Consenso sobre el tratamiento de la infección por Helicobacter pylori

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Helicobacter pylori es una bacteria que infecta alrededor de 50% de la población española, cuya presencia se relaciona con cuadros gastrointestinales como úlcera péptica, gastritis crónica y cáncer gástrico.

Este es un resumen breve de las recomendaciones para el tratamiento del H. pylori a raíz de las conclusiones obtenidas de la IV Conferencia Española de Consenso sobre el tratamiento de la infección por Helicobacter pylori.

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Actualmente considera que un tratamiento erradicador es efectivo cuando es capaz de curar la infección por H. pylori en un porcentaje próximo o preferiblemente superior a 90% de los pacientes.

Tratamientos de primera línea

Como tratamiento de primera línea de la infección por H. pylori se recomienda una pauta cuádruple concomitante sin bismuto, compuesta de un inhibidor de la bomba de protones, claritromicina, amoxicilina y metronidazol, cuya eficiencia dependerá de la tasa de cepas de H. pylori resistentes a la vez a claritromicina y a metronidazol (resistencia dual o doble). Y se recomienda que la duración del tratamiento sea de 10 o 14 días.

La terapia cuádruple con bismuto (inhibidor de la bomba de protones, bismuto, tetraciclina y metronidazol), con duración similar, podría ser en el futuro una alternativa como tratamiento erradicador de primera línea, una vez que su eficacia sea probada en nuestra población. 

Se descarta la terapia triple como tratamiento de primera línea al existir otras alternativas terapéuticas, como las anteriores, capaces de obtener tasas de curación significativamente mejores; esto debido a la alta tasa de resistencia y por lo tanto, porcentajes de curación subóptimos (alrededor de 75%).

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Probióticos

Los probióticos están actualmente indicados en el tratamiento de la gastroenteritis aguda y la diarrea por antibióticos y sus potenciales efectos beneficiosos incluyen la regulación de la microbiota intestinal, la estimulación de la respuesta del sistema inmune y la potencial actividad inhibitoria frente a H. pylori demostrada in vivo e in vitro. Sin embargo, por ahora no se recomienda asociar probióticos al tratamiento erradicador de manera generalizada.

En caso de fracaso al tratamiento de primera línea

En caso fracaso de un primer tratamiento que incluya claritromicina (triple o cuádruple) se recomienda una pauta con levofloxacino, preferiblemente cuádruple (inhibidor de la bomba de protones, amoxicilina, levofloxacino y bismuto). Otra alternativa es la terapia cuádruple con bismuto (inhibidor de la bomba de protones, bismuto, tetraciclina y metronidazol).

Tras el fracaso de un primer tratamiento con una terapia cuádruple con bismuto (inhibidor de la bomba de protones, bismuto, tetraciclina y metronidazol) se recomienda una pauta triple o cuádruple con levofloxacino (inhibidor de la bomba de protones, amoxicilina, levofloxacino ± bismuto).

En caso de fracaso de los tratamientos de segunda línea

Tras el fracaso de un primer tratamiento con claritromicina y una segunda línea con levofloxacino se recomienda un tratamiento cuádruple con bismuto (inhibidor de la bomba de protones, bismuto, tetraciclina y metronidazol).

Tras el fracaso de un primer tratamiento con claritromicina y una segunda línea cuádruple con bismuto (inhibidor de la bomba de protones, bismuto, tetraciclina y metronidazol) se recomienda un tratamiento con levofloxacino.

Tras el fracaso de un primer tratamiento cuádruple con bismuto (inhibidor de la bomba de protones, bismuto, tetraciclina y metronidazol) y una segunda línea con levofloxacino se sugiere un tratamiento cuádruple concomitante (inhibidor de la bomba de protones, amoxicilina, claritromicina y metronidazol).

Tras el fracaso de un tercer tratamiento se sugiere reevaluar cuidadosamente la necesidad de erradicar la infección y, de ser necesario, indicar una cuarta línea con rifabutina (inhibidor de la bomba de protones, amoxicilina y rifabutina).

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Pacientes alérgicos a penicilina

En pacientes alérgicos a la penicilina se recomienda de primera línea una pauta cuádruple con bismuto (inhibidor de la bomba de protones, bismuto, tetraciclina y metronidazol).

Tras el fracaso de un primer tratamiento triple (inhibidor de la bomba de protones, claritromicina y metronidazol) se sugiere emplear una terapia cuádruple con bismuto (inhibidor de la bomba de protones, bismuto, tetraciclina y metronidazol). Tras el fracaso del anterior como primer tratamiento se sugiere una terapia triple con inhibidor de la bomba de protones, levofloxacino y claritromicina.

Recomendaciones para pacientes con úlceras

En los pacientes con úlcera duodenal no complicada que no requieren antiinflamatorios no esteroideos (AINE) o ácido acetilsalicílico no se recomienda mantener el tratamiento antisecretor tras haber finalizado el tratamiento erradicador de H. pylori.

En los pacientes con úlcera gástrica que no requieren antiinflamatorios no esteroideos o ácido acetilsalicílico se recomienda mantener el tratamiento antisecretor durante 4 a 8 semanas tras haber finalizado el tratamiento erradicador de H. pylori.

En los pacientes con hemorragia digestiva por úlcera péptica, la erradicación de H. pylori elimina la probabilidad de recidivas; por tanto, una vez confirmada la erradicación y en ausencia de toma de antiinflamatorios no esteroideos o ácido acetilsalicílico, se recomienda no administrar tratamiento de mantenimiento con antisecretores.

Este contenido fue originalmente publicado en Univadis, parte de la Red Profesional de Medscape.

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