Otra Navidad distinta en Puerto Rico a causa del COVID-19

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Durante varios días, Diana Metz estuvo debatiendo intensamente con sus sentimientos. Finalmente, el martes tomó la decisión que no quería, pero que sabía era la correcta: canceló el viaje que por tanto tiempo había planificado para pasar la época navideña en Puerto Rico junto a su esposo y sus dos hijos, y sus familiares residentes en la isla.

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Metz, quien reside en el estado de Nueva Jersey, acostumbra venir con regularidad al país, pero hace alrededor de 10 años que no pasa el 24 y 25 de diciembre en la isla.

“Estaba anhelando pasar estos días allá, sentir esa alegría que siempre hay en Puerto Rico durante la Navidad, y los nenes querían ir a la playa y a la piscina de tití”, contó.

Hasta la semana pasada, Metz pensó que tendría la oportunidad de viajar a Puerto Rico para visitar a sus padres de 78 y 81 años. Pero el repunte de contagios por el COVID-19 que experimenta el país, al igual que Estados Unidos y otros países debido a la variante ómicron, alteró sus planes para esta época festiva.

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A los más pequeños, le dieron la noticia el martes. Estos, de inmediato, empezaron a preguntar las razones. “Definitivamente, pensábamos que íbamos a poder ir. Yo sabía que iba empeorar la cosa porque leía que ómicron estaba en Europa, y sabía que iba a llegar, pero pensé que iba a ser más en enero y que me iba a dar ‘break’ de ir a Puerto Rico”, compartió Metz.

Aunque la pareja y su hijo mayor, de 6 años, están vacunados, el más pequeño, de 4 años, no ha sido inoculado contra el virus por su edad, y el padre de Metz será sometido a una intervención quirúrgica en enero.

“Fue una decisión bien difícil, pero estoy aliviada porque estaba estresada tratando de tomar la decisión. Sentía que era lo necesario y lo apropiado, pero quería ir. Llevaba varios días agobiada, tratando de tomar una decisión, y con los datos en las manos y todo lo que sabemos, decidimos cambiar los planes”, señaló.

Metz, natural de Carolina, estaba tan segura de que podría realizar el viaje que había comprado algunos obsequios navideños para que llegaran a la isla. “Mi plan ahora es que voy sola en enero para la cirugía de mi papá y, cuando vuelva, les llevo mis regalitos y les traigo los que enviamos para allá”, compartió.

Tras 18 meses de incertidumbre, eran muchas las personas que estaban esperanzadas en que estas navidades serían distintas y que se celebrarían con cierta normalidad con el regreso de las parrandas y las reuniones familiares.

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El cambio abrupto debido a la rápida propagación de la variante omicrón, sin duda, pudo haber frustrado a algunos.

En Puerto Rico, la tasa de positividad de COVID-19 alcanzó ayer un 19.16%, la cifra más alta que se ha registrado en este renglón desde que comenzó la emergencia en la isla hace año y medio, según datos del Departamento de Salud.

Al reconocer que “todos estamos hartos de esta pandemia” y que “todos queremos pasar tiempo con amigos y familiares”, el director general de laOrganización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom, recomendó la cancelación de las reuniones navideñas. “Un evento cancelado es mejor que una vida cancelada”, dijo, según reseñó The Associated Press.

El secretario de Salud, Carlos Mellado, también reconoció que serán unas festividades distintas.

“El pueblo de Puerto Rico tiene que entender que estamos en una pandemia y que esta Navidad va a ser totalmente diferente. Tenemos que celebrar la Navidad virtual y tenemos que trabajar con utilizar la mascarilla en todo momento. No es tiempo de aglomeraciones, no es tiempo de estar haciendo actividades en nuestras casas”, puntualizó ayer.

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Llamado a fortalecerse

La psicóloga Ángeles Acosta reconoce que existe un sentido de decepción y, por otro lado, está la inseguridad entre quienes aguardaban la esperanza de una Navidad distinta. Estos sentimientos, resaltó, provocan ansiedad.

“Tenemos que hacer como una especie de reflexión o una revisión de realmente cómo es que nosotros lo logramos el año pasado y lo volveremos a lograr. Es un poco pensar que lo más importante es que todos estemos saludables y, dos, que podemos compartir con las personas que son parte de nuestro núcleo familiar”, expresó Acosta.

“Son tiempos difíciles, pero creo que no hay nada que nos pueda consolar como estar con la familia cercana en esta época de Navidad”, agregó.

Sostuvo que, en este tiempo, resulta necesario “fortalecerse emocionalmente”, proceso que, reconoció, no ocurre de un día para otro. “No podemos quedarnos en el tiempo de sentirnos con esa incertidumbre. Hay que hacer un plan concreto de qué van a hacer mañana”, añadió Acosta en referencia a la celebración de la Nochebuena hoy.

Como parte de ese proceso de fortalecimiento, mencionó que es necesario mantener una red de apoyo, hacer ejercicio, meditar y disfrutar de espacios abiertos. “El ejercicio ayuda a manejar la ansiedad y la depresión”, expresó.

Otra forma de manejar las emociones que han provocado los cambios o cancelaciones de las festividades navideñas es internalizar que se trata de una decisión en beneficio del colectivo, señaló el sociólogo José Rodríguez.

Igualmente, dijo Rodríguez, hay que entender que existen otras formas de expresar amor y agradecimiento, como las videollamadas. “Es cuestión de aplicarlas porque es peor tener un problema más serio, incluyendo una muerte en esta Navidad o en el Año Nuevo”, expresó el también epidemiólogo.

Rodríguez sostuvo que hay que ser bien cuidadoso, y estimó que puede ser poco probable que todas las personas obedezcan el confinamiento por las implicaciones emocionales que conlleva. “Si no vamos a seguir las recomendaciones de la OMS, hágase la prueba antes de reunirse en familia, mantenga el distanciamiento social, manténgase en un área donde se puedan distanciar los unos a otros. No dé abrazos y no dé besos, evite contagiarse o contagiar a una persona”, enfatizó.

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“Hay que cuidarse”

Para la decana y profesora de Psicología de la Ponce Health Sciences University, Nydia Ortiz, más allá de cancelar las reuniones familiares, lo “deseable” es evitar caer en el pánico, reducir el número de invitados y seguir las medidas de protección estrictamente.

“Creo que es tiempo que nos cuidemos y continuemos viviendo, que hagamos nuestras cosas con los cuidados que ya sabemos tener, limitemos los grupos grandes, pero no dejemos de compartir porque es parte de nuestra salud mental y nuestra vida de pueblo”, señaló.

“Incluso, pienso que los medios deben colaborar en ese sentido de reconocer que hay que cuidarse. Tenemos un repunte, pero también debemos cuidar nuestros afectos y nuestra gente, nuestro contacto. Tenemos que seguir viendo a nuestros viejos, seguir compartiendo con nuestras familias, con los cuidados que tenemos que tener”, expresó.

La desconexión emocional -que ha estado presente en diversas etapas de la emergencia y ha sido tan “dolorosa”- causa tristeza, sobre todo, en estos tiempos en los que a las personas se les revuelcan la nostalgia, las pérdidas y los recuerdos. “La mejor receta para cualquier situación de salud mental es el apoyo social, y el apoyo social no es otra cosa que mantenernos conectados con las personas que amamos”, señaló.

“La salud de la gente es la salud completa, no solo del cuerpo, sino también del espíritu, del alma y la mente”, dijo.

El psicológo Alfonso Martínez Taboas no duda que este alza en los contagios -depués de cierto alivio emocional y optimismo- golpee fuerte la salud mental de algunas personas. “Muchas personas se van a poner tristes, pesimistas”, señaló.

Martínez Taboas, junto a otros colegas, publicó a principios de este año un estudio sobre el COVID-19 y su efecto en la salud mental en los puertorriqueños que reveló que el 39%, de una muestra de 416 participantes, pudo haber sufrido ansiedad severa a moderada desde que inició la pandemia.

Coincidió en que una alternativa en estos momentos puede ser reducir el número de personas invitadas a la reunión familiar. “Tenemos unas diferencias con las navidades pasadas y es que hoy en día sabemos que las vacunas funcionan. Desde el punto de vista médico, tenemos unas herramientas que hace un año no las teníamos o estaban comenzando”, afirmó.

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Algunos mantienen sus planes

A pesar del alza en los casos de COVID-19, muchos viajeros con familiares en la isla mantuvieron inalteradas sus vacaciones navideñas, aunque han hecho ajustes para reducir el número de asistentes a los eventos y para que se lleven a cabo al aire libre.

Ese es el caso de Héctor Santana, que llegó a la isla el jueves junto a su esposa, Olga Veira, para visitar a sus primas, en Naguabo, que perdieron a su padre hace más de un año. “Queremos estar aquí con ellas”, dijo Santana.

“No tenemos miedo porque nosotros hemos viajado todo el (período del) COVID. Fuimos a Aruba, fuimos a España, fuimos a México y a California”, señaló.

Santana comentó que no consideró posponer sus planes, pues, después de su estadía en la isla, regresan a su hogar en Nueva Jersey para viajar a Florida. Para mañana, 25 de diciembre, han planificado una reunión de la que participarán unas 15 personas. “Pero nos vamos a cuidar. Tenemos las dos vacunas, el ‘booster’ y el ‘flu shot’”, señaló Veira, al agregar que también se realizaron una prueba antes de viajar a Puerto Rico. “La vida hay que disfrutarla porque mañana uno no sabe si va a estar acá”, añadió.

Andrés Rivera, también residente en Nueva Jersey, vino a visitar a su madre, hijos y hermanos, que viven en Barranquitas. “Disfrutar los 20 días que vamos a estar, comer lechón y arroz con gandules”, expresó sobre sus planes.

Dijo que la reunión familiar será en el campo al aire libre. “Nosotros, como somos del campo, nos pasamos en la yarda (patio), uno hablando por acá y otro por allá”, dijo Rivera, quien viajó junto a su esposa, Olga Vigo.

Alma Rivera llegó de Miami el miércoles a encontrarse con sus hermanos y su mamá, de 88 años, después de siete años sin verla.

“Todos estamos completamente vacunados. Venimos a pasar tiempo con nuestra mamá, probablemente estemos mayormente en la casa con ella para no estar con mucha gente”, expresó, al señalar que le gustaría visitar las lechoneras en Guavate, en el pueblo de Cayey.

Consejos para celebrar de manera segura

Expertos hacen algunas recomendaciones para que las familias puedan reunirse de manera segura y, a la vez, minimizar los riesgos de contagio:

  • Si no tiene la dosis de refuerzo de la vacuna contra el COVID-19, quédese en su casa.
  • Mantenga las medidas que han probado ser efectivas a lo largo de toda la emergencia: distanciamiento, mascarillas y lavado de manos constante.
  • Realice las actividades al aire libre y no en espacios cerrados o con pobre ventilación para así evitar que el virus se propague con más facilidad.
  • Si va a cantar o gritar, hágalo en un espacio exterior, bien ventilado y use mascarilla.
  • Evite las fiestas tipo bufé; cada persona debe llevar sus propios utensilios.

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