¿Cómo afecta a la salud las emisiones del volcán de La Palma?

El pasado domingo 19 de septiembre, entró en erupción el volcán de la isla de La Palma en las islas Canarias, cubriendo de lava centenares de hectáreas del archipiélago y provocando la evacuación de la población. Aunque entre los expertos existe una preocupación generalizada por las consecuencias de la liberación de los contaminantes, todavía resulta difícil concluir los efectos a corto y largo plazo que las emisiones tendrán para la salud.

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“La niebla volcánica puede provocar complicaciones a nivel ocular y dermatológicos, pero los efectos más nocivos son los respiratorios”, explica a Univadis España la Dra. Olga Mediano, coordinadora la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) y miembro del Grupo 35 del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Respiratorias (CIBERES), dependiente del Instituto de Salud Carlos III.

“No existe duda de que la contaminación atmosférica tiene efectos nocivos sobre la salud en general, y sobre todo a nivel cardiovascular. Numerosos artículos científicos han descrito los mecanismos deletéreos de los contaminantes, sobre todo relacionados con el estrés oxidativo y fenómenos de vasoconstricción y protrombóticos”, afirma el portavoz de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la Fundación Española del Corazón, el Dr. Jordi Bañeras.

Las emisiones del volcán se constituyen de vapor de agua, sulfuro de hidrógeno, cloruro de hidrógeno, dióxido de carbono y dióxido de azufre. Este último es un gas irritante y tóxico que afecta sobre todo a las mucosidades y los pulmones. Y que, como advierten desde el SEPAR, inhalado en altas concentraciones puede resultar muy dañino y provocar irritaciones en las mucosas, lagrimeo, inflamaciones pulmonares o incluso bronquitis, alveolitis y neumonitis. “De momento las mediciones de gases que reflejan los últimos informes señalan que no se están detectando niveles preocupantes de las emisiones”, explica la neumóloga, que, como recuerda, además de los gases, la erupción expulsa piroclastos, fragmentos de magma en suspensión o cenizas volcánicas, “lo que sí resultaría una amenaza para la salud”.

“El sistema respiratorio está preparado para acabar con todo cuerpo extraño. Las partículas de mayor tamaño las eliminamos con nuestros mecanismos naturales de defensa: la tos, la mucosidad, los estornudos”, expone la experta, para quien “el problema son las partículas pequeñas, de menos de 2 milímetros, que llegan a la vía respiratoria inferior, llegan a los bronquios. Se produce el cierre del bronquio provocando broncoespasmos y dando lugar a síntomas como sensación de falta de aire, ruidos respiratorios y tos”, agrega.

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Los pacientes con asma, pacientes con COPD, adultos mayores y niños conforman el colectivo más vulnerable ante la ceniza volcánica

Como explica la neumóloga, “con una adecuada protección las emisiones del volcán no tienen por qué causar problemas en la población general. Pero existen grupos vulnerables, como los pacientes con asma que, al inhalar el dióxido de azufre y más partículas aumentan la posibilidad de desarrollar una crisis o un broncoespasmo”, destaca la Dra. Mediano. Los adultos mayores y los niños también constituyen otro grupo de riesgo. “En otras ocasiones se ha visto que la exposición de los más pequeños tiene consecuencias tales como la broncoconstricción y otros problemas respiratorios, así como los pacientes con enfermedades respiratorias crónicas o con enfermedad pulmonar obstructiva crónica pueden sufrir reagudizaciones y llegar al ingreso hospitalario. Por eso este tipo de pacientes deben protegerse mucho más”, aclara la experta.

Aunque los efectos a corto plazo en el tracto respiratorio son previsibles, ahora mismo resulta difícil valorar los riesgos reales para la salud en el tiempo. “Hay muy pocos estudios sobre los efectos de las emisiones a largo plazo”, advierte la coordinadora del SEPAR. Si bien se han realizado ensayos in vitrode los efectos de la ceniza en la salud y su relación con el desarrollo de fibrosis pulmonar, según la Dra. Mediano “lamentablemente no existen suficientes estudios que evidencien la alteración de la función pulmonar a largo plazo”.

Entre los efectos más perjudiciales en la salud respiratoria ocasionados por la precipitación de ceniza volcánica a lo largo del tiempo destaca la silicosis, causada por inhalar polvo de sílice. “Esta enfermedad pulmonar, frecuente en la profesión minera por su exposición, es un tipo de fibrosis pulmonar que produce enfermedad pulmonar obstructiva crónica y que aumenta el riesgo de padecer cáncer”, explica la neumóloga a Univadis España. No obstante, “en el caso del volcán de La Palma, la intensidad de exposición al sílice es relativamente baja y, por lo tanto, resulta un problema que puedan desarrollar a largo plazo los habitantes”, aclara.

Como señala el cardiólogo, “a nivel científico, escasos estudios observacionales han recogido la experiencia de erupciones como la del volcán Kilauea en Hawái, Guagua Pichincha en Ecuador y el Eyjafjalla en Islandia, focalizándose en la emisión de dióxido de azufre volcánico”. Aunque la preocupación por los efectos a largo plazo de la exposición crónica a estos contaminantes está latente, “no disponemos de suficientes datos para que se pueda estudiar la evidencia de estos efectos sobre la salud cardiovascular”. Para el Dr. Bañeras, “aunque sí parece que esta exposición aguda pueda incrementar las visitas a urgencias por patologías respiratorias, tampoco se pueden sacar conclusiones a corto plazo del efecto de la exposición a emisiones volcánicas sobre la salud cardiovascular. De momento no disponemos de datos que nos puedan llevar a pensar que existe una asociación entre la contaminación generada por erupciones volcánicas y las enfermedades cardiovasculares”, afirma el portavoz de SEC. “Además, existen varios factores de confusión como el estrés que se vive en estas situaciones, que si podría estar relacionado con la génesis y reagudización de estas enfermedades”, añade.

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Medidas de protección contra la ceniza volcánica

A más de diez días de la erupción del volcán la lava se ha expandido hasta alcanzar el mar y el Cabildo de La Palma mantiene sus recomendaciones a la población: protegerse la nariz y la boca, no realizar actividades físicas al aire libre, tapar todos los recipientes de agua y no dejar alimentos a la intemperie con el objetivo de evitar su contaminación, cerrar las puertas y las ventanas de las viviendas y sellar con trapos húmedos las ventanillas. Los expertos también insisten en la importancia de beber abundantes líquidos y mantenerse hidratados. “Nuestro mecanismo de defensa es el moco que se produce dentro de los bronquios y es el que elimina toda sustancia extraña. Si la mucosa está bien hidratada se irrita menos y, por lo tanto, no se cierra tanto. ¡Cuanto más moco produzcamos más capacidad de eliminar los cuerpos extraños! Por eso para que en el pulmón se produzca una mejor limpieza es muy importante que estemos bien hidratados”, expone la coordinadora del SEPAR.

“Aunque las mascarillas FFP2 no son específicas contra los gases emitidos por el volcán, y lo ideal sería que los ciudadanos llevaran unas específicas para el polvo, el equipo con el que contamos para la COVID-19 nos protege bastante bien contra la ceniza y el polvo”, dice la Dra. Mediano. “Normalmente se recomienda usar una tela que cubra tanto la nariz como la boca, si es húmeda mejor. Pero ahora contamos con la ventaja de que todo el mundo está provisto de mascarillas y esto ¡va a ser un factor aliado para reducir el impacto en la salud!”, asegura.

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Las emisiones volcánicas también son una fuente contaminación atmosférica 

La activación o reactivación de un volcán resulta uno de los fenómenos naturales más temidos e imprevisibles en la salud pública y en el medio ambiente. Aunque sea de origen natural, este tipo de emisiones suponen también una fuente de contaminación atmosférica, la cual provoca la muerte de millones de personas cada año, representando el mayor factor de riesgo de mortalidad prematura en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 9 de cada 10 personas respiran aire que excede los niveles de contaminantes, causados sobre todo, por los combustibles fósiles.

“Los riesgos por exposición a la contaminación ambiental producida por un volcán son muy distintos a los industriales, pero conocerlos puede ayudar a crear conciencia sobre la problemática”, afirma la Dra. Mediano, que no se muestra muy optimista ante un cambio en los hábitos de los ciudadanos para mejorar la calidad del aire que respiramos. “La gente tendría que cambiar el modo de vida y no parecemos estar muy dispuestos a hacerlo. Solo hay que observar lo que ha pasado con el coronavirus. Veíamos cómo se moría la gente y aun así nos costaba mucho cambiar nuestro estilo de vida. ¿Vamos a ser capaces de hacer cambios tan relevantes en nuestra vida si los efectos negativos de la contaminación son mucho menos tangibles que los de esta pandemia?”, concluye.

Este contenido fue originalmente publicado en Univadis, parte de la Red Profesional de Medscape.

Precaución: llega a Puerto Rico una nube de dióxido de azufre desde el volcán de la isla española La Palma

jLa extensa nube de polvo del Sahara que afectará Puerto Rico al menos hasta el martes parece ser más intensa de lo usual, luego que imágenes satelitales mostraran que contiene partículas de dióxido de azufre (SO2) que provienen del volcán Cumbre Vieja, el cual hizo explosión a mediados de septiembre en la isla española La Palma, parte de Islas Canarias.

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El Servicio Nacional de Meteorología (SNM) en San Juan indicó más temprano a El Nuevo Día que, aunque sí se ha observado la presencia de SO2 y ceniza volcánica en combinación con el polvo del Sahara sobre la isla, este último es el que predomina en la región y es lo que se observa en imágenes satelitales del Centro Nacional de Huracanes(NHC, en inglés) en Miami.

“Impactará (a Puerto Rico) como todo lo que contamina el aire, especialmente las personas que son bien propensas a problemas respiratorios”, comentó la meteoróloga Rosimar Vázquez, del SNM en San Juan.

Imágenes satelitales de Copernicus mostraron en tiempo real la llegada de una amplia nube de SO2 a Puerto Rico a eso de la medianoche de hoy, domingo. La zona más intensa de la nube entró a la isla pasadas las 4:00 de la madrugada.

“Los pronósticos del Programa de Observación de la Tierra sugieren una mejoría de la presencia de este particulado en Puerto Rico para la mañana del lunes. Se anticipa que la nube pudiera llegar a República Dominicana en la noche del domingo”, compartió la Sociedad de Astronomía del Caribe (SAC).

La meteoróloga Deborah Martorell señaló que lo que se observa al momento en el aire es polvo del Sahara, aunque no descartó que haya una combinación con el dióxido de azufre proveniente de La Palma.

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“Desde la semana pasada, lo que hemos visto en la imagen de aerosol de NASA es que llega polvo del Sahara. Claro está, tenemos que esperar el análisis de la laminilla del Departamento de Microbiología de la Universidad de Puerto Rico, porque en la laminilla vamos a ver qué es lo que tenemos suspendido en el aire. Si hay rastro de dióxido de azufre o ceniza volcánica, eso lo va a reflejar el muestreo del aire”, precisó.

El portal Windy.com muestra que la parte más intensa de la nube saldrá de Puerto Rico tarde en la noche del domingo, aunque remanentes continuarán en la región hasta el miércoles.

“El Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) recomienda que las personas de avanzada edad, niños y personas con problemas respiratorios deben reducir actividades que requieran esfuerzo prolongado o intenso al aire libre”, destacó la agencia en declaraciones escritas.

Según el portal AirNow, la calidad del aire para Puerto Rico está “moderada”, por lo que recomienda a la ciudadanía con problemas respiratorios reducir la exposición al aire libre, realizar actividades menos extenuantes como caminar en lugar de correr, y optar por realizar actividades en el interior.

En tanto, el portal del DRNA indica que la calidad del aire para la zona metropolitana está “insalubre a grupos sensitivos”, lo que significa que “grupos sensitivos podrían sentir algún efecto en su salud. Estos son niños ancianos, personas con padecimientos respiratorios y cardíacos. El público en general no necesariamente se verá afectado”.

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La lava de la erupción, que comenzó el pasado 19 de septiembre, ha destruido casi 600 edificios y 13 millas de carreteras en la isla La Palma, y cubre 637 acres, en su mayoría campos de cultivo, según la agencia de monitoreo por satélite de la Unión Europea. El volcán ha arrojado más de 1,600 millones de pies cúbicos de roca fundida.

El dióxido de azufre es definido por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico como “un gas que se origina sobre todo durante la combustión de carburantes fósiles que contienen azufre (petróleo, combustibles sólidos)”. El principal emisor de SO2 es el sector industrial.

El SO2, el cual es incoloro, causar irritación e inflamación del sistema respiratorio, afecciones e insuficiencias pulmonares, alteración del metabolismo de las proteínas, dolor de cabeza o ansiedad. También puede ocasionar daños en la biodiversidad, los suelos y los ecosistemas acuáticos y forestales.

¿Cómo afecta el cambio climático al cáncer?

La temperatura global promedio ha aumentado cada década desde 1901, con el año más cálido registrado en 2016 y el segundo más cálido en 2020. Sin embargo, desde la década de 1970 se ha calentado más rápido, señalan los autores, Dr. Robert A. Hiatt, Ph. D., y Naomi Beyeler, maestra en salud pública, en una publicación en Lancet Oncology en noviembre de 2020, una entrevista en ASCO Post en 2021 y una correspondencia, sobre el efecto del cambio climático y el cáncer.

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Efectos del cambio climático sobre el cáncer 

Los principales mecanismos a través de los cuales es probable que el cambio climático afecte el control del cáncer son: vías causales que involucran la contaminación del aire, exposición a la radiación ultravioleta, interrupciones en el suministro de alimentos y agua, exposición a sustancias tóxicas industriales y posibles causas infecciosas del cáncer.

Estos efectos se asocian principalmente con cánceres de pulmón y del tracto respiratorio superior, piel, tracto gastrointestinal e hígado.

Más allá de estos factores causales enunciados, otro efecto es la interrupción en la infraestructura de los sistemas de atención médica para el control del cáncer, que podrían afectar a todos los cánceres.

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Efecto directo: interrupciones en la atención médica

Los exámenes preventivos de cáncer de mama, de cuello uterino y de colon se desplomaron entre 86% y 94% durante los primeros cuatro meses de 2020, debido a la pandemia de COVID-19. Como resultado del retraso en los exámenes de detección y atención, el National Cancer Institute predice que 10.000 decesos adicionales de cáncer de mama y colorrectal ocurrirán durante la próxima década.

Además, su revisión encontró que las interrupciones en las operaciones hospitalarias causadas por desastres climáticos, como los huracanes, pueden resultar en retrasos sustanciales en el tratamiento del cáncer.Se necesita preparar a sistemas de salud resistentes al clima para garantizar la continuidad de la atención.

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Fenómenos meteorológicos: afectan el tratamiento y la sobrevida del cáncer

Uno de los efectos más destacados de la investigación es que, a pesar de los avances médicos, se encontraron muchos desafíos para lidiar con COVID-19.

Además, se observaron importantes interrupciones en las operaciones hospitalarias y retrasos en el tratamiento del cáncer debido a la infraestructura hospitalaria dañada durante varios huracanes en las últimas 2 décadas, incluido el huracán Katrina en 2005. En Nueva Orleans las áreas circundantes redujeron el acceso a la atención del cáncer durante años después del desastre y un estudio encontró que la sobrevida a 10 años del cáncer de mama fue menor para las personas afectadas por el huracán que para las que no fueron afectadas por Katrina.

Además, una revisión sistemática de los desastres naturales y el cáncer encontró evidencia de una mayor mortalidad por cáncer después de estos desastres que antes de estos eventos climáticos.

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Hacia una medicina sostenible

Los estudios han demostrado que los mayores contribuyentes a la huella de carbono en el sistema de salud de Estados Unidos son los sectores de la industria farmacéutica y hospitalaria, por lo que la optimización de la ventilación del quirófano en función de la ocupación y la demanda y el uso de máquinas de tomografía computarizada y resonancia magnética más eficientes en energía puede ayudar a reducir emisiones de gases de efecto invernadero.

Pensando en cómo utilizar la energía de una forma más sostenible en todo el sistema sanitario, por ejemplo:

  1. Evitar la duplicación en el seguimiento de la atención del cáncer para múltiples subespecialidades de oncología y atención primaria.
  2. Promulgar políticas para aumentar el transporte público y alentar a caminar o andar en bicicleta a los centros de cáncer.
  3. Usar la telemedicina para citas relacionadas con el cáncer cuando sea posible puede ayudar a reducir el impacto ambiental del cambio climático.

Este análisis y recomendaciones, realizado por el Dr. Hiatt y Beyeler, da un enfoque más tangible sobre las acciones que debemos de tomar para hacer nuestra práctica más sostenible.

Los profesionales de la salud pública y los líderes políticos debemos pensar en cómo anticipar las crisis ambientales causadas por el cambio climático que es probable que ocurran y qué políticas podrían implementarse para minimizar los riesgos de la atención médica. Lo hemos visto, con la última pandemia mundial, aún en curso, los incendios forestales en todo el mundo. Lo hemos visto en el último huracán y el deshielo del Ártico. Habrá retos futuros que tendremos que afrontar. Se necesita preparar a sistemas de salud resistentes al clima para garantizar la continuidad de la atención durante los eventos relacionados con el clima.

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