno nocturno de 12 horas.

En cada visita bebieron 300 ml de agua, una bebida endulzada con sucralosa o una bebida endulzada con sacarosa.

Se les extrajo sangre al inicio del estudio y a los 10, 35 y 120 minutos después de ingerir la bebida.

A los 20 minutos después de consumir la bebida se les realizó una resonancia magnética funcional, durante la cual se les mostraron 12 imágenes de alimentos ricos en calorías, bajos en calorías, dulces o salados y cuatro imágenes que no eran alimentos y se les pidió que clasificaran su apetito.

A los 125 minutos de haber ingerido la bebida los participantes tuvieron acceso a una comida bufet.

“Como se esperaba, las respuestas endocrinas (niveles sanguíneos de glucosa, insulina y péptido 1 similar al glucagón) fueron mayores después de la ingesta de sacarosa que de sucralosa, pero no hubo diferencias significativas basadas en el sexo y la adiposidad”, anotó Kullmann.

Sin embargo, “los hallazgos más destacados y novedosos se observaron a nivel neuroconductual”, añadió.

Es decir, las personas con obesidad (pero no las que tenían sobrepeso o un peso saludable) tenían una mayor actividad neuronal en las áreas prefrontales del cerebro relacionadas con la recompensa, en respuesta a imágenes de alimentos sabrosos, después de ingerir una bebida que contenía sucralosa frente a sacarosa.

De manera similar, después de consumir una bebida endulzada con sucralosa en lugar de una bebida endulzada con sucralosa, las participantes femeninas tuvieron una mayor actividad en las áreas de recompensa del cerebro en respuesta a las señales alimentarias, especialmente las altas en calorías y las dulces.

Las mujeres también consumieron más calorías en la comida bufet después de haber ingerido una bebida endulzada con sucralosa que después de una bebida endulzada con sucralosa.

El estudio fue apoyado por una subvención de National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases, National Institutes of Health (NIH). La base de datos de captura de datos electrónicos de investigación (REDCap) utilizada es apoyada por Southern California Clinical and Translational Science Institute a través de una subvención de los National Institutes of Health. Los investigadores y el editorialista han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente. 

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Adicciones durante la pandemia de COVID-19: prevención y conductas para una buena salud digital

Durante la pandemia ha cambiado nuestra forma de relacionarnos, de consumir medios digitales y han aparecido peligrosos nuevos hábitos tóxicos. El pasado jueves 30 de septiembre tuvo lugar, en el seno del 43º Congreso Nacional de SEMERGEN, la Mesa sobre Adicciones en pandemia y tiempos posCOVID. Prevención y conductas para una buena salud digital, de la mano de los doctores Eguía Ángeles, Díaz Carrasco y Díaz-Maroto Muñoz. En ella se habló de las patologías por el uso excesivo de las nuevas tecnologías, ofreciendo un amplio diccionario de neologismos cada vez más usados y prevalentes. También se discutió sobre el tabaco y el consumo de sustancias durante en el confinamiento, así como del uso de las redes sociales y aplicaciones para conocer gente, haciendo hincapié en sus peligros y capacidad adictiva. Todo ello conformó una ponencia eminentemente práctica, interactiva, interesante y reflexiva, que sin duda dio mucho de qué hablar.

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Tecnopatologías: las nuevas enfermedades del siglo XXI

El Dr. Eguía Ángeles presentó datos de una encuesta realizada por SEMERGEN en la que se observó que hasta un 68% de los médicos de atención primaria encuestados consideraban que no conocían las tecnopatologías pero les gustaría formarse en ellas, dado su prevalencia cada vez mayor en la población, y de esta manera poder reconocerlas y tratarlas. Así, el experto nos introdujo en el “catálogo” de estos nuevos trastornos, aportando información sobre los más prevalentes:

Nomofobia (No mobile – phobia)

Miedo irracional a no tener el teléfono móvil por pérdida, robo, olvido o incluso miedo a quedarse sin cobertura. Acuñado en 2008 durante un estudio realizado por la empresa de correos inglesa Royal Mail y encargado por YouGov (una firma internacional de investigación con sede en Reino Unido) para evaluar la posible incidencia de trastornos de ansiedad causados por el excesivo uso de teléfonos móviles. Un término que emerge como una amenaza a nuestra salud tanto mental, como social y física.

Los síntomas que puede provocar varían desde aumento de ansiedad, alteraciones de la respiración, temblores, sudoración, hasta llegar incluso a la agitación, taquicardia y desorientación. Y este no es solo un problema de países desarrollados, sino que se observa que en aquellos lugares donde hay mayor penetración de la red móvil, hay más nomofobia.

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Síndrome de Google

Aquel que se refiere a la incapacidad para recordar o facilidad para olvidar datos como consecuencia del uso frecuente de buscadores de internet para obtener la información.

“Nos lleva a una disminución de la memoria, de la comprensión, de la interpretación, de la síntesis y evaluación de problemas, de manera que disminuye la función cognitiva de la persona”, argumentó el Dr. Eguía Ángeles.

Cibercondría (o hipocondría digital)

Hace referencia al comportamiento de una persona que busca de forma obsesiva información sobre salud en internet para comprobar si los síntomas que tiene, o cree tener, se deben a una enfermedad grave.

Este término ya se utilizó en 2001 en diversos medios (diarios, televisión), sin embargo, es en 2009 cuando se realiza el primer estudio dirigido específicamente a él, llevado a cabo por investigadores de Microsoft. Posteriormente, se han desarrollado también métodos de para ayudar al abordaje de este trastorno, como la “escala de gravedad de la cibercondría”.

Su tratamiento parte de las mismas bases que aplicaríamos en un paciente con hipocondría: “transmitir seguridad en lo que decimos, evitar censurar al paciente, conversar con él, aclarar riesgos y beneficios, empoderar al paciente”, explicó el experto.

Y muchos más términos como el multitasking, el ghosting, la esquizofrenia digital (causada por medios y tecnologías que permiten estar en más de un lugar al mismo tiempo), el cibermareo, el vamping o la infobesidad.

Muchos de estos problemas se evalúan en la actualidad desde una perspectiva científica, para aportar evidencia en su manejo, para poder aportar así recomendaciones y tratamientos eficaces en estas situaciones.

Todo este mapa de nuevos trastornos, en mayor o menor medida puede causar diferentes problemas en la vida diaria. Entre ellos, el doctor Eguía Ángeles, destacó las alteraciones visuales (desarrollo de ojo seco, degeneración retiniana), dolencias musculoesqueléticas (síndrome cervical, codo de selfie, síndrome de túnel carpiano, dedo en resorte…), y de forma más “global, sistémica”: sobreprotección a nuestro entorno, miedo al futuro, conspiraciones, groomingsexting, pedofilia, miedo a patógenos (bacterias)… “La tecnología y su avance nos va a ayudar, pero tenemos que saber cómo utilizarla”, concluyó el experto.

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Tabaco, adicciones y nuevas tecnologías

Posteriormente, el Díaz-Maroto Muñoz se ocupó de la “pandemia del tabaco”, recordando que “el tabaquismo ha generado más muertes en España en un año que la COVID-19, 56.000 muertes por enfermedades relacionadas con el tabaco frente a 50.000 en 2020. Pero el tabaquismo no se va, es una enfermedad crónica adictiva, y se trata diagnosticando y tratando”.

Actualmente, organismos clave como son la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Médica Colegial (OMC) y el Ministerio de Sanidad, se posicionan en contra del uso del cigarrillo electrónico, así como el Convenio Marco para el Control del Tabaco.

El cigarro electrónico, inicialmente presentado como “la ayuda para dejar de fumar” es la “adaptación de la industria tabacalera a las nuevas tecnologías”, sentenció el experto. “Y el vapeo es la nueva epidemia”, contando con 400.000 usuarios sólo en España, utilizando anuncios que se emiten en redes sociales como reclamo para alcanzar a un público cada vez más joven.

Sin embargo, ¿qué ha ocurrido con el abuso de sustancias durante la pandemia de la COVID-19? La encuesta OEDA-COVID 2020 ha revelado un descenso en conjunto del consumo de alcohol, tabaco y cannabis, de lo que puede inferirse que los cambios en prevalencia y probabilidad de ser consumidor de riesgo serían sobre todo dependientes de variables sociodemográficas. De esta manera, sería recomendable contemplar estos hallazgos en el diseño de políticas y estrategias de salud pública.

Redes sociales, sexo y aplicaciones para ligar

Por último, el Dr. Díaz Carrasco, dirigió la mesa al uso de las redes sociales para comunicarnos y el cambio de paradigma que ha supuesto la pandemia de la COVID-19 en ello.

Aplicaciones como TinderMeeticBadoo, incluso Twitter e Instagram han experimentado un auge y ocupan hoy un lugar privilegiado en la manera de relacionarse y comunicarse de la sociedad, aunque inicialmente muchas de ellas habían sido concebidas como “app para ligar”.

Tanto la pandemia como las sucesivas medidas de confinamiento aumentaron la situación de aislamiento social de los seres humanos, sociales por naturaleza, provocando una necesidad de recurrir al uso masivo de las redes sociales e internet para mantener las necesidades básicas de afiliación y socialización.

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“Aunque este hecho parece positivo, las tecnologías conllevan riesgos que pueden afectarnos gravemente”, comentó el médico, que hizo referencia a un uso inmoderado de las redes por parte de los adolescentes para “intercambiar contenido sexual, y consumir pornografía”, aportando datos:

  • Un 26,5% de los adolescentes han enviado fotos sexuales a través de mensajería instantánea.
  • Un 35,7% ha consumido pornografía a través de internet.
  • Un 28% de los adolescentes se ha descargado aplicaciones para poder ligar.

La industria pornográfica ha aprovechado el mayor uso de internet y las tecnologías para expandirse de forma estratégica (“el efecto contagio”), y llegar a un público mayor y cada vez más joven: el consumo de pornografía a nivel mundial ha aumentado considerablemente durante la pandemia, y hasta un 62,5% de los adolescentes entre 13 y 17 años reconoce haber consumido este producto en algún momento de su vida, según un informe publicado recientemente por la Universidad de las Islas Baleares.

El Dr. Díaz Carrasco,incidió en los problemas de adicción que esto puede generar: convertirse en adicto a la pornografía o a otros comportamientos como el sexting, ya mencionado, y que mal utilizados puede llevar a la sextorsión (chantaje) o al grooming (engaño pederasta). 

Las adicciones a las nuevas tecnologías y a sus productos derivados cada vez presentan una incidencia mayor, agravada durante la pandemia. Ser conscientes de ello es el primer paso para poder actuar frente a los problemas que estos comportamientos generan.

Este contenido fue originalmente publicado en Univadis, parte de la Red Profesional de Medscape.

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Doscientas revistas médicas instan a los países a actuar contra el calentamiento global

La casa está en llamas y la industria de la salud ya no quiere mirar hacia el otro lado.

Los editores de una veintena de revistas médicas (NEJMBMJLancetPLOS…) lanzaron el lunes 6 de septiembre un llamado a los líderes mundiales para que tomen medidas urgentes para limitar el aumento de las temperaturas, restaurar la biodiversidad y garantizar una mejor protección a la salud.

Y esto sin esperar el final de la crisis de la COVID-19. La ciencia es inequívoca, escribieron los autores de un editorial publicado en más de 200 publicaciones científicas: un aumento global de 1,5 °C por encima de la temperatura media de la era preindustrial y la pérdida continuada del riesgo de biodiversidad provocan daños catastróficos irreversibles a la salud.

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Una posición sin precedentes

Esta posición conjunta de las revistas científicas no tiene precedentes. Se produce menos de un mes después de la publicación de un alarmante informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), según el cual el aumento de la temperatura global se ha intensificado al ritmo del umbral de 1,5 °C de calentamiento desde la era preindustrial.( periodo de 1850 a 1900).

Esta iniciativa llega al final del mes más caluroso de julio de 2021 jamás observado por las estaciones meteorológicas, marcado por fenómenos climáticos extremos (domo de calor en Norteamérica, incendios forestales en Siberia, Argelia, Turquía, etc., inundaciones en Alemania y Bélgica)

Caliente y aterrador

Sin embargo, los aumentos de temperatura no dejan de afectar el estado de salud de las poblaciones. Causan deshidratación y deterioro de la función renal, cáncer de piel, infecciones tropicales, trastornos psiquiátricos, complicaciones del embarazo y aumento de la mortalidad por enfermedades cardiovasculares o pulmonares. “Durante los últimos 20 años la mortalidad relacionada con el calor en personas mayores de 65 años ha aumentado en más de 50%”.  Periodistas científicos estatales precisan que “los daños afectan de manera desproporcionada a los más vulnerables, incluidos los niños, las poblaciones mayores, las minorías étnicas, las comunidades más pobres y las personas con problemas de salud subyacentes”.

Contribuyendo también a la disminución de los rendimientos de los cultivos y participando en el agotamiento del suelo, el calentamiento global seca los ríos, socava la seguridad alimentaria y “aumenta el riesgo de una pandemia”, subrayaron los autores, preocupados por ver la aparición de conflictos y desplazamientos de población.

Al negarse a aceptar este aumento de la temperatura global como inevitable, los expertos piden a los líderes de todos los países que se comprometan verdaderamente a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero mientras llevan a cabo planes creíbles a corto y largo plazos para acelerar el desarrollo de tecnologías más limpias.Como profesionales de la salud debemos hacer todo lo posible para facilitar la transición a un mundo sostenible, más justo, resiliente y saludable.

“Se puede y se debe hacer más ahora”, instaron los firmantes del editorial, que esperan ser escuchados por los líderes de los estados reunidos del 11 al 24 de octubre en la cumbre de biodiversidad en Kunming, China, y en la próxima conferencia del clima (COP26) programada del 31 de octubre al 12 de noviembre de 2021 en Glasgow, Reino Unido.

Un modelo de sociedad para repensar

Más allá de una convocatoria dirigida a los países más ricos para que alcancen cero emisiones netas antes de 2050, las revistas científicas les recomiendan adoptar un nuevo modelo de sociedad basado en particular en una revisión de los sistemas de transporte, una nueva organización de las ciudades, la producción y distribución de alimentos, la inversión financiera, los mercados, etcétera.

“Como profesionales de la salud debemos hacer todo lo posible para facilitar la transición a un mundo sostenible, más justo, resiliente y saludable”, afirmaron los expertos, ansiosos por ver el surgimiento de sistemas de salud sostenibles para 2040.Al señalar en particular su impacto en la evolución de las patologías, las revistas científicas hacen más palpables los impactos del cambio climático.

La iniciativa de las revistas científicas ha sido elogiada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). “El informe del panel intergubernamental sobre cambio climático muestra que cada fracción de grado de calentamiento pone en riesgo nuestra salud y nuestro futuro. Por el contrario, todas las medidas tomadas para limitar las emisiones y calentarnos más cerca de un futuro más saludable y seguro”, señaló su director, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Cuestionado por Medscape, el Dr. Xavier Gocko, director editorial de la revista de medicina general en francés Exercer considera que esta intervención podría ayudar a la población a percibir la realidad del cambio climático. “Al señalar en particular su impacto en la evolución de las patologías, las revistas científicas hacen más palpables los impactos del cambio climático”, comentó.

La medicina ambiental ha ganado terreno con la profesión en los últimos años, comentó el médico de cabecera de Saint-Etienne, que observa en Francia la multiplicación de los trabajos de tesis y, por tanto, el interés de la generación joven por este tema.

¿Hasta dónde debe llegar esta participación? Hace dos años el Dr. Richard Horton, editor en jefe de The Lancet, dijo en un video publicado en Twitter que era deber de los médicos involucrarse en protestas no violentas para lidiar con el clima de emergencia.

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