Los síntomas COVID-19 persistente son “raros en la población pediátrica”

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La mayoría de los pacientes pediátricos que tienen COVID-19 presenta pocos síntomas que generalmente no persisten por mucho tiempo, encontró un estudio del King’s College London, en Londres, Reino Unido.[1]

Los expertos dijeron que los hallazgos son tranquilizadores para la mayoría de los jóvenes y reflejan lo que los pediatras estaban viendo en la práctica clínica.

El estudio, publicado en The Lancet Child & Adolescent Health, encontró que los pacientes pediátricos sintomáticos que tuvieron una prueba de reacción en cadena de la polimerasa positiva para SARS-CoV-2 generalmente mejoraron después de 6 días, y solo 4,4% experimentó síntomas después de 4 semanas.

Dolor de cabeza y fatiga

La investigación se basó en datos reportados por padres y cuidadores de 1.734 pacientes pediátricos de 5 a 17 años a través de la aplicación para teléfonos inteligentes del ZOE COVID Study entre septiembre de 2020 y febrero de 2021.

El síntoma más común experimentado por los pacientes que estuvieron enfermos durante un periodo prolongado fue la fatiga, que afectó a 84% de los participantes. El dolor de cabeza y la pérdida del sentido del olfato también eran frecuentes, encontraron los investigadores.

De los 1.379 niños que desarrollaron síntomas al menos 2 meses antes del final del periodo de estudio, solo 1,8% experimentó síntomas durante más de 8 semanas.

El estudio también encontró que los niños mayores suelen estar enfermos durante más tiempo que los niños en edad escolar primaria: 7 días para los de 12 a 17 años, en comparación con 5 días para los de edad escolar primaria.

Los investigadores también evaluaron a los pacientes que dieron negativo en la prueba de SARS-CoV-2 y que podrían haber tenido otras enfermedades infantiles, como resfriados e influenza. Una pequeña cohorte de pacientes con otras enfermedades tendió a presentar más síntomas que quienes tenían COVID-19, con un promedio de cinco síntomas en el grupo sin COVID-19, en comparación con dos síntomas en los que dieron positivo.

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El Dr. Michael Absoud, Ph. D., consultor y autor principal del estudio comentó: “Nuestros datos destacan que otras enfermedades, como los resfriados y la gripe, también pueden tener síntomas prolongados en los niños y es importante considerar esto al planificar los servicios de salud pediátrica durante la pandemia y más allá”.

“Esto será particularmente importante, dado que es probable que la prevalencia de estas enfermedades aumente a medida que se relajen las medidas de distanciamiento físico implementadas para prevenir la propagación de COVID-19”.

“Todos los niños que tienen síntomas persistentes, de cualquier enfermedad, necesitan apoyo multidisciplinario oportuno asociado con educación, para que puedan encontrar su camino individual hacia la recuperación”.

Tranquilizador

Al comentar los resultados para Science Media Centre, el Dr. Russell Viner, Ph. D., profesor de salud infantil y adolescente en University College London, en Londres, Reino Unido señaló:[2] “El hallazgo más importante es la baja proporción de quienes tuvieron síntomas persistentes, de los cuales la gran mayoría se recuperó antes de 2 meses de haber presentado la enfermedad. Esto es mucho más bajo que lo informado en algunos otros estudios y es tranquilizador con respecto a la carga poblacional de los síntomas posteriores a la COVID-19 en niños y jóvenes”.

El Dr. Alasdair Munro, investigador clínico en enfermedades pediátricas infecciosas en University Hospital Southampton, en Southampton, Reino Unido, dijo: “Afortunadamente los síntomas persistentes después de la enfermedad por COVID-19 en la población pediátrica parecen poco frecuentes y las familias pueden estar tranquilas de que en caso de una infección, el riesgo sigue siendo extremadamente bajo”.

La Dra. Liz Whittaker, líder de enfermedades infecciosas en el Royal College of Paediatrics and Child Health, y profesora clínica principal de inmunología y enfermedades infecciosas pediátricas en el Imperial College London, en Londres, Reino Unido, agregó: “Este estudio es tranquilizador para la mayoría de los niños y jóvenes que desarrollan infección por SARS-CoV-2, y refleja lo que están viendo los pediatras en la práctica clínica”.

“Es importante que el pequeño grupo de pacientes pediátricos que experimentan síntomas persistentes pueda acceder a las vías de evaluación que se han establecido en todo el país de manera oportuna”.

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