Poco probable que los adultos, incluso muy alérgicos, reaccionen a la vacuna contra la COVID-19

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Aproximadamente 2% de los individuos muy alérgicos tuvo una reacción a la vacuna contra la COVID-19 de Pfizer/BioNTech, de acuerdo con nueva investigación realizada en Israel y publicada el 31 de agosto en la versión electrónica de JAMA Network Open. Los síntomas se resolvieron en algunas horas con medicación y ningún paciente requirió hospitalización.

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El riesgo de reacción alérgica ha sido uno de varios obstáculos en los esfuerzos de vacunación global, escribieron los autores, dirigidos por la Dra. Nancy Agmon-Levin, del Sheba Medical Center, en Ramat Gan, Israel. En los estudios clínicos para las vacunas de Moderna y de Pfizer/BioNTech contra la COVID-19 se excluyó a individuos con alergias a cualquier componente de la vacuna o con alergias previas a otras vacunas. Los primeros informes de anafilaxia como reacción a las vacunas fueron causa de preocupación en pacientes y médicos. Poco después Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de Estados Unidos y otras autoridades dieron a conocer una guía acerca de cómo prepararse para las reacciones alérgicas. “Pese a estas recomendaciones, existe la incertidumbre, en particular en pacientes con un antecedente de anafilaxia o múltiples alergias”, escribieron los autores en su artículo.

En respuesta a las inquietudes iniciales, el Sheba Medical Center abrió un centro de derivación de COVID-19 para abordar cuestiones de tolerabilidad y llevar a cabo evaluaciones del riesgo de alergias para la vacuna de Pfizer/BioNTech, la primera vacuna contra la COVID-19 aprobada en Israel. Desde el 27 de diciembre de 2020 hasta el 22 de febrero de 2021, el centro de derivación evaluó 8.102 pacientes con alergias. Los que no tenían claramente riesgo bajo llenaron un cuestionario sobre reacciones alérgicas o anafilácticas previas a fármacos o vacunas, otras alergias y otros antecedentes personales patológicos. Se consideró a los pacientes en alto riesgo de reacciones alérgicas si cumplían por lo menos uno de los siguientes criterios: reacción anafiláctica previa a cualquier fármaco o vacuna, múltiples alergias a fármacos, otras múltiples alergias y trastornos de células cebadas. Los individuos también se clasificaron bajo la categoría de alto riesgo si su médico pospuso la vacunación a causa de problemas de alergias.

Casi 95% de la cohorte (7.668 individuos) fue clasificado bajo la categoría de bajo riesgo, recibiendo las dos dosis de la vacuna de Pfizer en sitios de inmunización estándar y fue observado durante 30 minutos después de la inmunización. Aunque en el estudio no se efectuó seguimiento a estos pacientes con riesgo más bajo, “no informaron de reacciones alérgicas graves a nuestros centros de derivación los pacientes o su médico general después de la vacunación en los entornos regulares”, afirmaron los autores.

Cinco pacientes se consideraron no elegibles para la inmunización debido a sensibilidad documentada al polietilenglicol o múltiples reacciones anafilácticas a diferentes fármacos inyectables, de acuerdo con las recomendaciones del Ministerio de Salud de Israel en ese tiempo. Los 429 individuos restantes se consideraron en alto riesgo y fueron observados durante 2 horas por un equipo especializado en alergias después de la inmunización. En estos pacientes de alto riesgo se administraron las dos dosis de la vacuna en el mismo ámbito. Los pacientes también refirieron alguna reacción adversa en los 21 días entre la primera y la segunda dosis.

Las mujeres representaron la mayor parte de la cohorte de alto riesgo (70,9%). La edad promedio de los participantes fue de 52 años. De los individuos en alto riesgo, 63,2% reportó anafilaxia previa, 32,9% tuvo alergias a múltiples fármacos y 30,3% presentó otras múltiples alergias.

Durante las primeras 2 horas después de la inmunización, nueve individuos (2,1%), todos de sexo femenino, presentaron reacciones alérgicas. Seis individuos (1,4%) presentaron reacciones menores, tales como enrojecimiento de la piel, edema de la lengua o de la úvula o tos que se resolvió con tratamiento antihistamínico durante el periodo de observación. Tres pacientes (0,7%) tuvieron reacciones anafilácticas que se presentaron 10 a 20 minutos después de la inyección. Los tres pacientes presentaron broncoespasmo importante, erupción cutánea, prurito y disnea. Dos pacientes presentaron angioedema y uno tuvo síntomas digestivos. Se trataron con epinefrina, antihistamínicos y un broncodilatador inhalado. Todos los síntomas se resolvieron al cabo de 2 a 6 horas y ningún paciente requirió hospitalización.

En los días posteriores a la vacunación, los pacientes comúnmente reportaron dolor en el sitio de inyección, fatiga, dolor muscular y cefalea; 14,7% de los pacientes refirió erupción cutánea, prurito o urticaria.

Hacia el 22 de febrero de 2021, 218 pacientes de esta cohorte altamente alérgica recibieron su segunda dosis de la vacuna. Cuatro pacientes (1,8%) tuvieron reacciones alérgicas leves. Los cuatro desarrollaron rubefacción y un paciente también presentó tos, que se resolvió tras el tratamiento con antihistamínico. Tres de estos pacientes habían presentado reacciones alérgicas leves a la primera dosis y recibieron medicación previa a la segunda dosis. Un paciente reaccionó solo a la segunda dosis.

Los hallazgos deberían ser “muy tranquilizantes” para las personas renuentes a recibir la vacuna, comentó a Medscape Noticias Médicas la Dra. Elizabeth Phillips,directora de Center for Drug Safety and Immunology del Vanderbilt University Medical Center, en Nashville, Estados Unidos. No intervino en la investigación y se le invitó a que comentara el estudio. “Las tasas de anafilaxia y reacciones alérgicas son verdaderamente muy bajas”. Aunque alrededor de 2% del grupo en alto riesgo desarrolló reacciones alérgicas a la inmunización, el porcentaje global para toda la cohorte sería mucho más bajo.

En el estudio no se investigaron factores de riesgo específicos ni mecanismos de las reacciones alérgicas a las vacunas contra la COVID-19, indicó la Dra. Phillips, lo cual es una limitación del estudio que los autores también reconocen. El National Institute for Allergy and Infectious Diseases de Estados Unidos en la actualidad trata de dar respuesta a algunas de estas interrogantes con un estudio multicéntrico, aleatorizado de doble enmascaramiento, que tiene como propósito ayudar a comprender por qué las personas tienen estas reacciones alérgicas, añadió la Dra. Phillip. Vanderbilt es uno de los centros en que se realiza el estudio.

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Aunque los investigadores continúan en la búsqueda de respuestas, el algoritmo desarrollado por los autores proporciona “una gran estrategia para lograr que las personas que tienen más riesgo sean vacunadas en un ámbito monitorizado. Los resultados demuestran que las personas no deberían evitar la vacunación a causa de un antecedente de anafilaxia”, señaló.

La Dra. Phillips ha recibido becas institucionales de National Institutes of Health y del National Health and Medical Research Council; regalías de UpToDate y Lixicomp y honorarios por consultoría de Janssen, Vertex, Biocryst y Regeneron.

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