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La dermatitis atópica duplica el riesgo de problemas de salud mental en los niños

Los pacientes pediátricos con dermatitis atópica grave tienen aproximadamente el doble de probabilidades de desarrollar depresión y comportamiento de internalización, en comparación con aquellos sin esta afección, según un estudio de cohorte recientemente publicado de más de 11.000 participantes de edades entre 3 y 18 años.

Junto con estudios previos que también han relacionado la dermatitis atópica con la depresión y otros problemas de salud mental en los niños, estos datos destacan la correspondencia de “conciencia clínica de las necesidades psicosociales de los niños y adolescentes con dermatitis atópica”, informó un equipo multicéntrico de investigadores de la University of California en San Francisco (UCSF), Estados Unidos, la University of Pennsylvania, en Filadelfia, Estados Unidos y la London School of Hygiene & Tropical Medicine, en Londres, Inglaterra.

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A diferencia de algunos estudios anteriores, en este estudio publicado en versión electrónica en JAMA Dermatology el 1 de septiembre, los participantes fueron evaluados longitudinalmente, en lugar de en un solo punto en el tiempo, con un seguimiento medio de 10 años. Para aquellos con dermatitis atópica activa, en comparación con los participantes sin dermatitis atópica, los odds ratio [OR] de depresión en general en cualquier paciente con dermatitis atópica en relación con aquellos sin dermatitis atópica no fue significativa después del ajuste de variables tales como factores socioeconómicos.

Sin embargo, entre los pacientes con dermatitis atópica grave, el riesgo fue más del doble incluso después del ajuste (odds ratio ajustado [ORa]: 2,38; intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 1,21 a 4,72), informaron los investigadores, dirigidos por la autora principal, Dra. Katrina Abuabara, profesora asociada de dermatología y epidemiología en la UCSF.

Síntomas de internalización que se observan en la dermatitis atópica de leve a grave

El comportamiento de internalización, que está estrechamente relacionado con la depresión y describe un espectro de actividades centradas en el interior, como el aislamiento social, fue significativamente más común en pacientes con cualquier grado de dermatitis atópica en comparación con aquellos sin dermatitis atópica. Después del ajuste, el riesgo subió de 29% de aumento del riesgo en aquellos con dermatitis atópica leve (ORa: 1,29; IC 95%: 1,06 a 1,57) a un riesgo mayor de 80% en pacientes con dermatitis atópica moderada (ORa: 1,84; IC 95%: 1,40 a 2,41) y dermatitis atópica grave (ORa: 1,90; IC 95%: 1,14 a 3,16).

En el estudio, la depresión se midió con el instrumento Short Moods and Feelings Questionnaire (SMFQ). Se utilizó la respuesta de los padres a la subescala de Síntomas Emocionales del Cuestionario de Capacidades y Dificultades (SDQ) para medir las conductas de internalización.

Los datos se obtuvieron del Estudio longitudinal de Avon para padres e hijos (ALSPAC), una cohorte que inscribió a mujeres embarazadas en un área definida en el suroeste de Inglaterra y luego siguió a los niños nacidos de estos embarazos. De los 14.062 niños inscritos en ALSPAC, los datos de 11.181 niños estaban disponibles para este estudio.

En un metanálisis anterior de estudios que han documentado un vínculo entre la dermatitis atópica y los efectos adversos sobre el estado de ánimo y la salud mental, se identificó un impacto tanto en niños como en adultos. En los niños, la dermatitis atópica se asoció con un aumento del 27% en el riesgo de depresión (OR: 1,27; IC 95%: 1,12 a 1,45). En los adultos, el riesgo fue más del doble (OR: 2,19; IC 95%: 1,87 a 2,57). El mismo metanálisis encontró que el riesgo de ideación suicida entre adolescentes y adultos con dermatitis atópica se multiplicó por más de cuatro (OR: 4,32; IC 95%: 1,93 a 9,66).

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En los datos de ALSPAC, los investigadores no pudieron encontrar evidencia convincente de que los trastornos del sueño o el asma concomitante contribuyan al aumento del riesgo de depresión, que es un mecanismo propuesto por investigadores anteriores.

En una entrevista, la Dra. Abuabara dijo que estos y otros datos proporcionan la base para fomentar la conciencia clínica de las necesidades psicológicas de los pacientes pediátricos con dermatitis atópica, pero sugirió que existe una brecha en la comprensión de lo que esto significa clínicamente. “Necesitamos más datos sobre cómo los dermatólogos pueden evaluar y manejar de manera efectiva a estos pacientes antes de intentar establecer expectativas para la práctica clínica”, puntualizó.

Además, estos datos, junto con estudios publicados anteriormente, sugieren que el cambio en los resultados de salud mental debe incluirse en la evaluación de nuevas terapias, según la Dra. Abuabara. Señaló que existen varias herramientas para evaluar la salud mental en los niños que podrían ser apropiadas, cada una con sus propias ventajas y desventajas.

“Idealmente, las recomendaciones se emitirían a través de un proceso de consenso grupal con pacientes, médicos, investigadores y representantes de la industria trabajando juntos como se ha hecho para otros resultados a través del grupo de Harmonizing Measures for Eczema (HOME)”, dijo la Dra. Abuabara.

Se recomiendan evaluaciones de salud mental

Otros que han analizado la relación entre la dermatitis atópica y la depresión también han recomendado agregar resultados de salud mental a una evaluación de la eficacia de las terapias para la dermatitis atópica.

El Dr. Jonathan I. Silverberg, Ph. D., maestro en salud pública, profesor asociado de dermatología en la George Washington University en Washington D. C., Estados Unidos, es uno de los investigadores que ya está evaluando la depresión de manera sistemática con la Escala de Depresión y Ansiedad Hospitalaria (HADS).

“La Escala de Depresión y Ansiedad Hospitalaria ha sido validado en la dermatitis atópica y proporciona información muy importante sobre la carga emocional de esta patología”, explicó el Dr. Silverberg, cuyo artículo más reciente sobre este tema fue publicado a principios de este año.[3] En ese estudio, se encontró que la relación entre la dermatitis atópica y la depresión era más pronunciada en los niños blancos de familias con ingresos más bajos.

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“Hace apenas unas horas, uno de mis pacientes me agradeció por preguntar sobre su salud mental y reconocer los efectos holísticos de la dermatitis atópica”, dijo Silverberg.

El estudio reciente basado en datos de ALSPAC se suma a la evidencia de que la dermatitis atópica, particularmente la dermatitis atópica grave, produce efectos deletéreos sobre la salud mental en los niños, y el Dr. Silverberg cree que los médicos deberían actuar con base en esta evidencia.

“Recomiendo encarecidamente a los médicos que evalúen la salud mental de forma sistemática. Mejorará la calidad de la atención que brindan y sus pacientes los apreciarán más por ello”, agregó.

La Dra. Abuabara y otro autor han declarado haber recibido fondos de investigación de Pfizer para sus universidades para trabajos no relacionados; no hubo otros conflictos de interés declarados. El Dr. Silverberg informó relaciones financieras con más de 15 compañías farmacéuticas.

Este artículo fue publicado originalmente en MDedge.com, parte de la Red Profesional de Medscape.

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