¿La variante delta alcanzará su pico y luego desaparecerá?

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Cuando la variante delta del coronavirus se identificó por primera vez en India en diciembre de 2020, la amenaza podría haber parecido demasiado lejana como para provocar preocupación en América, pero muy pronto fue difícil ignorar la manera en la que se extendió por todo el país.

En meses la variante delta se había extendido a más de 98 países, incluidos Escocia, España, Reino Unido, Israel y ahora Estados Unidos, además de que se ha identificado en Argentina, Canadá, Chile, México y otros países del continente americano. Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de Estados Unidos indicó que la variante delta ahora representa 93% de todos los casos de COVID-19.

Impulsados por la variante delta, los casos de COVID-19, las hospitalizaciones y los fallecimientos están aumentando en casi todos los estados, según los últimos datos de CDC. Después de que el 22 de junio el número promedio de casos de 7 días bajó a alrededor de 11.000, para el 3 de agosto aumentó a más de 85.000.

Algunos expertos se sienten alentados por la reciente disminución de casos de COVID-19 en Reino Unido e India, ambos afectados por la variante delta. Los casos de COVID-19 en India alcanzaron un máximo de 400.000 por día en mayo, y para el 2 de agosto se habían reducido a unos 30.500 diarios.

Andy Slavitt, exasesor principal del equipo de Biden en la Casa Blanca para la respuesta a COVID-19, tuiteó el 26 de julio que si la variante delta actuaba de la misma manera en Reino Unido que en India, tendría rápido aumento, así como rápida caída.

La predicción parece haberse hecho realidad. Al 3 de agosto los casos en el Reino Unido se han reducido a 7.467, en comparación con más de 46.800 el 19 de julio.

Por tanto, la pregunta del verano es: “¿Cuándo desaparecerá la variante delta?”.

Para Citas Médicas

Al igual que otras predicciones de la pandemia, estas tienen un amplio rango. Aquí cinco predicciones sobre cuándo se espera que los casos de COVID-19 alcancen su punto máximo y luego disminuyan, al menos en Estados Unidos. Van desde menos de 2 semanas hasta más de 2 meses:

  • Mediados de agosto: entre las predicciones más optimistas de cuándo disminuirán los casos de COVID-19 impulsados por la variante delta se encuentra la del Dr. Scott Gottlieb, exdirector de la Food and DrugAdministration (FDA) de Estados Unidos, quien dijo a CNBC el 28 de julio que esperaría que los casos disminuyan en 2 a 3 semanas, es decir, para el 11 de agosto.
  • De mediados de agosto a mediados de septiembre: Ali Mokdad, Ph. D., director de estrategia para la salud de la población en la University of Washington, en Washington, Estados Unidos, comentó: “En este momento, para Estados Unidos como país, los casos alcanzarán su punto máximo a mediados de agosto” y luego disminuirán. Citó proyecciones del Institute for Health Metrics and Evaluation de la University of Washington. En su escenario “más probable”, predijo que los fallecimientos por COVID-19 alcanzarán un máximo de aproximadamente 1.000 por día a mediados de septiembre y luego disminuirán. (Al 3 de agosto los decesos diarios promediaban 371.)
  • Septiembre: “Espero hayamos superado este pico de la variante delta para entonces”, señaló el Dr. Eric Topol, fundador y director del Scripps Research Translational Institute, en La Jolla, Estados Unidos, y editor en jefe de Medscape. “Pero a veces soy demasiado optimista”.
  • Mediados de octubre: expertos del COVID-19 Scenario Modeling Hub,consorcio de investigadores de instituciones líderes que son consultores para CDC, dicen que la pandemia impulsada por delta aumentará constantemente durante el verano y el otoño, con un pico a mediados de octubre.
  • Poco claro: debido a que se subestiman los casos, “creo que no está claro cuándo veremos un pico de la variante delta”, indicó el Dr. Amesh Adalja, investigador principal del Johns Hopkins Center for Health Security, en Baltimore, Estados Unidos, quien predijo disminución en los casos a medida que más personas se infecten y desarrollen inmunidad natural.

Las predicciones se basan en diferentes escenarios, como el más probable o el peor de los casos. Factores como comportamientos personales, mandatos públicos y tasas de vacunación, podrían alterar las proyecciones.

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Qué diferencia puede hacer la vacunación 

Un repunte en la vacunación podría cambiar todos los modelos y predicciones, coincidieron los expertos. Al 3 de agosto casi la mitad (49,7%) de la población total de Estados Unidos estaba completamente vacunada, según CDC. (Y 80,1% de los mayores de 65 años contaba con la vacuna).

Pero eso está muy lejos de la cifra de 70% u 80% que a menudo se cita para alcanzar la inmunidad colectiva. Recientemente el Dr. Ricardo Franco, de la University of Alabama at Birmingham, en Birmingham, Estados Unidos, dijo en una sesión informativa de la Infectious Diseases Society of America que la contagiosidad de la variante delta puede significar que el umbral de inmunidad colectiva está más cerca de 90%.

Mokdad, de University of Washington, Estados Unidos, estima que para el 1 de noviembre, según la tasa actual de infecciones, 64% de las personas en los Estados Unidos será inmune a una variante como delta, teniendo en cuenta a quienes ya han sido infectadas y a las vacunadas contra la COVID-19.

El Dr. Justin Lessler, Ph. D., epidemiólogo de University of North Carolina, en Chapel Hill, Estados Unidosinvolucrado en el centro de modelamiento, destacó que si se vacunan suficientes personas se podría detener a la variante delta en seco. Pero ese porcentaje es alto.

“Estoy relativamente seguro de que si pudiéramos vacunar a 90% o más de la población elegible la epidemia comenzaría a retroceder”, puntualizó.

Es un gran salto de 50%, o incluso de 64%, a 90%. ¿Podría el aumento de la variante delta realmente motivar a tantas personas a acudir a un lugar de vacunación?

Eso es difícil de predecir, señaló el Dr. Topol. Algunas personas no vacunadas podrían sentirse como soldados en una trinchera, especialmente si se encuentran en estados muy afectados, como Louisiana, y así apresurarse a vacunarse lo antes posible. Otras, escuchando los casos de infección por COVID-19 en vacunados, pueden aferrarse y preguntar: “¿Para qué la molestia?”, al concluir erróneamente que la vacuna no ha hecho su trabajo.

El papel de la política pública y el comportamiento individual

Además de aumento en la vacunación, los comportamientos y mandatos individuales pueden cambiar el escenario. Los médicos pueden recordar incluso a los pacientes vacunados que comportamientos como el distanciamiento social y el uso de mascarillas siguen siendo importantes, destacaron los expertos.

“No haga ‘pruebas de estrés’ a su vacuna”, señaló el Dr. Topol.

Las vacunas contra la COVID-19 son buenas, pero no perfectas, y ofrecen menos protección si han pasado muchos meses desde que se administraron las vacunas, señaló.

El mejor consejo ahora es: “No estés adentro sin usar mascarillas”, destacó el Dr. Topol.

Incluso si está al aire libre, dependiendo de qué tan cerca estén los demás y el nivel de la conversación, la mascarilla podría ser una buena idea, dijo.

Mokdad ha encontrado que “cuando aumentan los casos la gente se comporta de la mejor manera”, como volver al uso de mascarillas y al distanciamiento social.

“Desafortunadamente tenemos dos países”, añadió, refiriéndose a la forma en que las medidas de salud pública y los mandatos varían de un estado a otro.

Una vez que la variante delta ceda, ¿qué sigue?

No se trata de si habrá otra variante después de delta, sino de cuándo, señalaron el Dr. Topol y otros expertos. Una nueva variante, lambda, se identificó por primera vez en Perú en agosto de 2020, pero ahora representa alrededor de 90% de las infecciones del país.

También está delta-plus, que se acaba de encontrar en dos personas en Corea del Sur.

Las variantes futuras podrían ser incluso más transmisibles que delta, “que sería un espectáculo de terror. Delta es, con mucho, la peor versión. El virus seguirá evolucionando. No ha terminado con nosotros”, comentó el Dr. Topol.

En el horizonte: vacunas a prueba de variantes

Lo que se necesita para abordar la siguiente variante es otro enfoque para el desarrollo de vacunas, según el Dr. Topol y su colaborador, Dennis R. Burton, profesor de inmunología y microbiología en Scripps Research Institute.

Al escribir un comentario publicado este año en Nature, los dos proponen usar una clase especial de anticuerpos protectores, conocidos como anticuerpos ampliamente neutralizantes para desarrollar estas vacunas.[1] El éxito de las vacunas contra la COVID-19 actuales probablemente se deba a la capacidad de la vacuna para inducir al cuerpo a producir anticuerpos neutralizantes protectores. Estas proteínas se unen a los virus y evitan que infecten las células del cuerpo.

Sin embargo, los anticuerpos ampliamente neutralizantes pueden actuar contra muchas cepas diferentes de virus relacionados, escribieron el Dr. Topol y Burton. Con este enfoque, que ya está en estudio, los científicos podrían crear vacunas que fueran efectivas contra una familia de virus. El objetivo: evitar que los brotes futuros se conviertan en epidemias y luego en pandemias.

Burton es consultor de International AIDS Vaccine Initiative (IAVI), forma parte de la junta de Adimab, y es fundador y consultor de Mabloc. MEDSCAPE

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