¿Cómo organizar un programa de rehabilitación cardiaca de forma virtual?

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En los últimos 20 años, las unidades de rehabilitación cardiaca han dado cobertura a menos de 10% de los pacientes con un síndrome coronario agudo y tan solo un 6% de los pacientes incluidos era por insuficiencia cardiaca. Sus inicios fueron rudimentarios, con pocos recursos y con notables diferencias entre hospitales de distintas comunidades autónomas. Pero, gracias al empeño y duro trabajo de muchos facultativos, muchos de estos centros de rehabilitación se han adaptado a los mínimos requisitos recomendados por el programa SEC-EXCELENTE para ofrecer un programa de rehabilitación cardiaca.

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El Congreso de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) 2021 dedicó una sesión a la organización de un programa de rehabilitación cardiaca de forma virtual, en el que participaron: la Dra. Carmen de Pablo Zarzosa, coordinadora de la Unidad de Rehabilitación Cardiaca del Hospital Ramón y Cajal; el Dr. Pablo Toledo Frías, cardiólogo del Hospital Universitario Clínico San Cecilio de Granada, y el Dr. Domingo Marzal Martí, cardiólogo del hospital Sant José de Madrid. La sesión estuvo moderada por el Dr. Vicente Arrarte, cardiólogo del Hospital General Universitario de Alicante, cardiólogo clínico con especial dedicación a rehabilitación cardiaca.

Durante la sesión se recordó el concepto de programa de rehabilitación cardiaca. Y quedó patente que una unidad de Rehabilitación Cardiaca es mucho más que entrenamiento de ejercicio físico, y no solo aeróbico (ya que se trabaja también la flexibilidad, el equilibrio y la fuerza) para mejorar la capacidad física del paciente. También incluye otras intervenciones de apoyo al paciente relacionadas con la educación sanitaria, el abordaje psico-social (control de estrés, facilitar la reincorporación laboral) y el manejo de todos los factores de riesgo. Todo ello para garantizar la disminución del riesgo cardiovascular del paciente, mejorando los factores de riesgo y hábitos de vida y reduciendo, además, los ingresos por enfermedad cardiovascular y la mortalidad.

Como explicó la Dra. de Pablo, “se trata de programas diseñados y llevados a cabo por todo un equipo multidisciplinar, que gracias a la tecnología permite incluso la supervisión del paciente en su domicilio”. Actualmente, en los programas de rehabilitación cardiaca además de pacientes con cardiopatía isquémica o insuficiencia cardiaca se incluyen a pacientes intervenidos de cirugías valvulares y con desfibrilador automático implantable, cardiopatías congénitas o enfermedad arterial.

La rehabilitación cardiaca durante la pandemia

Durante el primer mes de la pandemia por la COVID-19, todas las unidades de rehabilitación cardiaca (en España estaban registradas 135 hasta ese momento) pararon su actividad presencial. Fue un momento decisivo en el que la telemedicina pasó a ser crucial.

En algunos centros hospitalarios, como fue el caso del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, se pusieron en marcha videoconsultas en línea y eConsultas para resolver dudas de medicación y apoyar a los pacientes en momentos en los que más lo necesitaban. “Para nosotros fue duro porque teníamos que combinar nuestro trabajo dando apoyo asistencial durante la pandemia con estar conectados casi las 24 horas. Fue desgastante, pero valió la pena”, comentó la Dra. de Pablo.

En mayo se retomó la actividad de ergometría presencial con cuatro pacientes, siguiendo las medidas de seguridad del documento de consensode la Asociación de Riesgo Vascular y Rehabilitación Cardiaca de la SEC y la Sociedad Española de Rehabilitación Cardiorrespiratoria (SORECAR) con recomendaciones para evitar el contagio del virus. Desde entonces, “el aforo sigue siendo reducido en el gimnasio, aunque se ha ido ampliando. Ahora estamos en el 70%”, añadió el Dr. Toledo.

También desde la Asociación de Riesgo Vascular y Rehabilitación Cardiaca de la SEC se lanzó en julio el ‘Aula abierta de rehabilitación cardiaca’, un proyecto online dirigido a pacientes cardiovasculares que no podían acceder a un programa presencial o e-supervisado o hubieran tenido que interrumpirlo por la pandemia de la COVID-19.

Requisitos de un programa de rehabilitación virtual

Un buen programa de rehabilitación debe asegurar que el paciente se sienta controlado, seguro y sin perder el contacto con el médico.

La Dra. de Pablo compartió su experiencia en la unidad de rehabilitación cardiaca del Hospital Ramón y Cajal, “la llamada telefónica es el primer contacto con el paciente después de la solicitud y ese día se deciden las pruebas, y la actuación, lo que permite optimizar los recursos”. Una gestión con la que estuvo de acuerdo el Dr. Toledo, “esa primera consulta debería ser telemática, ya que tiene muchas ventajas, entre ellas evitar el desplazamiento: uno de los problemas de muchos pacientes, especialmente de zonas rurales o dispersas geográficamente”.

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Por su parte, el Dr. Toledo hizo hincapié en mantener la calidad en telemedicina, aunque resalta la dificultad para tratar los aspectos motivacionales como el tabaquismo o las limitaciones en el entrenamiento de fuerza a través de un programa online. Todo un reto que hay que aprender a solventar.

Otro de los aspectos que ayudarían a mejorar la gestión de estas unidades es la puesta en marcha de “un registro vivo en el que se actualicen los datos que permita la acreditación de la calidad de estas unidades. Este certificado mostraría que todos estamos haciendo las cosas de la misma manera”. Este fue el caso del proyecto R-EUReCa, un Registro Nacional de Unidades de Rehabilitación Cardiaca, iniciado en el 2015 por la SECociedad Española de Cardiología, que tiene como objetivos: conocer mejor las características de todas las unidades de Rehabilitación Cardiaca de todo el país para poder planificar su crecimiento en función de las necesidades existentes.

“Este registro permitiría saber la situación de las unidades Rehabilitación Cardiaca después de la pandemia de la COVID-19 porque algunas han tenido que cerrar. Además, gracias a él, podríamos saber cómo estamos ahora y cómo podemos avanzar”, añadió la Dra. De Pablo.

Como recordó el Dr. Marzal, “aunque las necesidades suelen ser infinitas, los recursos son finitos y hay que centrarse en lo que se puede hacer para mejorar la situación de nuestros pacientes”, e insistió en que hay que dejar de hacer cosas que no aportan valor. En este sentido, el especialista opinó que es necesario profesionalizar la gestión de la rehabilitación en el Sistema Nacional de Salud.

Un programa de rehabilitación cardiaca debería contar también con la estratificación del riesgo del paciente desde su ingreso en el programa, con prioridad a la atención virtual por encima de la presencialidad en el paciente de bajo riesgo.

Es importante además, el uso de medios telemáticos disponibles para el registro de actividad domiciliaria, con un seguimiento en la adherencia terapéutica y la disponibilidad de facilitar el contacto telemático con los profesionales, reduciendo la atención presencial.

Y, por último, el control de los factores de riesgo en consultas de seguimiento con un modelo de actuación flexible que permita adaptar el formato (presencial o virtual) según las necesidades de información y prescripción.

La clave es, sin duda, coordinación, flexibilidad y adecuación a las necesidades del paciente, teniendo en cuenta el riesgo de su patología, comorbilidad y posibilidades para adaptarse a los cuidados ofertados en el programa de rehabilitación cardiaca.

Este contenido fue originalmente publicado en Univadis, parte de la Red Profesional de Medscape.

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