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Síndrome del corazón roto: en aumento, especialmente en mujeres de 50 a 74 años

Como nefróloga pediatra, la Dra. Elaine S. Kamil está acostumbrada a pasar largas horas ayudando a niños y adolescentes con una variedad de problemas, algunos muy serios y también hace tiempo para retribuir a su especialidad.

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A finales de 2013 estaba en Washington D. C., Estados Unidos, planeando una reunión de la American Society of Nephrology. Cuando los organizadores decidieron en el último minuto que se necesitaba otra sesión, ella se quedó hasta tarde preparándola. Luego se subió a un avión y regresó a su casa en Los Ángeles, Estados Unidos, un sábado por la noche.

Justo después de la medianoche, la Dra. Kamil supo que algo andaba mal.

“Tenía un dolor de pecho muy fuerte. Tengo reflujo y sé lo que se siente. Esto fue mucho más intenso. Me dolió mucho”, señaló. Pensó: “¿Debería despertar a mi marido?”.

Pronto el dolor empeoró tanto que tuvo que hacerlo.

En el hospital, un electrocardiograma resultó levemente anormal, al igual que un análisis de sangre que mide el daño al corazón. A continuación se hizo un angiograma, una técnica de imágenes para visualizar el corazón. Una vez que los médicos vieron la imagen en la pantalla durante el angiograma, supieron el diagnóstico: síndrome del corazón roto, conocido médicamente como miocardiopatía por síndrome de Takotsubo o miocardiopatía inducida por estrés. Como sugiere su nombre, se desencadena por un estrés extremo o una pérdida.

Los síntomas son dolor en el pecho que parece provenir de un ataque cardiaco, dificultad para respirar y desmayos. La pista reveladora del diagnóstico es la aparición de las paredes del ventrículo izquierdo del corazón, su principal cámara de bombeo. Cuando la afección está presente, el ventrículo izquierdo cambia de forma, desarrollando un cuello estrecho y un fondo redondo, que se asemeja a una olla en forma de pulpo llamada takotsubo, utilizada por los pescadores en Japón, donde la afección se reconoció por primera vez en 1990.

Como la mayoría de los afectados, la Dra. Kamil, ahora de 74 años, está bien; todavía está trabajando activamente como investigadora y profesora emérita en Cedars-Sinai Medical Center y profesora clínica de ciencias de la salud de pediatría en UCLA. Pero ahora se enfoca más en la reducción del estrés.

Afección en aumento

Una nueva investigación de Cedars-Sinai sugiere que el síndrome del corazón roto, aunque todavía no es frecuente, no es tan raro como se pensaba. Y va en aumento, especialmente entre las mujeres de mediana edad y mayores.

Este grupo “medio”, las mujeres de 50 a 74 años, tuvo la mayor tasa de aumento durante los años estudiados, 2006 a 2017, indicó la Dra. Susan Cheng, autora principal del estudio, publicado en Journal of the American Heart Association.[1] Es directora del Institute for Research on Healthy Aging en Smidt Heart Institute at Cedars-Sinai Medical Center, en Los Ángeles, Estados Unidos.

La Dra. Cheng y su equipo utilizaron datos de hospitalización de nosocomios nacionales con más de 135.000 personas diagnosticadas con la afección durante los 12 años del estudio. Más de 88% de todos los casos se dio en mujeres, especialmente en personas de 50 años o más. Cuando los investigadores analizaron más de cerca, encontraron que el diagnóstico ha aumentado al menos de 6 a 10 veces más rápidamente para las mujeres en el grupo de 50 a 74 años que en cualquier otro grupo.

Por cada caso de la afección en mujeres más jóvenes o en hombres de todos los grupos de edad, los investigadores encontraron 10 casos adicionales en mujeres de mediana edad y seis casos adicionales en mujeres mayores. Por ejemplo, si bien el síndrome se presentó en 15 mujeres más jóvenes por millón por año, ocurrió en 128 mujeres de mediana edad por año.

Los grupos de edad que se encuentran en mayor riesgo fueron sorprendentes, indicó la Dra. Cheng, quien esperaba que el riesgo fuera mayor en el grupo de mujeres de mayor edad, las mayores de 75 años.

Si bien los médicos ahora son más conscientes de la afección, “no se trata solo del mayor reconocimiento. Algo está sucediendo que ha impulsado el aumento continuo. Probablemente tenga algo que ver con los cambios ambientales”, señaló.

Las hormonas y las diferencias hormonales entre hombres y mujeres tampoco cuentan toda la historia, agregó. Su equipo lo estudiará más a fondo, con la esperanza de encontrar eventualmente quién podría tener más probabilidades de contraer la afección al hablar con quienes la han tenido y recopilar pistas. “Probablemente exista alguna predisposición genética subyacente”.

“Las hormonas neurales que impulsan la respuesta de huir o luchar (como la adrenalina) definitivamente están elevadas. El cerebro y el corazón están hablando entre sí”, destacó.

Los expertos añadieron que estas hormonas del estrés en aumento esencialmente “aturden” el corazón y afectan su funcionamiento. La pregunta es qué hace que las mujeres sean particularmente más susceptibles a alterarse excesivamente cuando se exponen al estrés. Eso no está claro, comentó la Dra. Cheng.

Si bien la afección es una experiencia aterradora, “el pronóstico general es mucho mejor que tener un ataque cardiaco común”, añadió.

Pero los investigadores todavía están averiguando los resultados a largo plazo y ella no puede decir a los pacientes si es probable tener otro episodio.

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Hallazgos de investigación reflejados en la práctica

Otros cardiólogos dicen que no les sorprenden los nuevos hallazgos.

“Creo que es muy consistente con lo que estoy viendo clínicamente”, indicó la Dra. Tracy Stevens, cardióloga del Saint Luke’s Mid America Heart Institute, en Kansas City, Estados Unidos. En los últimos 5 años ha diagnosticado al menos 100 casos. Está de acuerdo en que el aumento se debe en parte, pero no del todo, a una mayor conciencia de los médicos sobre la afección.

Si una mujer posmenopáusica llega al hospital con dolor en el pecho, es más probable que se sospeche de la afección ahora que en el pasado, señaló la Dra. Stevens, quien también es directora médica del Muriel I. Kauffman Women’s Heart Center en Saint Luke’s. Es difícil pasar por alto la imagen parecida a una olla de pulpo.

“Lo que vemos en la base del ventrículo izquierdo es que se aprieta mucho, se infla”, destacó.

“Probablemente vemos al menos de cinco a diez por mes”, añadió el Dr. Kevin Bybee, profesor asociado de medicina en University of Missouri-Kansas City School of Medicine.

Es posible que el aumento en las cifras encontrado por los investigadores de Los Ángeles ni siquiera capture la imagen real de cuántas personas han contraído esta afección, destacó. Sospecha que algunas mujeres cuyos fallecimientos se atribuyen a la muerte súbita cardiaca en realidad podrían haber tenido el síndrome del corazón roto.

“Siempre me he preguntado cuántos no llegan al hospital”, indicó.

El Dr. Bybee, quien también es director médico de servicios cardiovasculares en St. Luke’s South, en Overland Park, Estados Unidos, se interesó en el síndrome durante su beca en la Mayo Clinic cuando diagnosticó a tres pacientes en solo 2 meses. El especialista y su equipo publicaron los reportes de casos de siete pacientes en 2004.[2] Desde entonces se han publicado muchos más informes.

Los investigadores de Texas utilizaron la misma base de datos nacional que los investigadores de Cedars para analizar los casos de 2005 a 2014 y también encontraron un aumento.[3] Pero el coautor del estudio, el Dr. Abhijeet Dhoble, cardiólogo y profesor asociado de medicina en UT Health Science Center y Memorial Hermann-Texas Medical Center, en Houston, Estados Unidos, cree que un mayor reconocimiento explica la mayor parte del aumento.

Y la pandemia ahora está jugando un papel en el aumento de casos, destacó.

“En los últimos 2 años hemos notado un número creciente de casos, probablemente debido a la pandemia”, anotó.

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Perfiles de casos

A lo largo de los años, el Dr. Bybee ha recopilado información sobre lo que sucede antes de que el corazón comience a volverse loco.

“Entre 15 y 20% de las veces no hay un desencadenante obvio”, indicó.

Otras veces un evento emocional estresante, como el deceso de un cónyuge o un accidente automovilístico grave, puede desencadenarlo.

Una paciente con un miedo extremo a hablar en público tuvo que dar una charla frente a un grupo grande cuando era nueva en un trabajo. Otra mujer perdió dinero en un casino antes de que fallara el corazón, comentó el Dr. Bybee. Otro paciente sacó a su perro a pasear por el bosque y el perro quedó atrapado en una trampa para mapaches.

Argumentos intensos y fiestas sorpresa han desencadenado la afección, señaló el Dr. Bybee. Los problemas físicos, como el asma o la sepsis, una complicación potencialmente mortal de una infección, también pueden desencadenar el corazón roto.

“Es un desafío porque es impredecible”, señaló.

Tratamiento y recuperación

La afección rara vez es fatal, dicen los expertos de Harvard y Mayo Clinic, pero algunos pacientes pueden tener complicaciones como insuficiencia cardiaca.

No existen pautas estándar para el tratamiento, agregó Dhoble, de Memorial Hermann. “Damos fármacos para mantener la presión arterial en el rango óptimo”. Los médicos también pueden recetar fármacos para reducir los lípidos y anticoagulantes. “La mayoría de los pacientes se recuperan en 3 a 7 días”.

“Por lo general en un mes, su función cardiaca vuelve a la normalidad”, señaló la Dra. Stevens.

Recuperar toda la energía puede llevar más tiempo, como descubrió la Dra. Kamil. “Pasaron unos 6 meses antes de que me pusiera al día”, indicó.

Charla de sobrevivientes

Mirando hacia atrás, la Dra. Kamil se da cuenta ahora de lo estresada que estaba antes de su episodio.

“Cuidé de niños con enfermedades crónicas”, dijo, y se preocupó por ellos. “Soy una especie de mamá gallina”.

Además de la atención al paciente y la planificación de reuniones entre los condados, viajaba de ida y vuelta a Florida para atender a su madre, que tenía problemas de salud crónicos. También administraba el premio anual de medios de ese año en una universidad de San Diego que ella y su esposo establecieron después del fallecimiento de su hijo adulto varios años antes.

“Estaba ocupada con eso y es una experiencia agridulce”, indicó.

Está tratando de seguir el consejo de su cardiólogo de bajar la velocidad.

“Solía tener fama de decir: ‘Necesito hacer una cosa más'”, agregó.

Joanie Simpson señaló que ella también ha bajado el ritmo. Le diagnosticaron el síndrome de corazón roto en 2016, después de una avalancha de eventos estresantes. Su hijo se enfrentaba a una cirugía de espalda, su yerno había perdido su trabajo y su pequeño Yorkshire terrier Meha falleció. Y ella y su esposo, Benny, tenían problemas con su propiedad de alquiler.

Ahora, con 66 años de edad y jubilada en Camp Wood, Estados Unidos, ha aprendido a disfrutar de la vida y a preocuparse un poco menos. La música es una forma de lograrlo.

“Somos Parrotheads“, indicó, haciendo referencia al apodo que se les da a los fans del cantante Jimmy Buffett. “Escuchamos a Buffett y música de los sesenta, setenta y ochenta. Bailamos en la casa. No somos de ir a tabernas, así que bailamos alrededor de la sala y esperamos no caernos de la mesa de café. Hasta ahora todo bien”.

Tienen planes de comprar un pequeño pontón e ir a pescar. Benny ama especialmente esa idea, dice riendo, ya que descubre que es la única vez que ella deja de hablar.

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Reducir la frase: “¿Qué pasaría si…?”

Los pacientes tienen una pregunta y una preocupación en común: ¿Y si vuelve a ocurrir?

“Definitivamente me preocupaba más al principio”, señaló la Dra. Kamil. “¿Podría tener daño cardiaco permanente? ¿Seré una persona con discapacidad cardiaca?”. Su preocupación se ha calmado.

Si sospecha de la afección, “acuda a un médico que la conozca”, comentó.

Es muy probable que los cardiólogos sospechen de la afección, comentó el Dr. Bybee, al igual que los médicos que trabajan en un Departamento de Urgencias de gran volumen.

La Dra. Stevens, de St. Luke’s, es directa y dice a sus pacientes lo que se sabe y lo no se sabe de la afección. Recomienda que sus pacientes vayan a rehabilitación cardiaca.

“Les da esa confianza para saber lo que pueden hacer”, indicó.

También da consejos sobre el estilo de vida, sugiriendo a los pacientes que obtengan un baumanómetro para medir la presión arterial en casa y lo usen. Sugiere prestar atención a la buena nutrición y el ejercicio y no levantar nada tan pesado que requiera hacer mucho esfuerzo.

Concéntrese en proteger la salud del corazón, dice la Dra. Cheng a los pacientes. Los anima a encontrar el plan de reducción del estrés que les funcione. Lo más importante es que les pide a los pacientes que comprendan que no es su culpa.

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