Un nuevo estudio sugiere que reemplazar el azúcar (sacarosa) con el edulcorante no nutritivo sucralosa puede no tener el efecto de pérdida de peso deseado y de hecho, parece aumentar el apetito en mujeres y personas con obesidad.
Estos son nuevos datos y se necesitan más estudios, indicaron los expertos.
Después de consumir una bebida endulzada con sucralosa en lugar de sacarosa, las mujeres y las personas con obesidad aumentaron la actividad en el centro de recompensa del cerebro y las mujeres comieron más alimentos en un bufet posterior al ayuno.
“Pudimos demostrar que las mujeres y las personas con obesidad pueden ser más sensibles a los edulcorantes artificiales”, comentó la autora principal, Dra. Kathleen Page, profesora asociada de medicina en la Keck School of Medicinede la University of Southern California, en Los Ángeles, Estados Unidos.
“Para estos grupos, ingerir bebidas endulzadas artificialmente puede engañar al cerebro para que sientan hambre, lo que a su vez puede resultar en el consumo de más calorías”, agregó.
Aunque muchas personas usan edulcorantes artificiales para tratar de perder peso, la Dra. Page señaló que su lugar en una dieta saludable es controversial. Algunos estudios sugieren que pueden ser útiles, mientras que otros muestran que pueden contribuir al aumento de peso, la diabetes de tipo 2 y otros trastornos metabólicos.
Los nuevos hallazgos pueden explicar en parte estas diferencias anteriores, dijo.
Los resultados también destacan la necesidad de considerar el sexo y el índice de masa corporal en futuras investigaciones de edulcorantes no nutritivos.
El estudio, realizado por Alexandra G. Yunker, candidata al grado de maestra en salud pública y nutrióloga en Harvard University, en Boston, Estados Unidos, y sus colaboradores, se publicó en versión electrónica el 28 de septiembre en JAMA Network Open.

Hallazgos novedosos, necesidad de considerar el sexo y la adiposidad en investigaciones futuras
El estudio actual “es de gran importancia, ya que proporciona nuevos conocimientos sobre cómo la adiposidad y el sexo están asociados con los resultados neuronales y conductuales de la ingesta de edulcorantes no nutritivos”, escribió Stephanie Kullmann, Ph. D., en un comentario invitado adjunto.
“Demuestran por primera vez que las mujeres con obesidad son particularmente vulnerables a una mayor capacidad de respuesta neuronal provocada por el consumo agudo de sucralosa, en particular en las regiones cerebrales asociadas a la recompensa prefrontal”, indicó Kullmann, becaria posdoctoral en Institute for Diabetes Research and Metabolic Diseases del Helmholtz Zentrum München, en la University of Tübingen, en Tübingen, Alemania.
Esto sugiere que “agregar edulcorantes no nutritivos a nuestra dieta para aumentar la dulzura podría afectar la capacidad de respuesta del cerebro a los alimentos, con consecuencias negativas para la conducta alimentaria y el metabolismo, particularmente en las mujeres”, agregó.
Sin embargo, antes de poder desalentar el uso de edulcorantes no nutritivos como parte de una dieta saludable, advirtió: “Necesitamos más estudios de sus efectos en una variedad de resultados neuroconductuales y metabólicos”.
El estudio actual “señala claramente la importancia de considerar el sexo y la adiposidad en investigaciones futuras para poder dar recomendaciones dietéticas personalizadas para el control del peso corporal”.
Invitado a comentar, el Dr. John L. Sievenpiper, Ph. D., profesor asociado en el Departamento de Ciencias Nutricionales y Medicina de la University of Toronto, en Ontario, Canadá, estuvo de acuerdo en que los datos necesitan ser replicados.
Quedan varias preguntas, manifestó a Medscape Noticias Médicas: “¿Fue la sucralosa per se o la ausencia de calorías lo que explica estos hallazgos? Y la pregunta más importante es: ¿Estas diferencias por adiposidad y sexo se traducen en un aumento de peso?”.
Las revisiones sistemáticas y los metanálisis de los ensayos controlados aleatorizados disponibles de edulcorantes bajos en calorías o sin calorías, incluida la sucralosa, muestran la disminución esperada en la ingesta calórica y la pérdida de peso posterior en hombres y mujeres con sobrepeso u obesidad, anotó.
“Sería útil comprender si existen interacciones importantes por adiposidad y sexo en ensayos futuros”, agregó el Dr. Sievenpiper.
Hombres y mujeres jóvenes de diversos pesos
Actualmente más de 40% de los adultos estadounidenses utiliza edulcorantes no nutritivos, escribieron los investigadores, pero los estudios han informado resultados mixtos sobre el apetito, el metabolismo de la glucosa y el peso corporal y no está claro si estos edulcorantes son beneficiosos o perjudiciales para la salud.
Investigaciones anteriores que se realizaron principalmente en hombres y participantes delgados mostraron que las áreas del cerebro involucradas en la regulación del gusto, la recompensa y la homeostasis pueden responder de manera diferente a los azúcares no nutritivos frente a los nutritivos.
Los investigadores intentaron investigar esto utilizando datos iniciales del estudio Brain Response to Sugar.
Analizaron datos de 74 personas sanas de 18 a 35 años (58% de sexo femenino) con una edad promedio de 23 años. En general 37% tenía un peso saludable, 32% tenía sobrepeso y 31% tenía obesidad.
Los participantes hicieron tres visitas separadas al centro del estudio después de un ayuno nocturno de 12 horas.
En cada visita bebieron 300 ml de agua, una bebida endulzada con sucralosa o una bebida endulzada con sacarosa.
Se les extrajo sangre al inicio del estudio y a los 10, 35 y 120 minutos después de ingerir la bebida.
A los 20 minutos después de consumir la bebida se les realizó una resonancia magnética funcional, durante la cual se les mostraron 12 imágenes de alimentos ricos en calorías, bajos en calorías, dulces o salados y cuatro imágenes que no eran alimentos y se les pidió que clasificaran su apetito.
A los 125 minutos de haber ingerido la bebida los participantes tuvieron acceso a una comida bufet.
“Como se esperaba, las respuestas endocrinas (niveles sanguíneos de glucosa, insulina y péptido 1 similar al glucagón) fueron mayores después de la ingesta de sacarosa que de sucralosa, pero no hubo diferencias significativas basadas en el sexo y la adiposidad”, anotó Kullmann.
Sin embargo, “los hallazgos más destacados y novedosos se observaron a nivel neuroconductual”, añadió.
Es decir, las personas con obesidad (pero no las que tenían sobrepeso o un peso saludable) tenían una mayor actividad neuronal en las áreas prefrontales del cerebro relacionadas con la recompensa, en respuesta a imágenes de alimentos sabrosos, después de ingerir una bebida que contenía sucralosa frente a sacarosa.
De manera similar, después de consumir una bebida endulzada con sucralosa en lugar de una bebida endulzada con sucralosa, las participantes femeninas tuvieron una mayor actividad en las áreas de recompensa del cerebro en respuesta a las señales alimentarias, especialmente las altas en calorías y las dulces.
Las mujeres también consumieron más calorías en la comida bufet después de haber ingerido una bebida endulzada con sucralosa que después de una bebida endulzada con sucralosa.
El estudio fue apoyado por una subvención de National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases, National Institutes of Health (NIH). La base de datos de captura de datos electrónicos de investigación (REDCap) utilizada es apoyada por Southern California Clinical and Translational Science Institute a través de una subvención de los National Institutes of Health. Los investigadores y el editorialista han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.
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