Los lactantes respiran mejor cuando sus madres hicieron ejercicio durante el embarazo

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La función pulmonar en la lactancia temprana puede estar influida por el grado de actividad física de la madre durante el embarazo, señalan los resultados de un estudio realizado en Suecia.

La función pulmonar deficiente a los 3 meses de edad, según se midió mediante el cociente tiempo hasta el flujo espiratorio corriente máximo a tiempo espiratorio fue más frecuente en niños cuyas madres eran físicamente inactivas durante la primera mitad del embarazo, en comparación con las que hacían ejercicio moderado o extenuante, informó la Dra. Hrefna Katrin Gudmundsdottir, pediatra y candidata a Ph. D. en la University of Oslo, en Oslo, Noruega. Los resultados se basaron en un estudio observacional prospectivo de 841 binomios madre-niño.

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“El vínculo potencial entre la inactividad materna y la baja función pulmonar en la lactancia señala la importancia de recomendar a las mujeres embarazadas y las mujeres en edad de procrear que realicen actividad física”, dijo en un resumen oral presentado durante el Congreso Internacional de la European Respiratory Society (ERS) de 2021 que tuvo lugar de forma virtual.

El Dr. Jonathan Grigg, profesor de medicina respiratoria pediátrica y ambiental en la Queen Mary University of London, en Londres, Reino Unido, quien no intervino en el estudio, comentó que “ofrece un indicio fascinante de que la mayor actividad física de las madres conlleva mejor función pulmonar en sus lactantes y, por consiguiente, posiblemente en su salud a una edad posterior. Se necesita más investigación para confirmar este vínculo, pero es importante que las mujeres sientan que son respaldadas por sus médicos para mantenerse activas de una forma que sea cómoda y accesible a ellas”.

La alteración de la función pulmonar en la lactancia se relaciona con sibilancias y asma en la infancia y función pulmonar más deficiente a una edad posterior, destacó la Dra. Gudmundsdottir. También señaló que las alteraciones de la función pulmonar comienzan in utero y están relacionadas con el tamaño fetal y del lactante, el antecedente familiar de asma o el tabaquismo materno.

Se ha demostrado que la actividad física durante el embarazo reduce el riesgo de nacimientos prematuros y partos por cesárea, y de que los niños nazcan anormalmente pequeños o anormalmente grandes para su edad gestacional, explicó.

Para determinar si la inactividad física durante la primera mitad del embarazo se asociaba con una menor función pulmonar en lactantes de 3 meses por lo demás sanos, la Dra. Gudmundsdottir y sus colaboradores analizaron los datos de una cohorte materno-infantil del estudio prospectivo basado en la población PreventADALL que fue diseñado para estudiar la prevención de dermatitis atópica y alergias en niños de Noruega y Suecia.

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Un total de 814 lactantes (49% de sexo femenino) contó con medidas de volumen de flujo corriente en el estado de vigilia a los 3 meses, así como datos notificados por la madre sobre la actividad física a las 18 semanas del embarazo.

Los investigadores clasificaron a las madres como inactivas, con actividad física nula o solo de intensidad baja, “bastante” activas, o “muy” activas con base en la autonotificación.

El valor promedio de cociente tiempo hasta el flujo espiratorio corriente máximo a tiempo espiratorio entre todos los lactantes en el estudio fue de 0,391. El valor promedio para 290 lactantes nacidos de madres inactivas fue de 0,387, en comparación con 0,394 para 299 lactantes nacidos de madres muy activas, una diferencia que no fue estadísticamente significativa.

El nivel de actividad física materna no se relacionó significativamente con el cociente tiempo hasta el flujo espiratorio corriente máximo a tiempo espiratorio continuo, pero los investigadores observaron que la descendencia de madres inactivas tenía significativamente más probabilidades que la de madres bastante o muy activas de tener un cociente tiempo hasta el flujo espiratorio corriente máximo a tiempo espiratorio por debajo de 0,25 en el análisis univariable (odds ratio [OR]: 2,15; p = 0,011) y en el análisis multivariable en que se efectuó el ajuste con respecto a edad materna, escolaridad, paridad, índice de masa corporal previo al embarazo, atopia parental y exposición in utero a la nicotina (OR: 2,18; p = 0,013).

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En el análisis univariable, pero no en el multivariable, los niños de madres inactivas tuvieron significativamente más probabilidades que los lactantes de madres más activas de tener valores de cociente tiempo hasta el flujo espiratorio corriente máximo a tiempo espiratorio inferiores al centil 50 (OR: 1,35; p = 0,042).

“Observamos una tendencia que se suma a la importancia de aconsejar a las mujeres en edad de procrear y a las mujeres embarazadas en torno a la actividad física. Sin embargo, puede haber factores que afecten la actividad física materna y la función pulmonar en la descendencia que no hemos tenido en cuenta y que podrían afectar los resultados, por lo que se necesita más investigación”, declaró la Dra. Gudmundsdottir.

El Dr. Grigg puntualizó que “vale la pena tener presente que lo más importante que las madres pueden hacer para su propia salud y la de su bebé es asegurarse de no fumar o utilizar otros productos del tabaco antes, durante y después del embarazo. Un hogar libre de humo tiene el máximo impacto sobre la función pulmonar y la salud en la infancia y a una edad posterior”.

El estudio fue financiado por la Universidad de Oslo. Gudmundsdottir y Grigg han declarado no tener relaciones económicas pertinentes.

Neil Osterweil, periodista médico galardonado, es un antiguo y frecuente colaborador de Medscape.

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