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Los cannabinoides sintéticos plantean riesgo de muerte en pacientes de edad avanzada con enfermedad

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Heidi Splete

6 de abril de 2021

 

Adultos mayores con enfermedad pulmonar obstructiva crónica que comenzaron a utilizar cannabinoides sintéticos mostraron un aumento de 64% en la mortalidad por todas las causas, en comparación con no usuarios, según demostraron los hallazgos de un estudio grande.[1]

Los cannabinoides sintéticos, como nabilona y dronabinol, fueron aprobados por la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos para tratar la náusea y el vómito ocasionados por la quimioterapia.

 

Pero está aumentando su uso con indicación extraoficial por adultos con enfermedad pulmonar obstructiva crónica para ayudar a tratar el dolor musculoesquelético crónico, el insomnio y la disnea refractaria, afirmaron el Dr. Nicholas T. Vozoris, de la University of Toronto, en Toronto, Canadá, y sus colaboradores.

De hecho, los cannabinoides pueden contribuir a resultados respiratorios negativos en individuos con enfermedad pulmonar obstructiva crónica a través de varios mecanismos posibles, como sedación, ansiedad y provocando debilidad de músculos respiratorios.

 

“Los posibles efectos respiratorios adversos de los cannabinoides tienen más probabilidades de presentarse en adultos mayores (en quienes la enfermedad pulmonar obstructiva crónica es más frecuente), pues se sabe que este grupo metaboliza los fármacos con menos eficiencia”, señalaron.

En un estudio retrospectivo, de cohortes, basado en la población, publicadoen Thorax, los investigadores identificaron 185.876 adultos de 66 y más años con enfermedad pulmonar obstructiva crónica utilizando información de una base de datos administrativa sanitaria de 2006 a 2016. Nuevos usuarios de cannabinoide (los que comenzaron nabilona o dronabinol) fueron equiparados con no usuarios de control (definidos como nuevos usuarios de fármacos no cannabinoides). Los individuos que recibieron cuidados paliativos, o que tenían un diagnóstico de cáncer o virus de inmunodeficiencia humana, fueron excluidos debido a que estos son ámbitos en que los cannabinoides sintéticos son prescritos para tratar la náusea o el vómito, y estos pacientes tienen más probabilidades de encontrarse en un estado de salud más deficiente.

En general, nuevos usuarios de cannabinoide tuvieron tasas de mortalidad por todas las causas más altas de manera estadísticamente sitgnificativa, en comparación con los no usuarios (hazard ratio [HR]: 1,64).

 

Los efectos fueron más intensos en usuarios de cannabinoide en dosis altas.

El Dr. Daniel R. Ouellette, profesor asociado de medicina en la Wayne State University y médico tratante sénior en el Henry Ford Hospital, ambos en Detroit, Estados Unidos, comentó que este estudio es útil para los médicos. “En Estados Unidos se está liberalizando el uso de cannabinoides y es importante saber los efectos sobre la salud que tiene este tipo de droga en pacientes con enfermedades respiratorias crónicas. El estudio es un poco sorprendente. Aunque podrían haberse esperado consecuencias adversas en pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica que inhalan humo de cannabinoides, es algo inesperado que el uso oral se asociara con consecuencias adversas”, señaló.

 

“El dolor en adultos mayores es un problema complejo. Los cannabinoides suelen recomendarse para aliviar el dolor en la población general, pero el dolor en sí no es un síntoma primario en la mayoría de los pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica por sus problemas respiratorios. Médicos que tratan a pacientes con esta enfermedad deben diagnosticar la causa del dolor y proporcionar tratamiento apropiado”, añadió el Dr. Ouellette.

La dosis hace la diferencia

La mortalidad por todas las causas aumentó 231% y la hospitalización por enfermedad pulmonar obstructiva crónica o neumonía aumentó 178% en nuevos usuarios de cannabinoides en dosis más altas, en comparación con no usuarios. La dosis más alta se definió en este estudio como más de 1,5 mg de nabilona al día.

No se presentaron diferencias significativas en nuevos usuarios frente a no usuarios en la hospitalización por enfermedad pulmonar obstructiva crónica o neumonía en dosis más bajas, y no aparecieron diferencias significativas en general en las exacerbaciones respiratorias en pacientes externos, las consultas en el servicio de urgencias por enfermedad pulmonar obstructiva crónica o neumonía, o la mortalidad relacionada con enfermedad pulmonar obstructiva crónica o neumonía.

Limitaciones e implicaciones potenciales
“El hecho de que la mortalidad por enfermedad pulmonar obstructiva crónica o neumonía no se observara con tasas mayores de manera estadísticamente significativa en usuarios de cannabinoide con enfermedad pulmonar obstructiva crónica puede indicar que el hallazgo de mayor mortalidad por todas las causas no fue debido a los efectos adversos de la droga relacionados con la respiración, como lo postulamos, y en cambio posiblemente fue resultado de factores de confusión no resueltos”, señalaron los investigadores.

Los hallazgos del estudio estuvieron limitados por varios factores, como la imposibilidad para demostrar causalidad en un estudio observacional y el potencial de factores de confusión con base en diferencias no medidas entre usuarios y no usuarios de cannabinoide.
“Nuestros hallazgos pueden no ser generalizables a todos los individuos con enfermedad pulmonar obstructiva crónica, pues nuestro estudio incluyó solo a aquellos de 66 y más años de edad, y nuestro algoritmo de identificación, aunque muy específico, tuvo sensibilidad moderada”, añadieron.

 

Sin embargo, los resultados fueron fortalecidos por la población considerable del estudio e indican que los cannabinoides no están contraindicados en adultos mayores con enfermedad pulmonar obstructiva crónica. “Puede haber motivos legítimos para utilizar cannabinoides en esta población, como ayudar a tratar la náusea y el vómito relacionados con la quimioterapia, y posiblemente para cuidados terminales”, resaltaron.

Los hallazgos del estudio sirven para informar a médicos sobre el aumento significativo del riesgo de mortalidad cuando adultos mayores con enfermedad pulmonar obstructiva crónica inician el uso de cannabinoides, y “esta información debería comentarse con los pacientes e incorporarse en la toma de decisiones para la prescripción y los planes de tratamiento”; asimismo, cuando sea posible habrá que considerar el uso de dosis más bajas para limitar los efectos adversos, concluyeron.
El estudio fue financiado por The Lung Association-Ontario Grant Review/Grant-In-Aid. Los investigadores han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Este contenido fue originalmente publicado en MDEdge, parte de la Red Profesional de Medscape.

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