No se observan diferencias de sexo en la prevalencia de la espondilitis anquilosante

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Un nuevo estudio cuestiona el conocimiento reumatológico convencional en torno a la espondilitis anquilosante al informar que en realidad no existen diferencias de sexo en la prevalencia de la enfermedad. Los investigadores no encontraron diferencias estadísticamente significativas en las tasas entre hombres y mujeres con base en un análisis de registros médicos militares.

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“Nuestros hallazgos cuestionan la creencia generalizada de que la espondilitis anquilosante en Estados Unidos ocurre con mucha mayor frecuencia en hombres que en mujeres”, afirmaron los autores del estudio, dirigidos por el científico de datos, D. Alan Nelson, Ph. D. de la Stanford University en California, Estados Unidos, en un estudio publicado el 30 de agosto en Arthritis Care & Research.

Los investigadores realizaron el estudio para llenar un vacío en el conocimiento en torno a las tasas de casos según sexo. “La incidencia de la espondilitis anquilosante en Estados Unidos no se ha estudiado bien y no está completamente caracterizada”, señalaron.

Aun cuando la espondilitis anquilosante es bastante frecuente y afecta a cerca de 1% de la población adulta estadounidense (2,5 millones de personas), solo en un estudio de población publicado se han examinado las tasas por sexo en Estados Unidos. En ese estudio se efectuó seguimiento de casos en el Condado de Olmsted, en Minnesota, durante 1980 a 2009 y se encontró que el cociente de casos de hombres frente a mujeres era de 3,8:1, lo cual fue “congruente con las estimaciones más recientes” en ese tiempo.

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Sin embargo, la población en ese estudio en 1980 era 100% caucásica, señalaron los autores del nuevo estudio. Mientras tanto, en un estudio canadiense en que se efectuó seguimiento a una población de Ontario de 1995 a 2010, se observó que las tasas de espondilitis anquilosante en mujeres estaban aumentando y que se estaban reduciendo las diferencias de sexo.[3]Las tasas de espondilitis anquilosante como un todo también casi se triplicaron, posiblemente a causa de una mayor concientización.

Para el nuevo estudio los investigadores hicieron un seguimiento retrospectivo de 728.556 miembros militares de Estados Unidos que se sometieron a detección de dorsalgia basada en la guía durante 2014 a 2017. La población del estudio era aproximadamente 68% de raza blanca, 22% de raza negra, 5% asiática o de las islas del Pacífico y la restante pertenecía a otras razas o se desconocía. Alrededor de 85% era de sexo masculino.

Se efectuó seguimiento a los participantes por una media de 2,21 años, y a 438 (0,06%) se les diagnosticó espondilitis anquilosante por lo menos una vez durante ese periodo.

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Los investigadores observaron que las tasas de espondilitis anquilosante en hombres frente a mujeres fueron similares (cociente de tasas de incidencia: 1,16; = 0,23; odds ratio ajustado [ORa]: 0,79; intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 0,61 a 1,02; = 0,072).

Los investigadores también encontraron que los de raza blanca tenían más probabilidades de desarrollar espondilitis anquilosante que los de raza negra (ORa: 1,39; IC 95%: 1,01 a 1,66; = 0,04).

El riesgo de espondilitis anquilosante aumentó con la edad, informaron los investigadores y las probabilidades aumentaron siete tantos en la población de 45 años y más frente a la población de menos de 24 años (ORa: 7,3; IC 95%: 5,7 a 10,3; < 0,001).

Los investigadores señalaron que en su estudio se analizó una población más diversa que en el estudio previo de Minnesota. También es posible que los resultados de los dos estudios fueran diversos a causa de las diferencias en las definiciones de diagnóstico de espondilitis anquilosante o la imprecisión en los códigos de diagnóstico, afirmaron.

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Los investigadores añadieron que “el hallazgo de un cociente de prevalencia de hombre-mujer de 1,21 para la espondilitis anquilosante en el estudio canadiense de Ontario también en general fue congruente con nuestros hallazgos. De un modo similar a nuestra población del estudio, la población canadiense fue racialmente más diversa que la población del estudio de Olmsted en los tiempos de ambos estudios”.

Algunas limitaciones del estudio incluyen el hecho de que la población militar no es una muestra aleatoria y puede tener bajas tasas de espondilitis anquilosante. “Es muy probable que la mayoría de los casos clínicamente evidentes de espondilitis anquilosante se hubieran detectado antes del reclutamiento en el servicio militar”, escribieron en su artículo. “Las diferencias entre los miembros del servicio militar y la población general pueden explicar por qué observamos una asociación diferente entre la incidencia de espondilitis anquilosante y la edad, en comparación con la notificada en estudios previos. El riesgo creciente de espondilitis anquilosante con la edad adulta que observamos podría reflejar patrones de alta selectivos relacionados con síntomas muy tempranos de espondilitis anquilosante en esta población”.

El estudio fue financiado en parte por una beca de la Spondylitis Association of America. En el manuscrito no se declaró ningún conflicto de interés económico pertinente.

Este contenido fue originalmente publicado en MDEdge, parte de la Red Profesional de Medscape. 

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