La atrofia cerebral regional se relaciona con el deterioro precoz de la cognición social en pacientes con esclerosis múltiple

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Un trabajo de investigadores chilenos encontró relación entre la atrofia cerebral de las cortezas insular y frontal medial y el deterioro de la cognición social en pacientes con esclerosis múltiple.

“Nuestro principal hallazgo consiste en que en pacientes jóvenes y con poco tiempo de evolución de la enfermedad ya pueden observarse alteraciones sociocognitivas, que tienen un correlato cerebral”, explicó a Medscape en español la Dra. Claudia Cárcamo Rodríguez, autora de correspondencia de la investigación, profesora asociada ordinaria del Departamento de Neurología de la Escuela de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile y directora del Programa de Esclerosis Múltiple y Neuroinmunología.

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“Estas alteraciones habían sido identificadas en pacientes con discapacidad motora y largo tiempo de esclerosis múltiple junto con alteraciones de otras funciones cognitivas, como la memoria, la atención y la fluidez verbal. Pero ahora el hallazgo ha sido en pacientes con corto tiempo de evolución y baja discapacidad motora, que no usan bastón ni silla de ruedas”, detalló la Dra. Cárcamo.

El objetivo del trabajo (tesis de doctorado de su autor principal, Dr. Tomás P. Labbe) consistió en identificar cambios estructurales vinculados con el desempeño cognitivo en una muestra de pacientes con esclerosis múltiple remitente recurrente. La investigación fue publicada en Arquivos de Neuro-Psiquiatría.

Las pruebas realizadas: resonancias magnéticas y evaluación neuropsicológica y sociocognitiva

En el trabajo se incluyeron 68 pacientes con esclerosis múltiple remitente recurrente con una media de edad de 37 años y una media de tiempo de evolución de 5 años. Los pacientes fueron clasificados según la Escala Expandida del Estado de Discapacidad (EDSS) en un rango de 1 a 4,5 (bajo nivel de discapacidad). La mayoría (94,3%) tenía título universitario o técnico y estaba trabajando (91,5%). Todos eran pacientes de un único centro médico universitario en Santiago de Chile.

Para el grupo control se incluyeron 50 individuos sanos con características similares de edad, nivel de educación y empleo. Ambos grupos fueron sometidos a resonancias magnéticas y evaluación neuropsicológica y sociocognitiva.

Las imágenes del cerebro fueron adquiridas con un resonador Philips Ingenia Resonancia Magnética de 3 Tesla T1 weighted 3 D images. Se estimaron volúmenes totales del cerebro, materia blanca y materia gris y se utilizó morfometría basada en vóxel para evaluar cambios regionales estructurales.

La evaluación cognitiva se realizó a través de una batería de pruebas, entre estas, prueba de procesamiento de información, prueba de memoria episódica verbal y visual, prueba de aprendizaje verbal de California, prueba breve de memoria visuoespacial revisado, memoria de trabajo, prueba de adiciones seriadas por audición espaciada, pruebas de control e inhibición (prueba de Stroop) y prueba FAS de fluidez verbal. La fatiga, la depresión y el estado mental se evaluaron con el Inventario de Depresión de Beck, Escala de Gravedad de la Fatiga y Mini Examen del Estado Mental (MMSE).

La cognición social se estudió mediante la prueba de Mini-Cognición Social y Evaluación Emocional, más conocida como MiniSEA, que incluye dos ítems: una versión abreviada del Faux-Pas (paso en falso) y el Reconocimiento Facial de Emociones (FER), considerados enfoques relevantes y útiles para evaluar el dominio de la percepción social.

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Las conclusiones no son positivas para pacientes con esclerosis múltiple

La Dra. Cárcamo admitió que las conclusiones no son positivas para pacientes con esclerosis múltiple. “Pero suman comprensión para ellos. Que la pareja, los familiares, los compañeros de trabajo o estudio sepan que si parece distraído, poco empático o se muestra indiferente, es producto de la enfermedad y no de un defecto de carácter. La cognición social es la capacidad de interpretar al otro, de ponerse en el lugar del otro y se ve afectada”, afirmó la neuróloga.

Los pacientes presentaron puntuaciones más bajas en todas las pruebas neuropsicológicas, entre estos un mayor puntaje de fatiga y depresión, dificultades en la velocidad de procesamiento de la información, la fluidez verbal y la memoria verbal y visual, algo ya reportado en la bibliografía sobre la enfermedad.[3] La conservación relativa en las pruebas de memoria de trabajo y de interferencia cognitiva pueden haberse relacionado con cambios compensatorios en la actividad cerebral.

La cognición social exhibió una disminución significativa en los pacientes analizados, principalmente relacionada con el declive de la percepción social. El volumen cerebral y el volumen de materia blanca normales disminuyeron significativamente, en comparación con los sujetos sanos. El análisis de atrofia cerebral regional mostró que los cambios en la corteza insular y la corteza frontal medial están relacionados significativamente con la variabilidad del desempeño sociocognitivo.

“En el MiniSEA la prueba para medir cognición social, los pacientes tuvieron errores tanto en la prueba FER como en el Faux-Pas (paso en falso)”, agregó la Dra. Cárcamo.

“La teoría de la mente, de la que se nutren estas pruebas para evaluar la cognición social en adultos, incluye 10 historias cortas donde un personaje inadvertidamente hiere u ofende a otro. Cuando son leídas al paciente, este debe identificar la situación, reconocerla: es la prueba del ‘paso en falso’. Ese puntaje no tuvo tanta significación estadística entre los pacientes, pero fue concluyente un menor reconocimiento facial de las emociones, donde hubo muchos más errores. Vimos también que los pacientes con mayor alteración de la fluidez verbal tendían a tener más deterioro en la cognición social, pero solo fue una asociación”, continuó la especialista.

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Estudiar la discapacidad social para un adecuado manejo de la esclerosis múltiple

“El hallazgo de una disminución en la cognición social de un grupo de pacientes con esclerosis múltiple recurrente remitente es importante. Estas capacidades son fundamentales en la vida de relación y laboral y en estos pacientes son fuente de una disminución de la calidad de vida y de problemas laborales: con niveles medios de discapacidad neurológica, un alto porcentaje pierde su trabajo”, comentó a Medscape en español el Dr. Manuel Fruns, Ph. D., del Centro de Esclerosis Múltiple de Clínica Las Condes de Santiago de Chile.

El Dr. Fruns agregó que la correlación entre las escalas de depresión y el puntaje de cognición social podría deberse a “un compromiso de estructuras comunes, pero serían compromisos independientes, no con relación causal. La ausencia de correlación entre las alteraciones cognitivas globales y la cognición social afirma más aún la especificidad de las alteraciones en la esfera social”.

La Dra. Cárcamo señaló que en Chile presentan esclerosis múltiple aproximadamente 15 de cada 100.000 habitantes, 2,5 mujeres por cada hombre y la enfermedad se diagnostica entre los 20 y 40 años, provocando brotes y remisiones a lo largo del tiempo y daños estructurales a largo plazo. Los pacientes tienen acceso a los tratamientos médicos con fármacos de última generación que permiten espaciar los brotes, pero no detienen el deterioro motor y cognitivo de la enfermedad.

En cuanto a las limitaciones del estudio, la Dra. Cárcamo indicó que haber seleccionado un grupo tan específico y acotado de pacientes era necesario. “La evaluación de la cognición social se hacía tradicionalmente en esquizofrenia, en autismo y luego en ciertas demencias. Pero es novedosa en casos de corta evolución de esclerosis múltiple. El objetivo era muy enfocado: verificar si en estos pacientes jóvenes, con poca evolución de la enfermedad, poca discapacidad, alto nivel educativo y que estaban trabajando ya existía deterioro de la cognición social. Y el resultado fue afirmativo. Un paciente puede tener funciones cognitivas relativamente normales, pero alteraciones de la cognición social, en forma independiente”, puntualizó la especialista

“Estos hallazgos y futuros trabajos determinarán la necesidad de estudiar la discapacidad social en pacientes con esclerosis múltiple para un adecuado manejo de la enfermedad”, concluyó el Dr. Fruns.

La Dra. Cárcamo, el Dr. Labbe y el Dr. Fruns han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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