Regreso a clases presenciales en México: reforzar medidas preventivas y considerar vacunación en la población pediátrica

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Los alumnos de eduación básica en México llevan 508 días sin clases presenciales. En el periodo del 27 de julio al 09 agosto del 2021 se informan 117.496 casos activos. Y, desde el 12 de abril de 2020 al 8 de agosto de 2021 se contabilizan 60.928 casos positivos de COVID-19 en la población pediátrica (0 a 19 años). Actualmente el país se encuentra ante la tercera ola de COVID-19

Es ante este panorama cuando el gobierno ha anunciado el regreso a clases presenciales el próximo 30 de agosto, al sostener que es indispensable para el desarrollo educativo y social de los menores de edad. Sin embargo, especialistas comentan que el aumento de movilidad que implicaría el retorno a las aulas podría derivar en un incremento en la transmisión comunitaria del SARS-CoV-2.

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Retorno a clases: según la epidemiología local

La Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca que la reapertura de las escuelas se debe guiar por un enfoque basado en los riesgos para maximizar los beneficios educativos, de bienestar y de salud para los estudiantes y el personal educativo, así como implementar protocolos que prevengan nuevos brotes de COVID-19, por lo que es necesario tomar en cuenta la epidemiología local de la pandemia.

El Dr. Mauricio Rodríguez Álvarez, vocero de la Comisión de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para COVID-19, explicó a Medscape en español que en medio de la tercera ola de coronavirus no se puede hablar de un regreso a las aulas de manera general, sino pensar en un retorno únicamente en las comunidades que se encuentren con un semáforo de riesgo epidémico bajo.

“No se puede pensar en un regreso generalizado. Esto dependerá de las condiciones locales, debemos reconocer que si las escuelas implementan los protocolos adecuadamente son lugares de bajo riesgo, porque ahora que han aumentado los contagios en niños y adolescentes no se debe a un regreso a clases, estos se han dado por otras actividades no controladas como eventos sociales, reuniones familiares, por ir a restaurantes o parques de diversiones que implican mayor riesgo que las escuelas”, destacó.

La Dra. Guadalupe Soto Estrada, académica y docente del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM señaló que en tres semanas no habrá ocurrido aún el pico máximo de esta tercera ola, iniciada a mediados de junio, y el regreso a las aulas podría aumentar el riesgo de transmisión.

“Los casos seguirán subiendo a pesar de la vacunación y no es posible que bajen en las siguientes tres semanas, cuando regresan los niños a clases, estaremos en plena subida de la tercera ola y vamos a tener riesgo de mayor transmisión a nivel comunitario”.

“La recomendación sería que las regiones que están presentando este comportamiento prioricen la salud antes que el regreso a clases, porque tenemos una pandemia bastante activa”, destacó la Dra. Soto Estrada.

No se puede pensar en un retorno a las aulas generalizado, sino únicamente en las comunidades donde existan condiciones favorables, como el hecho de que el semáforo epidemiológico lleve al menos dos semanas en color verde. “El regreso a clases es viable siempre y cuando sea gradual, muy organizado y existan elementos suficientes para llevarlo a cabo, es decir, no podemos pensar que en tres semanas en toda la República se podrá regresar a clases presenciales, pero quizá sea posible en algunas zonas”.

“México es un mosaico, hay regiones en donde la pandemia está alcanzando un nuevo pico y no será pertinente, pero habrá otras donde el curso de la epidemia sea diferente. Para el regreso a clases se tendrá que tomar muy en cuenta como se estén comportando los casos, la mortalidad, letalidad y por supuesto evitar poner en riesgo la salud de los niños y el personal docente”, explicó.

Medidas preventivas ante COVID-19 

En mayo de 2021 la Secretaría de Educación Pública emitió la versión 2.0 de su Guía de orientación para la reapertura de las escuelas ante COVID-19, en la que contempla nueve intervenciones de salud, limpieza e higiene para la reapertura de las escuelas.

Nueve intervenciones de la “Estrategia Nacional para el Regreso Seguro a Clases Presenciales en las Escuelas de Educación Básica”
1. Comités participativos de salud escolar. Encargados de vigilar y procurar la desinfección e higiene así como la implementación de filtros de seguridad.
2. Acceso a agua y jabón para lavado constante de manos.
3. Cuidado de maestros en grupos de riesgo.
4. Uso obligatorio de cubrebocas para todos los mayores de 6 años.
5. Mantener la sana distancia. Asistencia alternada y organización de horarios escalonados.
6. Maximizar el uso de espacios abiertos.
7. Suspensión de ceremonias o reuniones.
8. Detección temprana de casos de COVID-19. Ante un caso sospechoso se suspenden las clases del grupo y si se confirma el diagnóstico se cierra temporalmente la escuela.
9. Apoyo socioemocional.

La Dra. Sonia López Álvarez, directora ejecutiva de la Sociedad Mexicana de Salud Pública, resaltó que las autoridades sanitarias y educativas deben garantizar que estos protocolos se respeten, además de recuperar acciones establecidas en otros países, donde el regreso a clases ya sucedió y no se han reportado brotes masivos de infecciones por SARS-CoV-2.

“Hay formas de regresar de manera segura, el caso es que realmente el gobierno asegure que se aplicarán las estrategias publicadas, además de las recomendaciones internacionales que existen y que están funcionando. Hay lugares donde los niños han regresado a clases y no son noticia porque ha existido buena vigilancia y aplicación de las medidas preventivas. México puede tomar ejemplos de lo que ha funcionado y se ha incluido en las guíasde Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de Estados Unidos”.

México no contempla adelantar la vacunación anti-COVID-19 en menores de 18 años 

Otra de las principales medidas preventivas realizadas por la dependencia federal para garantizar un retorno seguro a clases consistió en la vacunación anti-COVID-19 en personal educativo, que concluyó con la aplicación de 2’564.406 dosis.

Sin embargo, hasta el momento el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Dr. Hugo López-Gatell Ramírez, afirmó que no existe evidencia científica de que los niños deban ser vacunados contra la COVID-19, por lo que el calendario de vacunación no se alterará para dar prioridad a esta población. Esto a pesar de que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) aprobó el 11 de junio el uso de emergencia de la vacuna Pfizer/BioNTech a partir de los 12 años.

La Dra. Soto indicó que en otros países se llevan a cabo ensayos clínicos de vacunas contra la COVID-19 en menores de 18 años para demostrar su efectividad, eficacia y seguridad, y hasta el momento se visualiza como una acción positiva incorporar a los menores de edad en la vacunación, lo que además permitiría alcanzar la inmunidad de grupo.[2]

“Se debería considerar a la población de 12 años en adelante en la vacunación. Sabemos que es un grupo muy importante, y aun considerando que son de bajo riesgo, es necesario que se vacunen, porque esta inmunidad [de grupo] no la vamos a alcanzar si no cubrimos a dicha población”.

Concluyó que se debe priorizar la promoción de la salud y no creer que la vacuna es la única medida de prevención para mitigar el riesgo de contagio de COVID-19. “Es un error pensar que la prevención es solo la vacuna; la prevención abarca mucho más. Junto con la promoción de la salud se necesitan estrategias y actividades enfocadas en esto, además de la vacunación, que es un elemento muy importante, pero no el único”.

MEDSCAPE, Perla Miranda

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