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Desnutrición, ansiedad y depresión, afecciones que no deben ignorarse en el tratamiento oncológico

“La presencia de síntomas asociados a la ansiedad y la depresión en pacientes con cáncer es alta y en nuestra investigación existe una asociación entre dichos síntomas y la desnutrición”, concluyeron los autores españoles del Hospital Regional Universitario de Málaga sobre su estudio publicado este año en Supportive Care in Cancer.

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La desnutrición es una afección común entre los pacientes oncológicos; se estima que la mayoría (> 80%) de los pacientes con enfermedad avanzada presenta algún grado de desnutrición. Existen diferentes herramientas y criterios diagnósticos para determinar la presencia de desnutrición. Sin embargo, es importante resaltar que la desnutrición asociada al cáncer es promovida por una combinación de alteraciones metabólicas y de la ingesta y absorción de nutrimentos, asociadas directamente a la enfermedad o al tratamiento.

“Entre los pacientes con cáncer es muy frecuente encontrar desnutrición. Ciertamente depende mucho del tipo de cáncer, el estadio de la enfermedad y el tratamiento, pero es común que al momento del diagnóstico los pacientes con enfermedad localmente avanzada o avanzada tengan algún grado de desnutrición”, resaltó la Dra. Lucely Cetina, especialista en oncología médica e investigadora del Instituto Nacional de Cancerología de México. Esto es muy relevante, pues las alteraciones en el estado nutricional repercuten en los desenlaces clínicos, como sobrevida, toxicidad asociada al tratamiento y calidad de vida.

“Por otro lado, el simple hecho de recibir el diagnóstico de cáncer pone a los pacientes en un mayor riesgo de desarrollar ansiedad y depresión”, agregó la Dra. Cetina. Los síntomas asociados a ansiedad y depresión son comunes entre los pacientes con cáncer y dificultades económicas, cambios en la imagen corporal, efectos secundarios del tratamiento, etcétera, pueden estar vinculados al diagnóstico. La detección temprana de estos síntomas puede contribuir a mejores desenlaces.

“En oncología actualmente usamos una medicina sumamente individualizada y creo que esta debería incluir la atención integral, tomando en cuenta la nutrición y la psicooncología. Durante el tratamiento oncológico, ya sea radioterapia, quimioterapia, inmunoterapia o terapias blanco, o alguna combinación de estas, es importante evaluar y tratar el estado psicoemocional y nutricional de los pacientes, pues está muy relacionado al cumplimiento terapéutico”, agregó la especialista.

Diversos estudios han reportado una alta prevalencia de angustia emocional (30% a 40%) y muchos pacientes cumplen con criterios para el diagnóstico de trastorno de ansiedad o depresión. A pesar de la alta prevalencia y de la afectación a la calidad de vida, se estima que menos de 33% de los pacientes oncológicos con ansiedad y depresión es correctamente diagnosticado y referido para recibir la atención adecuada.

“La ansiedad y la depresión constituyen un problema común entre los pacientes con cáncer; sin embargo no son suficientemente estudiados en pacientes hospitalizados. De ahí que el objetivo de este estudio fue evaluar la relación entre la desnutrición y el nivel de ansiedad y depresión en pacientes con cáncer hospitalizados”, señalaron los autores.

Para cumplir dicho objetivo realizaron un estudio observacional prospectivo en el Hospital Regional Universitario de Málaga, España, en el que incluyeron pacientes con diagnóstico oncológico en hospitalización con una estancia mayor a 48 horas.

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Para realizar la evaluación del estado nutricional tomaron cómo guía los criterios de la Iniciativa de Liderazgo Global sobre Desnutrición (GLIM). Esta iniciativa se centra en la construcción de un consenso para establecer criterios globales de diagnóstico para la desnutrición en adultos en entornos clínicos.

Este consenso se llevó a cabo durante el Congreso de la American Society for Parenteral andEnteral Nutrition (ASPEN) e incluyó a los principales expertos y líderes de asociaciones dedicadas al estudio de la nutrición.[6]

Los criterios para el diagnóstico de desnutrición se dividen en dos:

Criterios fenotípicos

  • Pérdida involuntaria de peso: > 5% en los últimos 6 meses o > 10% después de 6 meses.
  • Bajo índice de masa corporal: < 20 para menores de 70 años o < 22 en mayores de 70 años.
  • Reducción de la masa muscular: medida con técnicas validadas de evaluación de la composición corporal. En el estudio realizado por el grupo de investigadores españoles se evaluó la fuerza de agarre de mano.

Criterios etiológicos

  • Reducción de la ingesta o asimilación de alimentos≤ 50% del requerimiento energético por más de 1 semana, cualquier reducción durante más de 2 semanas o cualquier afección gastrointestinal crónica que tenga un impacto adverso en la asimilación o absorción de alimentos.
  • Inflamación, enfermedad/lesión aguda o relacionada con la enfermedad crónica.

El consenso de expertos estableció que para el diagnóstico de desnutrición se requiere al menos 1 criterio fenotípico y 1 criterio etiológico.

Sánchez-Torralvo y sus colaboradores evaluaron los criterios etiológicos, como reducción de ingesta estimada en cuartiles o dificultades de asimilación de acuerdo al expediente clínico y/o con respuesta inflamatoria.

Por otro lado, se utilizó la Escala Hospitalaria de Ansiedad y Depresión (HADS). Este es un cuestionario de autorreporte que mide la sintomatología por ansiedad y depresión durante la última semana y ha mostrado buena sensibilidad y especificidad, por lo que se ha utilizado ampliamente en pacientes oncológicos.

Consiste en dos subescalas medidas por 14 ítems: 7 que evalúan ansiedad y se enfocan en síntomas presentes en el desorden de ansiedad generalizada y 7 que miden la depresión y se enfocan principalmente en evaluar la anhedonia. A cada una de las posibles 4 respuestas por ítem se asigna un valor. En la suma total de cada subescala, un valor mayor a 8 indica la presencia de ansiedad o depresión.

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Sánchez-Torralvo y sus colaboradores evaluaron un total de 282 pacientes; 92,9% presentaba un diagnóstico de cáncer avanzado, siendo el cáncer de pulmón el más común (25,2%), seguido por colon y mama (ambos 13%). Al momento del ingreso 80% de los pacientes fue diagnosticado con desnutrición de acuerdo a los criterios GLIM. Mientras que de acuerdo al HADS, 54% de los pacientes fue evaluado con posible ansiedad y 45,3% con depresión.

Para conocer la asociación entre el diagnóstico de desnutrición y depresión y ansiedad se realizó un análisis multivariado ajustando por edad, sexo y estadio del cáncer. Dicho análisis mostró una asociación significativa entre el diagnóstico de desnutrición y el riesgo de presentar síntomas de ansiedad y depresión. En esta población de estudio, el grupo español observó que pacientes con desnutrición tienen 98% más riesgo de presentar sintomatología ansiosa y hasta 6 veces el riesgo de presentar depresión, en comparación con pacientes sin desnutrición.

“Derivado de la experiencia clínica y de las investigaciones que he conducido en el Instituto Nacional de Cancerología, concuerdo con los resultados que reportan los autores, pues también hemos podido observar una alta prevalencia de desnutrición, ansiedad y depresión en nuestra población de pacientes. Es por ello que desde hace aproximadamente 10 años tenemos una línea de investigación en nutrición y más recientemente en psicooncología, en pacientes con tumores ginecológicos, buscando constantemente mejores intervenciones que beneficien a nuestros pacientes”, puntualizó la Dra. Cetina.

Vale la pena resaltar la importancia de estudiar desnutrición, ansiedad, depresión y su asociación, en poblaciones de Latinoamérica, pues además del diagnóstico oncológico existen condiciones socioeconómicas que podrían afectar aún más el estado psicoemocional y nutricional de los pacientes. “Debemos promover la investigación en nuestros países, pues existe un entorno muy diferente al de países como Estados Unidos y algunos de Europa. A veces los recursos pueden ser limitados, pero debemos seguir generando indicadores que resalten la importancia de dirigir recursos al tratamiento multidisciplinario del paciente oncológico de principio a fin”, concluyó la Dra. Cetina.

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